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HARFUCH Y BC CAPTURAN AL JEFE REGIONAL DEL CJNG EN TECATE

Conducía un hip rubicón robado en Estados Unidos. Portaba dos rifles, dos pistolas, más de 200 cartuchos y chalecos tácticos. Llevaba metanfetamina encima y cuando los agentes de la fuerza estatal lo detectaron sobre un camino de tierra en Tecate, no se detuvo. Aceleró. Lo que siguió fue una persecución de más de 30 km a través de la carretera Tecate Encenada, durante la cual disparó contra las patrullas y arrojó ponchallantas para bloquear el paso.

Solo cuando el jeep se estrelló contra un árbol, terminó la huida. Ese hombre era Sergio Serrano Ramos de finte un años. Nacido en Acapulco, Guerrero, conocido en el mundo del crimen organizado de Baja California como El Checo, presunto jefe regional del cártel Jalisco Nueva Generación en Tecate, un operador que según inteligencia estatal había sobrevivido no uno, sino dos intentos de ejecución en los meses previos.

Su captura no fue solo el cierre de una persecución vehicular, fue la culminación de años de violencia, traiciones entre cárteles y una guerra silenciosa que ha ensangrentado los cerros y colonias rurales de uno de los municipios más estratégicos de la frontera norte de México. Para entender quién es Sergio Serrano Ramos, hay que comprender primero el lugar donde operaba y el tiempo en que vivimos.

Tecate es mucho más que el municipio conocido por su cerveza y su categoría de pueblo mágico. Es un corredor estratégico en la frontera entre Baja California y el estado de California en Estados Unidos. Sus carreteras rurales, sus ranchos alejados y sus ejidos como la nueva colonia Hindú y Cerro Azul han sido históricamente zonas de control criminal.

Puntos donde la vigilancia institucional es escasa y donde los grupos delictivos han construido bases de operaciones para el trasciego de drogas, armas y personas hacia el norte. En ese escenario, Sergio Serrano Ramos lleva décadas moviéndose entre diferentes estructuras criminales. Su historia delictiva documentada se remonta al menos al año 2016, cuando fue detenido sobre la carretera libre Tijuana Tecate a la altura de la colonia Ojo de Agua en la delegación La presa rural.

conducía entonces un Ford Chrome Victoria Azul. Tenía 41 años. Llevaba consigo más de 28 kg de cristal, metanfetamina cristalizada, con un valor estimado en el mercado ilegal de cerca de 14 millones de pesos. También cargaba $36,000 en efectivo. En aquella ocasión fue identificado como presunto integrante del cártel Arellano Félix, aunque labores de inteligencia de la entonces Policía Estatal Preventiva de Baja California determinaron que previamente había formado parte del grupo criminal encabezado por Alfonso Lira Sotelo, alias el Atlante, el

operador del cártel de Sinaloa en Tijuana, que fue capturado en septiembre de 2014 en un centro comercial de Zapopán, Jalisco, y que más tarde sería sancionado por el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos por sus nexos. con el tráfico de metanfetamina, cocaína y lavado de dinero. La trayectoria del Checo es, en ese sentido, un espejo de la propia historia del crimen organizado en Baja California.

Hombres que comenzaron en una estructura, sobrevivieron la caída de sus jefes, se reacomodaron en otra organización y siguieron ascendiendo. A lo largo de los años, Sergio Serrano Ramos escaló posiciones. Las mesas de seguridad de Baja California lo fueron identificando progresivamente como un actor de mayor peso, no como un operador más, sino como jefe regional, responsable de una célula con presencia en zonas clave como Cerro Azul y la nueva colonia Hindú.

Las autoridades estatales lo clasificaron como generador de violencia, una categoría reservada para aquellos individuos cuya actividad se traduce directamente en enfrentamientos armados, desplazamientos de población y homicidios en la región. La captura de El Checo el 13 de mayo de 2026 fue el desenlace visible de una larga cadena de eventos que comenzó para efectos del relato reciente en diciembre de 2025.

En ese mes, un grupo de operadores criminales que hasta entonces trabajaba para el cártel de Sinaloa, específicamente para la facción de los mayos, liderada localmente por Franklin Ernesto Hueso Hernández, alias el ranchero, tomó una decisión que sacudiría el equilibrio del crimen en Tecate. Rompieron filas y se pasaron al cártel Jalisco Nueva Generación.

Este grupo sería identificado posteriormente como los volteados, un nombre que en el argot criminal describe a quienes traicionan a su organización original para alinearse con el rival. Entre los líderes de esta disidencia se encontraban Salomón Barragán, alias El Salo, su jefe de sicarios, Ricardo López, conocido como el Chicho y José Ángel Flores Ayala, alias el Siete, quien controlaba el trasciego de drogas, armas y migrantes entre Tecate y la frontera estadounidense.

Sergio Serrano Ramos, el Checo, era parte de esta estructura ya alineada con el CHNG. La respuesta del cártel de Sinaloa no se hizo esperar. En las primeras horas de la madrugada del 3 de febrero de 2026, un convoy compuesto por más de 20 sujetos armados ingresó a elegido Nueva Colonia Hindú en la zona rural de Tecate.

Vestían ropa táctica, portaban rifles calibre 223 R15 y AK 47 los conocidos cuernos de Chivo. Su objetivo era, claro, asesinar al jefe de plaza del CNG. En esa delegación cruzaron la calle Rubén Adame, pasaron frente a la propia delegación del poblado y abrieron fuego sobre la barda perimetral de un domicilio.

Segundos después, los que se encontraban dentro respondieron. Comenzó así uno de los enfrentamientos más violentos en la historia reciente de Tecate, con una duración de más de 40 minutos, durante los cuales ninguna autoridad se hizo presente. Las autoridades colocaron barricadas sobre la carretera Tecate Encenada entre el kilómetro 3 y el kilómetro 14.

Lanzaron ponchaylantas. 13 vehículos de civiles que circulaban esa madrugada quedaron atrapados en el fuego cruzado. Una mujer de 53 años fue localizada en la cajuela de un automóvil con heridas en la piel. Un hombre fue hallado sin vida sobre la autopista Tecate Tijuana. Oficialmente, las autoridades reportaron un civil lesionado de manera extraoficial.

Residentes de la zona señalaron que los propios criminales retiraron al menos cuatro cuerpos del lugar antes de que llegara la policía. El objetivo de ese ataque, según reportes de inteligencia, era precisamente Sergio Serrano Ramos, el checo, sobrevivió. El segundo intento de ejecución ocurrió la madrugada del 23 de abril de 2026.

En esta ocasión, integrantes del cártel de Sinaloa ingresaron directamente al interior de la propiedad de Serrano en la nueva colonia Hindú, saltando la alta barda perimetral que rodeaba la vivienda. incendiaron un vehículo estacionado en el exterior. Al no encontrar a Sergio Serrano en el inmueble, los agresores privaron de la libertad a una mujer adulta identificada como su madre.

Fue la propia policía quien la localizó poco después cuando agentes acudieron al lugar tras los reportes de detonaciones de arma de fuego en el poblado. Serrano sobrevivió nuevamente, pero la presión sobre él era creciente. y 13 de mayo de 2026, alrededor de las 14:55 horas, agentes de la Fuerza Estatal de Seguridad Ciudadana de Baja California detectaron a Sergio Serrano Ramos conduciendo un Jeep Rubicon gris con placas extranjeras número de serie 1, C4, RJX68, RW241187, placas 9 KHN808, sobre un camino de terracería rumbo a

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