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HARFUCH REVIENTA el PALACIO de HIDALGO y ENCARCELA a 37 NARCO POLICÍAS ALIADOS de LA CHAPIZA

Esta mañana pasó algo que no tiene precedente en la historia reciente de México. El gobierno federal tomó el Palacio de Hidalgo. No una comandancia, no una delegación, no una oficina chica de algún municipio perdido en la sierra. el palacio de gobierno del estado de Hidalgo. Y adentro, donde se supone que operan servidores públicos al servicio del pueblo, encontraron 37 policías que en realidad trabajaban para la chapiza.

37, no uno, no cinco, 37 elementos uniformados, armados por el Estado, pagados con dinero del contribuyente, protegiendo a los chapitos en lugar de proteger a la gente. Lo que te voy a contar hoy no es un rumor, no es especulación, es lo que ocurrió esta mañana del jueves 14 de mayo de 2026 a partir de las 11 de la mañana.

Y quiero que lo entiendas bien porque el tamaño de este operativo dice mucho sobre hacia dónde va esta guerra contra el crimen organizado en México. Antes de arrancar, si ya estás aquí leyendo o viendo esto, te pido que te quedes hasta el final porque hay varios puntos de este operativo que la mayoría de los medios no van a profundizar como se debe.

No solamente importa quiénes cayeron, sino cómo cayeron, dónde estaban cuando los agarraron y qué significa este movimiento para lo que viene en el resto del país. Así que no te muevas, que esto apenas empieza. Para entender el peso real de lo que pasó hoy, hay que ponerlo en contexto. En México estamos acostumbrados a ver operativos contra policías corruptos.

pasan seguido, demasiado seguido. Normalmente se trata de tres, cuatro, quizás ocho elementos que son detenidos en alguna comandancia municipal. Se arma el escándalo mediático por dos días, luego viene otro tema y se olvida. Eso ya lo conocemos todos. Pero lo que ocurrió esta mañana en Hidalgo no entra en esa categoría. Esto es diferente en escala, en simbolismo y en el mensaje que manda.

Las fuerzas federales no entraron a una comandancia, entraron al palacio de gobierno del estado, la sede del poder ejecutivo estatal, el edificio que representa la autoridad institucional de Hidalgo. Y lo tomaron no para arrestar a un gobernador, sino para sacar a 37 policías que usaban ese espacio como escudo, como cobertura, como protección institucional mientras le servían a un cártel. piénsalo un momento.

Estamos hablando de personas que llegaban cada día a trabajar a las instalaciones del palacio de gobierno, que usaban su credencial, su uniforme, su cargo, como si fueran servidores públicos normales, mientras por debajo operaban para la chapiza. Ese doble juego es exactamente el tipo de infiltración que hace más peligrosa a la delincuencia organizada.

No es el narco disparando en la calle que es visible y se puede confrontar directamente. Es el narco adentro de las instituciones, con acceso a información, con capacidad de bloquear operativos, con posibilidad de alertar al cártel cuando las autoridades se acercan. Eso es un problema de seguridad nacional, no solo de orden público local.

Omar García Harf, secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, fue quien encabezó personalmente la comunicación de los resultados y fue directo, sin rodeos, sin el lenguaje burocrático que solemos escuchar en las conferencias de prensa. Las palabras que usó son importantes porque reflejan la magnitud del golpe y el tono con que el gobierno está enfrentando este problema.

dijo que reventaron el Palacio de Hidalgo, que encarcelaron a 37 narcopolicías aliados de la Chapiza que tomaron el palacio y tumbaron a los narcopolicías. Dijo que esos uniformados no protegían a la ciudadanía, sino al narco, que extorsionaban al pueblo de Hidalgo y que hoy les quitaron sus placas, sus armas y su impunidad.

Y cerró con algo que vale la pena detenerse a escuchar bien. Quien use el uniforme para servir a los chapitos terminará igual. Tras las rejas, la chapiza sigue perdiendo sus protectores institucionales. Ese no es un discurso de trámite. Ese lenguaje tiene un destinatario muy claro. Los que todavía no han caído, pero que están pensando si vale la pena seguir en esa línea.

El mensaje no está dirigido solo a los medios de comunicación, está dirigido a cada elemento policiaco en el país que hoy recibe una quincena del Estado y también recibe un sobre del CAR. La advertencia es directa, el riesgo ya no es manejable. El gobierno tiene inteligencia, puede llegar a donde tú estás, aunque estés adentro del palacio de gobierno.

Eso cambia el cálculo para cualquiera que esté en esa situación. Ahora bien, hay algo que llama mucho la atención en este operativo y que vale la pena analizar con calma. El hecho de que los 37 elementos hayan sido detenidos en sus propias oficinas y comandancias mientras realizaban sus actividades diarias nos dice algo fundamental. No sabían que venían por ellos o si lo sabían, no pudieron escapar.

Cualquiera de las dos opciones dice algo importante sobre cómo se ejecutó esto. Si no lo sabían, significa que la inteligencia detrás del operativo fue impecable. No hubo filtración. No hubo aviso previo. En un país donde históricamente los operativos se filtran horas, a veces días antes de ejecutarse, eso representa un cambio serio en la forma en que operan las fuerzas federales.

Si lo sabían, pero no pudieron moverse, significa que el cerco fue tan rápido y tan completo que no hubo margen de maniobra. En ambos casos, el resultado es el mismo. 37 detenidos sin que ninguno lograra fugarse. Y eso técnicamente es un éxito operativo difícil de replicar cuando se habla de redes tan grandes. Porque aquí no estamos hablando de agarrar a un solo objetivo mientras duerme.

Estamos hablando de coordinar la detención simultánea de decenas de personas distribuidas en distintos puntos del palacio de gobierno, posiblemente en diferentes áreas y niveles del edificio. Para que ese operativo salga limpio, sin fugas y sin que se genere un enfrentamiento armado adentro de las instalaciones de gobierno, se necesita una planificación muy cuidadosa y una ejecución precisa.

No es algo que se logra de un día para otro. ¿Sabes qué es lo más pesado de todo esto? Que estos elementos no eran agentes de bajo nivel que simplemente miraban para otro lado cuando el cártel operaba en su zona. Eran aliados activos de la chapiza. Había una relación funcional entre estos policías y los chapitos. Eso significa que había comunicación activa, que había coordinación, que posiblemente había intercambio de información sobre movimientos de otras fuerzas de seguridad, sobre operativos planeados, sobre rutas y posiciones. Un

policía que es omiso es un problema. Un policía que activamente trabaja para el cártel es una amenaza de seguridad nacional disfrazada de autoridad pública. Y eso es exactamente lo que Harf señaló. Cuando dijo que esos elementos extorsionaban al pueblo de Hidalgo, no solo protegían al NARP, también extorsionaban a los ciudadanos.

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