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HARFUCH CONFISCA 87 AUTOS de SALINAS y DESVELA lo que ENCONTRARON en el MALETERO

Sí, 63 de mayo de 2026, Harf confisca 87 autos de Salinas y desvela lo que encontraron en el maletero. En la tarde de este sábado, en estacionamientos privados de tres de las ciudades más importantes del país, Omar García Harfuch encabezó un operativo que no solo confiscó la flota de vehículos de lujo, más ostentosa jamás documentada en manos de un solo individuo en la historia de México, sino queeló algo que convierte cada uno de esos 87 automóviles en una pieza de evidencia tan devastadora como las bóvedas encontradas en la sierra de

Jalisco, como los 21 autobuses interceptados en las carreteras del Estado de México o como el despacho secreto de Norma Piña en el sur de la Ciudad de México, lo que los peritos encontraron en los maleteros, en los compartimentos ocultos bajo los asientos traseros, los paneles laterales modificados con tecnología de camuflaje industrial y en los espacios diseñados específicamente para evadir cualquier inspección superficial.

No fueron solo objetos dejo acumulados por alguien con recursos económicos desproporcionados. Sistema de transporte móvil de una red de corrupción que durante décadas utilizó los automóviles más caros del mercado internacional, no como símbolos de estatus, sino como bóvedas rodantes diseñadas para mover efectivo.

Joyas, es evidencia documental y material incriminatorio entre las distintas células operativas de una estructura que abarcaba desde el crimen organizado hasta el más alto nivel del poder judicial. 4 millones de pesos en efectivo, lingotes de oro, discos duros con grabaciones de reuniones secretas, documentos que vinculan las estafas del edificio Murano con pagos directos a jueces federales.

Transferencias millonarias hacia la familia michoacana y de Jalisco, Nueva Generación, armamento de uso exclusivo de las fuerzas armadas y paquetes de droga destinados a operadores de la red. Todo eso no estaba guardado en una sola bodega secreta, ni enterrado en un rancho remoto distribuido en 87 vehículos de lujo que circulaban por las calles de las principales ciudades del país con placas legales, juros vigentes y conductores que parecían simples chóeres privados de un hombre de negocios con fortuna heredada. Detente

un momento en eso. 87 automóviles que juntos suman un valor comercial superior a los 300 millones de pesos, operando como una flota de transporte clandestino de evidencia y efectivo ilícito, moviéndose entre la Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey, sin levantar ninguna alerta durante años, porque nadie en este país había cruzado jamás la línea que separaba la ostentación legal de la operación criminal, hasta que esta ofensiva construyó el expediente suficiente para llegar hasta los estacionamientos privados donde esa

flota estaba resguardada. Escribe en los comentarios si alguna vez viste un auto de lujo circular por tu ciudad y te preguntaste quién podía pagar ese tipo de vehículos en un país donde la mayoría de la población no gana en un año, lo que cuesta la mensualidad del seguro de uno de esos coches.

Porque lo que esta tarde se confiscó en tres ciudades del país no solo responde a esa pregunta, también explica con evidencia física y documentada como el dinero de la corrupción y del crimen organizado se convierte en símbolos de poder que circulan frente a todos nosotros sin que nadie tenga la capacidad o la voluntad de detenerlos hasta que alguien construye el caso completo y ejecuta el operativo con la precisión quirúrgica que caracteriza cada movimiento de esta ofensiva.

El operativo del sábado 2 de mayo comenzó antes del amanecer con la activación simultánea de equiposados de la Guardia Nacional y de la Fiscalía General de la República en tres entidades federativas distintas coordinados desde el Centro de Operaciones de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana con una sincronización que los analistas describen como la más compleja que han ejecutado en términos de logística y de control de variables desde que esta ofensiva comenzó a golpear las estructuras de la red Salinas.

del operativo no residía solo en la cantidad de objetivos ni en la distancia geográfica entre ellos, sino en la necesidad de asegurar cada vehículo de manera simultánea para evitar que ningún elemento de la reda de alertar a los operadores encargados de mover los automóviles hacia ubicaciones alternativas en el momento en que detectaran actividad sospechosa en cualquiera de los estacionamientos objetivos.

retraso en cualquiera de las tres ciudades podría haber significado la pérdida de vehículos completos y con ellos la pérdida de la evidencia que contenían en sus compartimentos ocultos. No hubo margen de error. A las 6 de la mañana en punto, los equipos entraron de manera simultánea a los estacionamientos privados ubicados en zonas residenciales de alto poder adquisitivo en la Ciudad de México.

camufladas como talleres mecánicos de lujo en Guadalajara y a los garajes subterráneos de edificios corporativos en Monterrey, donde la flota de Salinas estaba distribuida en grupos de vehículos que desde el exterior no presentaban ninguna característica que los distinguiera de los automóviles de cualquier otro residente o empresario de las zonas donde estaban ubicados.

Inspección visual de los 87 vehículos asegurados reveló algo que los agentes encargados del operativo describieron con una mezcla de asombro profesional y de comprensión inmediata de la magnitud de lo que estaban por documentar. Los miles. No eran automóviles comunes con modificaciones superficiales para ocultar pequeñas cantidades de efectivo.

Eran vehículos blindados de nivel presidencial con compartimentos diseñados por ingenieros especializados en seguridad de alto riesgo. Paneles laterales reforzados que ocultaban espacios de almacenamiento accesibles solo mediante controlesos ocultos en las consolas centrales con maleteros equipados con dobles fondos.

fabricados con materiales que bloqueaban los escáneres de densidad utilizados en inspecciones de seguridad convencionales y con sistemas de cierre hermético que garantizaban que ningún contenido pudiera detectarse mediante inspección olfativa en el caso de que los vehículos fueran sometidos a revisiones con perros entrenados.

Modificación de cada uno de esos vehículos representaba una inversión adicional que en algunos casos superaba el valor comercial del automóvil original. No eran compras impulsivas de alguien con dinero disponible. Inversiones calculadas en infraestructura de transporte ilícito diseñada para operar durante años sin levantar ninguna alerta.

Especializados en vehículos modificados que participaron en el operativo tardaron menos de 30 minutos en identificar los primeros compartimentos ocultos en los Ferrari y Lamborghini asegurados en el estacionamiento de la Ciudad de México. apertura de esos compartimentos requirió herramientas especializadas y conocimiento técnico sobre los sistemas de cierre electrónico que los fabricantes de modificaciones de seguridad utilizan en vehículos de protección de alto nivel.

lo que encontraron en el primer compartimento abierto en un Ferrari 812 Superfast color rojo con placas de la Ciudad de México registrado a una empresa fantasma vinculada a los prestanombres de Salinas fue suficiente para que los agentes presentes en el estacionamiento solicitaran de manera inmediata refuerzos adicionales y equipos de documentación forense con capacidad para procesar volúmenes de efectivos superiores a los que habían calculado en las proyecciones previsparias al operativo.

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