Noticia de última hora. $47,000 en efectivo, un pasaporte a nombre de otra persona y una fotografía impresa que va a cambiar todo lo que creía saber sobre Sandra Cuevas. Omar García Harf ordenó el operativo desde la noche anterior. Lo diseñó para que no hubiera salida y esta mañana en la terminal 1 del aeropuerto internacional de la Ciudad de México, el cerco se cerró sobre David Mendoza Díaz, alias el David, alias el Chino, hermano de El Choco, cuñado de Sandra Cuevas y nuevo líder de uno de los grupos criminales más violentos del Estado de
México. Pero hay algo que los noticieros no te van a contar. El David no estaba llegando de ningún viaje, estaba huyendo. Tenía boleto comprado, destino Cancún, conexión a Guatemala. Y en esa mochila negra que cargaba había algo que elevó esta detención de operativo estatal a Expediente Federal en menos de 4 horas.
Tres preguntas van a quedar abiertas en este video. La primera, ¿quién le vendió la documentación falsa y ya estaba trabajando para la fiscalía? La segunda, ¿qué encontraron dentro de esa mochila que nadie ha reportado? La tercera, y esta es la más grande. ¿Qué dice el expediente que Harf tiene con el nombre de Sandra Cuevas? Esa pregunta tiene nombre en los archivos de Harf.
Y antes de que termine este video, vas a entender por qué Sandra Cuevas sigue siendo la pieza que no ha caído. Pero hay algo que los noticieros no te van a contar. Para entender por qué la captura de el David sacude más allá de Catepec, necesitas entender qué es la choquiza y necesitas entender que tiene que ver Sandra Cuevas con todo esto.
La choquiza no nació como cartel, nació como fachada. En redes sociales se presentaban como una organización de transportistas, comerciantes y microempresarios que busca ayudar. repartían despensas, organizaban eventos, construían imagen. Era la cara limpia de una estructura que por debajo cobraba piso, ejecutaba deudas, desplazaba a familias de sus propiedades y controlaba el narcomenudeo en colonias enteras de Ecatepec.
Y esa fachada tenía un rostro público perfecto. Sandra Cuevas, exalcaldesa de Cuautemoc, figura mediática, mujer que genera titulares cada vez que habla, pareja de Alejandro Gilmare, Mendoza Díaz. El Choco, el fundador de la Choquiza, Sandra Cuevas, apareció en actos públicos junto a El Choco semanas antes de su detención. Lo defendió en redes.
Anunció que participaría con él en una rodada de motocicletas por la Ciudad de México. Cuando los periodistas la cuestionaron, no se distanció, amenazó con demandar. Y entonces llegó el dato que lo cambió todo el 10 de septiembre de 2025. gritó. El choco fue detenido en el estacionamiento del centro comercial Las Américas en Ecatepec.
Fue trasladado directamente al penal federal del Altiplano. Máxima seguridad. Sin fecha de salida, la Choquiza quedó sin cabeza, o eso creyeron ellos, porque David Mendoza Díaz, hermano del Choco, cuñado de Sandra Cuevas, ya estaba esperando en las sombras y el error que cometió en las siguientes semanas fue creer que la sombra lo protegía.
Y entonces llegó el dato que lo cambió todo. David Mendoza Díaz no era un improvisado. Conocía la estructura desde adentro. sabía cómo operaba la choquiza porque la había construido junto a su hermano. Cuando el choco cayó, el David no entró en pánico, calculó y ese cálculo fue su primer error. Error uno. Tres semanas después de la detención de El Choco, el David tomó una decisión que en su cabeza tenía toda la lógica del mundo.
Asumir el liderazgo de la Choquiza de forma visible, no desde las sombras, de frente, en colonias, en cobros, en redes. quería mandar un mensaje a los grupos rivales que ya olían el vacío de poder. La choquiza seguía en pie, la familia Mendoza Díaz seguía en pie y funcionó. Los rivales retrocedieron, las rutas de extorsión se mantuvieron, la estructura no colapsó.
Lo que el David no sabía era que esa visibilidad había activado tres líneas de inteligencia simultáneas. El 3 de mayo de 2026 a las 11:47 de la mañana, el teléfono que usaba para coordinar cobros de piso fue geolocalizado por primera vez por la SEMAR en Ecatepec. Desde ese momento, cada llamada fue una coordenada, cada mensaje una evidencia.
Y mientras tanto, Sandra Cueva seguía apareciendo en fotografías públicas, seguía siendo noticia, seguía siendo el vínculo más visible entre la choquiza y el mundo político. Cada vez que su nombre aparecía en un titular junto al de Chocó, el expediente de la familia Mendoza Díaz crecía. Detente un segundo aquí porque lo que sigue es peor.
Error dos. 5 días antes del operativo, el David empezó a sentir el cerco. No lo veían. Era demasiado profesional para eso, Pep Pague, pero lo sentía. Demasiadas preguntas en la calle, demasiado silencio de personas que antes hablaban. Tomó la decisión que cualquier operador criminal experimentado tomaría. Salir del país temporalmente, no huir para siempre, desaparecer 30 días, dejar que bajara la presión, regresar cuando todo estuviera frío.
Contactó a un intermediario en Tepito. Alguien de confianza, alguien que llevaba años consiguiendo documentación alternativa para gente que necesitaba desaparecer. Pagó en efectivo, recibió un pasaporte a nombre de una tercera persona, compró boletos, destino Cancún, conexión a Guatemala. Lo que el David no sabía era que ese intermediario de confianza llevaba 8 meses trabajando como informante activo de la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México.
La transacción fue reportada en menos de 12 horas. Esa misma noche la FGJEM tenía el número de vuelo, la fecha y la terminal. Error 3. La madrugada del operativo. El David llegó al AICM a las 4:10 de la madrugada, 3 horas antes de su vuelo. En su cabeza, eso era inteligente. Demasiado temprano para cualquier seguimiento de última hora.
El aeropuerto casi vacío, fácil de detectar movimientos sospechosos a su alrededor. Cambió de ropa en el baño de la terminal 1. Se mezcló con los pocos pasajeros madrugadores, sin escoltas, sin armas. solo la mochila negra. Lo que el David no sabía era que llevaba 3 horas siendo seguido por elementos de la SEMAR vestidos de civil desde que salió de Ecatepec.
El dron de reconocimiento facial ya sobrevolaba a la terminal 1 desde las 4:23 de la madrugada. Cuando cruzó las puertas automáticas del aeropuerto, el cerco ya llevaba 40 minutos cerrado. Solo faltaba el momento. Ese tercer error fue lo último que calculó mal, porque esa madrugada Harfuch ya tenía todo lo que necesitaba las 4:23 de la madrugada, terminal 1 del AICM.
Mientras David Mendoza Díaz dormía en algún punto de Catepec, o quizás ya no dormía, quizás ya revisaba su mochila por tercera vez contando los fajos, el dron ya estaba arriba. Llevaba 22 minutos sobrevolando el perímetro de la terminal 1 con visión térmica activa. Cada figura humana en el estacionamiento, en los accesos en las zonas de checkin, identificada, catalogada, descartada o marcada.
No había sirenas, no había patrullas con torretas encendidas, no había nada que se pareciera aún operativo para cualquier ojo no entrenado. Había 11 elementos de la SEMAR distribuidos en posiciones que cubrían todas las salidas posibles de la terminal. Vestidos de civil, maletas con ruedas, ropa de viajero común, cada uno con comunicación encriptada en frecuencia cerrada.
canal que esa noche solo existía para este operativo. Tres elementos adicionales de la FGJEM estaban posicionados en la zona de mostradores de aerolíneas. Dos agentes de la Fiscalía de la Ciudad de México cubrían los accesos al área de seguridad. El perímetro estaba cerrado antes de que el David saliera de Catepec.
Eso es lo que hace diferente a este tipo de operativos. No se despliegan cuando el objetivo llega, se despliegan horas antes. El aeropuerto no era el lugar de la captura, era la trampa. Y la trampa se construye antes de que el objetivo decida caminar hacia ella. Eso no es todo. El siguiente hallazgo hizo silencio en la sala. A las 4:47 de la madrugada, el dron identificó una figura que salía de un vehículo en el estacionamiento de la terminal 1.
Mochila negra con ruedas, complexión media, movimiento pausado, calculado. El movimiento de alguien que no quiere llamar la atención y por eso llama exactamente la atención. El sistema de reconocimiento facial tardó 43 segundos en confirmar la identidad. David Mendoza Díaz, el David, el chino. La confirmación llegó al canal encriptado.
Los 11 elementos de la SEMAR recibieron la señal simultáneamente. Nadie se movió todavía. El protocolo era claro, observar, seguir, dejar que el objetivo se internara completamente en la terminal antes de activar la fase de reducción, que no hubiera duda, que no hubiera salida. El David entró por las puertas automáticas a las 4:51.
Fue directo al baño de la terminal 1. 4 minutos adentro. Cuando salió llevaba ropa diferente, una sudadera gris, gorra oscura, la mochila negra seguía colgada en su espalda. No sabía que dos elementos de la SEMAR lo habían seguido al baño. No sabía que uno de ellos había confirmado por comunicación encriptada que el sujeto había cambiado de ropa y seguía cargando la mochila.
No sabía que en ese momento afuera de la terminal el equipo completo había recibido la orden de avanzar hacia sus posiciones finales. Afuera todo parecía normal. Adentro ya era demasiado tarde. El David caminó hacia los mostradores de Chequin. Paso tranquilo. Mirada que barría el entorno sin detenerse en ningún punto específico.
La mirada de alguien entrenado, alguien que sabe buscar amenazas. Pero no encontró ninguna porque no había nada que encontrar, solo viajeros, solo empleados, solo el aeropuerto de madrugada. Lo que no vio fue que cada uno de esos viajeros que lo rodeaban en un radio de 12 m era un elemento federal. Detente un segundo aquí porque lo que sigue es peor.
Las 5:3 de la madrugada, terminal 1, zona de mostradores. La orden llegó al canal encriptado en tres palabras: ejecutar. Fase dos. Los primeros 4 minutos fueron de identificación y posicionamiento silencioso. Dos elementos de la SEMAR se acercaron a el David por el flanco izquierdo mientras él revisaba la pantalla de información de vuelos.
No corrieron, no gritaron, caminaron como cualquier pasajero que se acerca a leer los horarios. A 3 m de distancia, la identificación fue definitiva. David Mendoza Díaz, alias el David. Objetivo confirmado. Simultáneamente, otros cuatro elementos cerraron las tres salidas posibles que el David podría verá haber usado para retroceder, la puerta de acceso principal, el corredor hacia las tiendas y el acceso al área de sanitarios. No había ruta de escape.
El cierre fue tan silencioso que los tres pasajeros civiles que estaban en la misma zona no se dieron cuenta de lo que estaba sucediendo a 2 m de ellos. Los siguientes 3 minutos fueron de cierre total y aislamiento. Fue el elemento más cercano quien habló primero. Voz baja, sin gritos, sin identificarse en voz alta.
Eso solo pasa en las películas y en los operativos que salen mal. se acercó por el lado derecho, hombro con hombro, y pronunció las palabras que el David llevaba semanas temiendo escuchar. En ese momento, David Mendoza Díaz tomó la única decisión que le quedaba disponible, no resistir. No en el aeropuerto, no sin escoltas, no sin armamento, no con $47,000 y un pasaporte falso en la mochila.
Porque si resistía esa mochila era evidencia inmediata y él lo sabía. se detuvo, soltó la mochila lentamente, puso las manos donde le indicaron y aquí es donde la historia cambia de dirección completamente. Los últimos 2 minutos fueron de reducción, aseguramiento y confirmación. El David fue reducido sin violencia física reportada.
El operativo estaba tan bien diseñado que la resistencia nunca fue una opción real. fue esposado con las manos atrás mientras dos elementos cubrían el perímetro inmediato. Un tercer elemento tomó la mochila negra sin abrirla, sin revisarla en el lugar, siguiendo el protocolo exacto que garantiza la cadena de custodia legal de la evidencia.
La mochila fue embolsada y sellada en sitio en ese momento. David Mendoza Díaz, alias el David, alias el Chino, cuñado de Sandra Cuevas, nuevo líder de la Choquiza, sucesor de su hermano El Choco, que ya estaba en el altiplano, fue colocado de pie, escoltado por cuatro elementos federales y conducido hacia la salida de la terminal.
El traslado duró menos de 90 segundos. Sin escenas, sin cámaras de medios, sin declaraciones. El aeropuerto siguió funcionando con normalidad. Los pasajeros civiles que estaban en la zona nunca supieron exactamente qué había pasado a 2 m de ellos. A las 5:09 de la madrugada, la comunicación encriptada transmitió el reporte final.
Alto al fuego, amenaza neutralizada, cero bajas federales. Y mientras el vehículo que transportaba a él, David, salía del AICM rumbo a la a la fiscalía en algún lugar de la Ciudad de México, Sandra Cuevas todavía no sabía que su cuñado acababa de ser detenido, que la mochila negra estaba siendo trasladada a una sala de evidencias, que en esa mochila había algo con su nombre o más exactamente con su imagen, algo que ningún noticiero ha reportado todavía.
Dale like si llegaste hasta aquí, porque esto apenas comienza. La Sala de Evidencias de la Fiscalía General de Justicia del Estado de México recibió la mochila negra a las 6:47 de la mañana. Una mochila con ruedas de las que usan estudiantes universitarios, de las que venden en cualquier tienda departamental por 800es.
Negra, sin marcas, sin logos. El tipo de mochila que nadie voltea a ver dos veces en un aeropuerto. Adentro había una historia completa. El primer hallazgo fueron los fajos, $47,000 en efectivo, billetes de 100 ordenados envueltos en ligas. $47,000 equivalen al tipo de cambio de esta semana a poco más de 900,000 pesos mexicanos.
900,000 pesos que no tienen factura, no tienen origen declarado, no tienen nombre. 900,000 que representan exactamente lo que la choquiza les arranca cada mes a los comerciantes de Ecatepec, que pagan piso para poder abrir sus negocios sin que les quemen la cortina o les desaparezcan a un familiar. Cada fajo en esa mochila es una familia que pagó para no ser lastimada.
El inventario continuó y cada objeto contó una historia diferente. El segundo hallazgo fue el pasaporte, documento oficial, fotografía de David Mendoza Díaz, nombre de otra persona, una identidad comprada a un intermediario en Tepito que llevaba 8 meses trabajando para la Fiscalía de la Ciudad de México. El pasaporte falso confirma lo que las autoridades ya sabían, pero que ahora tienen en evidencia física.
El David no estaba en el aeropuerto por negocios. Estaba ejecutando una fuga planificada con semanas de anticipación y Sandra Cuevas, cuñamo, de cuñada de El David, expareja de El Choco, sabía que la familia Mendoza Díaz tenía la costumbre de desaparecer cuando el cerco se cerraba. Lo había visto antes, lo había presenciado desde adentro.
El tercer hallazgo fue una tarjeta con números, frecuencias de radio, coordenadas de puntos de contacto en tres municipios del Estado de México. Información operativa de la Choquiza que el David no pudo destruir a tiempo o simplemente creyó que nunca llegarían a esa mochila. Pero lo más valioso no brillaba. Debajo de los fajos, debajo del pasaporte, debajo de la tarjeta con frecuencias, había una fotografía impresa, no digital, impresa en papel fotográfico, como las que se revelan en las farmacias. Una fotografía de dos
personas sonriendo. Alejandro Gilmare Mendoza Díaz, el Choco Coltimio Visa de Cuevas. La fotografía fue tomada durante la rodada de motocicletas que organizaron juntos en la Ciudad de México. El Choco de negro con su cadena al cuello. Sandra Cuevas a su lado sonriendo para la cámara. Los dos con el lenguaje corporal de dos personas que no se preocupan por ser vistas juntas.
Dos personas que creen que su visibilidad es su escudo. Ese detalle pequeño cuenta una historia grande. El David cargaba esa fotografía en su mochila de fuga entre los dólares y el pasaporte falso, entre la evidencia de sus crímenes y los instrumentos de su escape. cargaba la imagen de su hermano y de Sandra Cuevas, su cuñada, como si fuera un recuerdo familiar, como si en medio de todo lo que era David Mendoza Díaz todavía hubiera algo que lo conectaba a una historia de familia que él quería preservar. O quizás era otra cosa,
quizás esa fotografía era un seguro, una carta guardada para el momento en que necesitara negociar. Esa pregunta todavía no tiene respuesta oficial, pero hay otra pregunta que sí tiene respuesta y esa respuesta está en los archivos de Harf Hfch. ¿Cuánto sabía Sandra Cueva sobre las operaciones de la choquiza? ¿Era simplemente la pareja de El Choco que no preguntaba demasiado o era algo más? ¿Por qué defendió públicamente a El Choco en redes sociales cuando los periodistas empezaron a publicar las fotografías? ¿Por qué amenazó con
demandar al periodista Carlos Jiménez en lugar de simplemente distanciarse? Esas preguntas tienen nombre en los expedientes federales y ese nombre es el que todavía no ha sido pronunciado en una sala de audiencias. Lo que encontraron después no estaba en ningún reporte previo. Cuando Omar García Harfuch habló sobre esta detención, no usó adjetivos, no necesitaba usarlos.
Los hechos hacían el trabajo solos. La declaración fue esta. Capturamos a David Mendoza Díaz, objetivo prioritario del Estado de México, en el momento en que intentaba abandonar el país. Estaba asumiendo el liderazgo de una organización criminal que opera con violencia en comunidades de Catepec. Seguiremos desmantelando estas estructuras sin importar quién esté vinculado a ellas.
Cuatro oraciones sin adjetivos, sin nombres adicionales, pero cada palabra de esa declaración fue elegida con precisión quirúrgica. Analicemos. Capturamos a David Mendoza Díaz. No fue capturado. No, las autoridades detuvieron. Capturamos. Primera persona del plural que incluye a Harfuch como arquitecto del operativo. Es una firma.
Es Harfouch diciéndole al mundo criminal, “Yo estaba detrás de esto. Yo lo diseñé. Yo cerré el cerco en el momento en que intentaba abandonar el país.” Esta frase no es una descripción, es una acusación pública de fuga. Harfush no dijo, fue detenido en el aeropuerto. Dijo que intentaba abandonar el país. La diferencia es legal y política. Confirma premeditación.
Confirma que había un plan de escape y confirma que ese plan fue interceptado por inteligencia activa, no por casualidad. Y aquí es donde la historia cambia de dirección completamente, sin importar quién esté vinculado a ellas. Esta es la frase más importante de las cuatro y está al final porque las últimas palabras son las que se recuerdan sin importar quién esté vinculado a ellas.
Harf no dijo sin importar su rango dentro de la organización, no dijo sin importar su historial criminal, dijo sin importar quién esté vinculado, quién, no quién. Esa palabra apunta a personas específicas que están vinculadas a la choquisa y que todavía no han sido detenidas. Personas cuyo vínculo es conocido, documentado, fotografiado, registrado, me pero que todavía caminan libres.
Sandra Cuevas estuvo en actos públicos con el Choco. Sandra Cuevas lo defendió públicamente. Sandra Cuevas es cuñada de el David y Harfuch acaba de decir en cadena nacional que van a ir sin importar quién esté vinculado. La cuñada escuchó esa declaración y si no la escuchó, alguien se la hizo llegar. Pero la pregunta que nadie está respondiendo es esta.
La detención de el David no es un hecho aislado. Es el segundo movimiento de una estrategia que Harf ejecutando desde septiembre de 2025. El 10 de septiembre de 2025, el Choco fue detenido en el estacionamiento del centro comercial Las Américas en Necatepec. Ese operativo siguió exactamente el mismo patrón que este. Inteligencia previa, cerco silencioso, captura sin disparos, traslado inmediato a Penal Federal.
El choco fue al altiplano ese mismo día. Máxima seguridad. Ese fue el primer movimiento. Este viernes fue el segundo. Y el patrón que se confirma es uno que el mundo criminal debería leer con atención. Harf no desmantela organizaciones golpeando la base, desmantela familias, va por la estructura de sangre, porque las estructuras de sangre son las más difíciles de reemplazar.
Puedes contratar a otro operador, no puedes contratar a otro hermano. Los hermanos Mendoza Díaz construyeron la choquiza como una empresa familiar. Eso fue su fortaleza durante años. Esta semana esa misma estructura familiar es lo que los tiene a los dos presos. Pero la pregunta incómoda que las instituciones no están respondiendo es esta.
Sandra Cuevas no es un nombre periférico en esta historia. Es la expareja pública de El Choco. Es la cuñada de El David. es una figura política con aspiraciones de crear su propio partido y estuvo en actos públicos con el líder de la Choquiza, cuando ya había reportes de inteligencia que lo señalaban como objetivo prioritario.
El periodista Carlos Jiménez lo documentó antes de la detención del Choco. Las fotografías existen, los videos existen. Sandra Cuevas no los negó, amenazó con demandar a quien los publicó. Esa respuesta no es la respuesta de alguien que no sabía, es la respuesta de alguien que sabía demasiado y necesitaba controlar el daño.
En noviembre de 2025, la FGJEM detuvo a Ricardo Né, otro integrante de la Choquiza vinculado al robo de agua en Ecatepec. Ese operativo fue la segunda etapa de la operación caudal. Lo que ese arresto confirmó es que la choquiza no era solo extorsión y narcomenudeo había diversificado hacia el control de recursos básicos.
Agua, el líquido que las familias más pobres de Ecatepec necesitan y que la Choquiza convirtió en negocio criminal. Cada detención suma al expediente y el expediente crece en una dirección que tiene un nombre que todavía no ha sido pronunciado en una sala de audiencias, pero había algo que la cuñada no sabía todavía.
Los hermanos Mendoza Díaz ya están presos. Alejandro Gilmar echó en punente chocous y momis en shock en el altiplano desde septiembre de 2025. David el David detenido esta mañana en el AICM camino a un juez que va a determinar su vinculación a proceso en las próximas horas. La choquisa perdió a sus dos líderes en menos de 8 meses, pero la cuñada sigue libre.
Sandra Cuevas, exalcaldesa de Cuautemoc, expareja del Choco, cuñada del David, figura pública con nombre reconocible, con presencia en medios, con aspiraciones políticas que anunció después, no antes, después de que su pareja fuera trasladado al altiplano. Lo que Harf tiene ahora es esto. Dos líderes de la choquiza detenidos, evidencia física de las operaciones de la organización.
Un pasaporte falso que confirma una red de documentación clandestina, una tarjeta con frecuencias y coordenadas operativas y una fotografía impresa que conecta visualmente a Sandra Cuevas con El Choco en un acto público que ella misma organizó y defendió. Lo que a Harfush todavía le falta es lo más difícil. Evidencia que establezca no solo proximidad, sino participación.
La diferencia entre estar cerca de un criminal y ser parte de su estructura. Esa es la línea que los expedientes todavía no han cruzado en público. La palabra clave es en público porque lo que existe en los archivos de la fiscalía no siempre coincide con lo que existe en los expedientes que se abren ante un juez.
Y entre esos dos universos, coso, lo que se sabe y lo que se puede probar en una sala de audiencias con vive la cuñada Sandra Cuevas, libre, activa, construyendo su narrativa política mientras los hermanos Mendoza Díaz enfrentan la justicia. Pero la pregunta que nadie está respondiendo es esta: ¿qué viene después? El próximo movimiento en este expediente tiene fecha estimada, antes del cierre del primer semestre de 2026.
La razón es esta, con el David detenido y en proceso de vinculación, las presiones para que coopere con las autoridades van a ser inmediatas. Y la primera moneda de cambio que tiene David Mendoza Díaz es información. Información sobre la red de la Choquiza, información sobre sus conexiones políticas, información sobre las personas que sabían y no hablaron.
Esa negociación ya comenzó o va a comenzar en las próximas horas. Y en el próximo video de este canal vamos a hablar de exactamente eso, del expediente que existe en la fiscalía con el nombre de Sandra Cuevas, de los documentos que la vinculan a la choquiza más allá de las fotografías públicas y de la pregunta que el gabinete de seguridad de Harfavía no ha respondido oficialmente.
Este video tiene fecha, tiene nombre y tiene un dato concreto que ningún noticiero ha publicado todavía. Pero había algo que la cuñada no sabía todavía. Volvamos al principio. Volvamos a los tres datos con los que abrimos este video. $47,000 en efectivo, un pasaporte a nombre de otra persona y una fotografía impresa que conecta a Sandra Cuevas con la familia criminal que acaba de perder a su segundo líder en 8 meses.
Esos tres datos no son coincidencias. son el resumen de una historia que lleva años construyéndose en Ecatepec, en los pasillos de la delegación Cuautemoc, en las colonias donde la Choquiza cobraba piso, en los actos públicos donde Sandra Cuevas posaba junto a el Choco, como si la cámara no existiera, como si nadie fuera a guardar esas imágenes, como si la visibilidad fuera un escudo en lugar de una trampa.

Esta mañana en la terminal 1 del AICM a las 5:09 de la madrugada, David Mendoza Díaz confirmó que la visibilidad nunca fue un escudo, fue exactamente lo contrario. Si este video te aportó información que no encontraste en ningún noticiero, ese es el trabajo que hacemos aquí. No repetimos boletines de prensa, no leemos comunicados oficiales, destripamos los operativos, identificamos a los personajes que los noticieros no nombran y seguimos los hilos que nadie más sigue hasta dónde lleguen.
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Los hermanos Mendoza Díaz están presos, uno en el altiplano, el otro camino a un juez, pero la cuñada sigue libre, sigue activa. Y en los archivos de Harf hay un expediente que todavía no se ha abierto en público. Ese expediente tiene nombre y ese nombre lo vamos a pronunciar completo en el próximo video.
Mientras tanto, recuerda lo que encontraron en esa mochila negra entre los fajos de dólares y el pasaporte falso. Una fotografía impresa. El Choco y Sandra Cuevas sonriendo para la cámara. Esa foto todavía existe y los archivos de Harf también.