La Fiscalía de Chiapas detuvo hoy a la alcaldesa morenista de Jiquilpas, Chiapas Blanca Janette Chiu López. Esto ocurrió por el delito de extorsión. Atención, atención. Harf declara frente a los micrófonos la captura de una alcaldesa corrupta de Chiapas. En vez de gobernar, se dedicó a extorsionar millones a su pueblo y todo salió a la luz con una grabación que nadie debía existir.
Dos ayuntamientos completos derrumbados en menos de 12 horas. Omar García Harfuch no llegó solo a Chiapas, llegó con una carpeta de investigación que la alcaldesa de Jiquipilas nunca vio venir, con una orden de aprensión firmada antes del amanecer y con la instrucción de no dejar espacio para la negociación. Lo que ocurrió el 21 de mayo de 2026 no fue una detención, fue el colapso simultáneo de dos estructuras de corrupción municipal que operaban con la tranquilidad de quien cree que el poder protege.
Blanca Yanetu López llegó a la alcaldía de Jiquipilas luego de pelear su triunfo electoral durante mes y medio en los tribunales. esperó, resistió, ganó y en menos de un año convirtió esa victoria en una operación de extorsión con víctimas, con cómplices y con un error que ninguna alcaldesa debería cometer jamás. Pero hay algo que los noticieros no te van a contar.
Ignacio Castro Gutiérrez, el representante legal de Grupo Abimarca, no llegó a la fiscalía con palabras, llegó con grabaciones y esas grabaciones sellaron el destino de la alcaldesa antes de que ella supiera que existían. Esa pregunta tiene nombre en los archivos de la Fiscalía de Chiapas, carpeta 178/2026. Y lo que está dentro de esa carpeta es lo que ningún noticiero te va a mostrar esta noche.
Jiquipilas no es un municipio que aparezca en los titulares nacionales. Es un territorio enclavado en la región frailesca de Chiapas, donde el calor pega desde las 6 de la mañana, donde el olor a tierra mojada y ganado marca el ritmo de los días y donde el gobierno municipal es para la mayoría de sus habitantes la única cara visible del estado.
Blanca Janet Chu López conocía ese poder. Lo había visto de cerca durante 3 años como regidora de representación proporcional del mismo ayuntamiento entre 2021 y 2024. Sabía cómo funcionaban los permisos, sabía quién necesitaba qué. Y sabía que en municipios como Jiquipilas, una empresa que quiere instalarse no tiene otro camino que pasar por la presidencia municipal.
cuando ganó la alcaldía en junio de 2024, no llegó como una política improvisada, llegó como alguien que conocía el terreno, que tenía contactos en la estructura regional de Morena y que entendía las reglas no escritas de cómo se gobernaba esa franja de Chiapas. Y entonces llegó el dato que lo cambió todo. Grupo Abimarca no era la empresa equivocada para extorsionar solo porque era grande.
Era la empresa equivocada porque su representante legal, Ignacio de Jesús Castro Gutiérrez, había visto este esquema antes. Avimarca operaba en Villaflores, en Okosocuautla. En varios municipios de la región conocía las reglas del juego y esta vez decidió no jugar. La alcaldesa creyó que tenía enfente a otro empresario dispuesto a negociar en silencio.
Lo que tenía enfente era alguien que ya había encendido la grabadora. Detente un segundo aquí porque lo que sigue es peor. Blanca Janettiu López no era una improvisada, era arrogante. Y esa diferencia es importante porque sus errores no fueron errores de ignorancia, fueron errores de alguien que creyó que lo había calculado todo y que en cada decisión se acercó un paso más a la celda sin saberlo.
El primer error lo cometió antes de tomar posesión. Entre octubre y noviembre de 2024, mientras resolvía los últimos juicios de inconformidad que retrasaron su constancia de mayoría, Chu López comenzó a tender los hilos de lo que sería su esquema de operación. El cobro por permisos municipales no era su invención, era una práctica que circulaba en varios municipios de la zona Cintalapa, Jiquipilas, Socoso Coutla, como un acuerdo tácito entre funcionarios y operadores regionales.
Ella decidió adoptarlo. Lo que pareció inteligente en ese momento, replicar un esquema que nadie había denunciado fue su primera trampa. Lo que Chu López no sabía era que Grupo Abimarca tenía asesoría jurídica corporativa activa en tres municipios y que su departamento legal llevaba un registro de cada interacción con funcionarios públicos desde 2023. Ese fue el primero.
El segundo error lo cometió en las primeras semanas de enero de 2026. El segundo error fue dejar huella. Cuando Abimarca tardó en responder a la primera exigencia de pago, la alcaldesa escaló la presión. En lugar de mantener la cadena de intermediarios que otros funcionarios usaban para mantener distancia, Chu López permitió que las comunicaciones con Castro Gutiérrez se realizaran desde números vinculados directamente al Ayuntamiento de Hiquy Pilas.
Una llamada desde la extensión 417 del Palacio Municipal registrada el 14 de enero de 2026 a las 11:23 de la mañana. Quedó documentada en el expediente. Creyó que la oficialidad de la comunicación la protegía, que una llamada del gobierno municipal parecería gestión ordinaria. Lo que no calculó fue que Castro Gutiérrez llevaba semanas grabando cada conversación con asesoría de la Fiscalía Anticorrupción, que ya había sido contactada de manera confidencial desde diciembre de 2025.
El tercer error fue confiar en el fuero. Cuando a principios de mayo de 2026 comenzaron a filtrarse señales de que existía una investigación activa, la alcaldesa tomó una decisión que pareció estratégica. no solicitó licencia, no maniobró políticamente, no buscó negociación, confió en que su condición de presidenta municipal en funciones le daba tiempo, que el fuero era un escudo lo suficientemente sólido para que cualquier proceso se dilatara meses.
Lo que no sabía era que la carpeta 178/2026 ya tenía firma de juez de control desde el 8 de mayo, que el Congreso de Chiapas había sido notificado extraoficialmente 4 días antes del 21 de mayo para preparar logísticamente la sesión extraordinaria y que la fiscalía había coordinado los tiempos para que la orden de aprensión se ejecutara el mismo día del desafuero sin dejarle ventana.
Ese tercer error fue lo último que calculó mal, porque esa mañana la fiscalía ya tenía todo lo que necesitaba. El 21 de mayo de 2026 amaneció como un jueves ordinario en Hiquy Pilas. La alcaldesa llegó al Palacio Municipal antes de las 9 de la mañana. La agenda del día no tenía nada extraordinario.
Reuniones de gestión, revisión de obra pública, las actividades de cualquier presidenta municipal a mitad de semana. Afuera, los mercados abrían, los camiones cargaban. El calor comenzaba su trabajo habitual sobre las calles de tierra y asfalto roto del centro municipal. Pero a 290 km de distancia en Tuxla Gutiérrez, la maquinaria ya estaba en movimiento desde la noche anterior.
El fiscal general Jorge Luis Javen Abarca había convocado a su equipo a las 22:00 horas del 20 de mayo para revisar por última vez la carpeta 178/2026. Los elementos de la fiscalía que ejecutarían la aprensión habían recibido su briefing operativo a las 6:15 de la mañana del día 21. No había margen para filtraciones. La instrucción era clara.
Ningún movimiento visible hasta que el Congreso emitiera el voto. Pero había algo que Chiu López no sabía todavía. El mecanismo legal que la iba a destruir tenía dos piezas moviéndose en paralelo y ambas debían conectar exactamente al mismo tiempo. Primero, el Congreso de Chiapas tenía que aprobar el desafuero en sesión extraordinaria, quitarle el fuero que ella creía que la protegía.
Segundo, en el momento exacto en que esa votación cerrara, los elementos de la fiscalía ya debían estar en posición para ejecutar la orden. No después, no antes. En el mismo instante, esa coordinación no fue espontánea, fue diseñada. A las 10:30 de la mañana, el Congreso de Chiapas abrió formalmente la sesión extraordinaria.
En el orden del día aparecía un punto que en el lenguaje legislativo suena burocrático, declaratoria de procedencia. En lenguaje real significaba una sola cosa, quitar el blindaje. Los diputados recibieron el expediente completo de la fiscalía. Dentro la carpeta de investigación, los registros de llamadas, la denuncia formal de Ignacio Castro Gutiérrez y las grabaciones, el audio que AIMAR había entregado como prueba central, el audio que la alcaldesa nunca supo que existía.
La discusión en el pleno duró menos de lo que dura un partido de fútbol. A las 11:47 de la mañana, el Congreso de Chiapas emitió el voto. 35 legisladores a favor, cero en contra. El fuero de blanca Janette Chu López había dejado de existir. En ese momento, a cuatro cuadras del Congreso, tres vehículos de la fiscalía sin logotipos visibles comenzaron a moverse y en Jiquipilas, en el palacio municipal, la alcaldesa todavía no sabía lo que estaba pasando.
Afuera todo parecía normal. Adentro ya era demasiado tarde. La detención de Blanca Janette Chu López no ocurrió en Jiquipilas, ocurrió en Toxla Gutiérrez. donde la alcaldesa se encontraba cuando los elementos de la fiscalía ejecutaron la orden. El viaje que había hecho ese día, por razones que su defensa no ha explicado públicamente, la alejó de su municipio en el momento más crítico.
Eso no fue una coincidencia para la fiscalía, fue una ventaja operativa. Y aquí es donde la historia cambia de dirección completamente. Los primeros 20 minutos fueron de coordinación silenciosa. Los tres vehículos de la fiscalía cerraron el perímetro sin sirena, sin uniforme visible, con la discreción de una operación que no quería testigos ni tiempo para llamadas de advertencia.
Los elementos tenían instrucciones precisas, ningún contacto antes de que la orden estuviera en las manos de la detenida. El equipo legal de la Fiscalía viajaba en el segundo vehículo con copias certificadas de la orden de aprensión, del expediente y de la resolución del Congreso. Todo documentado, todo irreversible. Los siguientes 10 minutos fueron de confrontación legal.
Cuando los elementos se identificaron frente a Chiu López, ella pidió hablar con su abogado. Eso era su derecho. Lo que no podía hacer era detener lo que ya estaba firmado por un juez de control desde el 8 de mayo y ratificado por 35 votos legislativos hacía menos de una hora. Su defensa intentó argumentar vicios de procedimiento en los primeros minutos.
El agente del Ministerio Público que encabezaba el operativo respondió con el expediente abierto en la página de la firma judicial. No había argumento que sostener. Los últimos 5 minutos fueron de colapso. Blanca Janet Chu López, presidenta municipal de Jiqui Pilas, militante de Morena, regidora durante 3 años, candidata que esperó mes y medio su constancia de mayoría.
Fue informada formalmente de los cargos en su contra, abuso de autoridad y extorsión agravada en perjuicio de Grupo Abimarca SADCB fue exposada, fue trasladada al vehículo central y fue puesta a disposición del órgano jurisdiccional de la región Cintalapa Jiquipilas, Ocosocoautla. antes de las 2 de la tarde del mismo día.
La parte operativa de la fiscalía fue escueta. Objetivo detenido, orden ejecutada, puesta a disposición completada, cero incidentes. Dale like si llegaste hasta aquí porque esto apenas comienza. En paralelo y en el mismo bloque de horas, la fiscalía ejecutaba una segunda operación. Seis funcionarios del Ayuntamiento de Ocosocautla de Espinoza en la síndica municipal Elsa Ruiz Fernández, el primer regidor René Alberto Pimentel Mandujano, la segunda regidora Sara Cruz Juárez, el tercer regidor Amilcar Díaz Sánchez, el quinto regidor Juan Fernando Jiménez
Alvarado y la regidora de representación proporcional, Olivia Espinosa Mendoza, fueron detenidos con órdenes de aprensión individuales por el delito de extorsión agravada. Seis órdenes, seis detenciones, un mismo día. El cargo contra ellos era específico. Habían exigido dinero a la propia alcaldesa sustituta de Ocosocoautla, Nidia Alejandra de los Santos Sarmiento, bajo el pretexto de destinarlo a obras sociales.
Una alcaldesa extorsionando a una empresa, seis regidores extorsionando a su propia alcaldesa, dos estructuras distintas, el mismo método, el mismo día de colapso. Antes de que cayera la noche del 21 de mayo, el mapa político de dos municipios chiapanecos había cambiado para siempre. Cuando los elementos de la fiscalía entraron al despacho de la presidenta municipal de Jiquipilas, lo que encontraron no fue un espacio de crisis, fue un espacio de poder ordinario.
Escritorio amplio, documentos en orden, sellos oficiales alineados, la bandera del municipio en el rincón derecho, el tipo de oficina que proyecta legitimidad institucional, el tipo de oficina desde donde se gobierna o desde dónde se extorsiona, dependiendo de quién la ocupe. El inventario comenzó a las 3 de la tarde. El inventario continuó y cada objeto contó una historia diferente.
Lo primero que documentaron fueron los registros de comunicación bitácoras de llamadas del palacio municipal que incluían la extensión 417, desde donde se realizaron al menos cuatro contactos con representantes de Grupo Abimarca entre enero y marzo de 2026. Cuatro llamadas desde el gobierno hacia la empresa. Cuatro oportunidades de cobro escalonado antes de llegar a la exigencia final del millón de pesos.
Cada llamada registrada con fecha, duración y número de destino, millón de pesos no es una extorsión improvisada, es el resultado de una negociación que se sostuvo durante semanas. Lo segundo fueron los documentos de permisología municipal, expedientes de solicitudes de instalación de empresas en el municipio con anotaciones manuscritas en los márgenes que los peritos de la fiscalía clasificaron como instrucciones de gestión interna.
En lenguaje llano, notas que indicaban qué solicitudes avanzaban, cuáles se detenían y bajo qué condiciones se desbloqueaban. El expediente de Avimarca tenía una marca en rojo en la esquina superior derecha. sin fecha, sin firma, solo la marca. Lo tercero fue el dinero efectivo documentado en una cantidad que la Fiscalía no reveló en su comunicado inicial, pero que los registros del juzgado de control clasificaron como evidencia de enriquecimiento inexplicable para el nivel salarial de la función.
Pero lo más valioso no brillaba. Lo más valioso estaba en una carpeta azul sobre el escritorio lateral del despacho. Dentro correos impresos, minutas de reuniones con representantes empresariales y un documento de dos páginas que los peritos identificaron como un esquema de tarifas no oficiales para distintos tipos de permisos municipales.
Instalación de empresa grande negociable desde 800,000. Permiso de operación en zona restringida 200,000. Autorización de ampliación de giro, 150,000. Una lista de precios para gobernar. Y entonces en el fondo de esa misma carpeta, debajo de todos los documentos, los elementos encontraron algo que no esperaban, enmarcada en un portarretratos pequeño de madera oscura, plastificada y con el sello del Tribunal Electoral del Estado de Chiapas, en la esquina inferior, la constancia de mayoría de Blanca Janet Chiu López, el documento que tardó mes y medio en
llegar. El papel que ella esperó, peleó en los tribunales y finalmente recibió como prueba de que había ganado el derecho a gobernar Jiqui Pilas. La tenía guardada en el escritorio, no en la pared. En el escritorio, como si fuera un recordatorio personal de lo que había costado llegar ahí.
Ese detalle pequeño cuenta una historia grande, porque la pregunta que ese objeto deja abierta no es sobre la alcaldesa detenida, es sobre el sistema que la produjo. Una mujer que esperó mes y medio su constancia, que peleó su triunfo en los tribunales, que conocía el precio de llegar al poder y que aún así eligió cobrarle ese precio a otros.
La constancia no era un recuerdo de su victoria, era la justificación de su método. El fiscal general de Chiapas, Jorge Luis Yavén Abarca, no esperó a que cayera la noche para hablar. A las 4:18 de la tarde del 21 de mayo, publicó en su cuenta de X una declaración que en apariencia era un comunicado institucional ordinario, pero cada palabra estaba colocada con precisión quirúrgica.
La declaración completa fue esta. La Fiscalía General ejecutó órdenes de aprensión contra la presidenta municipal de Jiquipilas y seis funcionarios de Ocoso Coutla. La investigación acredita la exigencia de un millón de pesos al representante legal de Grupo Abimarca para permitir su operación en el municipio. Nadie está por encima de la ley. Continuaremos.
Cuatro oraciones sin adjetivos, sin dramatismo. Analicemos cada una. La Fiscalía General ejecutó órdenes de aprensión. No dijo investigó, no dijo solicitó, no dijo tramitó, dijo ejecutó. Tiempo pasado, acción completada. El mensaje para cualquier otro funcionario en la misma situación es inmediato. Esto ya ocurrió. No hay manera de revertirlo.
La investigación acredita la exigencia de un millón de pesos. El verbo acredita es el más importante de la declaración. No dice presuntamente exigió, no dice según denuncias, dice acredita. Término jurídico que implica que la prueba ya superó el estándar del juez de control. Las grabaciones de Abimarca no eran indicios, eran evidencia acreditada.
Nadie está por encima de la ley. Esta frase no estaba dirigida al público general, estaba dirigida a una persona específica que esa tarde estaba leyendo ese comunicado desde algún lugar de Chiapas con credencial vigente en la bolsa. El arquitecto, el operador regional que diseñó el esquema que Chu López ejecutó. La frase era un aviso.
El próximo comunicado puede tener tu nombre. Continuaremos. Una sola palabra, la más cargada de todas. No dijo seguiremos investigando. No dijo hay más casos. Dijo continuaremos. Plural institucional que en el contexto de 10 carpetas abiertas en municipios sin nombre significa exactamente lo que parece. Esto no terminó aquí.
Eso no es todo. El siguiente hallazgo hizo silencio en la sala. Lo que ocurrió el 21 de mayo en Chiapas no fue un caso aislado de corrupción municipal. Fue la segunda ficha de un dominó que lleva meses cayendo en la misma región. La primera ficha cayó el 15 de enero de 2026 cuando el alcalde constitucional de Okosocoautlá, Ernesto Cruz Díaz, fue detenido por presuntos vínculos con la delincuencia organizada.
En ese momento, el Congreso de Chiapas nombró a Nidia Alejandra de los Santos Sarmiento como alcaldesa sustituta. Lo que nadie calculó entonces es que los seis regidores que quedaron en el cabildo iban a intentar extorsionar a la misma persona que acababa de asumir el cargo. Cruz Díaz fue detenido en enero. En mayo sus propios compañeros de Cabildo ya estaban presos.
El Ayuntamiento de Okosocautla lleva dos administraciones consecutivas terminando en detenciones. Eso no es mala suerte, eso es un patrón. El patrón es este. En la región Cintalapa Jiquipilas Ocoso Cuautla, el cargo público dejó de ser una función de gobierno y se convirtió en una posición de cobro.
Los permisos, las obras, las autorizaciones de operación, todo tiene precio no oficial. Y ese precio no lo fija cada funcionario individualmente, lo fija alguien más arriba con una lógica de franquicia. El método es el mismo en tres municipios distintos, aplicado por funcionarios distintos en momentos distintos. Eso no es coincidencia, eso es instrucción.
Pero la pregunta que nadie está respondiendo es esta: ¿A quién instruye? La Fiscalía de Chiapas tiene abiertas carpetas de investigación en al menos 10 municipios más. 10. La Fiscalía Anticorrupción mencionó ese número en un comunicado del 21 de mayo y no agregó un solo nombre, una sola localidad, una sola fecha, 10 carpetas que existen en papel, pero no en titular.
Y mientras esas carpetas permanecen sin nombre público, el esquema que conecta esos municipios sigue operando desde algún punto de la estructura política regional. Un analista de la Fiscalía Federal que habló bajo condición de anonimato, describió el patrón en tres palabras: franquicia de extorsión institucionalizada. La pregunta incómoda que las instituciones no responden es esta: si la Fiscalía de Chiapas tenía carpetas abiertas en 10 municipios desde antes del 21 de mayo, ¿por qué el único nombre que se conoce públicamente es el de
Hiiki Pilas, que está esperando para nombrar a los otros nueve? Y aquí es donde la historia cambia de dirección completamente, porque la respuesta más probable no es lentitud procesal ni precaución jurídica. La respuesta más probable es que algunos de esos 10 municipios tienen nombres que conectan hacia arriba en la estructura del partido y que nombrarlos públicamente activa una cadena de consecuencias políticas que la Fiscalía Estatal todavía está calculando como Blanca Janet Chu López está detenida, los seis
regidores de Ocoso Coutla están procesados. La carpeta 178/2026 tiene firma de juez, tiene audio, tiene evidencia acreditada. Ese capítulo está cerrado, pero hay un personaje en esta historia que esa noche del 21 de mayo durmió tranquilo. Nosotros lo llamamos el arquitecto. El arquitecto no es un nombre en ningún comunicado oficial, no tiene orden de aprensión, no tiene carpeta pública.
es el operador político regional que diseñó el esquema de cobro por permisos que Chu López ejecutó en Jiquip Pilas, que Cruz Díaz ejecutó en Okosocautla y que según las fuentes consultadas para este video opera como protocolo estándar en al menos seis municipios más de la zona frailesca de Chiapas. Lo que encontraron después no estaba en ningún reporte previo.
El arquitecto tiene credencial vigente, tiene oficina, tiene agenda llena, aparecen fotografías de eventos partidistas en Tuxla, Gutiérrez, con funcionarios estatales a ambos lados. No es un fantasma, es alguien que aprendió a mantenerse en el plano de los que dan instrucciones y nunca en el plano de los que las ejecutan.
Chu López ejecutó, el arquitecto instruyó y mientras la ejecutora está detenida, el instructor sigue libre. Esto es lo que la Fiscalía de Chiapas tiene ahora. Dos estructuras municipales desmanteladas, evidencia acreditada en la carpeta central, grabaciones de audio que prueban el esquema y un mapa de al menos 10 municipios bajo investigación.
Es más de lo que tenían en enero, es más de lo que tenían hace 6 meses. Esto es lo que le falta, el nombre. El nombre del operador que está arriba de los alcaldes. El nombre que conecta los 10 municipios en una sola línea de instrucción. Sin ese nombre, la fiscalía puede seguir deteniendo ejecutores y el esquema puede seguir produciendo reemplazos porque así funciona una franquicia.
No necesitas al franquiciatario para que el negocio siga abierto. Necesitas al dueño de la marca y el dueño de la marca todavía no ha sido tocado. En el próximo video te voy a contar sobre la carpeta que la fiscalía no ha nombrado públicamente, el municipio número 11 en la lista, cuyo alcalde tiene un perfil que hace que el caso de Jiquipilas parezca pequeño.
Tenemos la localización, tenemos el nombre en clave y tenemos la conexión directa con la estructura que el arquitecto usa para moverse. Ese video sale esta semana. Activa la campanita ahora mismo para que no se te escape. Regresa un momento al despacho de Jiquilas, a esa carpeta azul sobre el escritorio lateral, a los documentos con anotaciones en los márgenes, a la lista de precios no oficiales para permisos municipales y al fondo de todo, debajo de todo, al portarretratos pequeños de madera oscura con la constancia de
mayoría plastificada. Ese objeto es la historia completa de lo que ocurrió en Jiquipilas. Blanca Janette Ch. López pasó mes y medio peleando en los tribunales por ese papel, mientras otros candidatos ya gobernaban. Ella esperaba resoluciones judiciales, impugnaba resultados, insistía en que su victoria era legítima y tenía razón, era legítima. Ganó.
El Tribunal Electoral de Chiapas le dio la razón, le entregaron la constancia, llegó al poder y en menos de 12 meses convirtió ese poder en un instrumento de cobro. Ese detalle pequeño cuenta una historia grande, no sobre Blanca Janet Chu López solamente, sobre un sistema donde llegar al cargo es tan difícil, tan costoso, tan desgastante políticamente, que quien llega siente que tiene derecho a recuperar la inversión, donde el permiso para gobernar se convierte en la lógica perversa de ciertas estructuras regionales en el permiso para cobrar,

donde la constancia de mayoría no es el inicio de un mandato de servicio, es el inicio de un periodo de recuperación de costos. Ese es el sistema que la Fiscalía de Chiapas está atacando. No un caso, no una alcaldesa, un sistema. El 21 de mayo de 2026, dos ayuntamientos completos dejaron de operar bajo la misma lógica, 14 funcionarios procesados entre ambos municipios, dos estructuras de cobro desmanteladas en menos de 12 horas, una carpeta de audio que ningún noticiero te mostró completa esta noche.
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Y comparte este video porque la única manera de que esta información llegue a quienes la necesitan es que quienes ya la tienen la pasen adelante. El despacho de la presidenta municipal de Jiquipilas está vacío esta noche. La constancia de mayoría sigue en ese portarretratos de madera oscura. Ahora en manos de la fiscalía clasificada como evidencia con un número de folio de la carpeta 178/26 pegado en la esquina.
La misma constancia que ella esperó mes y medio, la misma constancia que la mandó presa.