3 de la madrugada, Reinosa, Tamaulipas. 25 de noviembre de 2006. Cuatro personas salen de un palenque en una suburban negra. Tres no llegan al hotel. La única persona que sobrevive esa noche fue también la única que insistió en cambiar el concierto de ciudad. Años después contactó a la exesposa del hombre que murió para negociar los derechos de imagen y terminaron casándose.
Cuando la hija de Valentín Elizalde se enteró de esa boda, publicó un mensaje en redes sociales que decía solo esto. Él no falleció. Tú lo mataste. ¿Quién insistió en cambiar la ciudad? ¿Por qué sobrevivió solo uno? ¿Por qué se casó con la exesposa? ¿Qué sabe la hija que el mundo no sabe? ¿Fue el corrido o fue otra cosa? Para entender todo lo que vieron en esos 40 segundos, hay que retroceder casi 30 años hasta un pueblo del norte de México, donde un niño creció escuchando la voz de su padre en
los palenques y donde aprendió desde muy chico que ese apellido significaba algo, que ese apellido era un legado, pero también era una carga. Hoy vamos a contar la historia completa, el origen, el ascenso, el corrido que todos culpan de su muerte, la razón real que su propio hermano reveló en 2025 y la persona que estuvo esa noche en esa camioneta y que 20 años después duerme en la cama de su primo.
Pero sobre todo vamos a hacernos la pregunta que ningún documental formuló claramente. ¿Hay alguien con nombre y apellido que sepa exactamente qué pasó esa noche y que nunca lo va a decir. La respuesta es sí. Y ese alguien habló en 2025 sin decir lo que sabe. Tierra ocre, sierra al fondo, Hitonueca, un pueblo del municipio de Chojoa, Sonora, tan pequeño que la mayoría de los mapas no lo incluyen ahí.
El primero de febrero de 1979 nació Valentín Elizal de Valencia y desde su primer día cargó con algo que muy pocos niños cargan, un apellido que ya era una leyenda. Su padre se llamaba Everaldo Elizalde, pero todos lo conocían como el Lalo el gallo Elizalde, cantante de banda sinaloes, un hombre con voz poderosa y carisma natural que llenaba palenques en el norte de México. El apodo El gallo era suyo.
Guarda bien esta información que voy a decir ahora. El padre de Valentín murió en un accidente en un lugar conocido como La Curva de la Muerte en Villajuárez, Sonora. Cuando lleguemos al final de este documental, esa coincidencia va a cobrar un peso diferente. La familia se mudó a Guadalajara, siendo Valentín niño, después Aasabe, Sinaloa, y en cada lugar la sombra del padre iba con ellos, no como amenaza, como herencia.
Valentín desde pequeño fue fanático de los palenques, no para cantar, para vender cassettes. Un niño que caminaba entre los puestos de las ferias con una caja de cassette y el sueño de que algún día su voz también sonará en esos altavoces. Pero hay algo en la historia de Valentín que casi todos los documentales mencionan de pasada y que dice más sobre su carácter que cualquier número de álbumes vendidos.
Valentín estudió derecho en la Universidad de Sonora, no lo dejó a la mitad, no lo abandonó cuando la música empezó a funcionar, lo terminó, se recibió de abogado y con su primer dinero como cantante no pagó deudas, grabó un disco. La carrera de Valentín Elizalde inició oficialmente el 24 de junio de 1998, en Macame Nuevo, Sonora.
Durante los festejos de San Juan, recibió su primer pago como artista esa noche y nunca miró hacia atrás. Desde sus primeros discos, Valentín Elizalde se movió en un mundo específico, El mundo del corrido. El mundo donde las canciones narran historias de hombres poderosos, de traiciones, de la vida en la sierra.
No era un secreto, era el género. Y Valentín lo cantó con honestidad. Compuso el escape del Chapo. Cantó corridos que hablaban del narco porque esa era la realidad que rodeaba la música que él amaba. Quiero que guarden algo en la cabeza mientras escuchan el ascenso de Valentín, un artista que canta corridos para el Chapo, pero también para sus enemigos.
Está caminando por una cuerda floja, sin red de seguridad. Más adelante vamos a ver exactamente el momento en que esa cuerda se rompió. Para mediados de los 2000, Valentín Elizalde era una de las figuras más importantes del regional mexicano. BT ya superó los 313 millones de reproducciones en Spotify.
Sol, una sola canción, ebrio de amor. Cómo me duele. Volveré a amar. Canciones que todavía hoy suenan en las fiestas, en los carros, en las cocinas del norte de México y de la comunidad latina en Estados Unidos. Nominado al grami latino, llenaba el astrodom de Houston. El gallo de oro había cumplido lo que su padre nunca pudo completar.
Pero hay algo que ningún número de ventas puede ocultar y que en noviembre de 2006 estaba a punto de costarlo todo. En ese mismo año de su mayor éxito, alguien puso una canción en un video de internet, una canción que Valentina había grabado meses antes. Y en ese video había imágenes que Valentín nunca había visto. Imágenes que en Reinosa, Tamaulipas, se interpretaron de una manera que él probablemente nunca imaginó.
A mis enemigos. Una canción con ritmo de banda, letra directa, voz confiada, el tipo de canción que suena bien en cualquier fiesta del norte de México. La estrofa que generó el problema, sigan chillando culebras, las quitaré del camino. Y a los que en verdad me aprecian, aquí tienen a un amigo.
Ya les canté este corrido a todos mis enemigos. En el contexto de 2006, en plena guerra entre el cártel de Sinaloa y Losetas, brazo armado del cártel del Golfo, esa letra podía leerse como un mensaje del Chapo a sus rivales. Y en el video que circulaba en internet, junto a esa canción había imágenes de ejecuciones de presuntos integrantes de los setas.
No era el video oficial de Valentín, era material que alguien montó sobre su canción sin su autorización. Pero en Reyosa, territorio dominado por los setas, nadie hacía esa distinción. La noche del 24 de noviembre de 2006, Valentín Elizalde se presentó esa noche en el palenque de la expoferia de Reyosa, lleno total, miles de personas.
Y esa noche cantó a mis enemigos al inicio del concierto y al final del concierto, la misma canción en territorio Z. Y aquí es donde este documental se separa de todos los demás. de todos los demás que contaron esta historia, porque la mayoría se detiene ahí. Cantó la canción en territorio Z, lo mataron. Fin.
Pero hay preguntas que nadie formuló, preguntas que llevan 19 años flotando sin que nadie las haga en voz alta. ¿Quién decidió que el concierto fuera en Reyosa? No, en Tijuana, donde estaba planeado originalmente. Reyosa, territorio Z. ¿Quién tomó esa decisión? ¿Quién armó el repertorio de esa noche? En un palenque de esa magnitud con ese nivel de artista, hay una lista de canciones acordadas.
Hay decisiones sobre qué se canta y qué no. ¿Quién decidió que a mis enemigos abriera y cerrara ese show? Valentín tomó esa decisión solo o alguien de su equipo eligió esa canción para esa noche en ese lugar específico. Valentín sabía dónde se estaba metiendo esa noche. Conocía el nivel de tensión que existía en Reyosa.
Le advirtieron de algo. Alguien intentó disadirlo de ir. ¿Era solo un corrido más o alguien esperaba que lo cantara? ¿A quién iba dirigida realmente esa canción en el palenque esa noche? ¿Fue una coincidencia o fue una provocación diseñada para que alguien en ese público la interpretara exactamente de la manera en que la interpretó? Y la más oscura de todas.
Alguien orquestó todo esto. Alguien puso a Valentina Elizalde en el lugar correcto con la canción correcta frente a la persona correcta para que pareciera que él mismo había buscado lo que vino después. No tengo respuestas para ninguna de esas preguntas, nadie las tiene públicamente. Pero si hay algo que Francisco el flaco Elizalde dijo en 2025 que las vuelve todavía más incómodas.
En abril de 2025, el hermano menor de Valentín, Francisco, el flaco Elizalde, fue entrevistado en el programa al rojo vivo de Telemundo y dijo algo que lleva 19 años esperando ser dicho. Todos nos quer cambiar la versión. Nada, hay una desconfianza desde el principio, la verdad, desde el principio, cuando pasó la situación, esta fecha estuvo muy llena de dudas, que de hecho Mario Mendoza, en paz descansa el representante de mi hermano, él no la quería hacer la fecha, pero Tano le insistía mucho, chavales, no pues que que que sí que la primera opción que le
habían dado, ah, para que va a ser un baile, no, pero es que está muy encima de la fecha, decía mi hermano y y dice, “Ahí habla con Mario porque no no me gusta”, le decía a mi hermano, ¿vale? Y y Mario le decía, “No, ¿sabes qué? Es que es muy poquito tiempo para publicidad y no hay gente. Sus palabras exactas, no fue cierto.
No es cierto. Y aparte la canción era con un nombre, pues no una canción de que dijera, “Ah, trae el nombre de fulano mengano. Eso está descartado.” El hermano de Valentín Elizalde 19 años después, descartando la teoría principal. La canción no tenía dedicatoria, no era un mensaje del Chapo, era un corrido genérico sobre enemigos en general.
Y entonces la pregunta obvia es, ¿por qué lo mataron? Francisco también dijo algo más en esa entrevista, algo que me parece igual de importante que haber descartado la teoría del corrido. Dijo que tiene información sobre el caso que te hace ver las cosas de manera muy diferentes, información que no dio, que sigue guardando.
Cuando lleguemos a ese punto del documental, vas a entender por qué ese silencio dice tanto como cualquier declaración. La respuesta que Francisco dio al por qué es la más oscura y la más humana de las tres teorías y conecta con algo que Valentín vivía en privado, que muy pocas personas fuera de su círculo más cercano conocían.
Hay tres teorías sobre la muerte de Valentina Elizalde. La primera fue descartada por su propio hermano. La segunda la reveló ese mismo hermano en 2025 como la más probable. La tercera no tiene nombre oficial, pero tiene apellido. Y ese apellido estuvo esa noche en la camioneta. La primera teoría ya la conocen a mis enemigos en territorio Z.
Un mensaje malinterpretado, una represalia del crimen organizado. Francisco el flaco Elizalde la descartó en 2025. La canción no tenía dedicatoria. La segunda teoría es la que Francisco respaldó en esa misma entrevista de Al Rojo Vivo y es la más oscura de las tres. Sus palabras exactas. Puede ser que se trató de un ataque de celos por un amor con una mujer que mantenía una relación con un hombre y que este a su vez podría estar vinculado al crimen organizado.
La mujer de un capo, Valentín Elizalde, en el pico de su fama, habría tenido una relación con la pareja de alguien del [ __ ] Ese alguien lo descubrió. No mandó un mensaje político, no fue una represaria por una canción, fue celos. ¿Por qué esa teoría es más oscura que la del corrido? Porque si lo mataron por una canción, Valentín murió por un error de cálculo artístico.
Pero si lo mataron por una mujer, Valentín murió por amar, por querer a alguien que no podía querer. Son dos formas muy distintas de morir y dos formas muy distintas de recordarlo. Francisco agregó algo más que me parece el dato más importante de toda esta historia. Los responsables.
Sí, ya se sabe quiénes fueron. Desde hace mucho se sabe quiénes fueron. Uno está en la cárcel, el otro ya falleció. El hermano de Valentín Elizalde sabe quiénes lo matan, tiene los nombres y no los dice. Ahora necesito que pongan atención porque en el siguiente bloque vamos a hablar de Tano Elizalde y hay algo que Francisco también dijo sobre él que conecta directamente con la pregunta que abrimos en los primeros 40 segundos.
No lo voy a anticipar, pero cuando llegue ese momento van a entender por qué la hija de Valentín publicó lo que publicó. Y ahora llegamos al personaje más incómodo de toda esta historia, Fausto Tano Elizalde, primo de Valentín, músico también, el hombre que formó con él la bandaña, el hombre que estuvo esa noche en la camioneta, el único que sobrevivió.
Antes de hablar de los datos que genera la sospecha, necesito ser claro en algo. Thano. Elizalde nunca fue procesado judicialmente. No hay evidencia física que lo vincule al crimen. Se sometió a un polígrafo para un documental y siempre negó cualquier participación. Dicho eso, estos son los hechos verificados que la exesposa de Thano, Marisol Castro, y varios testigos de la época han declarado públicamente.
Dato uno, Tano estuvo insistiendo constantemente en cambiar de localidad el Palenque. El concierto estaba planeado originalmente en Tijuana. Tano insistió en que fuera en Reyosa. Dato dos, el día del concierto. Tano estaba muy nervioso. Según testigos cercanos, ese día no quería ir. Eso lo dijo la misma mujer en ese momento de Tano.
Luego más adelante vamos a ver que Tano dejó a esa mujer para quedarse con la viuda de Valentín Elizalde. Dato tres. Esa noche Tano no se quedó con Valentín para firmar autógrafos como solía ser. siempre estaba al lado de su primo, esa noche no. Dato cuatro. Cuando subieron a la Suburban, Thanos se recostó en el asiento trasero diciendo que se sentía mal.
Fue esa posición acostada lo que lo salvó cuando llegaron los diputados. Dato cinco. Tano abandonó el lugar de los hechos sin avisar a nadie lo ocurrido para un taxi. Fue al hospital y las autoridades se enteraron del crimen por otras vías. cambió el lugar del concierto. Estaba nervioso y no quería ir, según testimonios de su expareja.
No estuvo al lado de Valentín esa noche. Se recostó justo antes de los disparos, sobrevivió y se fue sin avisar a nadie. Y Francisco, el flaco Elizalde, el hermano de Valentín, también habló de Thanos en esa entrevista de 2025. Fue directo. Mi primo no cuenta una sola versión o cuenta varias versiones.
No sabe cuál es la real. Yo siento y creo que lo que él plasmó ahí no es lo real. El hermano de Valentín diciendo que el primo sobreviviente no cuenta la versión real. Pero lo más perturbador no está en esa noche del 2006, está en lo que vino después en 2019, 13 años después del asesinato. Tano Elizalde contactó a Gabriela Sabaj, la exesosa de Valentín, divorciados desde 2003.
Pero, pero alvasea de toda la herencia y los derechos de imagen del gallo de oro. El pretexto fue negociar los derechos para producir una bioserie sobre Valentín, una serie en la que Tano cuenta su versión, una serie en la que Tano quiere limpiar su nombre. De esa negociación nació una relación. En 2025, Ventaneando confirmó con expediente legal.
Fausto Dano, Elizalde y Gabriela Azabac están casados. El único sobreviviente de la noche en que mataron a Valentín Elizalde hoy administra su imagen, controla sus derechos y está casado con la mujer que alguna vez fue la esposa de su prima. Ya hay una última voz en esta historia que necesita ser escuchada.
Valentina Elizalde, la hija de Valentín, que tenía 3 años cuando mataron a su padre, que creció sin él. En el aniversario número 18 del crimen, Valentina publicó un mensaje en redes sociales. No habló de la investigación, no habló de los setas, no habló de ninguna teoría, solo escribió una frase dirigida a alguien específico.
Él no falleció, tú lo mataste. Una hija que lleva 18 años sin poder decir el nombre de quién mató a su padre, pero que sabe y que en ese mensaje le habló directamente a esa persona. 24 de noviembre de 2006. Valentín Elizalde llega a Reinosa, llena el palenque de la expoferia. Miles de personas que llevan semanas esperándolo.
Esa noche en el público está Jaime González Durán, alias el Hammer, fundador de los setas, jefe de la organización en Reinyosa, sentado en ese palenque mientras Valentín canta. Y aquí es donde necesito hacer una pausa que los documentales anteriores nunca hicieron. ¿Lo sabía Valentín que el Hammer estaba ahí? Su hermano dice que no.
Pero hay una pregunta más importante. ¿Lo sabía alguien en su equipo? Porque si alguien en el equipo de Valentín sabía que el fundador de los Zas iba a estar en ese palenque anoche y aún así armó el repertorio con a mis enemigos al inicio y al final, la pregunta ya no es si Valentina entendía el riesgo.
La pregunta es si alguien deliberadamente lo puso en ese riesgo sin que él lo supiera. ¿Quién tomó realmente las decisiones esa noche? Valentín, su representante, Mario Mendoza, Tano Elizalde, que insistió en Reyosa, o alguien más que nunca salió en ningún titular. En el mundo de los palenques, el artista canta, pero hay personas alrededor del artista que deciden dónde va, qué canta, con quién se compromete, quién entra al camerino, quién hace los contratos.
Valentín Elizalde era el talento, pero los que movían las piezas eran otros. Quiero que guarden esto. Esa noche alguien entró al camerino con una propuesta de fiesta privada. Valentín la rechazó dos veces. ¿Esos hombres llegaron solos o alguien les dio el acceso al camerino? Más adelante vas a entender por qué esa pregunta importa tanto.
Cuando terminó el concierto, varios hombres entraron al camerino con una propuesta. Querían contratar a Valentín para cantar en una fiesta privada. Esa misma noche Valentín se negó. tenía presentación al día siguiente en Morelia. Estaba cansado. No quería insistieron. Valentín volvió a negarse.
¿Quiénes eran esos hombres? ¿Cómo llegaron al camerino? En un palenque de esa magnitud, no cualquiera entra al área de artistas. Hay seguridad, hay control de acceso. ¿Quién les dio paso? ¿Fue un intento legítimo de contratación de último momento o fue algo más? ¿Una prueba para ver cómo reaccionaba Valentín? Una forma de confirmar que iba a salir a determinada hora, por determinado lugar.
No lo sé. Nadie lo sabe públicamente. Pero la pregunta existe y lleva 19 años sin que nadie la haga. Ahora llegamos al punto que más me perturbó cuando investigué esta historia. No es una teoría con nombre oficial, no está en ningún expediente, pero conecta todos los puntos de una manera que incomoda profundamente.
Y si todo fue diseñado, no el asesinato en sí, sino el escenario. Alguien convenció a Valentín de ir a Reyosa en el lugar de Tijuana. Alguien armó el repertorio con la canción más polémica en el peor lugar posible. Alguien o algo hizo circular ese video con imágenes de ejecuciones de setas sobre la música de Valentín semanas antes del concierto.
Alguien le dio acceso al camerino a hombres que no debían estar ahí. ¿Fue una cadena de coincidencias o fue una cadena de decisiones tomadas por alguien que sabía exactamente lo que iba a pasar? Si esa teoría es correcta, la pregunta ya no es quién apretó el gatillo. La pregunta es quién construyó el camino que llevaba hasta ese gatillo y esa persona puede no haber disparado nada.
Lo que sí pasó después de que Valentín rechazó la propuesta del camerino es esto. Alrededor de las 3:15 de la madrugada, cuatro personas suben a la suburban negra. Valentín Elizalde, Raimundo Vallesteros, su chóer, Mario Mendoza Grajeda, su representante, Fausto Dano Elizalde, su primo. Dano, según los testimonios, se recostó en el asiento trasero.
Decía que se sentía mal. A pocos metros del palenque, dos vehículos interceptan la suburba, descienden hombres armados con AK47 y Ar. Abren fuego. En la escena se encontraron después más de 70 casquillos. 70 para cuatro personas en una camioneta. Eso no es un asesinato, eso es un mensaje.
Valentín Elizalde murió en el lugar. Tenía 27 años. Raimundo Ballesteros, el chóer, muerto en el lugar. Mario Mendoza Grajeda, el representante muerto en el lugar. Fausto Tano Elizalde, herido vivo, abandonó el lugar sin avisarle a nadie. Paró un taxi, fue al hospital. Durante años, el Hammer fue señalado como el autor intelectual del crimen.
México nunca lo procesó por eso. En 2025, una corte federal en Washington DC lo sentenció a 35 años de prisión por narcotráfico, no por el asesinato de Valentina Elizalde. El hombre señalado como responsable de uno de los crímenes más recordados de la historia de la música mexicana fue condenado, pero no por Valentín, nunca por Valentín.
A lo largo de este documental hice muchas preguntas sin respuesta. Quiero hacer una última, la más incómoda de todas. Valentín Elizalde fue una víctima inocente de una coincidencia trágica o fue colocado en esa posición por alguien que sabía exactamente lo que iba a pasar. Los hechos no encajan con la versión de la coincidencia narrados uno por uno.
Hecho uno. El concierto cambió de ciudad. De Tijuana a Reyosa, de territorio neutral corazón del territorio Z. Alguien tomó esa decisión. Hecho dos. Semanas antes del concierto circuló en internet un video con imágenes de ejecuciones de setas montadas sobre la música de Valentín, sin su autorización, sin que nadie lo detuviera.
¿Quién montó ese video? ¿Quién lo distribuyó? ¿Con qué propósito? Hecho tres. El repertorio de esa noche incluyó a mis enemigos al inicio y al final. En cualquier show profesional hay una lista de canciones aprobada. Hay decisiones sobre el set list. ¿Quién decidió que esa canción fuera la apertura y cierre en Reyosa? Hecho cuatro.
El Hammer estaba en ese palenque. Esa noche fue al azar o alguien le avisó que esa noche iba a haber algo que lo iba a molestar. Hecho 5. Después del concierto, hombres no identificados entraron al camerino. ¿Cómo? Con el permiso de quién. Cinco hechos que solo son coincidencias. Juntos forman algo diferente.
Forman la imagen de alguien que construyó un escenario donde Valentín Elizalde pareciera estar mandando un mensaje que nunca mandó, donde la reacción de quienes lo recibieron fuera inevitable, donde Valentín llegara solo al lugar correcto en el momento correcto, sin saber que ese lugar y ese momento habían sido elegidos por otro.
Si eso es verdad, Valentín Elizalde no murió por una canción, no murió por una mujer, murió porque alguien necesitaba que muriera de esa manera y ese alguien se aseguró de que todo estuviera en su lugar antes de que él llegara. ¿Quién es ese alguien? Francisco dice que lo sabe.
Dice que uno está en la cárcel, que el otro ya murió y que tiene información que hace ver las cosas de manera muy diferente. Esa información sigue sin salir. La pregunta queda flotando sin respuesta. ¿Recuerdan cómo empezó este video? Tres personas muertas, una que sobrevivió, que insistió en Reyosa, que se casó con la exesosa y una hija que escribió, “Él no falleció, tú lo mataste.
” Ahora saben las preguntas que ese mensaje esconde. ¿Quién cambió el concierto de ciudad? ¿Quién armó el repertorio con esa canción? ¿Quién distribuyó el video con las ejecuciones? ¿Quién le dio acceso al camerino a esos hombres? ¿Quién sabía lo que iba a pasar antes de que pasara? Francisco tiene los nombres.
Lleva 19 años sin decirlos. Valentina sabe a quién les habla y lo dice sin nombre. ¿Fue el corrido, Francisco dice que no fue la mujer, Francisco dice que pudo ser? Fue el primo Valentina dice que sí. Fue alguien que armó todo el escenario desde antes esa pregunta no tiene respuesta oficial.
Lo que sí tiene respuesta es esto. Valentina Elizalde tenía 27 años. Vendía sus discos entre el público, cantaba lo que la gente quería escuchar y amaba hacer lo que hacía. Eso nadie se lo puede quitar, aunque todavía no sepamos quién se lo quitó a él. Si llegaste hasta acá, ya saben lo que hace este canal.
No contamos la versión que ya conocían, contamos lo que hay detrás, con nombres, con fechas, con fuentes verificadas. Si eso es lo que buscas, ídolos caídos es tu canal. Suscribite, activa la campana. La próxima historia que vamos a contar también tiene alguien con nombre que sabe exactamente qué pasó y que eligió no decirlo.
¿Qué queda de Valentina Elizalde? Vete ya. 313 millones de reproducciones en Spotify, casi 20 años después de su muerte. Ebrio de amor, cómo me duele. Volveré a amar. Canciones que no envejecen. Cada año vuelven a ser tendencia en el aniversario de su muerte. Pero hay algo más que queda que ningún número de streaming puede medir.
Queda Valentina Elizalde, su hija, que tenía 3 años cuando lo mataron y que en lugar de alejarse del apellido, eligió lo contrario. Empezó su propia carrera musical. dijo en sus redes, “El dinero no llena el vacío de su ausencia. Hablo de él para seguir recordándolo, no para colgarme de su fama.
” Una joven que carga con el apellido más pesado de la música regional mexicana, que sabe quién mató a su padre o cree saberlo y que eligió expresarlo en cuatro palabras que no tienen vuelta atrás. Él no falleció, tú lo mataste. Queda también Francisco, el flaco Elizalde, el hermano que durante 19 años guardó información que hace ver las cosas de otra manera, que en 2025 decidió hablar en voz alta por primera vez, que descartó la teoría del corrido, que respaldó la teoría de la mujer, que sabe los nombres y
que eligió no decirlos. Por miedo, por respeto, por algo que nosotros desde afuera no podemos entender. No lo sé. Lo que sí sé es que ese silencio dice más sobre el mundo en el que vivió Valentín que cualquier corrido que haya cantado. Valentín Elizalde tenía 27 años, el mismo número que Jimmy Hendricks, el mismo que Kurt Covin, el mismo que Emy Winhouse, el mismo que Janis Joplin.
No es una coincidencia, es una estadística que los musicólogos llaman el club de los 27, una estadística que dice que algunos artistas parecen que llegan al pico exacto de su poder y después se van como si el mundo los consumiera en el momento de mayor brillo. Valentín Elisalde era uno de ellos y como todos ellos, lo que dejó es demasiado para que el mundo lo olvide.
No sé si Valentina Elizalde murió por un corrido, su hermano dice que no. No sé si muó por una mujer. Su hermano dice que pudo ser eso. No sé si hubo una traición dentro de su propia gente. Su hija dice que sí, sin decir el nombre. Lo que sí sé es esto. Un hombre de 27 años que llenaba estadios, que vendía millones de discos, que había convertido el apellido de su padre en algo todavía más grande.

Murió en una carretera de Reyosa a las 3:30 de la madrugada y 19 años después, las preguntas siguen abiertas. La familia sabe las respuestas y elige, por razones que no nos corresponde juzgar, guardarlas. Eso también es parte de esta historia. El silencio que protege, el silencio que oculta y la diferencia entre los dos que a veces solo sabe la persona que calla.
La pregunta para los comentarios, ¿cuál de las tres teorías crees vos? ¿El corrido, la mujer, el primo, y si sabes algo que nosotros no contamos, los comentarios están abiertos? Una sola aclaración. Este documental fue construido con fuentes verificadas, declaraciones públicas con nombre, fecha y programa, sin inventar nada.
Si encontrás algo incorrecto, decímelo y lo corregimos. Esto fue Ídolos Caídos. Nos vemos en el próximo video. Que lo digo al aire, tengo ya eh, ¿qué será? Unos dos meses que ya la veo, la siento siento siento los pasos ya cerquita. No sé por qué, pero ojalá y no sea así, no va. Hay hay cosas que de repente uno toma está tomando decisiones, al menos yo estoy tomando muchas decisiones ahora puede ser precipitadas por lo mismo de que ya siento venir a la huesuda, ¿no? Pero ojalá algunas cosas, trato de prevenir algunas
cosas, ¿no? Lo que más le pez es dejar en conflicto a las familias o dejar problemas, ¿no? Cuando cuando muere yo si algún día fallé pues o que pues simplemente que que mi música siga siga adelante, ¿no? que la nueva generación la conozcan y que les guste.