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ESTO CAMBIA TODO | La verdad definitiva sobre la muerte de Valentín Elizalde

3 de la madrugada, Reinosa, Tamaulipas. 25 de noviembre de 2006. Cuatro personas salen de un palenque en una suburban negra. Tres no llegan al hotel. La única persona que sobrevive esa noche fue también la única que insistió en cambiar el concierto de ciudad. Años después contactó a la exesposa  del hombre que murió para negociar los derechos de imagen y terminaron casándose.

Cuando la hija de Valentín Elizalde se enteró de esa boda, publicó un mensaje en redes sociales que decía solo esto. Él no falleció. Tú  lo mataste. ¿Quién insistió en cambiar la ciudad? ¿Por qué sobrevivió solo uno? ¿Por qué se casó con  la exesposa? ¿Qué sabe la hija que el mundo no sabe? ¿Fue el corrido o fue otra cosa? Para  entender todo lo que vieron en esos 40 segundos, hay que retroceder casi 30 años  hasta un pueblo del norte de México, donde un niño creció escuchando la voz de su padre en

los palenques  y donde aprendió desde muy chico que ese apellido significaba algo, que ese apellido  era un legado, pero también era una carga. Hoy vamos a contar la  historia completa, el origen, el ascenso, el corrido que todos culpan de su muerte, la razón real que su propio hermano reveló en 2025 y la persona que estuvo esa  noche en esa camioneta y que 20 años después duerme en la cama de su primo.

Pero sobre todo vamos a hacernos la pregunta que ningún documental formuló claramente. ¿Hay alguien con nombre y apellido que  sepa exactamente qué pasó esa noche y que nunca lo va a decir. La  respuesta es sí. Y ese alguien habló en 2025 sin  decir lo que sabe. Tierra ocre, sierra al fondo, Hitonueca, un pueblo del municipio de Chojoa, Sonora, tan pequeño que la mayoría de los mapas no lo incluyen ahí.

El primero de febrero de 1979  nació Valentín Elizal de Valencia y desde su primer día cargó con algo que muy pocos niños cargan,  un apellido que ya era una leyenda. Su padre se llamaba Everaldo Elizalde, pero todos lo conocían como el Lalo el gallo  Elizalde, cantante de banda sinaloes, un hombre con voz poderosa y carisma natural  que llenaba palenques en el norte de México. El apodo El gallo era suyo.

Guarda bien esta información que voy a decir ahora. El padre de Valentín murió en un accidente en un lugar conocido como La Curva de la Muerte en Villajuárez,  Sonora. Cuando lleguemos al final de este documental, esa coincidencia va a cobrar un peso diferente. La familia se mudó a Guadalajara, siendo  Valentín niño, después Aasabe, Sinaloa, y en cada lugar la sombra del padre iba con ellos,  no como amenaza, como herencia.

Valentín desde pequeño fue fanático de los palenques, no para cantar, para vender cassettes.  Un niño que caminaba entre los puestos de las ferias con una caja de cassette y el sueño de que algún día su voz  también sonará en esos altavoces. Pero hay algo en la historia de Valentín que casi todos los documentales mencionan de pasada  y que dice más sobre su carácter que cualquier número de álbumes vendidos.

Valentín estudió derecho en la Universidad de Sonora,  no lo dejó a la mitad, no lo abandonó cuando la música empezó a funcionar, lo terminó, se recibió de abogado y con su primer dinero como cantante no pagó deudas, grabó un disco. La carrera de Valentín Elizalde  inició oficialmente el 24 de junio de 1998, en Macame Nuevo, Sonora.

Durante los festejos de San Juan, recibió su primer pago como artista esa noche  y nunca miró hacia atrás. Desde sus primeros discos, Valentín Elizalde se movió en un mundo específico,  El mundo del corrido. El mundo donde las canciones narran historias de hombres poderosos, de traiciones, de la vida en la sierra.

No era un secreto, era el género. Y Valentín lo cantó con honestidad. Compuso el escape del Chapo. Cantó corridos que hablaban del narco porque esa era la realidad que rodeaba la música que él amaba. Quiero que guarden algo en la cabeza mientras  escuchan el ascenso de Valentín, un artista que canta corridos para el Chapo, pero también para sus enemigos.

Está caminando por una cuerda floja,  sin red de seguridad. Más adelante vamos a ver exactamente el momento en  que esa cuerda se rompió. Para mediados de los 2000, Valentín Elizalde era una de las figuras más importantes del regional  mexicano. BT ya superó los 313 millones de reproducciones en Spotify.

Sol, una sola canción, ebrio de amor. Cómo me duele. Volveré a amar.  Canciones que todavía hoy suenan en las fiestas, en los carros, en las cocinas del norte de México y de la comunidad latina en Estados Unidos. Nominado al grami latino, llenaba el astrodom de Houston.  El gallo de oro había cumplido lo que su padre nunca pudo completar.

Pero hay algo que ningún número de ventas puede ocultar y que en noviembre de 2006 estaba a punto de costarlo todo. En ese mismo año de su mayor éxito, alguien puso una canción en un video de internet, una canción  que Valentina había grabado meses antes. Y en ese video había imágenes que Valentín nunca había visto. Imágenes que en Reinosa, Tamaulipas, se interpretaron de una manera que él probablemente nunca imaginó.

A mis enemigos. Una canción con ritmo de banda, letra directa, voz confiada, el tipo de canción  que suena bien en cualquier fiesta del norte de México. La estrofa que generó el problema, sigan chillando culebras, las quitaré del camino. Y a los que en verdad me aprecian, aquí tienen a un amigo.

Ya les canté este corrido a todos mis enemigos. En el contexto de 2006, en plena guerra entre el cártel de Sinaloa  y Losetas, brazo armado del cártel del Golfo, esa letra podía leerse como un mensaje del Chapo a sus rivales. Y en el video que circulaba en internet, junto a  esa canción había imágenes de ejecuciones de presuntos integrantes de los setas.

No era el video oficial de  Valentín, era material que alguien montó sobre su canción sin su autorización. Pero en Reyosa, territorio dominado por los setas,  nadie hacía esa distinción. La noche del 24 de noviembre de 2006, Valentín Elizalde se presentó esa noche en el palenque de la expoferia de Reyosa, lleno total, miles de personas.

Y esa noche cantó a mis enemigos  al inicio del concierto y al final del concierto, la misma canción en territorio Z. Y aquí es donde este documental se separa de todos los demás. de todos los demás que contaron esta historia, porque la mayoría se detiene ahí. Cantó la canción en territorio Z, lo mataron. Fin.

Pero hay preguntas que nadie formuló, preguntas que llevan 19 años flotando sin que nadie las haga en voz alta. ¿Quién decidió que el concierto fuera en Reyosa?  No, en Tijuana, donde estaba planeado originalmente. Reyosa, territorio Z.  ¿Quién tomó esa decisión? ¿Quién armó el repertorio de esa noche? En un palenque de esa magnitud con ese nivel de artista, hay una lista de canciones acordadas.

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