Atención México, Ecuador está oscuras, literalmente. Apagones de hasta 15 horas en Guayaquil, 6 horas sin luz en Quito, plantas industriales que llevan meses operando por debajo de su capacidad. Un sistema eléctrico que el propio gobierno ecuatoriano describe como frágil, estresado y dependiente de factores que no controla.
Y en medio de esa oscuridad, Daniel Noboa está buscando desesperadamente ayuda de todos lados, de Trump, que tiene otras prioridades, de Colombia, que le cortó el suministro eléctrico por sus propias decisiones y según lo que está trascendiendo de México, del mismo México al que noa humilló invadiendo su embajada, del mismo México que lleva más de un año aplicando restricciones que tienen consecuencias reales en la economía ecuatoriana.
de Claudia Shainbound, la misma presidenta que le cerró la puerta en la cara y que hoy observa desde una posición de fortaleza absoluta como el país que creyó que podía desafiar a México sin pagar el precio está pagando ese precio con oscuridad, con apagones y con una crisis energética que sus propios expertos dicen que no tiene solución rápida.
Pero agárrense porque lo que les voy a contar en los próximos minutos no es solo la historia del colapso energético de Ecuador, es la historia de como una jugada maestra de Shanbown, que muchos en su momento malinterpretaron como señal de debilidad, resultó ser exactamente lo contrario. Esto apenas empieza. Antes de entrar al análisis completo, necesito aclarar algo que algunos de ustedes han mencionado en comentarios de los últimos videos.

Hubo un momento donde este canal reportó conversaciones diplomáticas secretas, acercamientos a través de Suiza, señales de que México estaba evaluando reabrir el diálogo con Ecuador y algunos interpretaron eso como una señal de que Shainbaum estaba cediendo, que la presión de la reapertura comercial significaba que México había bajado la guardia, que el precio de las sanciones para la economía ecuatoriana no era suficiente para mantener la postura.
Hoy queda claro que esa lectura estaba equivocada. Lo que ocurrió en esas semanas no fue una señal de debilidad. Fue la última etapa de una estrategia que Shane Baum ejecutó con una paciencia y una precisión que solo se puede apreciar completamente cuando se ve el cuadro completo. Dejar que Noboa creyera que el diálogo era posible.
Dejar que Ecuador vislumbrara la salida. y luego observar como la desesperación de un gobierno que cree que la solución está cerca lo hace revelar exactamente cuánto necesita lo que México tiene, cuánto necesita la reapertura comercial, cuánto necesita el acceso a los mercados, cuánto necesita, según lo que está trascendiendo, el acceso a maquinaria e insumos industriales que México provee o a través de los cuales México tiene influencia sobre las cadenas de suministro que Ecuador necesita para mantener su infraestructura energética
funcionando. El resultado de esa estrategia es lo que vemos hoy. Ecuador en emergencia energética, Novoa buscando el teléfono de todo el mundo y Shane Baum observando desde la posición de quien sabía exactamente a dónde iba a llegar esto. Miren, para entender la magnitud de la crisis energética que Ecuador está viviendo, hay que ir a los datos, porque los datos cuentan la historia mejor que cualquier narrativa y los datos son devastadores para cualquier pretensión de que el gobierno de Noboa tiene la situación bajo control. Ecuador depende
de manera crítica de la generación hidroeléctrica. Alrededor del 74% de su electricidad viene de centrales que dependen del agua. Eso significa que cuando llueve poco, cuando los embalses bajan, cuando el estiaje llega antes o dura más de lo esperado, el sistema eléctrico del país entra en alerta automática.
No es una eventualidad, es una vulnerabilidad estructural que lleva años siendo señalada por expertos y que ningún gobierno ecuatoriano ha resuelto con la velocidad que la urgencia requiere. La principal central hidroeléctrica del país es Coca Codo Sinclair con capacidad instalada de 1500 MW. En lo que va de 2026, esa central ha estado operando en alrededor de 750 MW, la mitad de su capacidad.
El complejo paute integral que incluye las centrales Mazar, Molino y sopladora, aporta alrededor del 40% de la demanda eléctrica total del país. Cuando ese complejo opera por debajo de su capacidad por falta de agua, el sistema nacional entra en déficit que no puede cubrirse con las fuentes alternativas disponibles.
El déficit proyectado para 2026 era de 1439 MW, un 49% mayor al déficit de 2025. Eso no es una cifra técnica abstracta, es la diferencia entre lo que el sistema puede producir y lo que los ecuatorianos y las empresas del país necesitan para funcionar con normalidad. Esa diferencia se llena con apagones, con racionamientos, con horas de oscuridad que impactan directamente la vida cotidiana, la producción industrial y la seguridad de comunidades enteras.
siguen ahí porque lo que viene es donde la crisis se conecta directamente con las decisiones de NOVA y con lo que México tiene que ver con todo esto, porque la crisis energética de Ecuador no tiene solo causas climáticas y estructurales, tiene también causas que se llaman decisiones políticas equivocadas y esas decisiones las tomó Noboa.
Colombia era el salvavidas energético de Ecuador. Durante décadas, cuando el sistema eléctrico ecuatoriano no podía cubrir la demanda, Colombia aportaba electricidad importada que llegaba a representar el 9% de la oferta nacional. No es un porcentaje menor, es la diferencia entre apagones y luz, entre la estabilidad y la crisis.
En enero de 2026, Colombia cortó ese suministro. No porque hubiera una catástrofe natural, no porque Colombia tuviera sus propios problemas energéticos insuperables, sino porque Noboa tomó una decisión que generó una escalada de tensiones con Bogotá. Impuso una tasa de seguridad a las importaciones colombianas. Colombia respondió elevando aranceles mutuos al 50%.
Y en ese contexto de guerra comercial con su vecino, Ecuador perdió el 9% de su suministro eléctrico en pleno invierno, justo cuando más lo necesitaba. Ese es Noboa tomando decisiones. Ese es el hombre que invadió la embajada de México creyendo que las consecuencias no iban a llegar, que se peleó con Colombia por razones que hoy hacen que su propio pueblo pague la luz a oscuras.
Y espérense porque hay una dimensión adicional de esta crisis que todavía no está en los grandes medios con toda la claridad que merece. Según lo que está trascendiendo en círculos cercanos al análisis de la relación bilateral México Ecuador, parte de la vulnerabilidad del sistema eléctrico ecuatoriano tiene que ver con cadenas de suministro de componentes y maquinaria industrial para el mantenimiento de su infraestructura energética que pasaban históricamente por México o que dependían de proveedores que operan a través de redes
comerciales donde México tiene influencia. Las restricciones comerciales que México aplicó tras la ruptura diplomática, en ese contexto habrían afectado el acceso ecuatoriano a ciertos insumos y repuestos que sus plantas térmicas y sus sistemas de generación necesitan para operar al máximo de su capacidad.
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Hay que ser precisos aquí. Esa conexión específica entre las restricciones comerciales de México y la crisis energética de Ecuador no está confirmada oficialmente. No hay un comunicado del gobierno mexicano ni ecuatoriano que establezca esa relación de manera directa, pero las fuentes cercanas al proceso de negociación que ha habido entre ambos países en los últimos meses señalan consistentemente que uno de los temas sobre la mesa, uno de los elementos que Noboa necesita resolver con México para poder abordar su crisis energética de manera integral
tiene que ver precisamente con esas cadenas de sumin ministro industrial. Lo que sí es verificable y documentado es que las restricciones comerciales de México hacia Ecuador han tenido efectos reales en múltiples sectores de la economía ecuatoriana y que esos efectos combinados con la crisis energética que el país ya enfrenta por razones climáticas y por las peleas diplomáticas de Noboa con Colombia han creado una situación de presión acumulada que explica perfectamente por qué el presidente ecuatoriano está buscando la
manera de hablar con Shane Bound. ¿Pueden creer que un hombre que ordenó invadir una embajada mexicana necesita hoy la ayuda de México para mantener las luces encendidas en su país? La ministra de energía de Ecuador dijo en enero de 2026, con toda la seguridad del mundo, que no iba a haber apagones, que el sistema estaba preparado, que 2026 sería diferente a 2024.
Esa ministra ya no está en el cargo. Fue removida el 30 de abril de 2026 en medio de cuestionamientos por los cortes de luz que siguieron ocurriendo pese a todas las promesas. Eso es lo que le pasa a los gobiernos que toman decisiones sin medir las consecuencias, que se pelean con sus vecinos sin calcular el costo real de esas peleas, que invaden embajadas creyendo que la soberanía de otros países no tiene precio.
Tiene precio y Ecuador lo está pagando en horas de oscuridad. Ahora hay que hablar de Trump porque Noboa no está buscando solo a México, está buscando a todo el mundo y una de las puertas a las que llamó fue la de Washington. La lógica de Noboa era relativamente simple. Si Trump está aplicando su propia guerra comercial con múltiples países y Ecuador tiene una postura alineada con Washington en varios temas, quizás la administración estadounidense pueda ser el proveedor de maquinaria y apoyo energético que Ecuador necesita a
precios accesibles. Ese cálculo chocó con una realidad muy concreta. Trump tiene otras prioridades. La renegociación del Temec con México domina la agenda comercial de Washington. En América Latina, México es el principal socioexador de Estados Unidos, superando a cualquier otra nación.
La relación económica entre ambos países es de una magnitud que hace que Ecuador, con todo el respeto que merece como nación, sea un actor completamente secundario en los cálculos de conveniencia de la administración Trump. Cuando Noboa buscó a Washington, encontró lo que cualquier analista que conoce la geopolítica comercial habría podido predecirle.
simpatía verbal y poco sustento concreto. Trump tiene sus propias batallas, sus propias prioridades y Ecuador no está entre ellas de la manera que Noboa necesitaba que estuviera. Por eso es tan importante entender la posición en que Shane Baum tiene hoy a Noboa, porque el ecuatoriano se quedó sin Colombia, sin el suministro eléctrico que ese país le daba, sin la maquinaria y los insumos que las cadenas de suministro conectadas con México le proveían, sin el apoyo concreto que esperaba de Washington y con un sistema eléctrico que sus propios expertos dicen
que va a seguir estresado por lo menos hasta 2028 si no se hacen las inversiones. estructurales que deberían haberse hecho hace años. En ese contexto, la única puerta que puede abrirle salidas reales a múltiples frentes simultáneos es la de México. Y México esa puerta la tiene cerrada mientras Noboa siga siendo presidente.
Eso es exactamente lo que Shane Baum dijo desde el principio, sin matices, sin ambigüedades, sin dejar puertas entreabiertas que pudieran ser interpretadas como señales de flexibilidad que no existían. La postura fue siempre la misma. Y hoy con Ecuador en emergencia energética, con Noboa buscando ayuda por todos lados sin encontrar la que necesita, esa postura resulta ser no solo principista, sino estratégicamente brillante.
Así se ve el resultado de una estrategia ejecutada con paciencia y convisión. Así opera México cuando tiene un gobierno que sabe exactamente lo que hace. ¿Hay algo más que vale la pena analizar sobre la dimensión política interna de lo que está viviendo Ecuador? Porque la crisis energética no es solo un problema técnico, es una crisis de credibilidad política para Novoa que tiene consecuencias que van más allá del sector eléctrico.
Los ecuatorianos recuerdan 2024, los apagones de hasta 14 horas que sacudieron al país, el impacto en la industria, en el comercio, en la vida cotidiana de millones de familias. La promesa de que 2025 iba a ser diferente, que se iba a resolver la crisis. 2025 fue diferente porque llovió. Eso fue el factor decisivo, ¿no? Las políticas del gobierno.
Y ahora en 2026 con el sistema eléctrico todavía frágil, con Colombia sin proveer electricidad, con los embalses bajo presión y con los apagones volviendo a hacerse presentes, los ecuatorianos están sacando sus propias conclusiones sobre qué tan efectivo ha sido su gobierno en resolver una vulnerabilidad estructural que lleva años siendo el talón de aquiles de la economía ecuatoriana.
Esa realidad política interna de Ecuador es parte del contexto en el que Noboa está buscando desesperadamente soluciones que pueda presentar como victorias. Una reapertura con México sería, en ese contexto exactamente el tipo de noticia que su gobierno necesita para cambiar el ciclo de cobertura negativa que los apagones están generando.
Una negociación exitosa con Shabown le permitiría decir que resolvió las relaciones con el vecino del norte, que reactivó el comercio, que garantizó las cadenas de suministro que el sistema eléctrico necesita. Shain Baum lo sabe y le va a dar ese regalo, porque dar ese regalo implicaría negociar con Noboa en las condiciones que Noboa necesita que se negocie, implicaría normalizar lo que ocurrió el 5 de abril de 2024 sin las garantías suficientes de que no va a volver a ocurrir.
implicaría subordinar los principios de soberanía diplomática que México defendió durante más de un año a la conveniencia política de corto plazo de un mandatario ecuatoriano que tomó las decisiones que produjeron esta situación. Eso no es el estilo de Shinba nunca lo ha sido en este caso. Y el hecho de que Ecuador esté hoy en emergencia energética buscando desesperadamente la ayuda que México puede darle es la demostración más clara de que la postura que muchos criticaron como intransigente estaba construyendo exactamente la correlación de fuerzas
que le permite a México negociar desde una posición de fortaleza absoluta cuando el momento correcto llegue. ese momento no es hoy. No mientras Noboa siga siendo presidente, no mientras el reconocimiento formal de la violación de soberanía no esté sobre la mesa con toda su claridad.
No mientras Jorge Glas siga en condiciones de detención que los organismos internacionales documentan como contrarias a los estándares de derechos humanos mínimos. Pero cuando ese momento llegue, cuando las condiciones que México estableció desde el principio se cumplan, México va a estar negociando con toda la fuerza de quien aguantó, quien no se dio y quien tiene exactamente lo que el otro lado necesita con desesperación.
Hay una ironía en todo esto que vale la pena decir con todas sus letras. Ecuador fue el país que le impuso aranceles del 27% a las importaciones mexicanas como represalia por las sanciones que México aplicó. Esa medida que Noboa presentó como un golpe contundente a la economía mexicana. Lo único que logró fue encarecer medicinas, vehículos y electrodomésticos para los propios ecuatorianos.
Las importaciones desde Ecuador representan menos del 0.5 5% del comercio total de México. Las importaciones desde México que Ecuador grabó son cosas que los ecuatorianos necesitan para vivir con dignidad. Y hoy con la crisis energética encima, con las cadenas de suministro industrial afectadas, con Colombia sin proveer electricidad, Novoa está buscando exactamente al país al que intentó golpear con esos aranceles, la economía número 12 del mundo, el segundo socio comercial de la Unión Europea en América Latina, el país que tiene el Timec, los
450,000 millones de Qatar, los acuerdos con Europa y la credibilidad internacional que Ecuador perdió con una sola decisión equivocada. ¿Pueden creer que alguien invadió la embajada de ese país creyendo que iba a salir ganando? Lo que está pasando en Ecuador hoy es una demostración de algo que debería ser obvio, pero que los gobiernos que actúan por impulso y por berrinche político rara vez calculan correctamente.
Las consecuencias de los errores de política exterior no llegan inmediatamente, llegan gradualmente por acumulación, cuando las múltiples líneas de daño que una mala decisión genera convergen al mismo tiempo. Y cuando llegan todas juntas, como está pasando en Ecuador ahora, el cuadro es devastador. La crisis energética, la ruptura con Colombia, las restricciones comerciales de México, el aislamiento relativo en el que las decisiones de Noboa han colocado a Ecuador. Todo eso llegó junto.
Todo eso tiene las huellas de las mismas decisiones equivocadas y todo eso tiene la misma solución que Noboa está buscando sin poder encontrar porque la solución pasa por México y México tiene sus condiciones. Shin Bum no necesita hacer nada extraordinario en este momento. Solo necesita seguir haciendo lo que ha hecho desde el principio, mantener la postura, observar y esperar a que las condiciones correctas se presenten.
Cada apagón en Guayaquil, cada hora de oscuridad en Quito, cada declaración desesperada de funcionarios ecuatorianos buscando soluciones que no llegan, es un argumento más para que cuando Ecuador finalmente se siente a negociar en los términos que México estableció, lo haga con la seriedad y el reconocimiento que la situación requiere.

Eso es gobernar con visión de largo plazo. Eso es entender que la soberanía no se defiende solo en el momento de la crisis. Se defiende también en los meses siguientes, cuando la tentación de normalizar lo anormal y de aceptar soluciones incompletas es más grande. Shainbound resistió esa tentación y Ecuador está pagando el precio de haberla desafiado.
Antes de cerrar, algo directo para los que llegaron hasta aquí. Si este análisis les pareció valioso, si creen que México tiene razón en mantener su postura frente a un gobierno que invadió su embajada y que ahora llora pidiendo ayuda, hagan una sola cosa, denle like a este video, no para nosotros, para que más mexicanos vean esto, para que la historia de cómo Shane Baum está ganando esta batalla diplomática llegue a más gente.
Y si no le das like, básicamente le estás diciendo a Novoa que invadir embajadas mexicanas no tiene consecuencias mediáticas. Dale al botón, es gratis. Y Novoa no puede pagarte para que no lo hagas. Y la pregunta para los comentarios de hoy es esta. con Ecuador en emergencia energética, con Noboa buscando ayuda por todos lados y sin encontrarla.
¿Cuánto tiempo creen que puede aguantar el gobierno ecuatoriano antes de que la presión interna lo obligue a aceptar todas las condiciones que México puso desde el principio, meses, un año más? ¿O creen que Noboa va a caer políticamente antes de que eso ocurra? Escríbanlo abajo. Los leemos todos. Nos vemos en el siguiente