Una muestra de saliva. Eso es todo. Un isopo de pocos centímetros que rozará el interior de la boca de un hombre de 24 años, recluido en el reclusorio norte de la Ciudad de México. Un gesto tan simple, tan cotidiano, que podría resumirse en segundos. Y sin embargo, esa pequeña muestra biológica se ha convertido en el epicentro de una batalla legal sin precedentes.
Porque en el caso del feminicidio de Edit Guadalupe, la prueba de ADN no es solo un trámite forense, es la siguiente guerra y las dos partes ya están posicionadas, listas para pelear cada milímetro de ese procedimiento. Piénselo así, Juan Jesús N ya fue vinculado a Proceso, ya tiene prisión preventiva. Ya hay un juez que consideró que la Fiscalía de la Ciudad de México aportó elementos suficientes para iniciar el proceso penal en su contra y sin embargo, la fiscalía necesita más.
Necesita la genética, necesita que los indicios biológicos recuperados de la escena del crimen hablen con nombre y apellido. Y para eso necesita la saliva de ese hombre de 24 años que dice ser inocente. Lo que pase en los próximos días hábiles dentro de esas paredes del reclusorio y después dentro de un laboratorio podría cambiar radicalmente el rumbo de este caso.
Para entender por qué esta prueba de ADN es tan relevante, hay que entender lo que la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México ya tiene en su carpeta de investigación, porque no estamos hablando de un caso construido sobre declaraciones ni sobre suposiciones. Hay indicios materiales, hay evidencia física y sin embargo, la fiscalía considera que esa evidencia necesita ser reforzada con genética.

En la caseta de vigilancia del edificio ubicado en Avenida Revolución 829, en la alcaldía Benito Juárez, los peritos localizaron manchas de sangre. No en un solo lugar, en múltiples puntos, en el tapanco, en la escalera interna del inmueble, en la propia caseta donde Juan Jesús pasaba sus horas de trabajo. También encontraron evidencias de que alguien intentó limpiar esas manchas.
Hay una diferencia enorme entre encontrar sangre y encontrar sangre que alguien intentó borrar. El segundo escenario implica conciencia, implica urgencia, implica un intento deliberado de eliminar rastros. Además de la sangre, los peritos aseguraron un objeto punzo cortante, un desarmador compatible con las lesiones que causaron la muerte de Edit Guadalupe, el informe de criminalística, el dictamen médico forense preliminar, los indicios biológicos, todo está en el expediente.
La Fiscalía presentó esos elementos ante un juez de control el 22 de abril de 2026 y el juez determinó que eran suficientes para vincular a proceso a Juan Jesús por el delito de feminicidio. también ordenó prisión preventiva y estableció un plazo de 3 meses para el cierre de la investigación complementaria. Pero tres meses es precisamente eso, tiempo para complementar, para fortalecer, para agregar lo que todavía falta.
Y lo que falta según la Fiscalía es la confronta genética. Saber con certezas científicas si el ADN de Juan Jesús coincide con los indicios biológicos recuperados en la escena. Porque en un proceso penal, la diferencia entre hay indicios que lo señalan y los indicios biológicos son genéticamente del imputado puede ser la diferencia entre una condena sólida y una sentencia que se cae en apelación.
La genética no interpreta, no deduce, no infiere, compara y su resultado es binario. Coincide o no coincide. Fue por eso que este jueves, en una audiencia celebrada en el propio reclusorio norte, el Ministerio Público formalizó ante un juez la solicitud de tomar una muestra de saliva a Juan Jesús.
El peritaje se convirtió oficialmente en parte de la investigación complementaria y en ese momento todos los ojos se volvieron hacia la defensa porque la respuesta de los abogados iba a decir mucho más que cualquier declaración pública. Cuando el Ministerio Público presentó la solicitud ante el juez, la defensa de Juan Jesús N tenía que tomar una decisión estratégica.
Oponerse de plano a la prueba habría generado la imagen de un imputado que teme a la ciencia, que no quiere que la genética hable. En un caso tan cargado mediáticamente como este, esa postura habría sido costosa. Así que eligieron otra ruta. Aceptar, pero aceptar con condiciones. Aceptar controlando el proceso desde adentro. El abogado Julián González, uno de los defensores del procesado, salió a los micrófonos con una frase que resume toda la filosofía jurídica detrás de la decisión, la cual quiere hacer confronta con algunos indicios que tiene, sin
embargo, lo que esta defensa alega es que no estamos en igualdad de condiciones, por lo cual solicitamos tiempo para ponernos de igualdad de condiciones y no nos opusimos, simplemente queremos igualdad en el proceso. igualdad de condiciones es un principio fundamental del sistema acusatorio adversarial que rige en México desde la reforma procesal penal de 2008.
Significa que tanto la fiscalía como la defensa deben tener acceso a las mismas posibilidades de presentar y verificar pruebas. En teoría, si la fiscalía tiene sus propios peritos forenses para supervisar la toma de la muestra y el procesamiento del ADN, la defensa también tiene derecho a tener los suyos. No es un capricho legal, es un derecho.
Y eso dijeron los abogados es exactamente lo que necesitan los 5 días hábiles para organizar. Daniel Venegas, el tercer abogado que se incorporó recientemente al equipo de defensa, explicó los detalles con precisión. El objetivo de ese plazo es conformar un grupo de peritos privados especializados en genética forense que puedan estar presentes durante la tona de la muestra de saliva, supervisar el embalaje y traslado de la evidencia, observar el ingreso al laboratorio y verificar que los protocolos de cadena de custodia se respeten en cada paso del
proceso. Desde el momento en que el izó por Rosa la mucosa bucal de Juan Jesús hasta que los resultados quedan registrados formalmente en el expediente judicial, no nos vamos a oponer porque, como lo dijimos, buscamos el esclarecimiento de los hechos. Si bien estamos representando a Juan, debemos dejar en claro que lo que buscamos es que primero se cumpla con el debido proceso, se haga justicia, pero que además la víctima llegue a la verdad de los hechos”, declaró Venegas con una serenidad que resulta llamativa en un
caso tan tenso y tan públicamente cargado de expectativas. Y los propios defensores fueron un paso más allá. Dijeron que Juan Jesús aceptó la prueba por voluntad propia, confiando en su inocencia. Es un mensaje cuidadosamente construido. No estamos hablando de un hombre que acepta porque no tiene opción legal para negarse.
Estamos hablando, según su defensa, de un hombre que acepta porque cree que el resultado lo va a exonerar. Esa distinción importa y la defensa sabe exactamente por qué la está subrayando públicamente. Para entender por qué la defensa es tan insistente en la cadena de custodia, hay que entender algo sobre cómo se ha construido el expediente de este caso desde el principio, porque la defensa no llegó a esta audiencia sin antecedentes.
Llegó como una estrategia forjada en semanas de cuestionamientos técnicos, denuncias procesales y señalamientos que buscan socavar la integridad de la investigación. desde sus cimientos. Jesús Briones, el abogado que encabeza el equipo legal de Juan Jesús y quien fue el primero en revelar públicamente que más de 50 litigantes, incluyendo exmagistrados y jueces en materia penal, se han unido a la defensa, ha sido explícito sobre la estrategia.
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No se trata solo de argumentar la inocencia de Juan Jesús. Se trata de desmenuzar la carpeta de investigación pieza por pieza. Buscar cualquier irregularidad, cualquier vicio procesal, cualquier inconsistencia técnica que permita cuestionar la solidez de las pruebas. Le destrozaron la vida. Este muchacho está por purgar una pena por toda esta carpeta prefabricada de 35 años de cárcel”, dijo Briones en declaraciones que generaron reacción inmediata en la opinión pública, además de los 50 abogados que participan activamente en
la defensa. El equipo cuenta con el respaldo de aproximadamente 200 especialistas en materia penal que analizan el expediente y aportan elementos técnicos a través de canales digitales de comunicación interna. Es una movilización jurídica que no tiene precedentes recientes en México para un caso de estas características y tiene una premisa muy clara.
Si la carpeta fue construida con presión mediática y bajo apuro institucional, entonces tiene fisuras y esas fisuras se pueden encontrar. Y la defensa ya había identificado varios flancos de ataque antes de que llegara la solicitud del ADN. Uno de los más importantes, la legalidad del ingreso de los agentes de la policía de investigación.
al edificio de Avenida Revolución. Según Briones, en la carpeta de investigación no existe una autorización por escrito que avale ese acceso. Si eso es cierto y si la defensa logra probarlo ante un juez, todas las pruebas recolectadas en ese primer ingreso al inmueble podrían ser declaradas nulas. La sangre en la caseta, el desarmador, las pertenencias de edit localizadas en distintos puntos del edificio.
Todo podría quedar fuera del expediente válido. Briones ya advirtió que si no se aclara ese punto, promoverán un incidente de controversia procesal. Hay más. Fuentes consultadas por la jornada reportaron que peritos privados de la defensa señalaron que las manchas semáticas localizadas en la escena del crimen no coincidían con la data de muerte reportada por las autoridades.
En términos simples, la defensa argumenta que la sangre encontrada en la caseta no corresponde temporalmente con el momento en que Edit habría sido atacada. Según la versión oficial, la fiscalía, por su parte, insiste en que su cadena de custodia es inobable y que los indicios biológicos son consistentes con su reconstrucción de los hechos.
También hay una discrepancia sobre el arma homicida que es difícil de ignorar. Mientras la fiscalía sostiene que Edit fue atacada con un desarmador, un perito privado presentado por la defensa afirmó que las heridas en el cuerpo de la joven corresponden a un cuchillo. Dos instrumentos completamente distintos. Una contradicción técnica que de no ser resuelta podría convertirse en una fuente de duda razonable ante el tribunal en la audiencia de vinculación a proceso.
El abogado Julián Octavio también denunció que el juez solo permitió la lectura de las dos periciales privadas sin permitir que los expertos las explicaran directamente y que no se les permitió contradebatir después de la réplica del Ministerio Público. En ese escenario de múltiples frentes de disputa técnica y procesal, la solicitud de ADN es casi un campo de batalla más dentro de una guerra más grande y la defensa ya está posicionando sus piezas.
Hay una dualidad estratégica muy clara en cómo la defensa de Juan Jesús está manejando la situación del ADN y es importante entenderla porque explica por qué aceptar la prueba y al mismo tiempo exigir supervisión total no son posturas contradictorias, son las dos caras de la misma moneda. Si el ADN de Juan Jesús no coincide con los indicios biológicos recuperados en la escena del crimen, la defensa tendrá en sus manos el argumento forense más contundente posible.
La genética dice que ese hombre no estuvo en contacto directo con los indicios incriminatorios. En un caso donde la fiscalía sostiene que los indicios biológicos son parte central de la imputación, un resultado negativo en la confronta de ADN sería extremadamente dañino para la acusación. No la destruiría automáticamente porque hay otros elementos en el expediente, pero generaría una grieta difícil de cerrar.
Pero si el resultado es positivo, si el ADN de Juan Jesús coincide con los indicios, entonces la defensa necesita que ese resultado sea absolutamente inobtetible desde el punto de vista procesal. Necesitan que nadie pueda argumentar contaminación de la muestra, manipulación del resultado o ruptura de la cadena de custodia.
Porque en ese escenario, la única salida de la defensa en una fase de apelación o en el juicio oral sería demostrar que el resultado no es confiable por problemas en el proceso de obtención y análisis y si ellos no supervisaron ese proceso desde el principio, no tendrán base para ese cuestionamiento.
Al vigilar la cadena de custodia de principio a fin, con sus propios peritos presentes en cada momento, la defensa se cubre en ambos escenarios. Es una decisión jurídica inteligente, calculada y completamente legítima dentro del sistema acusatorio adversarial. Independientemente de lo que piense la opinión pública sobre la culpabilidad o inocencia de Juan Jesús, la Fiscalía, por su parte, tiene su propia lógica completamente coherente.
La solicitud del peritaje de saliva forma parte de los actos de investigación complementaria que la institución tiene 3 meses para concluir. No es una señal de debilidad. No es que la carpeta actual sea insuficiente para sostener la vinculación a proceso. El juez ya determinó que sí lo es. La solicitud del ADN es simplemente el siguiente escalón en la escalera probatoria, fortalecer la carpeta antes del juicio oral, donde el estándar de prueba es considerablemente más alto que en la audiencia inicial. Berta, alcalde
Luján, la fiscal de la Ciudad de México, ha sido consistente en su postura desde el inicio del caso. La imputación se sustente en evidencias concretas. La institución no fabrica culpables. Los indicios biológicos, junto con los datos de prueba existentes, son suficientes para sostener la acusación. El ADN vendría a ser la confirmación científica de lo que los demás indicios ya apuntan.
O en el escenario que nadie dentro de la fiscalía está considerando públicamente, podría complicar el caso de maneras que hoy no son previsibles. El juez de control deberá resolver si concede o no el plazo de 5 días hábiles solicitado por la defensa para organizar a sus peritos.
Si la niega, la defensa tendrá otro argumento de vulneración al debido proceso. Si la concede, el procedimiento avanzará con la supervisión bilateral que los abogados exigieron. En cualquier caso, la toma de la muestra ocurrirá. El propio Juan Jesús ya lo aceptó. Eso no está en duda. Este proceso penal lleva semanas demostrando que no va a ser ni rápido ni sencillo, ni para la fiscalía, ni para la defensa, ni para la opinión pública que sigue el caso con una intensidad que refleja algo mucho más profundo que el interés en los detalles procesales. Refleja una desconfianza
estructural en las instituciones de justicia mexicanas. Una desconfianza que no nació con este caso, pero que este caso ha vuelto a poner bajo los reflectores con toda su crudeza. Por un lado, la Fiscalía capitalina que asegura tener pruebas sólidas, que dice no fabricar culpables y que ha actuado bajo la presión enorme de un caso que paralizó a la Ciudad de México durante días.
Por el otro, un equipo de defensa que ha crecido hasta más de 50 abogados activos, respaldado por una red de aproximadamente 200 especialistas y que sostiene que Juan Jesús es un joven humilde de 24 años, originario de los Reyes La Paz en el Estado de México, que llegó a ese trabajo por una oferta en redes sociales hace apenas 3 meses y que está siendo utilizado como chivo expiatorio para cerrar rápidamente un caso de alto impacto mediático.
La familia de Juan Jesús ha manifestado públicamente su convicción en su inocencia desde el primer día. Su madre declaró que lo conoce, que él no es capaz de algo así y que teme por su seguridad dentro del reclusorio. Sus padres han dicho que buscan justicia tanto para Erit Guadalupe como para su hijo.
Es una postura que generó reacciones divididas en una sociedad que exigía una respuesta rápida ante el feminicidio de una joven de 21 años que fue a una entrevista de trabajo y nunca regresó. La familia de Edit Guadalupe, en cambio, ha elegido las palabras con cuidado y precisión. han optado por comunicados breves, contundentes y sin concesiones.
La tía de la joven Alma Baladés habló en nombre de la familia con una firmeza que no deja espacio para interpretaciones. Haya una persona vinculada a proceso por el feminicidio de nuestra querida Edit Guadalupe, la cual, no nos cabe duda, fue la autor intelectual y material del feminicidio. Existen pruebas feacientes y contundentes de su participación.
Son palabras de una familia que no va a retroceder, que confía en las instituciones y que espera que esa confianza sea honrada. Y en el medio de esas dos familias, de esas dos versiones de la verdad, de esa disputa técnica entre peritos que no se ponen de acuerdo ni sobre el arma ni sobre la data de las manchas de sangre, está una prueba de laboratorio que todavía no se ha realizado.
Una muestra de saliva que nadie ha tomado aún, un perfil genético que aún no existe en el expediente. La ciencia forense tiene esa particularidad que la hace incómoda para todos. No escucha alegatos, no tiene miedo a los titulares, no negocia con estrategias de medios ni con campañas de opinión pública, no se deja llevar por la indignación social, por válida que sea, ni por la simpatía hacia el imputado, por comprensible que sea en su entorno familiar.

El ADN que se extraiga de la saliva de Juan Jesús o coincide con los indicios de la escena del crimen o no coincide. No hay término medio, no hay ambigüedad, no hay zona gris, hay un resultado y ese resultado cuando llegue le va a dar a una de las dos partes un argumento que será muy difícil de ignorar. Lo que sabemos hoy con certeza es lo siguiente.
La fiscalía pidió la prueba ante un juez en el Reclusorio Norte durante una audiencia formal. La defensa no se opuso. Exigió 5 días hábiles para preparar su equipo de supervisión forense. Juan Jesús, según sus propios abogados, la aceptó confiando en su inocencia. Y la cadena de custodia ya está siendo vigilada antes de que la muestra exista.
En los próximos días hábiles, ese isopo entrará al laboratorio. Las máquinas harán su trabajo en silencio, sin presiones, sin cámaras, sin declaraciones. Y entonces, por primera vez en este caso, que ha llenado planas, dividido familias y puesto a prueba la credibilidad de las instituciones de la capital, habrá una respuesta que no va a depender de ningún abogado, de ningún juez, de ninguna declaración pública ni de ninguna estrategia mediática.
Va a depender únicamente de la biología y la biología no miente.