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CHRISTIAN VALERIO “niño de la luz” EXPONE quién ENTREGÓ a JULIAN FIGUEROA y por qué NADIE lo DETUVO

Hay una pregunta que no te has podido quitar de la cabeza desde que escuchaste la noticia.  Una pregunta que muchos se hicieron en voz baja con miedo de decirla fuerte. ¿Cómo puede un hombre de 27 años, sano, joven, lleno de vida, morirse de un momento a otro en su propia casa sin que nadie lo viera venir? ¿Cómo? Eso es lo que todos se preguntaron la mañana del 9 de abril de 2023, cuando el nombre de Julián Figueroa empezó a aparecer en todos los noticieros.

Hijo de Joan Sebastián, hijo de Maribel Guardia, un muchacho que apenas estaba empezando a vivir de verdad y de repente ya no estaba. La versión oficial fue clara y rápida. un infarto, arritmia cardíaca, natural, impredecible. Esas cosas pasan. Y sí, esas cosas pasan. Nadie lo niega, pero hay algo en esta historia que no cierra, algo que no termina de encajar.

Y con el tiempo ese algo fue creciendo hasta convertirse en lo que hoy te vamos a contar. Porque justo un día antes de morir, Julián publicó algo en redes sociales que dejó helados a muchos. Un mensaje sobre su padre, sobre Joan Sebastián. Hablaba de reencontrarse con él, de sentirlo cerca, como si algo dentro de él supiera lo que venía.

Fue una coincidencia tal vez, o fue algo más. Eso es lo que hay quienes llevan meses preguntándose y ahora hay un nombre que está en boca de todos los que siguen este caso de cerca. Un nombre que ha sacudido las redes, que ha generado un escándalo brutal entre quienes conocen la historia de la familia Figueroa.

Ese nombre es Cristian Valerio, conocido como el niño de la luz. Y lo que este hombre dice cambia todo. Antes de entrar a lo que Cristian Valerio reveló, hay que entender quién es, porque no es cualquier persona, no es alguien que apareció de la nada buscando fama. Cristian Valerio lleva años moviéndose en un mundo que muchos no comprenden del todo, pero que muchos más respetan profundamente.

El mundo espiritual, el mundo de las energías, de las visiones, de lo que no se ve con los ojos, pero se siente en el cuerpo. Se le conoce como el niño de la luz, porque desde muy joven empezó a hablar de cosas que luego resultaban ser ciertas. visiones que describía con una precisión que ponía la piel chinita. Mensajes que decía recibir de personas que ya no estaban en este mundo.

Hay quienes lo siguen con una fe ciega, hay quienes lo critican con igual fuerza. Pero lo que nadie puede negar es que cuando Cristian Valerio habla de alguien, la gente escucha. y él habló de Julián Figueroa. Lo que dijo no fue algo vago, no fue algo que se pudiera ignorar fácilmente. Cristian Valerio aseguró haber tenido contacto espiritual con Julián después de su muerte.

Y lo que Julián, según él, le comunicó desde el otro lado, era algo que nadie en su entorno quería oír. Habló de una entrega, así con esa palabra tan pesada, tan oscura, una entrega, que Julián no simplemente murió, que hubo alguien cerca de él, muy cerca, que tomó una decisión. Una decisión.

que se tomó en la sombra en silencio, sin que Julián lo supiera. entregado por quién?  Esa es la pregunta que encendió todo, porque Cristian Valerio no lo dijo con nombre y apellido, pero sí habló de un círculo, de personas cercanas, de alguien que formaba parte de su vida cotidiana, alguien que lo conocía bien, que sabía cómo estaba, que sabía lo que estaba pasando dentro de esa casa y que, según estas versiones, no hizo nada para detenerlo.

Para entender el peso de todo esto, hay que regresar un poco, no mucho. Solo lo suficiente para ver cómo estaba Julián Figueroa en los últimos meses de su vida. Julián no estaba bien, eso no es ningún secreto. Había pasado por momentos muy difíciles, relaciones que no funcionaron, una carrera que no terminaba de despegar como él quería, el peso enorme de llevar el apellido Figueroa, el peso de ser hijo de Joan Sebastian, ese peso que nadie ve desde afuera, pero que se carga todos los días.

Hay quienes dicen que Julián vivía con una tristeza muy onda de esas que no se notan a simple vista, de esas que uno aprende a esconder detrás de una sonrisa, detrás de publicaciones en redes, detrás de apariciones públicas donde todo parece estar bien. Pero por dentro la historia era otra. tenía conflictos que no se habían resuelto con su entorno más cercano, con decisiones que se habían tomado sobre su vida, sobre su carrera, sobre su hijo, que él no había podido controlar del todo.

Y hay quienes aseguran que en esos últimos meses Julián estaba en un punto de quiebre, vulnerable, expuesto, en un estado en el que cualquier cosa podía afectarlo profundamente. Y es exactamente ahí donde Cristian Valerio señala que algo pasó. Porque según él, cuando una persona está así de vulnerable emocionalmente es cuando ciertas energías pueden actuar.

Cuando ciertos trabajos espirituales, según sus propias palabras, encuentran el camino libre, cuando lo que se hace en la oscuridad puede llegar a tocar a alguien que está con las defensas bajas, esto para muchas personas que lo escuchan puede sonar a algo imposible, algo de otro tiempo, algo que no tiene lugar en el mundo de hoy.

Pero hay que entender algo. Para el público que conoce esta historia, para las personas que crecieron en la cultura mexicana, en la cultura de la sierra, en el México profundo, estas cosas no son cuento. Son parte de una realidad que muchos han vivido en carne propia, que muchos han visto en sus propias familias.

Y cuando Cristian Valerio habla de trabajos espirituales, de energías dirigidas, de entregas, hay personas que entienden exactamente de lo que está hablando porque lo han visto, porque lo han sentido. Pero lo más inquietante de todo lo que dijo no fue lo espiritual, lo más inquietante fue lo humano. Porque Cristian Valerio también habló de algo muy concreto, de silencios, de personas que sabían cómo estaba Julián, de personas que estaban cerca, que lo veían todos los días, que podían haber dicho algo, que podían haber hecho

algo y no lo hicieron. ¿Por qué no lo hicieron? Esa es la pregunta que se queda flotando. ¿Por comodidad, por miedo, por interés? ¿O la situación de Julián para alguien dentro de su círculo era conveniente? Hay versiones muy duras, versiones que hablan de conflictos, de intereses, de herencias, de propiedades, de un niño pequeño en medio de una batalla entre dos familias.

que nunca se pusieron de acuerdo. Porque hay que recordar algo que mucha gente ya sabe. Cuando Julián murió, la guerra por la custodia de su hijo José Julián no era un secreto. Maribel Guardia de un lado y Melda Tuñón del otro y Julián en medio. Julián que amaba a su hijo. Julián, que estaba en una situación emocional muy delicada precisamente por eso, ¿había alguien a quien le convenía que Julián no estuviera? Esa pregunta la dejamos ahí, porque no somos nosotros quienes la vamos a responder, pero sí somos nosotros quienes te la ponemos enfente

para que tú la pienses. Regresemos al mensaje que Julián publicó el día antes de morir. Era un mensaje sencillo en apariencia de esos que uno publica sin pensar demasiado, o al menos eso parece. Hablaba de su padre, de Joan Sebastián. Hablaba de extrañarlo, de sentirlo, de creer que iba a volverlo a ver pronto.

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