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¡CAYÓ EL TESORERO! HARFUCH Y EU CAPTURAN AL SECRETARIO DE FINANZAS DE SINALOA

Un hombre de 50 años estaba de vacaciones en Irlanda cuando el mundo que había construido durante años comenzó a derrumbarse. Enrique Alfonso Díaz Vega, el exsecretario de Administración y Finanzas del Gobierno de Sinaloa, no era un fugitivo cualquiera. era el hombre que había manejado los presupuestos del Estado, el que firmaba los contratos millonarios, el que se sentaba en las reuniones más importantes de la administración de Rubén Rocha Moya y ahora en algún punto de Europa con una acusación formal del Departamento de Justicia de Estados

Unidos colgando sobre su cabeza, tenía que tomar una decisión, entregarse o correr, lo que hizo después cambió el curso de una investigación que ya amenazaba con sacudir los cimientos del poder político en Sinaloa para entender Ender por qué la detención de Enrique Díaz Vegas acudió a México entero el 15 de mayo de 2026.

Hay que entender primero quién era este hombre y cómo llegó al centro de una de las investigaciones criminales más ambiciosas que la justicia estadounidense ha abierto contra funcionarios mexicanos en años recientes. Enrique Alfonso Díaz Vega nació en Sinaloa y creció en los círculos empresariales de Culiacán. No era político de carrera ni abogado con ambiciones gubernamentales, era constructor.

Fundó y desarrolló Housen Desarrollos SE DCB, una empresa inmobiliaria que en sus años de operación lo convirtió en uno de los empresarios más activos del sector de la construcción en la capital sinalo también aparece vinculado a otras nueve empresas distintas según el Registro Público del Comercio. Firmas de automotores, desarrollos agrícolas, comercializadoras, un perfil empresarial extenso y diversificado que a primera vista no tenía nada que ver con la política.

Todo cambió en noviembre de 2021 cuando Rubén Rochamoya, recién electo gobernador de Sinaloa bajo las siglas de Morena, lo nombró titular de la Secretaría de Administración y Finanzas del Estado. Fue su primera experiencia en la función pública y desde el primer día quedó a cargo de uno de los despachos más estratégicos de cualquier gobierno estatal, el que controla el presupuesto, los contratos, las licitaciones, los pagos a proveedores y la operación financiera de toda la administración.

Durante 3 años, Díaz Vega presentó los paquetes económicos ante el Congreso de Sinaloa. Habló de disciplina presupuestal. Alineo el discurso financiero del gobierno estatal con la política federal del entonces presidente Andrés Manuel López Obrador. Era la cara pública de las finanzas sinaloenses, pero había otra cara, una que las cámaras del Congreso no capturaban.

Mientras ocupaba el cargo, según investigaciones periodísticas locales publicadas por el Sol de Sinaloa y posteriormente documentadas por otros medios, Díaz Vega incrementó su patrimonio de manera notable. Entre 2021 y 2024 adquirió al menos 18 propiedades adicionales, departamentos, lotes, locales comerciales, casas frente al campo de golf de la primavera, el complejo residencial más exclusivo en el estado.

La mayoría de esas compras fueron realizadas al contado. Su declaración patrimonial de salida del cargo presentada en septiembre de 2024 reveló un patrimonio neto que superaba los 141 millones de pesos, con más de 44 bienes inmuebles registrados, de los cuales al menos 125 millones de pesos habían sido pagados sin financiamiento bancario.

El periodista Juan Beledíaz documentó cómo fue precisamente la publicación de esos datos, lo que precedió su salida del gobierno. En febrero de 2024, Díaz Vega presentó su renuncia al cargo. El gobierno estatal comunicó la decisión como algo natural. El exsecretario regresaba al sector privado, pero en Sinaloa quienes seguían el caso de cerca ya sabían que el cerco investigativo en Estados Unidos estaba avanzando.

El 29 de abril de 2026, el fiscal federal del distrito sur de Nueva York, Ja Clayton y el administrador de la DEA, Terrá CC Col, anunciaron la desclasificación de una acusación formal que cambiaría la política sinaloense para siempre. El documento registrado bajo el expediente es 923 se cree 180.

KPF y certificado el 23 de abril de 2026. Identificaba a 10 funcionarios y exfuncionarios de Sinaloa como parte de una red de colaboración con la facción del cártel de Sinaloa, conocida como Los Chapitos, los hijos de Joaquín, el Chapo, Guzmán. Entre los acusados, el propio gobernador Rubén Rocha Moya, el senador Enrique Insunza Cázares, el alcalde de Culiacán, Juan de Dios Gámez Mendívil, el vicefiscal sinaloense Damao Castro Saavedra, mandos policiacos y en el tercer lugar de la lista Enrique Díaz Vega.

Las acusaciones contra Díaz Vega eran concretas y graves. El Departamento de Justicia lo señalaba por tres cargos: conspiración para la importación de narcóticos, fentanilo, heroína, cocaína y metanfetamina hacia territorio estadounidense. Posesión de ametralladoras y dispositivos destructivos durante operaciones de tráfico de drogas y conspiración para poseer ese armamento en apoyo de las actividades criminales del cártel.

La pena mínima en caso de ser declarado culpable. 40 años de prisión. La máxima cadena perpetua. Pero más revelador que los cargos, era el papel que la acusación le atribuía dentro de la estructura criminal. El indikment sostenía que Díaz Vega no era un simple cómplice pasivo ni alguien que hubiera mirado hacia otro lado.

Era, según los fiscales estadounidenses, el enlace directo entre los líderes de los chapitos e Iván Archivaldo Guzmán Salazar, Jesús Alfredo Guzmán Salazar y Ovidio Guzmán López y el entonces gobernador Rubén Rocha Moya. era el canal de comunicación entre el crimen organizado y el poder del Estado. El documento describía una reunión celebrada antes de las elecciones para gobernador de junio de 2021.

En esa reunión protegida por sicarios armados con ametralladoras, los chapitos prometieron asegurarse de que Rocha Moya ganara la gubernatura. A cambio, el entonces candidato se comprometió a colocar en puestos clave del gobierno a funcionarios alineados con los intereses del cártel. La acusación sostiene que Díaz Vega estuvo presente en esa negociación y que junto al senador Inzunza Cázares fue uno de los encargados de ejecutar esa promesa una vez que Rochamoya asumió el poder.

Uno de los señalamientos más graves del indictment involucraba directamente las elecciones. Antes de la jornada electoral de junio de 2021, Díaz Vega habría entregado a Iván y Alfredo Guzmán Salazar una lista con los nombres y domicilios de los opositores políticos de Rocha Moya. Con esa información, miembros del cártel habrían intimidado y amenazado a candidatos rivales para obligarlos a abandonar la contienda.

El día de la votación, según el expediente judicial, sicarios robaron boletas y urnas mientras la policía estatal recibía instrucciones de no intervenir. Esa lista convirtió a Díaz Vega en uno de los acusados más comprometidos del caso. No era alguien que simplemente hubiera tolerado la corrupción. Era, según los fiscales, quien puso nombres y direcciones en manos de una organización criminal para que hiciera lo que sabe hacer.

Cuando la acusación se hizo pública el 29 de abril, Enrique Díaz Vega ya no estaba en México. Según personas cercanas al empresario sinaloense, llevaba semanas fuera del país de vacaciones en Irlanda. Lo que ocurrió en los días siguientes al 29 de abril reveló mucho sobre el estado de ánimo de Díaz Vega y sobre la estrategia que intentó seguir antes de que todo colapsara a su alrededor.

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