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¡CAYERON LOS JEFES! HARFUCH Y EL GABINETE DE HIDALGO DETIENEN AL DIRECTOR DE POLICÍA DE TEZONTEPEC

Imagínalo por un momento. Es martes por la mañana en Tesontepec de Aldama, un municipio del Valle del Mesquital en Hidalgo. El director de la policía municipal sale de las instalaciones de la Dirección de Seguridad Pública y Tránsito ubicadas en la colonia Los Tepetates. Viste una playera polo azul marino, pantalón táctico del mismo color, botas negras.

Parece un día ordinario, pero en ese momento, las 10:25 de la mañana del 13 de mayo de 2026, agentes de la Procuraduría General de Justicia del Estado de Hidalgo lo están esperando. No vienen a coordinarse con él, vienen a arrestarlo. Raimundo SG, el hombre que debía proteger a los ciudadanos de Tesontepec, que comandaba la fuerza policial del municipio, que recibía un salario del herario público para garantizar la seguridad de miles de familias.

fue detenido esa mañana por presuntos vínculos con la delincuencia organizada que opera en la región y no estaba solo en esa traición. Junto con él cayeron el subdirector de la corporación y un exagente de la misma policía municipal. La pregunta que muchos se hacen esta semana no es solo como ocurrió. La pregunta más perturbadora es, ¿cuánto tiempo llevaba ocurriendo esto bajo las narices de todos? Para entender por qué este caso sacudió a Hidalgo de una manera profunda, hay que conocer el territorio donde sucedió. depec de Aldama. No es un

municipio cualquiera. Se ubica en el Poniente del estado, en la zona geográfica conocida como el Valle del Mesquital, colindando con Teppejí del Río y Tula de Allende. Por debajo de sus campos y comunidades corre una red de ductos de petróleos mexicanos, la empresa estatal que transporta hidrocarburos a lo largo y ancho del país.

Esa geografía no es un detalle menor. Es la razón por la que Tesontepec lleva años siendo un campo de batalla silencioso entre grupos criminales que se disputan el control del narcomenúdeo y sobre todo del robo de combustibles mediante perforaciones clandestinas a esos ductos de Pemex. El huachicol, como se conoce popularmente a este delito, ha convertido al Valle del Mesquital en una de las zonas más violentas de Hidalgo.

De hecho, entre 2017 y 2020, Tesontepec de Aldama registró 52 enfrentamientos vinculados al crimen organizado, siendo el segundo municipio con más incidentes en todo el estado, solo detrás de Tula de Allende con 69. En 2025, Hidalgo volvió a posicionarse como la entidad más vulnerable del país en materia de robo de combustibles por perforaciones aductos y en julio de ese año se registró la cifra más alta de homicidios con arma de fuego en un solo mes de toda la última década.

La principal guerra criminal reconocida por el propio gabinete de seguridad estatal es la disputa entre el grupo de los y el grupo de los Solas. Dos facciones que antes operaron como un solo cártel y que ahora se enfrentan por el control territorial en Tula, Tepejí del Río, Atotonilco de Tula y precisamente Tesontepeque de Aldama.

A esa disputa se suman células locales también dedicadas al narcomenúdeo y al negocio del huachicol. En ese contexto de violencia enquistada y crimen organizado con raíces profundas en la región, fue elegida en junio de 2024, mediante un reñido proceso electoral, Ana María Rivera Contreras como presidenta municipal de Tesontepec de Aldama.

Rivera Contreras se convirtió en la primera mujer en presidir de ese municipio, postulada por la alianza Fuerza y Corazón por Hidalgo, conformada por el PAN, el PRI y el PRD. Su triunfo fue por un margen estrecho. Los resultados preliminares incluso la daban por perdedora, pero al finalizar el cómputo distrital obtuvo 7,647 votos contra los 7482 de su contrincante.

licenciada en derecho con especialidad fiscal por el Instituto Tecnológico Latinoamericano, con experiencia previa como síndica procuradora, hacendía del mismo ayuntamiento, Rivera Contreras asumió el cargo con la promesa de fortalecer la seguridad y el bienestar del municipio. Uno de sus primeros actos fue designar a Raimundo S. Seguridad Pública Municipal.

Según el comunicado que ella misma emitiría meses después, desde el inicio de esa designación, se le brindó confianza y respaldo institucional tanto a él como a su equipo de trabajo. Lo que la alcaldesa no imaginaba, o al menos eso afirma es que ese hombre al que colocó al frente de la corporación policiaca presuntamente ya tenía o fue desarrollando vínculos con los mismos grupos delictivos que asolaban la región. La detención de Raimundo S.

No fue una casualidad ni el resultado de un golpe de suerte policial. Fue el desenlace de una investigación sistemática que llevó meses en construcción, alimentada por denuncias ciudadanas y por trabajo de inteligencia, coordinado entre la Secretaría de Seguridad Pública del Estado de Hidalgo, encabezada por Salvador Cruz Neri y la Procuraduría General de Justicia del Estado, la PGGH.

Según la información oficial confirmada por ambas dependencias, las denuncias comenzaron a llegar señalando posibles relaciones entre mandos de la policía municipal de Tesontepe y grupos delictivos activos en la zona. Esas denuncias no se archivaron, se convirtieron en el punto de partida de una carpeta de investigación que fue creciendo con labores de inteligencia sobre el terreno, seguimiento de personas y recolección de evidencia.

El resultado de ese trabajo fue la obtención de tres órdenes de aprensión emitidas por un juez, lo cual supone que la carpeta construida tuvo suficiente peso legal para que la autoridad judicial avalara los arrestos. La ejecución de las órdenes se planeó como un operativo coordinado entre el Gabinete de Seguridad del Estado, la Secretaría de Seguridad Pública de Hidalgo, la PGGH y de acuerdo con diversas fuentes con participación también de la Secretaría de la Defensa Nacional y la Guardia Nacional.

La participación de fuerzas federales en un operativo municipal no es un detalle menor. Habla del nivel de sensibilidad que las autoridades le daban al caso y de la posibilidad de que hubiera resistencia o fuga de los implicados si se actuaba solo con fuerzas estatales. El operativo se desplegó desde las primeras horas de ese martes 13 de mayo de 2026 en distintos puntos del municipio.

Los agentes ministeriales de la PGGH ingresaron simultáneamente a varios domicilios particulares y a las propias instalaciones de la corporación policiaca para ejecutar las tres órdenes de aprensión. Se realizaron también cateos en esos inmuebles, buscando evidencia adicional que fortaleciera aún más la carpeta de investigación. El primer detenido fue precisamente el director Raimundo S.

aprendido a las 10:25 de la mañana frente a las instalaciones de la Dirección de Seguridad Pública y Tránsito Municipal en la colonia Los Tepetates sobre la calle Venustiano Carranza. Vestía una playera polo azul marino, pantalón de cargo del mismo color y botas tácticas negras, tal como quedó registrado en el Registro Nacional de Detenciones.

Es un detalle aparentemente trivial, pero esa descripción del vestuario en el registro oficial es la huella documental de un momento histórico para el municipio. Por primera vez, el hombre que comandaba la policía local era detenido acusado de estar del otro lado de la ley. Luego fueron detenidos el subdirector de la corporación identificado con las iniciales QHBM y el ex policía municipal de iniciales M del B a los tres.

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