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CAEN UNO A UNO: ASÍ DESMANTELAN LA BANDA QUE ATERRORIZÓ AZCAPOTZALCO

tiene 18 años. Cuando los policías lo detectaron en la esquina de la privada de Acalotenco en la colonia San Sebastián, hizo lo mismo que hacen todos los que tienen algo que esconder. Arrojó una bolsa al piso y echó a correr. No llegó lejos. Metros adelante, los agentes lo interceptaron, lo revisaron y encontraron lo que ya se imaginaban.

una pistola cargada con 10 cartuchos, 20 envoltorios de marihuana y 13 paquetes de cristal, todo escondido en una cangurera pegada al cuerpo. Ese muchacho se llama Víctor Manuel Corona Muñoz y aunque su detención parece otra captura rutinaria más en Azcapotzalco, hay algo que la hace completamente diferente.

Las autoridades lo señalan como uno de los responsables del asesinato de tres hombres que fueron obligados a hincarse antes de morir. Un crimen grabado en video, un crimen que sacudió a toda la zona poniente de la Ciudad de México. Y lo más perturbador de todo, los asesinos que participaron en ese ataque todavía no están todos detenidos.

Para entender quién es Víctor Manuel Corona Muñoz, primero hay que entender el grupo al que pertenece. Los malportados no son una banda de barrio improvisada, son una célula criminal con estructura, jerarquía y conexiones que van mucho más allá de Azcapotzalco. Las autoridades los ubican como un brazo operativo del cártel Nuevo Imperio, una organización que, según los registros de seguridad surgió alrededor de 2017, conformada en parte por desertores del cártel de Sinaloa que buscaron establecerse en la zona metropolitana después de la captura

de Damazo López Núñez, alias el licenciado y la entrega de su hijo. Desde entonces, el nuevo imperio fue ganando territorio de forma sistemática. Su zona de operaciones abarca múltiples alcaldías de la Ciudad de México, incluyendo Miguel Hidalgo, Azcapotzalco, Gustavo A. Maderoe, Itapalapa, además de municipios del Estado de México como Atizapán de Zaragoza, Hixkilucan, Naucalpan, Tralnepantla, Ecatepec y Coautitraniscali y en Azcapotzalco, los malportados son los que cobran la extorsión a comerciantes y transportistas, los que controlan los

puntos de venta de droga en colonias como el Hawei y San Sebastián y los que mandan ejecutar cuando alguien de la competencia se cruza en su camino. El nombre del grupo viene directamente de su fundador y líder. Gustavo Aldeir Arzate Vázquez, conocido como el malportado o el 19. Este hombre tomó el control del cártel Nuevo Imperio después de la detención de su predecesor, Néstor Arturo López, alias el 20.

Bajo su mando, los malportados se consolidaron como uno de los principales generadores de violencia en la capital. Secuestros, homicidios, extorsión a comerciantes y transportistas, robo de vehículos de carga, narcomenudeo a gran escala. Esa era la operación y funcionó durante años. Hasta agosto de 2025, el 2 de agosto, trabajos de inteligencia coordinados entre la Secretaría de Seguridad Ciudadana de la CDMX, fuerzas federales, la Guardia Nacional y la Marina llevaron a las autoridades hasta Acapulco, Guerrero. Allí, en un club de

playa, Gustavo Alder festejaba su cumpleaños rodeado de sus principales operadores, el Tosco, el Cabezas, El Frijol y otros dos hombres de confianza. Los detuvieron a todos mientras consumían drogas y manipulaban armas. En el operativo se aseguraron tres armas de fuego, 51 cartuchos útiles, cuatro básculas de precisión, 80 dosis de cristal, medio kilogramos de pastillas de fentanilo y 165 g de marihuana.

El secretario de seguridad, Pablo Vázquez Camacho, calificó esa detención como un golpe importante a la estructura del cártel Nuevo Imperio y técnicamente tenía razón. Pero lo que Nari anticipó completamente fue lo que pasaría después, porque cuando cae la cabeza de un grupo criminal de estas características, la estructura no desaparece, se reorganiza.

Los operadores de nivel medio toman el control de sus territorios y los más jóvenes, los que no tienen nada que perder, los que aún tienen que demostrar lo que son capaces de hacer, llenan los espacios que quedan. Víctor Manuel Corona Muñoz tenía 17 años cuando el malado fue detenido. Para mayo de 2026, cuando fue capturado por la policía, ya tenía 18 y ya había, según las investigaciones, participado en uno de los homicidios más documentados y difundidos que ha producido este grupo.

El 29 de abril de 2026, en los andadores de la unidad habitacional Francisco Villa, a espaldas del plantel Csh Azcapotzalco, tres hombres perdieron la vida. Se llamaban Kevin Silvestre y Miguel Ángel San Juan García. Tenían 19,25 y 28 años. Eran padre e hijos. Las autoridades señalaron posteriormente que contaban con antecedentes delictivos y que estaban relacionados con una célula criminal rival conocida como el virus, presuntamente encabezada por un interno identificado como Alberto Rodríguez.

Ese detalle es importante porque explica por qué fueron el blanco. No eran civiles ajenos al conflicto, eran parte de una disputa territorial que lleva meses cobrando vidas en la zona poniente de la Ciudad de México. Pero lo que convirtió este homicidio en un caso distinto a los demás fue el video, un registro de los hechos grabado por el propio agresor que circuló en redes sociales días después del crimen.

En él se ve con claridad como un joven armado obliga a las tres víctimas a hincarse en los pasillos de la unidad habitacional. Les apunta directamente a la cabeza. Las víctimas intentan reaccionar, intentan moverse, pero no tienen escapatoria. Se contabilizaron al menos 11 detonaciones. El agresor, después de disparar, se acercó a los cuerpos para verificar que ya no hubiera movimiento.

El joven que aparece en ese video fue identificado como Donovan Sánchez Romero, de 19 años. Las investigaciones lo señalan como el autor material del triple homicidio. Lo capturaron el 3 de mayo, 4 días después del ataque, en la misma colonia San Sebastián. Cuando los policías lo detectaron, estaba manipulando una mochila negra. Al verlos corrió.

Lo alcanzaron en la privada de Acalotenco. En la mochila encontraron un arma de fuego, ocho cartuchos útiles, 58 bolsas de marihuana, 48 envoltorios de cocaína, dinero en efectivo y el teléfono celular. Ese teléfono, según las autoridades, contenía la grabación del homicidio. Donovan también fue vinculado con un ataque armado ocurrido el 17 de abril en la calle 6 de Mayo, donde una persona murió y tres más resultaron heridas.

Sin embargo, el caso de Donovan no llegó a los tribunales días después de su detención, mientras se tramitaba su presentación ante un juez de control en el reclusorio norte para enfrentar cargos por narcóticos y homicidio, el joven de 19 años murió en un hospital de la Ciudad de México. Las autoridades notificaron a la Fiscalía General de Justicia sobre su fallecimiento, pero hasta la fecha no se han dado detalles públicos y completos sobre las circunstancias exactas de su muerte.

La fiscalía mantiene abiertas tanto las investigaciones por los homicidios que se le atribuían como las que tienen que ver con las condiciones en que falleció. Su desaparición del proceso judicial dejó abierta una pregunta que los vecinos de Azcapotzalco siguen haciéndose. Si él fue el ejecutor material que aparece en el video, ¿quién más estaba en ese andador ese martes en la tarde? ¿Quién cubrió las salidas? ¿Quién confirmó que las víctimas estaban ahí? Las investigaciones señalaban desde el principio que no actuó solo y esa

parte del caso es la que todavía no tiene respuesta. Las cámaras de videovigilancia, el trabajo de inteligencia de campo y el cruce de información con la Fiscalía capitalina comenzaron a construir un mapa de quienes más formaban parte de la operación. Y fue así como 5co días después de la captura de Donovan el 8 de mayo, los elementos de la SCS detectaron a Víctor Manuel Corona Muñoz en la colonia San Sebastián.

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