Posted in

11 CANTANTES MEXICANOS MILLONARIOS QUE VIVEN COMO

Cuando alguien se vuelve millonario, lo primero que esperamos es que gaste. Mansiones enormes, carros de lujo, viajes por todo el mundo, ropa de marca, fiestas que no se acaban. Eso es lo que nos han enseñado, ¿no? Que el dinero se nota, que el éxito se presume y que el que tiene lo demuestra. Pero hay un grupo de cantantes mexicanos que hicieron exactamente lo contrario.

Ganan millones, llenan estadios, cobran fortunas por un solo concierto. Y sin embargo viven en ranchos, cocinan su propia comida, andan en carros sencillos y algunos hasta viven en lugares donde ni siquiera llega la señal del celular. No es que no puedan vivir como ricos, es que eligieron no hacerlo.

Hoy te voy a contar las historias de 11 cantantes mexicanos que tienen todo el dinero del mundo, pero decidieron vivir como si no lo tuvieran. Y créeme, algunos de estos casos te van a dejar con la boca abierta y el primero es tan sorprendente que cuando lo sepas no te lo vas a creer. Sí te digo el nombre de Jos Fabela, a lo mejor no te suena tanto como el de otros artistas de esta lista, pero aquí viene lo interesante.

[música] Este hombre es uno de los compositores más cotizados de toda la música regional mexicana en este [música] momento. Ha ganado tres veces el premio Scap. Como compositor del año ha sido nominado al Grammy y sus canciones las cantan algunos de los artistas más grandes del género. O sea, [música] estamos hablando de alguien que gana muy muy bien. Pero la cosa es así.

Jos Fabela no vive en la Ciudad de México, no vive en Los Ángeles, no vive en Miami. Este hombre vive en un rancho en Caitime, un pueblito en Sinaloa, tan alejado de todo, que ahí no llega ni la señal del celular. No hay internet, no hay Wi-Fi, nada. Y no es que no pueda pagarse la mejor casa en la ciudad más cara del mundo, es que no quiere.

De morro, [música] Jos pastoreaba ganado por 20 pesos al día. 20 pesos. Y cuando llegó la fama y el dinero, en lugar de irse lejos, hizo exactamente lo contrario. Se regresó al rancho de su familia. Ahí graba sus canciones, ahí hace sus transmisiones en vivo para miles de seguidores desde una cabaña de madera en medio del campo.

Y en las mañanas desayuna lo que le prepara su mamá, queso fresco, huevitos y chiltepines. Su tercer disco se llama Llegando al rancho y no es un nombre bonito para vender, es literal. [música] Es lo que hace cada vez que termina una gira regresarse a su tierra. El mismo lo dice con todas sus letras. No se necesita tanto para vivir contento.

Y mira, en un mundo donde todo el mundo presume lo que tiene, lo que compra y a dónde viaja, que un chavalo millonario te diga eso y lo demuestre todos los días viviendo en un rancho sin señal de celular. Eso sí es de respetarse. Pero si crees que eso es vivir sencillo, espérate a conocer el siguiente caso, porque esta mujer tiene más de 30 millones de dólares y la puedes ver apretada en el metro como cualquier persona.

Julieta Venegas es de esas artistas que no necesitan presentación. Limón y sal, Me voy a Andar conmigo. Canciones que sonaron en todas partes durante [música] años. Gramy, Latin Gramis, giras mundiales, millones de discos vendidos. Su fortuna se calcula entre 14 y 30 millones de dólares. Estamos hablando de una mujer que podría vivir rodeada de lujo sin mover un solo dedo por el resto de su vida.

Pero un día Julieta hizo algo que nadie esperaba. Despidió a todo su equipo, a todos managers, representantes, músicos. desarmó su banda completa y se fue de México. Así, sin ruido, sin escándalo, sin comunicado de prensa, simplemente se fue. En 2017 se mudó a Buenos Aires, Argentina, y ahí decidió algo muy fuerte, desaparecer.

No de la música, sino de todo lo demás, del mundo de las celebridades, de las alfombras rojas, de los reflectores. Julieta eligió el anonimato total. Y cuando digo total es total. Esta mujer con millones de dólares en el banco la puedes ver cualquier día apretada en el metro de Buenos Aires entre la [música] gente como una persona cualquiera, sin chóer, sin guara, sin nada.

Hasta sacó un libro autobiográfico y sabes qué hizo? No incluyó absolutamente nada de su vida amorosa, ni una línea, solo habla de música. Como diciendo, “Lo demás no les importa y está bien así.” Julieta Venegas tiene todo el dinero para vivir como quiera y lo que quiere es que nadie la reconozca en la calle. Pero si Julieta eligió desaparecer en una ciudad enorme, la siguiente cantante hizo algo todavía más radical.

Se regresó al pueblito donde creció, dejó todo atrás y reconoció algo que a cualquiera le daría pena admitir, que la fama la había desconectado tanto de la realidad que ya no sabía ni cómo prender la estufa de su propia casa. Natalia La Furcade es probablemente una de las artistas más talentosas que ha dado México en las últimas décadas.

Ha tocado en escenarios como el Carnegy Hall. Tiene millones de reproducciones en todas las plataformas, contratos con marcas internacionales y una fortuna que se calcula en unos millones dó 10,000ones. Eso es mucho dinero. Pero aquí viene el detalle que casi nadie conoce. En el momento más alto de su carrera, cuando todo parecía ir perfecto, Natalia estaba rota por dentro.

El ritmo de la fama la había consumido tanto, pero tanto, que un día llegó a su casa en Veracruz y se dio cuenta de algo que la sacudió. No sabía ni cómo prender la estufa. Así de desconectada estaba de su propia vida. La fama le había quitado todo lo básico y ahí fue donde tomó la decisión. Paró todo, dejó la ciudad de México, dejó los reflectores, dejó las giras de promoción y se regresó a Coatepec, un pueblito cafetalero en Veracruz donde había crecido de niña.

Un pueblo mágico rodeado de volcanes, ríos y vegetación, el lugar donde su mamá la había criado cuando no tenían casi nada, porque eso es algo que poca gente sabe. [música] De chiquita, la familia de Natalia sembraba su propia comida para poder comer. Zanahorias, betabeles, lo que se diera. No había dinero para más.

Y ahora con ,00es en la bolsa, ¿qué hace Natalia? Pues vive en Coatepec. Anda en un Toyota Prius que cuesta unos $30,000. Solo usa camioneta blindada cuando las giras lo exigen. Ella misma supervisó la construcción de su casa, ladrillo por ladrillo y dice algo que te pone la piel chinita. Cada ladrillo de esta casa es un boleto que el público compró.

Come tamales, frijoles, mole, nopales y dice que es inmensamente feliz, pero no se quedó nada más en vivir tranquila. Natalia fundó su propia fundación. Es embajadora de Save the Children y en 2024 la nombraron la primera embajadora de la música para la Paz en una cumbre mundial de premios Nobel. Su proyecto se enfoca en preservar la música tradicional mexicana, el Sonarocho, las raíces que ella misma rescató cuando decidió volver a su tierra.

Read More