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🇨🇺 EL HOMBRE QUE CANEL DESTRUYÓ

El hombre que Díaz Canel destruyó. Este hombre se llama Alexander Díaz Rodríguez. Entró a la cárcel pesando 81 kg. Salió con 37. Con cáncer de tiroides sin tratar, con hepatitis B, con miedo de que lo maten en la calle, no escapó. No pidió asilo, cumplió cada día de su condena hasta el último.

Y cuando cruzó la puerta, su propio cuerpo era la evidencia de lo que Díaz Canel le hizo. ¿Hasta cuándo la tiranía castrista va a continuar con esto? Alexander tenía 40 años cuando lo arrestaron en Artemisa. Era el 11 de julio de 2021. Miles de cubanos salieron a la calle ese día sin armas, sin organización política formal, con la misma rabia acumulada de años de apagones, hambre y silencio obligatorio.

Alexander salió también tenía tatuado en la piel abajo la tiranía y ese tatuaje le costó 5 años de su vida. Lo detuvieron en la calle, lo acusaron de sedición y de zacato. Lo condenaron sin negociación, sin atenuantes, sin contemplación. 5 años pesando 81 kg. un hombre sano, fuerte, con familia que lo esperaba afuera y con toda la vida por delante.

Lo que pasó adentro no fue descuido administrativo ni escasez de recursos, fue destrucción metódica sostenida calculada mes a mes. Le bloqueaban la comida que su madre intentaba llevarle. Cuando llegaba con algo, se lo quitaban en la entrada. Las solicitudes de atención médica se respondían con silencio o con negativas que nadie firmaba.

En 2022 le diagnosticaron cáncer de tiroides adentro de la cárcel. No recibió tratamiento oncológico. Desarrolló hepatitis B presuntamente de una transfusión en condiciones negligentes. Sufrió anemia severa, inflamación de extremidades y diarrea crónica. Su madre denunció golpizas reiteradas. Ninguna autoridad abrió ninguna investigación.

Cada vez que la familia pedía una licencia extrapenal por razones humanitarias urgentes, el régimen respondía siempre igual. Condición de contrarrevolucionario. Cuatro palabras que cerraban la puerta sin tener que dar ninguna explicación adicional al mundo. Alexander cumplió su condena íntegra cada día sin que el régimen le concediera ninguna forma de clemencia, sin que nadie adentro respondiera por lo que le estaban haciendo.

El 4 de abril de 2026 cruzó la puerta de la prisión. Pesaba 37 kg. Había perdido 44 kg en 5 años de cárcel, cumplida hasta el último minuto del último día. Cuando ABC le preguntó cómo había sido, respondió con tres palabras. Acabaron conmigo y agregó algo más. Temo que me hagan algo en la calle. Un hombre que ya pagó su condena, que ya cumplió lo que el Estado le impuso, tiene miedo de caminar libre por su propio barrio.

Eso no es un detalle menor. Es el resumen de lo que este régimen hace con los que se atreven a disentir, los destruye adentro y los aterra afuera. Javier Larrondo, presidente de Prisoners Defenders, recibió su llamada directamente al salir de la prisión. Le pidió que se fotografiara desde distintos ángulos.

quería que el mundo viera exactamente lo que había adentro de esa cárcel. Cuando vio las imágenes, dijo algo que no se olvida. He visto salir a presos cubanos como si salieran liberados de Auschwitz en la Segunda Guerra Mundial, pero esta vez pedí las fotos porque el mundo necesitaba verlas. El diario español ABC las publicó en portada el 22 de abril. Un solo título.

Esquelético. Costillas marcadas, rostro demacrado, brazos que parecen ramas. El mismo hombre que entró con 81 kg 5 años antes. El mismo hombre que el régimen clasificó como contrarevolucionario y trató en consecuencia durante cada uno de esos 5 años. Esa foto viajó sola, cruzó el Atlántico, llegó al Senado de Estados Unidos el 29 de abril.

El senador republicano Rick Scott la levantó ante el pleno del Congreso durante un debate sobre Cuba. La sostuvo en alto frente a sus colegas y dijo, “Este hombre fue torturado, pasó hambre, fue aislado y se le negó atención médica a pesar de padecer cáncer, todo por oponerse al régimen socialista.” Luego miró a sus colegas demócratas y preguntó directamente, “¿Hizo alguno de ustedes algo para sacarlo de prisión?” “Nada.

” y cerró con esto. Este es el rostro de la miseria del pueblo cubano. Nadie respondió. El silencio duró varios segundos en ese salón. Lo que hizo Scott con esa foto es algo que ningún informe diplomático había logrado en años. Puso un cuerpo específico con nombre y apellido en el centro del debate político más importante sobre Cuba en mucho tiempo.

Y ese cuerpo habla por sí solo de una manera que los argumentos no pueden replicar ni refutar. Ahora cruza lo que ves en esa foto con lo que Díaz Canel dice públicamente. Dice que en Cuba no hay presos políticos, que los detenidos lo están por hechos vandálicos, que el sistema de salud cubano es reconocido internacionalmente. Alexander Díaz Rodríguez entró sano a esa cárcel.

Desarrolló cáncer de tiroides adentro y no recibió tratamiento oncológico. Salió con hepatitis B, anemia crónica y 37 kg. Esas son las dos versiones sobre el mismo sistema. Una tiene palabras, la otra tiene un cuerpo que pesaba 81 kg y salió con 37. Y hay algo más que el régimen no quiere que sepa sobre este caso.

La embajada de Estados Unidos en La Habana confirmó que está evaluando un visado humanitario para Alexander, que podría viajar para recibir tratamiento oncológico en territorio americano, que hay mecanismos disponibles para asistirle. Eso significa que Washington ya sabe quién es Alexander, que su caso llegó a niveles diplomáticos activos.

que ya no es solo un número en un informe de derechos humanos, es un caso con nombre en los escritorios de la embajada más influyente de la región. Y mientras esa evaluación avanza en sus plazos y trámites institucionales, el cáncer no espera. No tiene agenda diplomática, no respeta calendarios, avanza todos los días que pasan sin tratamiento.

Díaz Canel podía haberle dado tratamiento médico adentro. Podía haber concedido la licencia extrapenal cuando el cáncer apareció en 2022. podía haber respondido diferente a cada solicitud de la familia. Tuvo 4 años de oportunidades concretas para hacerlo. No lo hizo y eso no fue una omisión. Fue una decisión activa sostenida durante 4 años bajo su mandato directo.

La Rondo lo dijo con una precisión que no admite eufemismos. La dictadura cubana está cometiendo crímenes de lesa humanidad sin parar masivamente, intensamente y de una gravedad que no tiene cabida en la humanidad. Y Díaz Canel sigue hablando de soberanía como si esa foto no existiera, como si el Senado americano no la hubiera levantado en público, como si la portada de ABC no hubiera cambiado nada.

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