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Humilló a una vendedora frente a todos y terminó pagando el peor precio.

Erika se detuvo frente al puesto de desayunos de Joana con aire de superioridad. Al escuchar el precio, su rostro se transformó en una mueca de incredulidad.

—Aquí tiene, serían 20 pesos —dijo Joana con amabilidad.

—¿Qué, estás loca? —exclamó Erika.

—Disculpe, no lo entiendo —respondió la vendedora, confundida.

—¿Cómo me vas a querer cobrar 20 pesos por un simple desayuno?

—Pero señora, eso es lo que yo cobro. Así están mis desayunos establecidos.

Erika soltó una risa burlona: —Ay, por favor. No es más que un pan barato y una botella de jugo.

—¿Cómo que un pan barato, señora? —replicó Joana, defendiendo su oficio—. Esto es pan casero. Yo me levanto a las 4 de la mañana todos los días para poder hornearlo. Utilizo productos de primera calidad y además el jugo está recién hecho.

—Aún así me estás estafando y lo sabes —insistió Erika—. Esos precios son para la gente ingenua, pero yo sé muy bien cuánto vale esto y no te voy a pagar lo que me pides. Mira, te voy a pagar 5 pesos por el desayuno y deberías agradecerme.

Joana, ofendida, se negó rotundamente: —Señora, ¿qué le pasa? Yo no voy a aceptar eso.

—Qué malagradecida eres. Te estoy ayudando para que no te quedes bajo el sol todo el día vendiendo y todavía lo rechazas.

—Mire, le voy a pedir que por favor no esté menospreciando mi trabajo ni mi esfuerzo —sentenció Joana—. Mis productos son de calidad y por eso cuestan 20 pesos.

—Ay, por favor, es comida callejera —bufó Erika—. ¿Sabes qué? No quiero nada. Más allá vi una muchacha que vende desayunos y seguramente a un muy buen precio.

—Qué bien, señora. Pues vaya allá —respondió Joana, dando por terminada la discusión.

Erika se alejó murmurando insultos: —Pobre muerta de hambre. 5 pesos… ni con la harina me basta para comprar eso.

Poco después, Erika encontró el otro puesto, donde una vendedora gritaba: —¡Desayunos a 5 pesos! ¡De alta calidad!

—Buenos días, señorita —saludó Erika—. ¿Qué va a querer?

—Un desayuno completo, por favor.

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