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QUIEN era la MAMA del PAPA LEÓN XIV!!

En este sexto domingo del tiempo pascual, Papa León XIV saludó con gran entusiasmo a todas las madres del mundo, recordando su amor, sacrificio y entrega silenciosa en cada hogar. El papá León XIV también tuvo una madre que marcó profundamente su vida. Mildret Agnes Martínez. Nacida en 1911 en Estados Unidos y de ascendencia española, trabajó como bibliotecaria y fue reconocida por su profunda fe católica, su humildad y su constante servicio a la Iglesia.

Participaba activamente en la parroquia de Santa María de la Asunción en Dalton, ayudando en actividades comunitarias y viviendo una vida sencilla dedicada a la oración y a la formación espiritual de sus hijos. Quienes la conocieron la recuerdan como una mujer llena de fe y amor por Dios.

Su ejemplo tuvo una gran influencia en la vocación sacerdotal de su hijo Robert Francis Prebost, quien años después sería elegido como el Papa León XIV. el primer papa estadounidense de la historia. Muchos consideran que la fe y los valores que Mildre transmitió en el hogar ayudaron a formar el corazón humilde, cercano y misionero del pontífice.

Mildret falleció de cáncer en 1990, mucho antes de ver a su hijo convertirse en Papa en mayo de 2025. Sin embargo, su legado de servicio, oración y amor permanece vivo como la brújula moral que ayudó a guiar la vida del león 14. Dios también quiso tener una madre que es a la vez madre nuestra. Por eso creó a María Santísima, la criatura más perfecta de la creación.

Y por ello nosotros también le decimos, gracias Madre bendita del cielo. Dirigida por el Papa León 14 desde la ventana del Palacio Apostólico. Hoy 10 de mayo, Palacio Apostólico. Hoy 10 de mayo, sexto domingo de Pascua. Saludamos a todos los que nos acompañan a través de la radio, la televisión, internet, por medio de nuestro canal de YouTube, así como a través del portal vicnew.bavba.

Un saludo especial a quienes nos vienen siguiendo a través de Facebook Live. Y con esta imagen de María, madre de la Iglesia, que se encuentra en el Palacio Apostólico, también saludamos a todas las madres que en los más de 90 países del mundo celebran su día. Hoy es el día de las madres en todos estos países.

Así es que desde Vatican News en español, un cordial saludo y una bendición para todas ellas. Y asimismo aprovechamos la ocasión para poder saludar a las diferentes emisoras de radio y televisión que el día de hoy están con nosotros llevando este momento de oración con el Santo Padre hasta sus hogares.

Especialmente saludamos a nuestros amigos de El Sembrador, Nueva Evangelización. También a PAX Televisión de Perú, a El sembrador Nueva Evangelización Radio, a Z el Monte B en Alicante, España, a EWTN Radio y Televisión, a Radio y Televisión Caáritas de Paraguay en Estados Unidos. Saludamos a Santa Teresita Radio, a Radio Paz de Miami, a Radio Inmaculada en Argentina, a Radio Magna Chubut en Chile a Radio Vicentina en Ecuador a Radio Católica de Cuenca a Radio La Voz de María en Guayaquil y en Guatemala a Radio María en Guatemala. Asimismo,

saludamos a nuestros amigos del Consejo Episcopal Latinoamericano y Caribeño, el Selam, como también a los religiosos y religiosas de la Confederación de Religiosos de América Latina, la Clar, que retransmite esta celebración, este momento de oración a través de sus plataformas y redes sociales. Además, señalamos que la liturgia en este sexto domingo de Pascua nos presenta la lectura del Evangelio según San Juan, capítulo 14, versículos del 15 al 21.

Es el contexto de la última cena en el cual Jesús deja algunas últimas indicaciones a sus discípulos y seguramente este texto estará al centro de la catequesis de la reflexión del Santo Padre, en el cual el Señor Jesús habla a sus discípulos y les dice que si me aman guardarán mis mandamientos. Esta es la indicación importante en el evangelio cuando ya el Papa León 14 se asoma desde la ventana del Palacio Apostólico. Escuchemos al Santo Padre.

Queridos hermanos y hermanas, feliz domingo. En el evangelio de hoy hemos escuchado algunas palabras que Jesús dirige a sus discípulos durante la última cena mientras transforma el pan y el vino en el signo vivo de su amor. Cristo dice, “Si ustedes me aman, cumplirán mis mandamientos.” Esta afirmación nos libra de un malentendido, es decir, de la idea de que somos amados y guardamos los mandamientos.

Nuestra justicia sería entonces una condición para el amor de Dios. Por el contrario, el amor de Dios es la condición para nuestra justicia. Guardamos verdaderamente los mandamientos según la voluntad de Dios si reconocemos su amor por nosotros, tal como Cristo lo revela al mundo. Las palabras de Jesús son pues una invitación a la relación, no un chantaje ni una puesta en duda.

Por eso el Señor nos manda que nos amemos unos a otros como él nos ha amado. Es el amor de Jesús el que hace nacer en nosotros el amor. Cristo mismo es el criterio, la regla del amor verdadero, aquel que es fiel para siempre, puro e incondicional. Aquel que no conoce ni el pero ni el quizá.

Aquel que se entrega sin querer poseer, aquel que da vida sin perder nada a cambio. Dado que Dios nos ama primero, también nosotros podemos amar. Y cuando amamos verdaderamente a Dios, nos amamos verdaderamente unos a otros. Sucede como con la vida, solo quien la ha recibido puede vivirla. Y así solo quien ha sido amado puede amar. Los mandamientos del Señor son, por tanto, una forma de vida que nos sana de los amores falsos.

Un estilo espiritual que es camino hacia la salvación. Precisamente porque nos ama el Señor, no nos deja solos en las pruebas de la vida. nos promete el Paráclito, es decir, el abogado defensor, el espíritu de la verdad. Es un don que el mundo no puede recibir, mientras que se obstine en el mal que oprime al pobre, excluye al débil y mata al inocente.

Mientras que quien corresponde al amor que Jesús tiene hacia todos, encuentra en el Espíritu Santo un aliado que nunca falla. Ustedes en cambio lo conocen, dice Jesús, porque él permanece con ustedes y estará con ustedes siempre y en todas partes. Podemos entonces dar testimonio de Dios, que es amor.

Esta palabra no significa una idea de la mente humana, sino la realidad de la vida divina, por la cual todas las cosas han sido creadas de la nada y redimidas de la muerte. Al ofrecernos el amor verdadero y eterno, Jesús comparte con nosotros su identidad de hijo amado. Yo estoy en el Padre y ustedes están en mí y yo en ustedes.

Esta comunión de vida tan envolvente desmiente al acusador, es decir, al adversario del Paráclito, el espíritu contrario a nuestro defensor. De hecho, mientras que el Espíritu Santo es fuerza de verdad, este acusador es padre de la mentira que quiere enfrentar al hombre con Dios y a los hombres entre sí.

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