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POR ESTO ERNESTINA GODOY EXHIBE 3 FACTURERAS POR 10 MIL MILLONES ROBADOS

Aquí están los nombres y aquí están las pruebas. Con esas palabras secas, sin adornos, sin pedir permiso a nadie, Ernestina Godoy, la fiscal general de la República, acaba de exhibir frente al país una de las redes de lavado de dinero más grandes que se hayan judicializado en México en la última década.

 Tres empresas fantasma con nombre y apellido, optimización Dalga, Lobis y Ohat. 9,631 millones de pesos movidos en menos de 3 años. 17,000 depósitos sospechos rastreados uno por uno, 55,000 retiros que terminaron repartidos entre cientos de personas físicas y morales en Ciudad de México, Estado de México, Veracruz y Jalisco y seis personas sentadas ya en el banquillo con proceso penal en marcha sin la opción de pagar una multa y seguir como si nada.

 Y lo más fuerte de toda esta historia, lo que tiene a más de uno temblando en los pasillos del PRI y entre los empresarios que se sentían intocables durante el sexenio anterior, es que dentro de la lista de clientes finales que recibieron ese dinero, hay nombres que Godoy todavía no ha hecho públicos, pero que según fuentes muy cercanas a la investigación están ya plenamente identificados.

 Y si a usted le indigna que mientras millones de mexicanos no llegan a fin de mes, mientras hay madres que se acuestan sin cenar para que sus hijos coman, mientras hay abuelitos que estiran su pensión hasta donde da, durante años hubo gente moviendo casi 10,000 millones de pesos en facturas falsas, como si fuera juego de niños.

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 Suscríbase ahora mismo a este canal porque aquí no nos vamos a quedar callados, aquí vamos a seguir destapando lo que durante décadas se quiso esconder. Hay que empezar por entender quién es la mujer que está dando la cara en este expediente, porque eso explica muchísimo de por qué este caso está caminando como está caminando y no se quedó archivado como tantos otros.

Ernestina Godoy no es una funcionaria improvisada, no es alguien que llegó al cargo de fiscal general por casualidad ni por palanca política. es una abogada con una trayectoria larga, con un pasado en la Fiscalía de Ciudad de México, donde ya había mostrado que no se arruga frente a casos complicados.

 Una mujer que conoce los expedientes por dentro, que sabe leer entre líneas un documento contable, entiende cómo se mueve el dinero sucio en este país y desde que asumió el cargo de fiscal general, lo primero que hizo fue mandar un mensaje claro hacia dentro de la propia institución. Aquí no se va a tapar nada, aquí no se va a archivar nada.

 Aquí los expedientes que durante años estuvieron guardados van a salir uno por uno y este expediente, el de Dalga, Lobis y Ohat, es uno de los primeros frutos visibles de esa decisión. Pero hay algo que muy pocos saben sobre el momento exacto en que Bodoy decidió empujar este expediente hasta judicializarlo. Un detalle que cuando lo escuchen va a quedar todo claro, porque explica por qué este caso salió justo ahora y no antes.

 Pongan atención al detalle, porque aquí está el corazón de la historia. Una facturera, para que nos entendamos en lenguaje de cocina, no es más que una empresa de mentira que solo existe en el papel. tiene su nombre, tiene su registro federal de contribuyentes, tiene un domicilio fiscal, a veces hasta tiene oficinas decoradas para guardar las apariencias, pero no produce nada, no vende nada, no presta ningún servicio real.

 Su único negocio es vender facturas falsas. Le cobran al cliente entre el 6 y el 12% del monto facturado. Le entregan un papel que parece legal, sellado, firmado, validado ante el SAT. Y con ese papel, el cliente puede hacer dos cosas igual de podridas. Deducirle impuestos al gobierno, es decir, robarle al pueblo por la vía fiscal o justificar la salida de dinero de su empresa hacia las cuentas de la facturera.

 Dinero que después regresa en efectivo, lavado, listo para gastar sin que nadie pregunte. Y la pregunta que se tiene que estar haciendo usted ahora mismo es exactamente la que está sobre la mesa de Body. ¿Quiénes eran los clientes que le compraban facturas falsas a Dalga? Lobis y Ohat. Quédese porque las respuestas que están saliendo no son las que se esperaban.

 Las tres empresas señaladas en este expediente operaban con una sincronización que solo se ve en redes profesionales. Optimización Dalga aparecía facturando supuestos servicios de consultoría empresarial. Lobis aparecía facturando capacitaciones a personal que jamás se impartieron. Ohat aparecía facturando estudios de mercado y mantenimiento de equipos que nunca se hicieron, todo papel en blanco, todo aire vendido al peso.

 Y mientras esas tres razones sociales emitían facturas en cadena, los chóeres los prestanbres, los operadores financieros se movían por sucursales bancarias de cuatro estados distintos, justamente para que las operaciones no se concentraran en un solo lugar y no levantaran las alertas automáticas del sistema financiero. 17000 depósitos en menos de 3 años, 55000 retiros en el mismo periodo, más de 50 retiros diarios todos los días sin parar durante 36 meses seguidos.

 Eso es lo que la Fiscalía de Godoy logró reconstruir gracias al cruce de información con el SAT. Y si solo le cuento las cifras frías, no le estoy contando la historia completa porque detrás de cada uno de sus retiros hay un nombre, una identificación oficial, una credencial del INE, una huella digital que la fiscalía está siguiendo en este preciso momento.

 Y aquí viene un dato que es importantísimo subrayar porque marca la diferencia entre el México de antes y el México que estamos viendo construirse. Durante años, los grandes casos de lavado de dinero en este país se quedaban en lo que llamaban sanción administrativa. El SAT detectaba la facturera, le cancelaba el sello digital, la metía en una lista negra publicada en el Diario Oficial de la Federación, le ponía una multa y la empresa cerraba el lunes para abrir el martes con otro nombre, con otros prestanombres y con los mismos

operadores. Era un juego, una farsa, un teatro montado para aparentar que se hacía algo cuando en realidad no se hacía nada. Pero algo cambió radicalmente en este expediente, algo que Godoy está haciendo distinto a todas sus antecesoras y cuando escuche lo que viene a continuación va a entender por qué los que llevan años metidos en este negocio están temblando.

 Lo que cambió es que esta vez no fue multa, no fue cancelación de sello, no fue aviso en el Diario Oficial, esta vez fue cárcel, esta vez fueron órdenes de aprensión ejecutadas por la Agencia Federal de Investigación con seis personas físicamente detenidas presentadas ante un juez de control y vinculadas a proceso por los delitos de delincuencia organizada y operaciones con recursos de procedencia ilícita.

 Eso en español sencillo, significa que estos seis señalados no salen con una multa, no salen pagando una fianza, no salen con un arreglo de pasillo, salen, si es que salen, después de un proceso penal completo, con cárcel preventiva mientras dure el juicio y con la espada del Ministerio Público, apretándolos para que entreguen a sus clientes.

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