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MR.NIEBLA: la HUMILLACIÓN de la MÁSCARA arrancada… la PUDRE del ALCOHOL y la MUERTE APESTOSA

Era el rey del peste, el hombre que dominaba la arena México con su carisma, pero detrás de la máscara se escondía un hombre que ya no podía luchar contra sus propios demonios. Mr. Niebla no solo perdió la vida, perdió la dignidad frente a miles de personas en una noche que la lucha libre nunca podrá olvidar.

Detrás de sus victorias se esconde la pudre de un alcoholismo que lo llevó a subir ebrio al ring para ser humillado y despojado de su identidad. Hoy en Sombras del Olimpo abrimos el expediente de El ídolo infectado. Descubre la verdad de la herida que se convirtió en su sentencia y por qué su muerte fue  tan amarga como su última caída del Olimpo al abismo.

Grábate esto porque la historia de Frenty Burcio Márquez es la prueba de que en la lucha libre mexicana el aplauso puede ser el sonido más engañoso del mundo. En los próximos 60 minutos vas a conocer cuatro cosas que nunca te contaron sobre el hombre detrás de la máscara de color negro y blanco.

Primera, los detalles de la humillación del 28 de agosto de 2018, cuando el alcohol le arrebató el equilibrio antes de que su rival le arrebatara la máscara. Segunda, el momento exacto en que una simple luxación de codo se transformó en una infección mortal, porque  su cuerpo, castigado por los excesos, ya no tenía defensas para pelear.

Tercera, la confesión desesperada que hizo meses antes de morir, admitiendo que su peor enemigo no estaba en la esquina técnica,  sino en la botella. Cuarta, la soledad absoluta de sus últimos días y el destino de un legado que terminó en un diagnóstico de artritis. escéptica a los 46 años.

Te voy a avisar cuando llegue cada una de estas revelaciones, pero si te vas antes del final, te perderás lo más importante. Como el sistema de la lucha libre permitió que un hombre visiblemente enfermo siguiera subiendo al ring hasta que el cuerpo le dijo basta. Pero antes necesita saber cómo llegó hasta ahí, porque todo empezó mucho antes de las pelucas afro y el baile del guahuanco.

Su nombre completo era Frenti Burcio Márquez, nacido el 22 de febrero de 1973 en la ciudad de México, específicamente en la colonia Penncil, una zona de barrios bravos donde para sobrevivir o eras muy fuerte o eras muy listo. Efrén eligió ser ambos. Desde niño la lucha libre no fue un pasatiempo, fue una balsa de salvación.

Imagínate a un joven de complexión delgada pero fibrosa, con una agilidad natural que pocos tenían. Soñando con las luces de la Arena México mientras entrenaba en gimnasios  que olían a sudor Añejo y lona rota. Escucha esto. Su debut no fue con el nombre que lo hizo famoso. Pasó por identidades como Chamaco Márquez y el Batman, probando suerte en el circuito independiente, donde te pagan con una torta y un refresco, si bien te va.

Pero en 1990 algo cambió. adoptó el nombre de Mr. Niebla. No era un personaje rudo, al menos no al principio, era un técnico estético, un volador que parecía flotar entre las cuerdas. Su ascenso fue meteórico. Grábate este detalle. Para mediados de los años 90, ya estaba en las filas del Consejo Mundial de Lucha Libre, la empresa más antigua del mundo, la catedral.

Ahí Efrén dejó de ser un muchacho de la Pencil para convertirse en una realidad. En 1997 formó parte de un equipo legendario, la Ola Azul junto a Atlantis y Lismark ganaron el campeonato mundial de tríos derrotando a leyendas como el satánico y Emilio Charles Jr. Piensa en eso un momento. Tenía poco más de 20 años y ya estaba compartiendo el ring con los dioses del pancracio.

En enero de 1998 se asoció con Shocker para ganar el campeonato mundial de parejas. Efrén tenía el mundo a sus pies. Su técnica era impecable. Su conexión con la gente era orgánica. No necesitaba hablar mucho. Su trabajo en el ring gritaba por él. Sin embargo, el destino ya empezaba a jugarle bromas pesadas.  En octubre de 1998 sufrió una lesión grave que lo obligó a abandonar sus títulos.

Fue la primera vez que el dolor físico lo alejó de la gloria y quizá fue la primera vez que la sombra de la frustración empezó a alimentarse.  Regresó en 1999 para una de las luchas más icónicas de su carrera. Escucha bien. El 20 de agosto de 1999 en la Arena México se enfrentó a otro Mír Niebla, uno que venía de la Arena Naucalpán y reclamaba el nombre.

Fue una lucha de máscara contra  máscara. Efrén ganó desenmascarando a Miguel Ángel Guzmán. Un mes después volvió a exponer su incógnita contra Shocker en una de las funciones de aniversario más recordadas. Ganó de nuevo. Mr. Niebla era el estelarista absoluto, el hombre que no podía perder. En abril de 2003 alcanzó  el punto máximo del éxito deportivo al derrotar a Universo 2000 para convertirse en campeón mundial de peso completo del CML.

Mantuvo ese cinturón durante 543 días. Grábate ese número. Fue una época de contratos jugosos, de portadas de revistas y de una fama que empezaba a desbordarse. Pero la fama en México viene acompañada de la noche y la noche es una trampa para los que no tienen raíces firmes. Empezó a ganar miles de pesos a la semana, más de lo que su familia  había visto en generaciones.

Y con el dinero llegaron los amigos de ocasión, los brindies después de las funciones y la creencia de que era invencible. Pasó de ser un técnico disciplinado a un hombre que buscaba nuevos aires. En 2007 dio el salto a la empresa rival, la aaa. Llegó como una superestrella integrándose a los Vipers junto a abismo negro.

Fue un choque de egos y personalidades, pero en ah a ah a ah algo empezó a fracturarse. No recibía las oportunidades que quería y los rumores sobre su comportamiento errático fuera del ring empezaron a circular en los vestuarios.  Se decía que llegaba tarde, que a veces no llegaba, o que su aliento delataba las largas noches de fiesta.

En junio de 2008 decidió regresar a su casa el Consejo Mundial de Lucha Libre. A su regreso, Efrén tomó una decisión que cambiaría la historia de la lucha libre. Creó la peste negra. Junto al negro Casas y el felino rompió  todos los moldes. Ya no era el técnico elegante, ahora era el apestoso mayor. Se ponía una peluca afro, se pintaba la cara, bailaba música de cumbia y guahuancó y cometía asquerosidades en el ring que encantaban a los niños y horrorizaban a los puristas.

Escucha esto. Se llevaba las manos a las axilas, se las pasaba por la boca y lanzaba un gargajo al aire para luego cacharlo. Era una locura. La Arena México rugía cada vez que sonaba su música de entrada. Mr. Niebla se convirtió en un fenómeno cultural.  Vendía máscaras, pelucas y llenaba recintos por sí solo.

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