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MANUEL NEGRETE: del GOL MÁS BELLO a la PUDRE POLÍTICA… la CORRUPCIÓN que ENSUCIÓ su TROFEO

De gloria eterna a Sombra Olvidada. Estadio Azteca, 15 de junio de 1986. Un hombre se suspende en el aire y ejecuta una media tijera perfecta que hace estallar a toda una nación. Décadas después, la propia FIFA decretaría esa obra de arte como el gol más bello en la historia de las copas del mundo. Su nombre quedó grabado con letras de oro en el Olimpo del fútbol mexicano, pero el destino tenía preparada una caída humillante en el fango de la realidad.

Manuel Negrete cambió los aplausos del estadio por los despachos oscuros de la política, arrastrando su leyenda directo a los escándalos de los moches, la extorsión a trabajadores y los audios filtrados  que lo pusieron en el centro del escándalo más vergonzoso de su vida. Hoy en Sombras del Olimpo abrimos el expediente del ídolo conquistado.

Descubre como el dinero sucio y la ambición sepultaron el trofeo más sagrado del fútbol nacional. Y si te vas antes del final, te pierdes el audio. El audio que Reforma publicó en febrero de 2019 y que cambió todo. El audio donde el propio alcalde de Coyoacán, sin saber que lo estaban grabando, confirmó con sus propias palabras  que a los trabajadores de la alcaldía les cobraban un diezmo, que había más de 300 aviadores en la nómina y que el dinero iba a manos del diputado Mauricio Toledo. Sus propias palabras, en su propia voz.

Eso viene, no te vayas. Suscríbete al canal ahora, no por mí, por México, para que la próxima vez que un partido político ponga a un deportista famoso en una boleta electoral, como si el apellido brillante fuera garantía de honestidad, alguien más pueda decir, “Ya conocemos esa historia, la conocimos con Negrete en Coyoacán.

En los próximos minutos vas a conocer cuatro cosas que  la historia oficial de Manuel Negrete prefiere no juntar en el mismo relato. Primera, ¿quién era Manuel Negrete antes de la política? ¿De dónde vino? ¿Qué construyó en el fútbol? ¿Y por qué esa tijera del minuto 34 tiene un peso cultural en México que va mucho más allá del deporte? Segunda, ¿cómo funciona el mecanismo por el que los partidos políticos mexicanos usan el nombre de un deportista para capturar votos? ¿Y por qué Negrete fue el candidato perfecto

para ese experimento en las elecciones de 2018 en Coyoacán? Tercera, los escándalos verificados de su administración, el audio que lo delató, los moches, los 300 aviadores y la comparecencia en el Congreso capitalino que terminó a gritos y empujones. Cuarta, la anulación  de su elección, la licencia que pidió para irse a buscar otro cargo en Guerrero y lo que quedó después de que el alcalde del gol más bello del mundo abandonó Coyoacán.

Te voy a avisar cuando llegue cada una. Ciudad Altamirano, Guerrero. 11 de marzo de 1959. Nace Manuel Negrete Arias, un pueblo del interior de Guerrero, uno de los estados más pobres y más golpeados de México, donde los caminos que llevan a algún lado son pocos y donde el fútbol, como en tantos rincones del país, es el idioma con el que los chicos sueñan con algo más grande que el horizonte que ven desde la ventana de su casa.

Grábate esto. Manuel Negrete no empezó en la Ciudad de México. No empezó en las fuerzas básicas de un club grande con academia y cancha de pasto y entrenadores certificados. Empezó en Guerrero y llegó al fútbol profesional por la ruta que toman los que no tienen el apellido correcto ni las conexiones correctas, trabajando más que todos los demás hasta que alguien que puede abrir una puerta decide abrirla.

Su primer equipo profesional fue el Cruz Azul, donde fue cedido a préstamo al Pachuca en Segunda División en la temporada 1976 hasta 1977. Un chico de Guerrero en segunda división en Pachuca, aprendiendo lo que significa vivir del fútbol cuando el fútbol todavía no te da para vivir bien. Y luego el 23 de septiembre de 1979, el debut en primera división con el club Universidad Nacional Los Pumas de la UNAM tenía 20 años y lo que hizo en los años siguientes con la camiseta del equipo  universitario construyó una carrera que los números cuentan

mejor que cualquier descripción. 101 goles con Pumas, siendo mediocampista, no delantero. El segundo goleador mexicano de la historia del club, solo detrás de Ricardo Ferreti, un mediocampista con 101 goles. Piensa en eso un momento, un centrocampista que anota 101 goles con el mismo equipo en toda su carrera es una anomalía estadística en el fútbol en cualquier época.

Es el tipo de número que habla de alguien que tiene algo que los manuales del fútbol  no enseñan. El instinto de llegar al lugar correcto en el momento correcto, la capacidad de aparecer donde ningún mediocampista debería aparecer y de hacer algo con el balón cuando llega. Jugó 57 partidos con la selección mexicana. Marcó 12 goles con el Tri.

estuvo en dos mundiales, el de 1986 en México y el que no fue el de Italia 90 que México no disputó a causa del escándalo de los cachirules. Los jugadores menores de edad que fueron presentados con documentos apócrifos en un torneo juvenil. Esa historia la vivió Negrete como una de las injusticias más grandes de su carrera.

Lamentablemente ya habíamos calificado para el mundial del 90. Era una selección diferente. Perdií un mundial que ya había ganado. Dijo décadas después con una amargura que el tiempo no había diluido. La selección había clasificado. El escándalo sacó y Negrete, que no tuvo nada que ver con los cachirules, pagó el precio de pertenecer a un sistema que en ese momento actuó con una irresponsabilidad que le costó a México una Copa del Mundo.

Pero antes de la injusticia de Italia 90 vino la madrugada del 15 de junio de 1986 en el Estadio Azteca.  La noche que lo hizo inmortal. Lo peor aún no había llegado. Primero la gloria. Esta es la primera revelación que te prometí. La tijera inmortal  y lo que significó para México. El contexto del Mundial de México 1986 es fundamental para entender por qué ese gol tiene el peso que tiene.

No es solo un gol bonito en un torneo, es un gol que llegó en el momento más específico y más necesario que un gol puede llegar. En septiembre de 1985, 9 meses antes del inicio del  mundial, dos terremotos devastaron la Ciudad de México el 19 y el 20 de septiembre de 1985. Los seísmos de 8.1 y 7.

5 gr en la escala de Ricter destruyeron miles de edificios. mataron a más de 10,000 personas, según las cifras oficiales, y a más del doble según estimaciones independientes, y dejaron a cientos de miles sin hogar. Fue una de las catástrofes naturales más devastadoras en la historia moderna de México y el gobierno mexicano, en uno de los episodios más vergonzosos de la historia política del país, tardó en reaccionar y durante los primeros días prácticamente no estuvo.

Fue la ciudadanía la que organizó los rescates,  la que buscó en los escombros, la que construyó la respuesta a la tragedia con sus propias manos. Ese momento de crisis y de abandono institucional fue también, paradójicamente el momento en que la sociedad civil mexicana comenzó a descubrir su propia capacidad de organizarse y exigir.

Y 9 meses después, México organizaba un mundial de fútbol. El país que estaba reconstruyendo sus edificios, procesando su duelo, redescubriendo su capacidad colectiva, tenía que organizar al mismo  tiempo el torneo más grande del planeta y lo organizó. Y la selección nacional jugando en casa llegó a los octavos de final donde le tocó Bulgaria.

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