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LUIS García: FÚTBOL, risas y un INFIERNO… El oscuro SECRETO que KATE del Castillo no PERDONA

De gloria eterna a sombra olvidada, dos mundiales, 29 goles con la selección, el mejor debut de un mexicano en la Liga Española. El hombre más carismático de la televisión deportiva, el que hace reír a un país entero. Pero detrás de la carcajada perfecta, detrás del apodo del doctor y de los millones de seguidores que celebran cada comentario suyo, existe una historia que el deporte mexicano decidió sepultar con aplausos.

Kate del Castillo lo dijo con su nombre y sus palabras. Ese hombre me rompió de muchas maneras. Lo pateaba. Intentó estrangularla  múltiples veces. La tenía con la cabeza agachada caminando detrás de él. Y mientras eso pasaba, México estaba enamorado de la pareja del año. Hoy en Sombras del Olimpo abrimos el expediente que nadie en el fútbol mexicano quiere que revises.

 Si este tipo de historias, las que los medios cómplices del sistema deportivo prefieren enterrar te parecen importantes. Suscríbete ahora mismo y dale like, no por mí, por Kate, para que su testimonio, que le costó años de vergüenza y un país entero que tuvo que abandonar llegue a más gente de la que el sistema quisiera.

 Lo que nadie te ha contado es que Luis García Postigo es el ejemplo más perfecto de cómo México construye ídolos a los que después no se atreve a juzgar, porque juzgarlos significaría admitir que durante años aplaudimos, entrevistamos y pusimos en horario estelar a alguien a quien la mujer que estuvo a su lado  describe como un agresor que la hizo vivir en terror.

 Su nombre completo es Luis García Postigo. Nació el 1 de junio de 1969  en Ciudad de México y lo que pasó dentro de su matrimonio con Kate del Castillo es hoy. No parte del registro público. No un rumor, no una especulación. Las palabras de ella dichas en su propio nombre, en programas televisados, en documentales, en entrevistas con fecha y hora.

 En los próximos minutos vas a conocer cuatro cosas que el fútbol mexicano preferiría que no supieras. Primera, ¿quién era realmente Luis García antes de que la mediocridad del final de su carrera quedara sepultada bajo el maquillaje de los micrófonos? ¿Y qué tipo de persona describían quienes lo rodeaban cuando todavía jugaba? Segunda, lo que Kate del Castillo declaró públicamente en Red Table Talk, en el documental Mividadecanela.

Luis Garcia set to become new Espanyol head coach - The Athletic

tv y en múltiples entrevistas sobre lo que vivió dentro de ese matrimonio, sus palabras  exactas, sus detalles exactos. Tercera, cómo el sistema mediático y deportivo mexicano  procesó esas declaraciones o mejor dicho, ¿cómo eligió no procesarlas? ¿Cómo el carisma puede actuar como coraza perfecta? Cuarta.

 ¿Dónde está Luis García hoy? ¿Cómo terminó para él y cómo terminó  para ella? Te voy a avisar cuando llegue cada una. Si te vas antes del final, te pierdes lo más importante. Entender por qué en México un hombre puede ser señalado públicamente por su exesposa como agresor físico y psicológico y al día siguiente seguir siendo el comentarista más querido del canal deportivo más visto del país.

 Eso no pasa por accidente, pasa porque alguien lo decide, porque alguien calcula que las risas valen más que las lágrimas de una mujer. Pero antes de llegar ahí, necesitas entender de dónde venía Luis García, porque los sistemas de protección no se construyen de la noche a la mañana, se construyen sobre años de gloria, de aplausos de una narrativa tan poderosa que cuando la realidad amenaza con contradecirla, el sistema tiene todos los incentivos para mirar hacia otro lado.

 Todo empezó en Ciudad de México, en la familia Postigo García. Luis García creció en un ambiente donde el fútbol era el idioma universal, el deporte que México respiraba y que definía jerarquías sociales, aspiraciones, identidades colectivas. Desde muy niño mostró algo que los entrenadores que lo vieron en las canchas de barrio identificaron rápidamente.

 Un olfato goleador que no se enseña, que se tiene o no se tiene. Un instinto para estar en el lugar correcto en el momento exacto, para leer el juego antes de que el juego sucediera, para convertir cualquier oportunidad en gol con una naturalidad que parecía injusta para el resto. Grábate esto. A los 14 años, eh Luis García Póstigo ya era parte de las fuerzas básicas de los Pumas de la UNAM.

El club Universidad Nacional, uno de los grandes del fútbol mexicano, el club universitario por excelencia, el equipo que en la Ciudad de México representaba algo más que un resultado dominical, representaba una identidad y ese adolescente de 14 años ya estaba adentro aprendiendo, creciendo, desarrollando el instinto que después lo llevaría a los máximos escenarios del fútbol mundial.

Su debut profesional llegó en 1986 cuando tenía 17 años. Fue la mano de Miguel Mejía Varón quien le dio la oportunidad de mostrarse en primera división. Y lo que vino después en esos primeros años de aprendizaje con los Pumas fue la confirmación de que no había exageración en lo que los que lo habían visto de cerca decían.

 El muchacho podía jugar, podía gol, podía ser grande. Piensa en el México futbolístico de finales de los 80. El país todavía cargaba el trauma del mundial de 1986, el de los cuartos de final contra Alemania occidental, el  de los penales, el de la eliminación que dolió como duele todo lo que estuvo al alcance de la mano.

 La selección mexicana estaba buscando su próxima generación y el fútbol de liga estaba ebuyendo con jugadores que definirían una era. En ese contexto, Luis García se fue haciendo de un lugar. El verdadero salto llegó en la temporada 1990-91. Escucha estos números y grábatelos. Luis García se convirtió en campeón de goleo con 26 tantos.

 fue la figura clave para que los Pumas de la UNAM conquistaran el título de liga frente al América en una final que definió con inteligencia y carácter  y al año siguiente 1991 a 92 repitió como campeón de goleo es que dos campeonatos de goleo consecutivos en total durante su etapa completa con los Pumas disputó 195 partidos y anotó 83 goles. 83 goles.

 En dos temporadas consumó 75 anotaciones, lo que lo colocó como el goleador más prolífico del fútbol mexicano de su generación. No había manera de ignorarlo. No había manera de que Europa no fijara sus ojos en él y Europa fijó  sus ojos. El Atlético de Madrid se movió primero. En el verano de 1992, Luis García Postigo tomó el vuelo hacia España con 24 años, siendo comparado en los medios mexicanos con Hugo Sánchez.

El punto de comparación más alto que puede existir en el imaginario del fútbol mexicano. Hugo  Sánchez, el único mexicano que había dominado la liga española, el que había ganado cinco campeonatos de goleo consecutivos en el Real Madrid, es el símbolo absoluto de lo que un mexicano podía lograr en el fútbol europeo.

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