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La Vida y El Triste Final de Lalo Mora – Su esposa confirmó la triste noticia y lloró

Con todo respeto y admiración, hoy nos adentramos en la fascinante y polémica vida de un icono de la música norteña, Lalo Mora, conocido como el rey de 1000 coronas. Con más de 50 años de trayectoria, su voz ha resonado en cada rincón donde la música regional mexicana tiene alma. Pero no todo ha sido aplausos y escenarios.

 También ha enfrentado serias controversias que marcaron su camino. Acompáñanos en este recorrido por sus luces y sombras. Y antes de continuar, te invitamos a suscribirte al canal y activar la campanita para no perderte ninguna de nuestras historias. Ahora sí, comenzamos. Lalo Mora Hernández, conocido por todos como Lalo Mora, vino al mundo el 24 de enero de 1947 en un rincón del municipio de Los Ramones, Nuevo León, llamado Arena.

Desde muy pequeño, su vida estuvo marcada por la sencillez del campo y la dureza del trabajo, pero también por una voz que desde los 4 años ya comenzaba a hacerse notar entre los festivales escolares y las reuniones familiares. Aquellos primeros aplausos, aunque llenos de cariño, eran tomados más como una travesura que como una señal del futuro que le esperaba.

 Lo ponían a cantar para entretener a los demás, sin imaginar que aquel niño risueño y trabajador se convertiría en una leyenda viva de la música norteña. Su niñez fue tan humilde como entrañable. Aunque era buen estudiante, las carencias económicas le impedían asistir regularmente a la escuela. Generalmente solo iba tres días a la semana, ya que el resto del tiempo debía ayudar a su padre en las labores del campo.

 Trabajó pescando maíz, cortando leña, cuidando animales y cultivando algodón en un invernadero. Aún así, nunca perdió esa chispa artística que lo impulsaba a subirse a cualquier escenario escolar para deleitar a los presentes con su voz. Desde temprana edad, la vida ya le enseñaba que nada se consigue sin esfuerzo.

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 A los 12 años, el destino le asestó un golpe demoledor, la pérdida de su madre. 5 años más tarde también despediría a su padre. A pesar de tener hermanos mayores, estos ya estaban casados y con sus propias familias, por lo que Lalo quedó prácticamente solo en el mundo cuando apenas era un adolescente. A los 17 años tomó la decisión de mudarse a Nuevo León.

Llevaba consigo poco equipaje, pero muchas ganas de cantar y de formar un grupo que lo acompañara en sus sueños musicales. Trabajó y ahorró hasta poder comprarse su primera guitarra. Con ella en la espalda comenzó a recorrer bares y cantinas buscando no solo un escenario donde cantar, sino también compañeros de ruta musical.

 En 1967, cuando recién cumplía los 20 años, formó un dueto con su amigo Guadalupe Mendoza llamado Lupe y Lalo. Fue con esta agrupación que se dio a conocer gracias a la canción Frontera Chiquita, escrita por el mismo, demostrando que además de cantar también tenía talento como compositor. Durante sus andanzas musicales conoció a Luis González acordeonista.

 Arturo Vargas, baterista, e Isidro Rodríguez, bajista. Con ellos encontró no solo amigos, sino también el embrión de lo que sería una de las agrupaciones más representativas de la música norteña. Juntos acudieron a la emisora SEC 1480 AM con una idea ingeniosa. Pidieron que se anunciara al aire un concurso para nombrar a la nueva agrupación, ofreciendo como premio una serenata.

 El nombre ganador fue Los Invasores de Nuevo León. Aunque en un inicio Lalo no estaba del todo convencido del nombre, incluso llegó a decir que le recordaba una vieja publicidad que no le agradaba, lo cierto es que con ese nombre se dio a conocer en todo México. Su primera grabación como vocalista fue Concha del alma, canción que interpretó en la misma estación de radio donde nació el grupo.

 Ese fue el inicio de una leyenda. Con el tiempo, algunos integrantes fueron dejando la banda. Isidro fue el primero en salir y fue reemplazado por Luis Prado. A pesar de los cambios, la agrupación se mantuvo sólida durante más de dos décadas con Lalo Mora como uno de sus pilares fundamentales. Su voz se convirtió en sello distintivo de los invasores y por ello se le comenzó a conocer como el invasor mayor.

 Tras 23 años con la agrupación y envuelto en rumores, malentendidos y decisiones creativas distintas, Lalo Mora decidió separarse. Sintió que sus compañeros ya estaban ensayando con otro vocalista a sus espaldas, lo que consideró una traición. Además, él deseaba experimentar con otros géneros, especialmente con música de banda, algo que no fue del agrado del resto del grupo.

 Antes de partir, dejó un mensaje claro al público, seguiría cantando y que tanto él como los invasores continuarían con sus respectivos caminos, pero siempre con el corazón puesto en la música. Como una despedida simbólica, dedicó la canción El rey de 1000 coronas, reafirmando su lugar como uno de los grandes. En 1993 lanzó su carrera como solista grabando su primer disco al ritmo de la banda la costeña.

 Lalomora no tardó en demostrar que su carrera como solista también estaba destinada al éxito. Ese mismo año rompió récord de entradas en varios palenques, dejando claro que su popularidad seguía intacta. Gracias al impulso de su primer material en solitario, llegó con fuerza a su segunda producción, esta vez impregnada del ritmo poderoso de la banda.

 Siempre expresó su amor por todos los géneros regionales, pero confesó que la banda tenía un lugar muy especial en su corazón. Fue precisamente esa pasión la que lo llevó a grabar sus primeros discos solistas con este estilo. Entre sus primeras producciones destacaron los álbumes Bonita y Águila Real, los cuales tuvieron una aceptación notable, alcanzando altas cifras de ventas y haciendo que su nombre volviera a sonar con fuerza en el panorama musical.

Aunque durante una década no tuvo tanta presencia en la radio ni en televisión, sus presentaciones en vivo nunca se detuvieron. Lalo continuó ofreciendo bailes y palenques en todo México y Estados Unidos, conservando el cariño de su público más fiel. En 1994 lanzó canciones y corridos de alto rango, un álbum de estudio compuesto por 12 temas, entre ellos así te veré, preciosa y una sola caída.

 Canciones que marcaron un punto clave en su carrera y que según él lo colocaron nuevamente en las grandes ligas. Su voz seguía con la misma fuerza y su estilo seguía enamorando a quienes lo escuchaban. Años después, en 2004, publicó el disco 20 memorias norteñas, seguido en 2006 por El hombre que más te amó.

 Un álbum que contenía temas como heridas de amor, necesito odiarte y peligro de extinción. Estos trabajos fueron grabados de forma independiente, ya que tras su separación de los invasores tuvo dificultades para encontrar una disquera que quisiera apoyarlo y promocionarlo. A pesar de ello, nunca se rindió. Siguió luchando por mantenerse vigente, aunque su música no sonara en la radio por más de 10 años.

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