Y aquí sí ni cómo discutir, porque dicen que la versión de los enanitos estaba a años luz de distancia, así mero como lo oyen. El extraño del pelo largo sin preocupación. [Música] Y como olvidar el exitazo por el resto o también conocida como por el resto de tus días, que se volvió todo un himno para los enamorados de aquella época y que hoy sigue siendo puro oro musical de esos clásicos que jamás pasarán de moda.
Nunca necesitaste a nadie para vivir por el resto de tus días. Los enanitos verdes crecieron como la espuma junto con el rock en español. Tanto así que en 1988 fueron invitados especiales a uno de los escenarios más importantes del continente, el mismísimo festival de Viña del Mar. Intente conversar, preguntarte la edad.
[Música] Ahí la banda argentina mostró su talento al máximo nivel, dando dos conciertos inolvidables que tuvieron un éxito arrasador comparable únicamente con el de sus paisanos soda estereo. Imagínense no más cómo estuvo la cosa que en ambas presentaciones les entregaron las codiciadas antorchas de plata. Estoy parado sobre la muralla que Pero según cuentan los propios integrantes, lo más valioso fue el amor y recibimiento tan apasionado que les dio el público chileno.
Tanto cariño recibieron que no solo quedaron grabados para siempre en el corazón de los chilenos, sino también en sus walk. ¿A poco no, mi gente? [Música] su y agárrense que eso no es todo, porque ese mismo año lanzaron al mercado su cuarto álbum llamado Carrousel, nuevamente producido por su compa de confianza, el gran Andrés Calamaro.
Esta producción estuvo fuertemente influenciada por las grandes bandas clásicas del rock y de aquí surgieron auténticas joyitas musicales que todavía hacen vibrar a generaciones enteras. Incluso como un detalle curioso, cuentan por ahí que la portada del disco fue dedicada a la banda Argentina Virus como un guiño amistoso.
De este álbum salió uno de sus más grandes éxitos, un auténtico himno del rock en español llamado Guitarras Blancas que se convirtió rápidamente en un clásico infaltable en cualquier playlist rockera. Una guitarra blanca rompiendo el silencio. Por favor dejen baar. Pero no fue el único temazo del disco, porque aunque otras canciones como No me verás y sos un perdedor tuvieron un poquito menos de repercusión, tampoco desmerecen en absoluto.
No me verás, no me verás. recuerdo. Al contrario, guardan su propio encanto y tienen sus fans bien leales. Y ahora sí viene el chismecito del día para que vean como siempre les traemos puro dato sabroso. Resulta que los más enterados aseguran que la guitarra acústica que Felipe usó para el solo del tema, no me verás, fue la mismísima guitarra que utilizó Gustavo Cherati para grabar el emblemático álbum Signos.
[Música] Ándale y tómala. Pura historia viva del rock latinoamericano. ¿Cómo la ven, mis queridos ruqueros? Perdón, quise decir roqueros. ¿A poco no está para guardar este dato y presumirlo con toda la banda? Déjanos tu opinión aquí abajito en los comentarios. Sin duda, esta banda venía arrasando con éxito tras éxito y ya se había ganado un lugar firme en el mundo del rock en español.
Pero como todo cuento tiene su parte triste, el quinto álbum de los enanitos verdes titulado Había una vez marcó lo que muchos consideran el inicio del fin. Sé que ahora os estás pensando en mí. Aunque el nombre sonaba bonito y hasta medio nostálgico, lo cierto es que ese disco vino con una carga emocional fuerte, pues estuvo dedicado a Roberto Cirigliano, su agente de prensa, quien lamentablemente falleció en un accidente automovilístico.
Ese mismo álbum también fue el que usaron para anunciar la primera separación oficial de la banda. Marciano, con el corazón apachurrado, pero con ganas de seguir, decidió arrancar su carrera como solista. El disco en sí no tuvo la difusión que otros habían logrado. De hecho, solo el sencillo buscando la manera logró levantar tantito vuelo.
El resto, la neta, pasó sin pena ni gloria. [Música] Se dice incluso que ese álbum fue más bien un mero trámite como para cumplir con el contrato que tenían con Sony y ya poder darle carpetazo al asunto. Así que si, bandita. Como se diría en confianza, fue un disco de puro relleno. Ay, qué cosas tan tristes nos andamos encontrando por aquí.
Pero espérense, porque lo peor aún no se había contado. La tragedia que marcó a la banda ocurrió en 1989 durante una gira por México. Según cuentan las malas lenguas, una camioneta chocó contra el vehículo en el que se trasladaban y el impacto fue tan fuerte que Marciano y Roberto Criguiano salieron disparados por la ventana.
La cosa estuvo pesada, cuates. En el accidente, Roberto falleció al instante y hubo quienes aseguraron que Marciano también había porque quedó atrapado debajo de la camioneta. Pero como él mismo lo ha dicho en entrevistas, no se petateó, pero sí volvió a nacer. Ese día cambió su vida para siempre. Y aunque después de ese episodio lograron grabar el disco había una vez, la realidad es que ya nada volvió a ser igual.
Para acabarla de amolar, su compa Dávila se casó y se fue de Luna de miel a España. Pero ahí le gustó tanto el asunto que decidió quedarse a vivir. Y yo salí despedido por la ventanilla. También, lamentablemente, salió despedido nuestro jefe de prensa de ese momento, que era Roberto. Ciri. Así, entre la tragedia, la baja moral del grupo y la salida de un integrante clave, se fue dando poco a poco la primera gran separación de los enanitos verdes.
Si banda, así es, se separaron y no no fueron los de Blancanieves, ya sabes, por lo de enanos. Si yo sé, a veces no me sale chistorete. ¿Y qué creen, bandita? Aquí se aplica decir algo como colorín colorado, este cuento apenas ha comenzado porque sí, no se aguantaron las ganas de estar juntos y en 1992 el trío original Marciano Cantero, Felipe Staiti y Daniel Piccolo decidió reencontrarse.
Y para que el regreso fuera con bombo y platillo, se sumó una colaboración especial en el teclado con Eduardo Lalán, con lo que le dieron vida a ese regreso tan esperado por los fans. Así fue como se volvieron a meter a los estudios de grabación y sacaron su sexto álbum, que no pudo tener mejor nombre, igual que ayer. Conocimos saber que un cigarrillo y un café literal les quedaba como anillo al dedo porque el sonido, la vibra y la esencia de la banda seguían tan intactas como en sus mejores años.
Y como no, si de nuevo contaron con su productor de cabecera, el ya bien conocido Andrés Calamaro, que le dio ese toque que solo él sabía meterle. Y como ya era tradición, también este disco tuvo su canción emblema, su himno de vida. Estamos hablando de amigos, un tema que con el tiempo tomó un significado bien universal, pero que en realidad Cantero escribió pensando solamente en su hijo, que en aquel entonces era un recién nacido.
Para la grabación se armó una colaboración bien especial con el cantante argentino Alejandro Leerner y juntos le dieron una mezcla de voces que la neta quedó espectacular. No importa cuánto hay en tus bolsillos. El regreso fue tan bien recibido que igual que ayer se llevó un disco de oro en Argentina poquitos meses después de su lanzamiento.
Así que sí, cuates, cuando hay magia, ni el tiempo ni la distancia la pueden apagar. [Música] Pero llegó ese momento que nadie se esperaba. El más explosivo en la historia de los enanitos verdes. De una explosión de sonidos más potentes, más roqueros y con tintes bien pesados, nació el disco Big Bang. Y sí que le hicieron honor al nombre, porque este álbum vino con cambios por todos lados.
Para empezar, Eduardo Lalán salió de la agrupación y en su lugar entró Horacio Gómez, tecladista de otra banda argentina llamada Alcohol Etílico. Y como si eso no fuera suficiente, también dejaron atrás a su productor de siempre, Andrés Calamaro. Esta vez, los mismos enanitos se aventaron la producción con la ayuda de Gustavo Boure.
Y dicen los que saben que justamente por eso el sonido cambió tan drásticamente. Fue un giro notorio, sí, pero también super benéfico para la banda. De este discazo salieron temazos como mejor no hablemos de amor celdas, mi primer día sin ti y por supuesto el legendario lamento boliviano. No estoy acostumbrado que me voy a ti.
[Música] Este último es un cover de alcohol etílico, pero la versión de enanitos verdes se volvió tan potente que opacó por completo la original. A gritar, me quieren aitar, soy como una ruca, palabras no me tocan. A la fecha sigue siendo el tema número uno de la agrupación y no hay pachanga, karaoke o reunión donde no suene.
Con este álbum se ganaron un disco de plata en Argentina y no solo eso, BB destronó oficialmente a contrarreloj como el mejor disco de la banda. [Música] como lamento lamento boliviano. Pero no paró ahí porque con el paso del tiempo hay quienes afirman que es el mejor álbum de rock en español de toda la historia.
Ahí no más, pa, que vean el nivel. Y todavía había más cuerda. En la siguiente producción, los enanitos se metieron directo al ojo del huracán ahora en Estados Unidos. Todo por culpa de un sencillo que en Argentina fue un boom. Dale Pascua. Mientras allá se celebraba en Estados Unidos armó tremendo escándalo, ya que fue acusado de tener un contenido racista.
Se dice que incluso tuvieron que modificarle partes para que pudiera salir al aire y en algunas televisoras censuraron por completo el videoclip. La bronca fue por el estribillo que decía trabajar como Nego para vivir como perro y tómala. Ahí se desató el caos, pero Marciano salió a aclarar que en ningún momento fue con esa intención y que la canción estaba dedicada al desempleo que azotaba Argentina en esa época.
Según él, el mensaje era otro totalmente. Del mismo álbum también salieron joyitas como Eterna Soledad, una canción preciosa con una melodía que te hace reflexionar, que habla de caer, pero también de levantarse con fuerza. No hay nada que perder cuando nada queda en el vaso. Otros temas bien sonados fueron el día claro y guerra gaucha, todos parte del álbum Guerra Gaucha, que de nuevo tuvo a Gustavo Borne como productor.

Después de ese gran momento, la banda se lanzó de lleno a un nuevo ciclo de giras para promocionar su más reciente álbum, soledad. El tiempo danza en la madrugada. Y ojo, cuates, que en esos tiempos no existían las redes sociales ni el streaming para hacer la chamba. Aquí sí se sudaba la fama, se caminaba escenario por escenario, se ganaban al público con puro talento.
Y vaya que se lo ganaron porque el Tour los llevó a recorrer países bien variados, México, Estados Unidos, Venezuela, Colombia, Chile y hasta España. Donde se paraban la rompían con su rock directo al corazón. Pero no crean que todo fue pura guitarra y distorsión. También se dieron chance de algo más relajado.
Resulta que fueron invitados a participar en una producción llamada Disney Mania, un disco recopilatorio con los mejores éxitos de la época versión roquera y ahí los enanitos se rifaron con su interpretación del clásico que pequeño es el mundo. Un cambio de ritmo, sí, pero con su sello inconfundible. Y ya que agarraron vuelo, lo que siguió fue puro rock del bueno.
La banda grabó por fin su primer álbum en vivo titulado Tracción acústica. En esta producción se rodearon del Homero top, incluyendo a una leyenda de la guitarra acústica, Jaff Baxteron. Pero el Hallard fue el sencillo el guerrero, donde contaron con la participación especial de Julieta Venegas en el acordeón. Un buen guerrero no vuelve la Esta colaboración les valió su primera nominación a los Ladin Grammy, pero como la suerte a veces no se acomoda, el premio se lo llevó Maná.
Ni hablar, mis chavos, así pasa hasta en las mejores familias del rock. Pero los enanitos no se quedaron llorando, al contrario, se metieron con todo al estudio con un productor de renombre internacional, Cotiokin. De esa colaboración nació el disco planetario, que incluye una canción que, según cuentan por ahí era de las consentidas de Marciano Cantero, tan solo un instante.
Quiero saber si al menos tú me extrañas así. una rola que él mismo admitía que le encantaba, aunque también reconoció que no logró el boom que ellos esperaban. A veces, aunque el corazón no sienta, el público no siempre conecta igual. Así es el rock, mi bandita. Así que quedarse quietos no era opción, ni lo contemplaban. Los enanitos verdes seguían con todo y fue así como corrieron al estudio para grabar su siguiente álbum, Néctar, un disco que vino con una temática sorprendentemente distinta para lo que nos tenían acostumbrados. De ahí salieron rolas
como cordillera, hombre vegetal, tequila y claro, la que se volvió himno absoluto de la banda Luz de Día. Esta canción junto con el arte gráfico del álbum les valió su segunda nominación a los Laden Grammy, [Música] pero otra vez se quedaron en la orillita porque otra agrupación les ganó el premio.
Aún así, cerraron el siglo XX bien plantados como una de las mejores bandas del rock en español. Pero como dicen por ahí, el que no avanza se queda atrás y ellos no pensaban quedarse. Ya arrancado el siglo XXI se aventaron con un nuevo álbum llamado Amores lejanos, una obra maestra que muchos consideran una joyita del género.
No decepcionaron y hasta le dieron un toque especial con rolas como Francés Limón, Amores lejanos, cuanto poder, olvidarte y abrazando ausencias. Esta última escrita por Felipe, una canción impecable que conectó con el alma de su público. Y como les había gustado eso de grabar en vivo, se lanzaron con el disco en vivo grabado en Tijuana.
Este álbum incluyó varios de los éxitos anteriores, en especial de amores lejanos, pero también sorprendieron con dos covers, uno del tema Milora y otro del clásico Tu cárcel de Marco Antonio Solís. [Música] Y mientras el disco rodaba, ellos se mantuvieron un buen rato de gira dándole a los escenarios antes de volver a encerrarse en el estudio.
Y vaya que valió la pena, porque después regresaron con todo y la reventaron con su siguiente producción, pescado original. Un álbum divertido, fresco y muy bien ajustado a las nuevas generaciones, pero sin perder el estilo único que los caracteriza. Aquí armaron una mezcla chula de baladas, canciones acústicas, sonidos potentes y grandes colaboraciones.
Julieta Venegas regresó con ellos para el tema Me permití soñar y también repitió Jeff Baxter, ese guitarrista de lujo en la rola mariposas. Además, sumaron a Cecilia Noel en el tema sola. El disco también trajo otras canciones como esta mañana y manzana que confirmaron una vez más porque los enanitos verdes siguen siendo considerados como la mejor banda de rock en español.
Así, con el paso del tiempo se mantenían firmes en su trono sin soltarlo por nada del mundo. Pero no todo fue miel sobre ojuelas, pues después de 30 años en marcha Daniel Piccolo. Aunque atención chavos, muchos dicen que lo separaron. La verdad no se sabe. Se dice que en entrevistas Daniel solo dijo que se quería dedicar a otras cosas, dedicarse a su familia y que después de 30 años era más que necesario decir hasta rem.
Falso o cierto que opinan ustedes. A Daniel lo releva J. Morelli. Desde el 2009 se integró a la banda como baterista oficial. ¿Y qué creen? De los archivos secretos, ay, perdón, guardados, refundidos en un cajón de enanitos verdes, sale una producción con todo lo recopilado, más no grabado. Menos que el baterista Daniel Piccolo ha sido separado de la banda.
El álbum se llamó Inéditos, de allí su único sencillo, adicción se eligió como el tema principal de la serie mexicana Adictos, para después descrestar con otro álbum más en vivo grabado en Los Ángeles y fue netamente distribuido por el mercado digital. Pero ellos dicen que vuelven con Jack Tac.
Así le llamaron a este álbum con un sonido novedoso y nuevo, algo distinto a lo de siempre, con grandes solos, grandes coros y grandes colaboraciones, como la de Cristian Castro en el tema Besos violentos. Otro éxito más es No me dejes caer. Este álbum es catalogado como otra obra maestra de los enanitos verdes, acompañado, ¿por qué no?, de múltiples giras nacionales e internacionales.
Las grabaciones no paran y esta banda dice que tiene más y más para dar y anuncian en el 2018 su gira en compañía de la banda Hombres G por nada más que 4 años consecutivos y graban su último álbum en vivo llamado Huevos Revueltos. Aquí, Cuates, es donde la historia empieza a ponerse densa. Se venía un tiempo de incertidumbre y preocupación cuando Marciano Cantero, líder y alma de los enanitos verdes, fue ingresado de urgencia en su natal Argentina.
Como dirían por ahí, volvió al lugar donde todo comenzó, pero esta vez para enfrentar uno de los capítulos más duros de su vida. Y por cierto, ¿sabías de dónde salió el apodo marciano? Pues ahí les va el chisme. Su nombre real era Horacio Eduardo Cantero Hernández. Pero por allá en sus años mozos decían que tenía un parecido con el alien de la película Mi marciano favorito, y de ahí le cayó el apodo que ya nunca soltó.
Así fue como Horacio se convirtió en marciano para el mundo entero. [Música] Pero volviendo al drama, su ingreso al hospital se debió a una fuerte afección renal. Le habían hecho una operación delicada en la que le extirparon gran parte del riñón y otros órganos vitales. Pero según se rumora, esta condición ya venía arrastrándola desde hace tiempo.
Incluso hay quienes dicen que su bajo era modificado especialmente para que fuera más liviano, ya que estar de pie le costaba cada vez más y estar sentado le resultaba incómodo por el dolor. Después de varios días complicados en el hospital, fue su propio hijo quien rompió el silencio con unas palabras que le apachurraron el corazón a más de uno.
Lo describió como su mejor amigo. Y es que así es la vida, estamos aquí, pero nunca sabemos hasta cuándo. Marciano Cantero dejó este mundo el 8 de septiembre del 2022. Su despedida fue apoteósica. Miles de fans, músicos de todos los géneros y generaciones, le rindieron tributo como se lo merecía. un artista que dejó huella profunda en la historia del rock latino.
Y aunque muchos creyeron que con su partida la banda se apagaría para siempre, un año después los enanitos verdes anunciaron su regreso. La razón seguir haciendo lo que mejor saben hacer, rockar con el alma. En sus inicios, esta icónica banda arrancó como trío. Marciano cantero al frente como bajista y vocalista, Felipe Estaiti en la guitarra principal y Daniel Piccolo en la batería.
El nombre que los marcaría para siempre surgió a partir de una leyenda urbana bastante loca. Mundo no va a haber persona en la tierra como Marcial. Alguien que me va a contar una historia de él, de cómo esa canción le afectó. Resulta que allá por 1977 en un lugar de Mendoza, Argentina, conocido como el puente del inca, una familia se tomó una foto que al revelarla mostró algo rarísimo, un humanoide con cabeza en forma de cono.
La imagen se volvió viral en todos los periódicos de la época y hasta dicen que llegó a manos de la mismísima NASA para comprobar si era real. Algunos aseguraban que se trataba de un extraterrestre y comenzaron a llamarlo el enanito verde. Otros más escépticos pensaban que era puro choro. Así que consiguieron a un experto en fotografía, un tal Atilio Espinelo, que tras analizar la imagen soltó la bomba.
La foto era auténtica. Todo quedó en un documento oficial y de ahí nació el nombre de la banda. Un amigo periodista de los integrantes empezó a llamarlos los enanitos verdes del puente del inca, pero como estaba medio largo, los muchachos lo acortaron a simplemente los enanitos verdes. Desde entonces, no solo conquistaron corazones en Mendoza, sino que se convirtieron en héroes del rock latino.
Su himno Lamento Boliviano marcó a toda una generación de corazones rotos. Pasaron de tocar en bares a llenar estadios en México y muchos otros países. Su música se paseaba de Walkman en Walkman como si fuera leyenda urbana cantada. ¿Quién diría que esos chavos que soñaban con ser como los Rolling Stones terminarían siendo los padrinos musicales de miles de primeros besos, peinados alocados y todo un soundtrack para la vida, el amor, el desamor y hasta las broncas sociales? Hasta aquí, bandita.
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