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La triste historia de Azela Robinson | Lo Perdio todo

La triste historia de Acela Robinson. ¿Qué onda, mi gente? Bienvenidos una vez más al canal Tutoriales Gerberín, el canal donde se cuentan las historias, carreras, secretos, golpes de la vida y esos chismes del espectáculo que no siempre se cuentan completitos. Hoy vamos a meternos en la vida de Acela Robinson, una actriz que muchos recuerdan como una de las villanas más fuertes de las telenovelas, pero que detrás de esa mirada dura y de esa voz potente también hay una historia llena de sacrificios, decisiones difíciles y

momentos que pocos conocen. Iba a decir que Cristóbal se iba a meter en ese tipo de líos. Y si aún no estás suscrito al canal, ahora es el momento de hacerlo, porque eso nos ayuda a seguir subiendo más y mejor contenido y así tú no te pierdes de ninguno de nuestros interesantes temas.

Ahora sí, sin más preámbulo, vámonos a lo que te truje Chencha, la niña que creció entre dos mundos antes de que Acela Robinson se convirtiera en esa villana de mirada filosa que parecía capaz de dejar temblando hasta el apuntador. Su historia comenzó muy lejos de los foros mexicanos. Ha Jacqueline Robinson Cañedo nació en Londres, Inglaterra, en una familia mezclada entre lo británico y lo mexicano.

Una combinación que desde el principio la puso a vivir con un pie en Europa y otro en México. Y yo viví como gitana de Inglaterra a México desde entonces. Pasaba un semestre en el Margarita de Escocia en México y me iba al Pimlico a Londres. Siempre viví como gitana, pero soy anglomexicana, la verdad.

Yo siento que soy. Su madre fue Naja Cañedo, una mujer mexicana ligada al arte, bailarina de danza contemporánea y familiar de figuras conocidas como Roberto Cañedo y Guillermo Cañedo. Su padre fue Alan Robinson, un británico dedicado al periodismo. Era un corresponsal de guerra, escritor y presidente de corresponsales extranjeros en México.

Así que Acela no nació precisamente en un ambiente de carencias extremas, sino en una familia con mucho mundo, cultura, educación, muchas historias encima. Inglés era inglés y mi mamá era mexicana. Mi mamá era este prima hermana de Roberto Cañedo de ese grupito de Claro. Tu mamá bailarina, ¿verdad? Sí, era bailarina.

fue bailarina de contemporáneo que ella no era una niña de vecindad ni de lujos escandalosos, viajes, idiomas, arte y una casa donde el trabajo intelectual artístico pesaba bastante. Desde muy pequeña, Acela vivió entre Inglaterra y México. Ella misma ha contado que se sentía como gitana porque pasaba temporadas en un país y temporadas en el otro.

llegó a México cuando apenas era una niña junto a sus padres y desde entonces su vida empezó a moverse entre esas dos identidades. Por un lado estaba la educación británica con disciplina, puntualidad y cierta rigidez, pero por el otro lado estaba México con su ruido, su calor humano, su familia materna y esa forma de vivir que poco a poco terminó ganándole el corazón.

En su casa había cinco hermanos, cada uno con caminos distintos. Una de sus hermanas se inclinó por la poesía, otra llevó una vida más administrativa y sus hermanos se movieron por terrenos fuertes entre misiones humanitarias, medicina, antropología forense y lugares marcados por conflictos. Así que Aela creció en un entorno donde había arte, disciplina, mundo, noticias, viajes y conversaciones serias, no en una familia apagada ni encerrada en una sola realidad.

¿Eras mesera también? ¿Fuiste mesera? Ah, en Londres, claro, cuando estaba estudiando. Sí, sí, fui mesera. ¿Y cómo te fue? Muy bien. Incluso los ingleses que no están acostumbrados a dejar propina me dejaban dinero en el Teatro Nacional de Londres y su mamá también fue una influencia muy fuerte.

Al ser bailarina y mexicana le heredó no solo una raíz, sino una sensibilidad artística. Su padre, por su parte, le mostró un mundo más amplio, el de las noticias, el de los conflictos internacionales y la vida de quien mira la realidad de frente sin mucho maquillaje con esos dos mundos en la mesa. Acela creció viendo que la vida podía ser elegante, dura, artística y caótica al mismo tiempo.

En su juventud estudió en Inglaterra, donde recibió una educación seria y muy marcada por el ambiente británico. También llegó a prepararse en disciplinas relacionadas con el movimiento, la danza y la escena. Porque antes de abrirse camino como actriz en México, su formación venía cargada de una mezcla de arte, cuerpo, disciplina y cultura teatral inglesa.

Ella no era una muchacha improvisada ni alguien que apareció, como quien dice, de la nada. Hacer la venía de una educación bastante sólida, de esas que no se compran con fama de revista, sino con años de formación. Oye, ¿lo vas a obligar que se case con Alejandra? Pero aunque Inglaterra le dio escuela y estructura, México le dio destino.

A los 19 años se enamoró de un mexicano. ¿Y quién creen? el hombre que después sería el padre de su hijo. Y esa decisión cambió todo el rumbo de su vida, porque una cosa era venir y volver como lo había hecho desde el principio, y otra muy distinta era quedarse a formar una vida, echar raíces y aceptar que ese país lleno de ruido, contradicciones, oportunidades, iba a convertirse en su verdadera casa.

Así que antes de ser famosa, antes de las villanas, antes de la televisión y antes de que el público la reconociera por esa voz tan particular, Aela Robinson ya traía una historia poco común. Y aquí les pregunto yo, ¿será que esa vida entre Inglaterra y México fue lo que terminó formando el carácter fuerte y la presencia imponente de Acela Robinson? ¿Qué opinas? Pónmelo en los comentarios.

Y vean, amigos, de la escuela inglesa al cine de batalla. A Cela ya traía escuela antes de pisar fuerte en México. Venía preparada de Inglaterra, o sea, no venía a ver si le salía el numerito. Tenía formación y tenía tablas y con una disciplina pues ya saben cómo son los ingreses, muy puntuales.

Pero al llegar al espectáculo mexicano se topó con otra cosa. Aquí el foro tenía su propio carácter, su propio ritmo y sus propias mañas. Su entrada al medio no fue por la puerta grande de las telenovelas, sino por el cine. En México empezó desde abajo como extra, bajo la dirección de Gilberto Martínez Solares, en una película donde también estaban Angélica Chaín, Hugo Stiglis y Andrés García.

Me dedicaba a lo que había. Hacía teatro e y hacía todo lo que se filmara o grabara. Entonces hice alrededor de 80 y tantas peliculitas. Te juro que si las vaya aquel encaso y me imagino que haber sido del género del cine de las sexedias. Y vean amigos, al principio no había nada de camerinos, nada de estrellato, ni de diva, ni de alguna cosa que pudiera considerarse un lujo.

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