Era usar todo eso además de ponerle voz, emoción, mirada, silencio. Y ahí fue donde empezó a tomar forma la actriz que más tarde se volvería una de las mujeres más intensas y respetadas de la pantalla mexicana. Castillo ahí. Él era estudiante de la Entonces yo iba a los ensayos de Julio Castillo al al maestro Héctor Mendoza.
Lo conocía Emilio Carvalido. Fue trabajando en el teatro donde conoció a Ofelia Gilmine, otra mujer de carácter fuerte. De esas actrices que imponían con la pura presencia. Ilman la llevó a conocer a Emilio el Tigre Azcárraga y ese encuentro terminó abriéndole las puertas de Televisa. Así que aquella muchacha que había tenido que estudiar a escondidas porque su padre no quería verla en la farándula, terminó entrando en una de las empresas más poderosas del entretenimiento mexicano.
En cine, su primer gran protagónico llegó con Paxi Mi amor, en 1968. junto a Julio Alemán. Ese papel empezó a colocarla en el mapa. Pero la fama verdadera, esa fama que no siempre se disfruta y a veces hasta asfixia llegó años después con la telenovela Rina en 1977. Ahí interpretó a una joven jorobada, un personaje sufrido, vulnerable, melodramático, de esos que el público adopta como si fuera de la familia.
Hola, Freddy, ¿cómo estás? Aquí no más triunfando. Vamos. Y el éxito fue brutal. Tan fuerte fue que Ofelia empezó a vivir el otro lado de la popularidad. El acoso del público, las miradas encima, la imposibilidad de salir tranquila a la calle. La gente no siempre entiende que detrás del personaje hay una persona y cuando una telenovela pega de esa manera, el público se siente dueño de la actriz, la detiene, la toca, la persigue, la invade.
Ofelia llegó a sufrir ataques de pánico porque la fama se le vino encima como una ola que no podía controlar. En esa etapa, según se ha contado, recurrió temporalmente al alcohol para lidiar con esa presión. Y eso no se dice para juzgarla, sino para entender el tamaño del golpe. Porque una cosa es soñar con ser actriz y otra muy distinta es descubrir que el éxito también puede encerrarte, quitarte la tranquilidad y hacerte sentir perseguida, incluso cuando lo único que quieres es caminar como cualquier persona.
El tigre Azcárraga, impresionado por su talento, decidió pagarle un año de estudios en Nueva York con el legendario Lee Stramberg, una de las figuras más importantes de la actuación. Viajera Ofelia Medina, viajera. Primero a Nueva York para estudiar actuación y después a Europa. ¡Uf! No, y yo cuando me preguntan, ¿dónde vive usted? Yo en una maleta.
En teoría, aquello sonaba como una oportunidad de oro. Ir a formarse con un maestro famoso en una ciudad enorme, con todo por aprender, pero la experiencia no fue tan ideal como cualquiera imaginaría. Pope le aseguró que Strumber prácticamente la ignoró durante ese tiempo. Ella llegó a pensar que quizá fue por ser latina, por su estilo particular o simplemente porque no encajaba en lo que él esperaba.
Y eso tuvo que haber sido durísimo, viajar con la ilusión, llegar a un lugar donde supuestamente la iban a pulir y sentir que el maestro ni siquiera la miraba. Pero en lugar de quebrarse, Ofelia terminó sacando una conclusión muy suya. Si no la iban a formar como ella esperaba, entonces aprendería a actuar por sí misma. Y vaya que lo hizo.
Su consagración definitiva en el cine llegó con Frida, Naturaleza Viva, una película de bajo presupuesto donde interpretó a Frida Calo sin adornos cómodos ni estampitas turísticas. No era la Frida domesticada para póster bonito, sino una mujer llena de dolor, deseo, rabia, enfermedad, pasión y contradicciones. A los 11 años se abrió un mundo y desde entonces yo me obsesioné con Frida.
Con Frida. ¿Qué qué te hacía sentir cuando veías Ofelia? mostró sin tapujos el sufrimiento físico de la pintora, pero también su mundo emocional, su fuerza y su bisexualidad. En una interpretación que dejó claro que no estaba jugando a imitar a Frida, estaba metiéndose en sus huesos. Esa película terminó siendo uno de los grandes momentos de su carrera, porque con pocos recursos, pero con una entrega enorme, Ofelia consiguió una actuación que muchos recuerdan como una de las más poderosas que han hecho sobre Frida

Callo. Ahí quedó claro que no solamente era una actriz de telenovela famosa, era una intérprete capaz de cargar con un personaje histórico, complejo y doloroso, sin miedo a mostrarlo con crudeza. Con más de 55 años de trayectoria, Ofelia ha construido una carrera enorme. Ha participado en alrededor de 50 películas, 13 series y 13 telenovelas, moviéndose entre televisión, cine, teatro y proyectos más arriesgados.
Y todavía en años recientes ha seguido apareciendo como en Mal de Ojo del año 2022, demostrando que su presencia no se quedó atrapada en una sola época. algo diferente, algo nuevo. Es la primera vez en mi carrera que hago a una bruja. Bueno, he hecho brujas, pero no tan tan descaradas. Así que su camino artístico no fue lineal ni cómodo.
Empezó como una niña que estudiaba escondidas. Siguió como una joven que se metió al teatro casi empujada por quienes vieron su talento. Explotó con una fama que la rebasó. Pasó por una experiencia amarga en Nueva York y encontró una de sus cumbres interpretando a Frida Calo. Ofelia Medina no se construyó como actriz desde la complacencia, sino desde la lucha, el rechazo, el miedo, la disciplina y la terquedad muy suya por seguir siendo ella, aunque eso incomodara a medio mundo. Ahora sí viene lo bueno.
Uno de los rumores más oscuros en la vida de Ofelia Medina surgió después de un accidente terrible que le dejó quemaduras en el pecho y parte del rostro. Fue un episodio durísimo de esos que no solo marcan la piel, sino también la memoria pública de un artista. Las lesiones fueron tan graves que tuvo que someterse a cirugías reconstructivas y usar morfina para soportar el dolor.
Corrí al baño, busqué el alcohol y bajé al jardín con el alcohol en la mano y al verterlo ya me incendí. Pero como suele pasar en la farándula, donde una tragedia rara vez se queda en silencio, alrededor de aquel accidente empezó a crecer una versión mucho más turbia. Se dijo como leyenda urbana que su pareja, el cineasta Juan Ibáñez, le habría arrojado ácido.
Era un rumor fuerte, oscuro, de esos que se quedan pegados aunque no haya una confirmación detrás. Ofelia siempre lo negó. Ella sostuvo que se había quemado con un anafresito, con un accidente doméstico, no con una agresión. Pero aún así, el comentario nunca desapareció del todo.
Quedó flotando como esas historias que nadie puede probar del todo, pero que la gente sigue repitiendo en voz baja. Y es que Ofelia no solo cargó con rumores personales, también cargó con enfrentamientos directos contra el poder. Porque si algo queda claro en su historia es que nunca fue una actriz fácil de doblar. Su carácter fuerte la llevó a enfrentarse con Televisa no una sino dos veces.
Y en aquellos años pelearse con Televisa no era cualquier cosa, era meterse con una maquinaria enorme, con una empresa que podía levantar carreras, pero también podía borrarlas del mapa. El primer veto llegó cuando Felia se involucró en la creación del sindicato de actores independientes, algo que molestó profundamente a Emilio el Tigre Azcárraga.
Para una empresa acostumbrada a tener el control sobre sus figuras, que una actriz hablara de independencia, organización y derechos laborales no era precisamente una gracia. Y ahí empezó la primera fractura seria. Eh, yo un tiempo estuve como castigada de Televisa porque me salí y fui al SAI cuando hicimos el sindicato de actores independientes.
Entonces estuve castigada y luego de para descastigarme. Pero el segundo golpe fue todavía más fuerte. Ocurrió en 1996 durante las grabaciones de la telenovela para toda la vida. Ofelia pidió permiso para asistir a una conferencia del Ejército Zapatista de Liberación Nacional en Chiapas. Obviamente que la respuesta fue no y en vez de agachar la cabeza, sonreír y quedarse callada, Ofelia tomó una decisión que le cambió la carrera.
Dejó el foro en plena afirmación, recogió sus cosas y se fue. Así sin pedir perdón. Y claro, aquello encendió la furia de Azcárraga. Según se ha contado, ordenó que su personaje muriera dentro de la historia y que su nombre dejara de mencionarse en la televisora. También se habló de la prohibición de retransmitir sus obras en Televisa.
En pocas palabras, la borraron o al menos intentaron borrarla porque ese era el castigo para quién se salía del carril, desaparecerla del escaparate como si nunca hubiera existido. Pero Ofelia no pareció importarle demasiado, o al menos no lo suficiente como para doblarse. Siguió su camino, lejos de esa pantalla que durante años había sido una de las más poderosas del país.
Y después no sé por qué me peleé con Televisa también. Entonces, de pronto no tenía yo ninguna posibilidad de trabajo. Y con el tiempo, como suele pasar cuando las empresas cambian de memoria, según les conviene, Televisa terminó olvidando aquel veto. En el año 2008 la invitaron a participar en mujeres asesinas como si nada hubiera pasado, como si un día no la hubieran sacado del mapa por levantar la voz y tomar partido.
En años más recientes, Ofelia volvió a meterse en una polémica, pero esta vez del lado familiar. La actriz expuso públicamente que su sobrina Andrea y el cantante Rubén Albarrán, vocalista de Cafeta Cuba, atravesaban un proceso de divorcio y una disputa por pensión alimenticia en California. Ofelia afirmó que Albarrán no estaba cumpliendo con sus obligaciones mientras él lo negó.
Y otra vez apareció esa Ofelia frontal incómoda, sin miedo a decir lo que piensa, aunque el otro sea una figura querida por muchos. No se quedó en silencio ni quiso verse neutral. tomó partido por su sobrina y la defendió abiertamente y eso, por supuesto, que volvió a encender comentarios, críticas y debate. Así ha sido buena parte de la vida pública de Ofelia Medina, entre rumores oscuros, accidentes dolorosos, vetos, pleitos con poderosos y causas que ha defendido aunque le cuesten trabajo, porque ella no ha sido una actriz de
esas que prefieren quedar bien con todos. Ofelia ha sido intensa, incómoda, política, rebelde y a veces explosiva. Y por eso mismo su historia no se puede contar solo desde sus personajes, sino también desde todas esas batallas que decidió pelear fuera de la pantalla. una respuesta positiva por parte por parte de Rubén y la situación está ya en manos de abogados y cosas que no debería haber llegado ahí esta situación.
En el amor, Ofelia Medina tampoco eligió el camino fácil y eso no sorprende mucho porque sí, en su carrera fue una mujer rebelde, intensa y poco dispuesta a obedecer. En su vida sentimental tampoco parecía hecha para seguir el librito tradicional de casarse, callarse y aguantar.
En el año 1973 se casó con el fotógrafo de cine Alex Philips, un hombre con una diferencia de edad notable. Él le llevaba alrededor de 15 años. De esa relación nació su hijo David, pero el matrimonio no logró sostenerse por mucho tiempo. Duró hasta 1978 y según se ha contado, uno de los grandes problemas fue la distancia. Philips trabajaba constantemente en Estados Unidos, se ausentaba, iba y venía y Ofelia terminó viviendo una relación marcada por los abandonos, las esperas y esa sensación amarga de estar casada, pero muchas veces sola. Y claro,
una cosa es amar a alguien y otra muy distinta es vivir esperando a que esa persona regrese. Con el tiempo el matrimonio simplemente no resistió. La distancia fue enfriando lo que una vez pudo haber sido fuerte y Ofelia siguió su camino como tantas veces lo hizo, con dolor quizá, pero sin quedarse detenida donde ya no había futuro.
Philips y que me casé por la iglesia y todo y me pidieron y la cosa, entonces ya aceptó y y me volvió. ¿Cuánto tiempo te habrá dejado de hablar? Pero por dentro de su vida amorosa hay una historia curiosísima de esas que parecen sacadas de una telenovela de farándula con apellido pesado. En algún momento el actor Enrique Álvarez Félix, hijo de nada más y nada menos que María Félix, le propuso matrimonio.
Y no solo eso, según esta versión también le habría ofrecido la herencia de su madre. Imagínense el tamaño del ofrecimiento, casarse con el hijo de la doña, entrar a una de las familias más famosas y temidas del espectáculo mexicano y además quedar ligada a una fortuna y a un apellido que imponía respeto. Pero Felia lo rechazó.
No lo hizo por desprecio, sino porque entendía perfectamente el terreno que pisaba. Sabía de las preferencias sexuales de Enrique, valoraba su amistad y, sobre todo, no quería meterse en una historia donde podía terminar sufriendo porque una cosa era quererlo, apreciarlo y tenerle cariño y otra muy distinta era aceptar un matrimonio que tal vez habría sido más de apariencia, de conveniencia o de protección que de amor verdadero.

Ofelia, fiel a su forma de ser, prefirió no traicionarse ni convertir su vida en una fachada. Y ya unos meses después de la novela, Enrique me propuso matrimonio. me dijo que por qué no nos casábamos, que después vino una relación con Juan Iváñez, el cineasta de los caifanes, un hombre talentoso, pero también conocido por tener un carácter difícil y ahí la historia se vuelve más intensa, porque Ofelia no solía relacionarse con hombres simples ni tranquilos.
Parecía traer o elegir personajes fuertes, complicadas, creativas, pero también cargadas de sombras. Con Iváñez compartió una etapa marcada por el arte, la pasión y también por ese tipo de tensión que no siempre se ve desde fuera, pero que puede desgastar mucho por dentro. Entonces yo vivía con Juan Ibáñez, que fue un gran director de teatro. Mm.
Y gracias a Juan, Juan cuando ya tuve todo el papel, Juan me ayudó. Más tarde llegó Pedro Armendaris Junior, otro nombre pesado del cine. Con él vivió una relación de aproximadamente 5 años y tuvo a su hijo Nicolás, pero tampoco fue una relación convencional ni de esas que se acomodan a la idea de la familia perfecta.
Ofelia y Pedro vivían cada uno en su propia casa. Así funcionaban, así se entendían, así marcaban sus límites. Y esa dinámica dice mucho de ella. Ofelia podía amar, podía formar pareja, podía tener hijos, pero no parecía dispuesta a perder su espacio ni a vivir bajo reglas ajenas. No era una mujer que necesitara estar pegada a alguien para sentirse acompañada.
Refería una relación distinta, quizás rara para muchos, pero más honesta con su manera de ser. ¿Qué fue Pedro Arendares en tu vida? Eh, bueno, pues el papá nada más el papá de Nicolás, ¿no? Y el hombre, o sea, Pedro y yo fuimos después de ser parej. A su modo, siempre buscó vivir en sus propios términos, en el trabajo, en la política, en el amor y hasta en la maternidad.
Y eso, claro, podía verse como libertad, pero también traía costos, separaciones, críticas, soledades y relaciones que no siempre fueron fáciles de sostener. Porque Ofelia Medina no fue una mujer hecha para amores cómodos, fue una mujer de amores intensos, decisiones tajantes y caminos poco convencionales, de esas que prefieren cargar con las consecuencias antes de vivir una vida que no les pertenece.
Pero si hay algo que define a Ofelia Medina más allá de la actuación, es su compromiso con los que menos tienen. Porque Ofelia no fue de esas figuras que se tomaban la foto con una causa. Daban dos frases bonitas para la prensa y luego regresaban tranquilamente a su vida cómoda. No, lo suyo ha sido más terco, más incómodo y más metido en el lodo.
¿Qué está usted haciendo? Pues ya lo ve, me largo de aquí. Una experiencia que la marcó profundamente fue haber estado presente durante la masacre de Tlatelolco del año 1968. Según se ha contado, leia vio morir a compañeros suyos y eso no es algo que una persona olvide, no más porque pasan los años.
Ese golpe le cambió la manera de mirar al país, al poder y a la justicia, porque una cosa es escuchar hablar de represión y otra muy distinta es verla de frente, sentir el miedo, ver caer a gente cercana y entender que la realidad puede ser mucho más brutal que cualquier escena escrita para teatro o televisión.
Desde entonces, su activismo no ha sido solamente de discurso. Ofelia ha llevado su compromiso a la acción. ha acudido personalmente a zonas de extrema pobreza en Chiapas, en Oaxaca y en Tabasco, llevando víveres, dando talleres y y acercándose a comunidades que muchas veces solo aparecen en los discursos políticos, pero no en las prioridades reales del país.
Y eso tiene peso, porque mientras otros hablaban desde el reflector, ella se iba al terreno donde hace calor, donde falta comida, donde la ayuda no se presume, se necesita. También creó un fidecomiso para apoyar la salud de niños indígenas y durante años ha acompañado causas indígenas y al movimiento zapatista.
Y claro que eso le costó, porque en México cuando una actriz se queda en la pantalla todos la aplauden, pero cuando empieza a señalar injusticias o apoyar movimientos incómodos y a meterse donde el poder no quiere que se meta, entonces vienen los señalamientos, los vetos y las etiquetas. En algún momento incluso fue declarada persona non grata por el gobierno de Chiapas.
esa frase que suena elegante, pero que en el fondo quiere decir, “No nos gusta que estés aquí incomodando.” Y eso pinta muy bien el tipo de figura que ha sido Ofelia Medina, una mujer que no eligió la comodidad del aplauso fácil, sino la incomodidad de tomar postura, aunque eso le cerrara las puertas. En 2021 estrenó el documental La llevada y la traída y también participó en MasterChef Celebrity, demostrando que a sus más de 70 años seguía siendo una presencia imposible de ignorar.
Lo mismo podía aparecer en un proyecto cultural con carga social que en un programa popular de televisión, siempre con esa personalidad fuerte, franca y muy suya. Mi estación creo que se salvó, creo que es el Así que Ofelia Medina no puede contarse solo como actriz, sería quedarse corto. Es actriz, sí, pero también es activista, mujer incómoda, rebelde, frontal y profundamente política.
Una mujer que ha vivido bajo sus propias reglas, ha pagado precios por decir lo que piensa, que ha perdido espacios por defender causas y que aún así no parece arrepentirse de haber elegido la conciencia antes que la comodidad. Pues bien, amigos, hasta aquí hemos llegado con la historia de Ofelia Medina.
Espero que el video haya sido de su agrado y si el video les gustó, como siempre, no olviden suscribirse al canal y activar la campanita porque eso nos ayuda a seguir subiendo más y mejor contenido Yeah.