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La actriz que desapareció después de hablar de la secta de Televisa

Lo que estás a punto de escuchar no debía salir nunca a la luz. Y sin embargo, aquí estamos. No es una creepy pasta, no es una historia inventada, es el testimonio de una mujer que trabajó dentro de Televisa y que, según contó antes de morir, fue testigo de algo que ni ella ni nadie debía saber. Algo que parece confirmar la existencia del macabro grupo que ahora conocemos como la secta de Televisa.

Y todo comenzó con una pregunta, una pregunta que esta mujer ni en su lecho de muerte pudo olvidar. Si te pidiera que me ayudaras a escapar esta noche, ¿lo harías? El testimonio en cuestión lo hallé en el canal de YouTube Culto a la noche y le fue compartida a este colega mío por un suscriptor suyo, quien afirma ser enfermero de profesión.

Por lo mismo, este chico, a quien me referiré como Sebastián, se dedicó a cuidar a su propia tía durante sus últimos días y quien por desgracia falleció en el año 2024. Esta señora, a quien me referiré como Margarita, más que la tía de Sebastián, era como su madre, ya que ella había sido quien lo crió. Por lo mismo, entre ellos dos siempre existió una confianza plena y, sin embargo, no fue sino hasta los últimos días de su vida que Margarita se atrevió a contarle a su sobrino el que fue quizá el episodio más oscuro de su vida.

Resulta que Margarita fue maquillista y peinadora toda su vida, principalmente en teatros. Pero en algún momento del año 1990 fue contratada como maquillista en una obra de teatro en la que participaban varios actores y actrices de televisión, por lo que al ser ella muy amable y muy profesional, fue jalada por estos actores a Televisa como maquillista en foros de telenovelas.

Y así, ya estando trabajando en la televisora más grande de México, Margarita comenzó a trabajar en un proyecto llamado Alondra, la cual investigando descubrí que estuvo al aire en México en 1995. La señora Margarita, al tener que pasar mucho tiempo maquillando y peinando a las actrices en el foro, platicaba mucho con ellas y con una en particular se hizo muy cercana, pues había química entre ambas.

Margarita y esta actriz en cuestión comenzaron a ser cada vez más cercanas, pues tomando en cuenta que el rodaje de una telenovela dura alrededor de un año trabajando casi a diario, imagina la cantidad de horas que ambas pasaban juntas conviviendo en el camerino de la actriz. Debido a eso y a lo bien que llegó a conocer a esta mujer, Margarita se dio cuenta fácilmente cuando un día de la nada la actitud de la actriz comenzó a tornarse rara.

Y es que Margarita notó que la actriz se veía cada vez más ida, como si su mente estuviera en otro lugar. exageradamente pensativa. Era notorio que algo la estaba preocupando. Margarita, siendo la mujer amable y cálida que era, sobre todo con sus allegados, como ahora lo era esta actriz, en más de una ocasión llegó a acercarse a ella para preguntarle si estaba bien, pero lo único que la actriz hacía era soltarse a llorar.

Ante eso, Margarita solo se limitaba a abrazarla como buena amiga y a consolarla hasta que se calmara. Sin embargo, la actriz hasta ese momento no le había dicho una sola palabra a Margarita sobre qué la preocupaba hasta el punto de hacerla llorar. Y así pasaron los últimos meses de la grabación de la telenovela a Londra, cuando un día, como cualquier otro, algo ocurrió, algo que a simple vista no le pareció extraño a la maquillista, pero realmente se trató de uno de los días más oscuros para su amiga, la actriz, un día que probablemente

marcaría el inicio de un infierno en su vida. Aquel día, la jornada de Margarita ya había terminado como todos los días a las 6 de la tarde, pero un grupo de personas de la producción llegaron a preguntarle si podía quedarse un poco más tarde para maquillar a la susodicha actriz, pues esta tendría un evento muy importante al finalizar las grabaciones.

Como le pagarían horas extra, Margarita aceptó y se quedó un poco más de tiempo en el foro, o al menos ella creyó que solo sería un poco más de tiempo, pero en realidad fueron varias horas. El día de rodaje finalizó a las 6 de la tarde, como te dije antes, pero la actriz llegó al camerino entradas las 11 de la noche.

¿Dónde estuvo durante 5 horas sin que nadie supiera de ella? Solo ella lo sabrá. Margarita menciona que la actriz al entrar al camerino con ella no estaba alegre y jovial como de costumbre, sino que se veía sumamente angustiada, incluso más de lo que había lucido en las últimas semanas. Incluso se atrevería a decir que lucía aterrada.

La gente de vestuario le había llevado al camerino un vestido blanco precioso con pedrería y cristales y la actriz se lo puso. Margarita notó que este vestido no tenía nada que ver con lo que su personaje utilizaba en la telenovela, la cual era de época, pero supo que la mujer tendría una rueda de prensa o incluso quizá una cena de negocios con ejecutivos de la televisora, ya fuera por temas de trabajo o de placer.

Pero a fin de cuentas eso a ella no le incumbía y aunado a lo incómoda que la actriz se veía esa noche decidió no preguntarle nada. Margarita tan solo se limitó a maquillar y a peinar a su amiga, pero entonces fue la actriz quien rompió el silencio de aquel camerino, apenas iluminado por las luces del espejo.

Muy seria, sin levantarse de su asiento, la mujer miró fijamente a Margarita a través del reflejo del espejo y le hizo una pregunta con voz solemne que se esforzaba por no temblar. Una pregunta que la maquillista no olvidaría en lo que le quedara de vida. Si te pidiera que me ayudaras a escapar esta noche, ¿me ayudarías? Margarita estaba terminando los últimos detalles en el peinado de la actriz y se quedó helada al escuchar su pregunta.

¿Qué rayos estaba viviendo aquella pobre mujer como para considerar huir tan apresuradamente? Si a simple vista se veía bien. Tenía fama, dinero, belleza, un protagónico en una telenovela de Televisa. Sea lo que fuera que la había tenido tan preocupada los últimos días, no era un simple divorcio o una infidelidad, como le había tocado escuchar decenas de chismes entre actrices mientras las maquillaba.

No, esto era algo pesado, algo turbio. Esta actriz debía estar metida con gente peligrosa. ¿Cómo que escapar? Fue lo único que Margarita atinó a decir sin comprender cómo podría ella ayudar a su amiga. Pero antes de que la actriz pudiera responderle, alguien abrió la puerta del camerino e irrumpió en él sin anunciarse, sin tocar primero la puerta, casi como si hubiera estado escuchando todo desde afuera todo el tiempo.

Era un hombre de traje, pero no era de la producción de la telenovela. Quizá era algún directivo de la televisora, pero Margarita no estaba segura. En cuanto el hombre entró y le dijo a la actriz en un tono autoritario que ya debían irse, ella con una maestría impresionante cambió su semblante por completo. En un segundo, al ver al hombre entrar al camerino, su rostro borró todo rastro de angustia y miedo y se mostró sonriente como siempre.

La actriz se levantó de la silla del camerino y abrazó con efusividad a Margarita. Ese no fue un abrazo de nos vemos mañana como el que le daba todos los días al finalizar la jornada de trabajo, sino que Margarita lo sintió como una despedida definitiva. Unos segundos después, la actriz rompió el abrazo y se fue con aquel misterioso hombre.

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