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¡Jim Caviezel CONFRONTÓ a Cash Luna No Predicas el Verdadero Jesús — Su respuesta IMPACTÓ!

Parte 1

El actor que todos esperaban ver llorar hablando de Jesús tomó el micrófono frente a 12,000 personas y, en lugar de agradecer los aplausos, acusó al pastor más famoso de Guatemala de haber convertido la fe en un negocio para pobres desesperados.

La Casa de Dios estaba llena hasta los pasillos. Familias enteras habían viajado desde aldeas lejanas, comerciantes habían cerrado sus tiendas, madres habían llevado a sus hijos con la esperanza de escuchar una palabra que les cambiara la vida. En las pantallas gigantes aparecía el rostro de Jim Caviezel, el hombre que había interpretado a Jesús en una película que millones habían visto con lágrimas en los ojos.

Cas Luna lo presentó con una sonrisa impecable, vestido con traje oscuro, reloj brillante y esa voz acostumbrada a dominar multitudes.

—Recibamos con un aplauso glorioso al hombre que nos recordó el sacrificio de nuestro Señor.

El estadio tembló de aplausos. Algunos levantaron las manos. Otros lloraban antes de que Jim dijera una sola palabra.

Jim esperó. Miró las luces, las cámaras, los rostros emocionados. Luego bajó la vista hacia una pequeña Biblia marcada con papeles de colores. Cuando habló, su voz no sonó como la de un invitado agradecido, sino como la de un hombre cargando una herida.

—Gracias, pastor Cas. Es cierto que estudié durante años la vida de Jesús. Leí los evangelios hasta sentir que cada palabra me quemaba por dentro. Y por eso no puedo venir aquí a sonreír mientras escucho que se usa su nombre para prometer riquezas que él nunca prometió.

El aplauso murió como si alguien hubiera apagado el aire.

Cas mantuvo la sonrisa, pero sus ojos cambiaron.

—Hermano Jim, quizá entendiste mal el propósito de esta conferencia.

—No lo entendí mal —respondió Jim—. Lo estudié. Durante semanas escuché tus mensajes. Vi cómo dices que la pobreza es falta de fe. Vi cómo prometes multiplicación financiera a quienes dan ofrendas. Vi cómo llamas bendición de Dios a una vida de lujo, mientras muchas familias que te creen terminan sin nada.

Un murmullo recorrió el templo. Los guardias se movieron cerca del escenario. Cas levantó una mano para detenerlos, quizá confiado en que podía controlar cualquier tormenta con una frase elegante.

Pero Jim sacó una tableta y pidió que proyectaran el primer video. En la pantalla apareció Cas predicando con fuerza:

—Dios no te llamó a vivir en escasez. Si das tu semilla con fe, Dios está obligado a multiplicarla. Das 1,000 y Dios puede devolverte 100,000.

Cuando el clip terminó, Jim miró al público.

—Una familia de Mixco escuchó esas palabras. Vendieron herramientas, retiraron sus ahorros y entregaron 50,000 quetzales esperando un milagro en 90 días. A los 90 días no recibieron nada. Perdieron su negocio. Perdieron su casa. Durmieron en una camioneta con 3 niños. Cuando pidieron ayuda, les dijeron que no habían tenido suficiente fe.

Una mujer en la tercera fila se tapó la boca. Al fondo, un hombre empezó a llorar en silencio.

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