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¡Impactantes revelaciones del As3sin4t0 de Rafael Orozco!: ¿Crimen Pasional o deuda con la Mafia?

Llega la Navidad, o el Año Nuevo, o cualquier celebración, un cumpleaños. Y en Colombia siempre aparece la música del Binomio de Oro y Naturalmente de Rafael Orozco, quien, según el periódico El Espacio, tuvo una extraña cita con la muerte. Y eso fue el 11 de junio de 1992 a las 10 de la noche. Y desde esa época, después de 32 años, hay un gran misterio.

¿Quién le quitó la vida y por qué le quitaron la vida a este, el que era el más grande cantante vallenato de Colombia? Y su muerte conmocionó naturalmente a este país. Y bueno, hemos invitado a Carlos Hugo Jiménez, en la época era el cronista estrella del espacio, y esto también para esa generación alfa, o la generación zeta, o los zelenials, o zilenials, o millenials.

Este era parte como de la época de las redes sociales y aquí salían los crímenes, los escándalos y naturalmente era un diario sensacionalista. Y ese 11 de junio, 10 de la noche, en Corferias usted estaba, era la celebración, si no estoy mal, de los 500 años del descubrimiento de América, habían grandes estrellas y ¿qué pasó? Rafael, no, eso era la revolución porque se estaban celebrando justamente los 500 años y había invitados especiales, Juan Gabriel, Susa, que era muy conocida en esa época por ser una de las figuras más representativas para la niñez.

Estaban obviamente invitados muchísimos cantantes, muchísimas estrellas estábamos justamente en la carpa donde estaba el salsero Oscar de León, que básicamente él fue el que le dio a conocer a todas estas personas que estaban en este lugar la tragedia de Rafael Orozco. ¿El paró de cantar? Inmediatamente.

¿Y qué dijo? O sea, él estaba interpretando una de sus canciones cuando de un momento a otro paró o sea, fue algo estamos ahí, estamos presentes cuando dijo, disculpen perdonen, pero tenemos que dar una noticia trágica que acaba de ocurrir en Barranquilla entonces la gente empezó a protestar que por qué habían parado la música, no sé qué cuando él dijo, desafortunadamente tengo que comunicarles que acaba de ser asesinado Rafael Orozco, eso fue una locura, la gente no lo creía, empezó a gritar y otros ya pues había muchos ya con licor en la cabeza,

es decir que ese tipo de bromas no se hacía, pero él obviamente, este tipo yo me acuerdo, bajó la cabeza, el tipo empezó casi a llorar también, a lamentar la muerte de Rafael Orozco. Y fue cuando uno dice, ¿cómo así? Se empieza a conectar con los medios de comunicación, la radio especialmente, a ver qué decían.

Pero no, no decían nada. Obviamente se suspendió la función ese día o esa noche. Y al otro día salió usted para Barranquilla? Claro, la noticia no era para menos se trataba del crimen de uno de los más grandes representantes de la música vallenata junto con Israel Romero entonces nos fuimos con el fotógrafo Álvaro Fernández, uno de los mejores reporteros gráficos de la época, a hacer el cubrimiento de esta noticia fatal para la música colombiana.

Llegamos a Barranquilla. Eso es indescriptible. Eso era una cuestión asombrosa, la gente enloquecida, los carros pitando, la gente llorando, las mujeres enloquecidas, o sea, corrían por las calles, eso era unos ríos de gente corriendo, pero enloquecidas, o sea, uno no sabía cómo describir esa conmoción tan bárbara que hubo ese día, el viernes 12 de junio, cuando llegamos a Barranquilla.

Y entonces esa tarde se llevó a cabo el Chepeleo. Sí, primero lo tuvieron en la Catedral Metropolitana, pero no dio abasto, o sea, la gente quería tocar el ataúd, quería ver a su ídolo, entonces lo tuvieron que llevar o trasladarlo para el Coliseo Humberto Perea, uno de los lugares más amplios, pero allí también la policía no ha dado aso, o sea, la gente era enloquecida, había como ese susto de que pudiera ocurrir otra tragedia porque la gente se tiraba a agarrar el atraccionista.

a querer destapar el féretro para ver a su ídolo. Y las calles eran ríos de carros, cornetas, la gente llorando, lloraba todo el mundo, pero hombres, mujeres, niños, todo el mundo lloraba la desaparición de Rafael. Y entonces el sepelio, ¿a qué horas? Pues el sepelio, nosotros cuando llegamos al cementerio Jardines del Recuerdo eran como las 5 ya se estaba nublando, ya empezaba el suelo a ocultarse y el ambiente era muy doloroso de mucha tristeza no hallaba uno o sea, yo me senté con mi máquina de escribir una Remington que cargábamos,

las cuartillas, porque en esa época, estamos hablando de 1992, eran las cuartillas, no había internet, no había nada de eso, y yo me senté en una tumba a cinco metros de donde abrieron la sepultura, y saqué mis cuartillas y empecé a escribir, o sea, yo no tenía tiempo de masticar la idea sino era lo que veía viendo ¿qué veía usted que iba escribiendo? pues una de las cosas más impresionantes Rafael fue ver cómo en el momento que iban a meter al ataúd Israel Romero y Fabio Poveda, que era un amiguísimo un hermano casi, un gran periodista

de la época en Barranquilla, y casi un hermano de Rafael Orozco, se abrazaron los tres. ¿Quiénes? Doña Clara Cabello, la esposa de Rafael Orozco, Israel Romero, el acordeonista, y Fabio, pero son un trío que el alma se le comprimía a uno. Y eso era lo que yo escribí. Esa primera crónica no está escrita como decir, un redactor cualquiera dice, sí, yo elaboro la historia.

No era lo que veía, porque inmediatamente había que terminar eso, enviar eso a Bogotá. Y una de las cosas más curiosas, el fotógrafo Álvaro Fernández, al que tengo que darle un gran crédito porque es un periodista, un reportero avesado. Ese tipo se ganó muchas cosas porque se trepó literalmente a un árbol cercano a la tumba, a manera de un dron humano.

Se subió y con su lente logró, pero hay hasta que en un momento abrieron la tapa del ataúd, tal vez para la última despedida de la esposa, y logró esa foto del rostro de Rafael Orozco. Y ahí pasamos a que te tocó quedarte más de un mes todos los días, más de un mes todos los días, porque todos los días el espacio abría con historias de Rafael Orozco. ¿Qué sucedió? ¿Cómo fue que lo mataron? Rafael Orozco había llegado de una presentación en Venezuela.

Llegó de sorpresa para sus hijas, porque obviamente él mantenía en muchas giras. Ese día la niña mayor, la hija de él, había terminado el colegio y le había pedido el permiso para hacer una pequeña fiesta con sus compañeritos, etc. Él llegó allá a su casa, él se fue a su cama a ver televisión, a ver películas, cuando de un momento a otro, como tipo nueve y media de la noche, lo llamaron, que lo necesitaban en la puerta.

Entonces la esposa, doña Clara Elena, le dijo, no, no, pues ¿para qué va a salir? Dígale a los muchachos que lo necesitan, que mañana los pueda atender. Entonces dijo, no, no, no, debe ser algo urgente. Él salió y efectivamente había dos personas ahí, dos músicos de Diomedes Díez, que supuestamente habían ido a pedirle, prestaban unos instrumentos para una presentación de Diomedes Díez. Eran muy amigos. Era Arisa, un señor de apellido Arisa y otro Corina.

En ese momento estaban hablando cuando apareció otra persona, una tercera persona, como dicen, de la nada, le disparó 10 veces con una pistola 7.65 de fabricación alemana. De esos 10 disparos, 9 hicieron impacto en el cuerpo de Rafael Orozco. Incluso dicen que uno de los disparos fue en el famoso lunar que tanto enamoró a las chicas y a las jovencitas de la época.

Obviamente la conmoción fue grande, la señora le avisaron que Rafael estaba herido, salió, lo encontró casi que de rodillas, él alcanzó como a tratar de incorporarse. Ahí había un carro, un Mercedes Benz, que era propiedad de Fabio Poveda. Él se lo había prestado porque a Rafael Orozco, el carro de él, un Mazda creo que yo, se lo habían robado días antes, como una especie de aviso, o sea, fue algo complicado.

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