Una llamada al 911. Seis sicarios armados con ametralladoras de uso exclusivo militar y un homicidio que iba a ocurrir en minutos llegaron convencidos de que nadie los iba a detener y fracasaron. Mientras procesamos eso, hoy te voy a contar cuatro cosas concretas. Primero, ¿quiénes eran esos seis hombres y qué iban a hacer dentro de ese motel? Segundo, como una llamada anónima y un minuto con 10 segundos cambiaron el resultado de esa noche.
Tercero, ¿qué arma encontraron en esa persecución que encendió alarmas en toda la cadena de seguridad federal? Cuarto, ¿qué significa la caída de el huesos para la estructura del CJN en el Pacífico después de la muerte del Mencho? Este canal existe porque alguien tiene que contar esto con detalle y sin miedo.
Si eso te importa, suscríbete ahora. un clic. Eso es todo lo que nos separa de que este tipo de análisis llegue a más gente. Quiero que entiendas el contexto antes de entrar al relato de esa noche. Porque si no entiendes qué es el CJNG en Colima en este momento, el operativo del 14 de mayo parece solamente otro enfrentamiento. Y no lo es.
Colima es el estado más pequeño de México en extensión, pero en términos de violencia por habitante ha sido durante años uno de los más golpeados del país. La razón es geográfica y estratégica al mismo tiempo. Colima conecta el puerto de Manzanillo, uno de los más importantes de América Latina para el tráfico de precursores químicos con los corredores hacia Jalisco, Michoacán y el Bajío.

El CJ no controla Colima por capricho, lo controla porque sin Colima no puede mover la cadena de producción de metanfetamina que lo sostiene económicamente. Desde la caída de Nemesio o ceguera Cervantes, el Mencho abatido en febrero de 2026, el cártel atraviesa una transición violenta, no en el sentido de que se esté desintegrando, sino en el sentido de que varios mandos medios están intentando posicionarse para el control regional.
El jardinero detenido el 27 de abril en Nayarit era uno de esos aspirantes. Su caída dejó un vacío en la franja costera del Pacífico que va desde Nayarit hasta Colima. En ese vacío, de acuerdo con reportes de inteligencia que se filtraron después del operativo, operaba una célula con características particulares.
No era una célula de distribución de drogas, era una célula de ejecución. un grupo de sicarios especializados cuya función era eliminar objetivos específicos en Jalisco y Colima. El hombre al frente de esa célula tenía un alias que en el ambiente de la seguridad pública colimense mencionaba con una mezcla de urgencia y cautela el huesos.
No se ha confirmado oficialmente su nombre completo. Lo que sí confirmaron las autoridades estatales y federales es que el huesos figuraba como objetivo prioritario de alto valor para la Secretaría de Seguridad de Colima y para el Gabinete de Seguridad Federal. Según versiones del operativo, su actividad principal en los últimos meses había estado concentrada en ejecuciones selectivas y presuntamente fungía como escolta directo de otro mando del CJNG, que aún no ha sido identificado públicamente.
Esa es la pieza del rompecabezas que las autoridades todavía no han puesto sobre la mesa. Vuelvo a ese punto más adelante porque es importante. El armamento que portaba esta célula no era el de una banda criminal promedio. El CJNG ha documentado en múltiples decomisos previos su acceso a armamento de uso bélico, armas que no deberían existir en manos civiles en ningún lugar del mundo.
Pero lo que se encontró en Colima esa madrugada tiene una categoría diferente. Eso también lo desarrollamos en detalle. Piensa en lo que eso significa. Significa que el CJNG en Colima no solo opera como organización criminal, significa que opera con capacidad militar real, significa que la brecha entre el Estado y el cártel en ese territorio no es solo de voluntad política, es de poder de fuego tangible.
Ahora te sitúo en el evento que desató el 14 de mayo de 2026, Colima Capital es una ciudad que a la 1 de la mañana empieza a vaciarse. Los negocios cierran, el tráfico desaparece, las avenidas principales quedan en ese silencio particular de las ciudades medias mexicanas cuando pasa la medianoche.
Es en ese silencio donde los grupos criminales se mueven con mayor confianza. Según reportes del gobierno de Colima, esa noche una célula del CJ integrada por seis hombres armados llegó a un motel ubicado sobre la carretera de salida hacia el municipio de Jiquilpán en Jalisco. La célula llegó en dos vehículos, un Passat y otro automóvil compacto, ambos con capacidad para moverse rápido, para mezclarse con el tráfico para desaparecer.
El objetivo de esa noche era específico. De acuerdo con la reconstrucción que presentó el secretario de seguridad de Colima en rueda de prensa, los sicarios habían identificado a una persona hospedada en ese motel. Esa persona iba a ser ejecutada esa noche. No hay detalles públicos sobre su identidad. Lo que sí es público es que el plan estaba en marcha.
Lo que la célula no calculó fue que alguien los vio llegar. Una llamada al 911. una persona que observó a los hombres armados y tomó la decisión en esa madrugada oscura de marcar el número de emergencias. Esa llamada es el pivote de toda esta historia. Sin ella, el desenlace de esa noche es otro. Si llevas tiempo siguiendo este canal, ya sabes que estos operativos no se explican solos con los primeros minutos.
Lo que importa es entender qué se movió después. Si todavía no estás suscrito, este es el momento. Dale click al botón de suscribirse, activa la campanita y sigamos. A la 1:09 de la madrugada, la señal de alerta llegó al sistema de despacho de la Policía Estatal de Colima. Una unidad del plan de despliegue territorial denominado Plan Cuadrante fue activada de inmediato.
El secretario de seguridad de Colima lo confirmó con un dato que quiero que escuches con atención. Desde que entró la llamada hasta que la unidad llegó al motel, transcurrieron un minuto y 10 segundos. Un minuto 10 segundos. Imagina lo que significa eso en términos operativos. Significa que el Estado estaba en posición.
Significa que el despliegue territorial funcionó exactamente para lo que fue diseñado. Significa que la respuesta no fue improvisada. fue el resultado de meses de reorganización de la seguridad pública en ese estado. A la 1:1 de la madrugada, los elementos de la policía estatal entraron al motel. Lo que encontraron fue un escenario de tensión inmediata.
Los dos vehículos de la célula seguían en el estacionamiento. Los seis hombres armados estaban en el lugar. Cuando vieron llegar a las fuerzas de seguridad, tomaron la decisión que los delata. En lugar de identificarse, abrieron fuego. A la 1:1, el primer intercambio de disparos ocurrió dentro del perímetro del motel. Los elementos policiales respondieron y lograron contener el avance.
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La célula intentó escapar. Los seis hombres se distribuyeron entre los dos vehículos y arrancaron a toda velocidad. A la 1:14, la persecución estaba en marcha sobre la autopista Colima, Guadalajara. Elementos de la marina que formaban parte del esquema de seguridad nocturno se incorporaron al operativo.
Dos patrullas por tierra, coordinación por radio y los dos vehículos de la célula acelerando hacia la salida de la ciudad. A la 1:19, uno de los vehículos, El Passat, en que viajaba el Huesos, tomó una desviación hacia la comunidad del Trapiche, una maniobra para romper la persecución, para perderse en los caminos secundarios que rodean la capital.
Pero en esa desviación algo falló. El vehículo perdió el control. Según los reportes oficiales, el Passat intentó tomar una curva a velocidad excesiva y terminó impactado fuera de la carretera. El auto se salió del asfalto. Los ocupantes sobrevivieron al impacto. A la 1:21, dos hombres descendieron del Passat accidentado.
El olor a polvo de carretera, a aceite quemado, a metal caliente llenaba ese tramo oscuro del trapiche. Y desde el suelo, desde atrás del vehículo volcado, los dos hombres volvieron a disparar. El ruido de las armas automáticas en esa carretera a la 1:21 de la madrugada no era el ruido de pistolas de 9 mm, era el ruido de algo diferente, algo que los elementos de seguridad reconocieron de inmediato como armamento de otra categoría.
A la 1:22, las fuerzas de seguridad respondieron al ataque. En ese intercambio final, los dos hombres que habían bajado del Passat fueron neutralizados. Cero bajas entre los elementos del estado. Cero policías heridos. Los otros cuatro integrantes de la célula lograron escapar en el segundo vehículo.
Esa es la parte de esta historia que las autoridades todavía no han cerrado. Cuatro hombres armados con el nivel de entrenamiento que vamos a describir sueltos en el estado de Colima. De acuerdo con reportes posteriores, el segundo vehículo fue encontrado abandonado en las afueras de la ciudad, vacío con casquillos adentro. y un arma de fuego en el asiento trasero.
Los cuatro hombres desaparecieron a pie. Ahora viene la parte que convierte este operativo en algo más que una persecución nocturna. Cuando los peritos y los elementos de seguridad comenzaron a revisar el Passat accidentado y el segundo vehículo abandonado, lo que encontraron encendió alertas en toda la cadena de mando, desde el nivel estatal hasta el gabinete federal.
El arsenal de comisado esa noche incluyó lo siguiente: una ametralladora FN Mini, fusiles de tipo AK47, cargadores de alta capacidad, equipo táctico completo. Quiero detenerme en la Mini porque merece un párrafo propio. La FN Mini es una ametralladora ligera de fabricación belga. Fue diseñada en los años 70 para uso exclusivo de ejércitos regulares.
La utilizan las fuerzas armadas de más de 40 países, entre ellos México. Puede disparar entre 700 y 1100 proyectiles por minuto. Sus proyectiles son capaces de perforar blindaje vehicular. En una versión para uso en helicóptero puede vaciar una cinta de 200 cartuchos en menos de 15 segundos. Esa arma no se consigue en ninguna armería, no se compra en ningún mostrador.
Para que llegue a manos de una célula criminal tiene que haber pasado por un proceso de desvío desde arsenales militares, un proceso que implica corrupción dentro de las propias instituciones de seguridad o un proceso de tráfico internacional de armamento de grado militar. El secretario de seguridad de Colima lo confirmó en su rueda de prensa.
Según versiones del operativo, este sería el primer aseguramiento de un arma de ese tipo en un enfrentamiento registrado en ese estado. El primero, lo que eso dice sobre el nivel de armamento que el Cota NG está introduciendo al Pacífico Centro en este momento no es tranquilizador. el valor estimado del arsenal de comisado esa noche, tomando como referencia los precios documentados del mercado negro de armamento táctico en México y considerando el valor operativo de una célula de ejecución de seis hombres con ese nivel de equipamiento, supera los
130 millones de pesos. No en droga, no en efectivo, en capacidad de fuego, en músculo armado, en lo que le costó al CJNG montar esa operación. Piensa en esa cifra, 130 millones de pesos en una sola célula de seis hombres enviada a ejecutar a una persona en un motel de Colima una noche de martes. Eso es lo que el CJNG está dispuesto a invertir en una ejecución puntual en su propio territorio.
El hombre que viajaba en ese Passat y que fue abatido en la carretera a El trapiche era uno de los sicarios más buscados del CJNG en la región Pacífico Centro. Las autoridades lo identificaron como el huesos, no es un alias elegido al azar. En el lenguaje interno de las células del cártel, los apodos reflejan reputación y la reputación de el huesos, de acuerdo con las labores de inteligencia previas al operativo, estaba construida sobre ejecuciones.
El secretario de seguridad de Colima fue preciso en un punto que quiero que retenga del estado es suficientemente largo como para ejecutar y retirarse. 70 segundos destruye ese supuesto. El tema del armamento fue planteado con la misma precisión. De acuerdo con reportes posteriores al operativo, el gabinete federal abrió una línea de investigación específica sobre el origen de la ametralladora Minimi de Comizada.
No como acto protocolario, sino porque una minimi en manos de una célula del CJNG en Colima implica necesariamente una cadena de tráfico que tiene que ser rastreada. Esa cadena puede llevar a arsenales militares, puede llevar a redes de tráfico internacional, puede llevar a puntos de corrupción institucional que el gabinete necesita identificar.
Eso todavía no está resuelto y es una de las preguntas abiertas más importantes que deja este operativo. Ahora la lectura de fondo. Porque este operativo no ocurre en el vacío, ocurre en un contexto que hay que leer con cuidado. El CJNG atraviesa el momento más complejo de su historia reciente. En febrero de 2026 murió el Mencho.
En abril de 2026 cayó el jardinero, señalado como uno de sus posibles sucesores. El 17 de mayo, hace dos días, el gabinete de seguridad federal desmanteló cinco narcolaboratorios vinculados a la red del jardinero en Jalisco, Nayarit y Sinaloa, con una afectación económica estimada en 650 millones de pesos. Y ahora el huesos ha batido en Colima.
No en una semana, no en un mes. En un periodo de 90 días, el CJNG ha perdido a su líder histórico, a su sucesor más visible y a uno de sus operadores de ejecución más importantes en el Pacífico. Eso no significa que el cártel esté cayendo. Los cárteles mexicanos han demostrado una capacidad de resiliencia y adaptación que desafía cualquier análisis lineal.
Lo que sí significa es que el Estado mexicano está golpeando en el momento exacto de mayor vulnerabilidad estructural del CJNG. Y eso tiene una lógica estratégica que vale la pena nombrar. Cuando una organización criminal pierde liderazgo en cascada en ese periodo de transición, los mandos medios compiten por el control.
Esa competencia genera violencia interna y la violencia interna genera errores, filtraciones de información, movimientos apresurados. operaciones mal calculadas como la que el Huesos llevó al motel de Colima esa madrugada. El gabinete de seguridad federal parece estar aprovechando exactamente ese momento. No es casualidad que los operativos de mayor impacto de los últimos 90 días hayan golpeado precisamente en el corredor Jalisco Nayarit Colima.
Esa es la columna vertebral del CJNG. Si esa columna se fractura, la capacidad de la organización para sostener su hegemonía en el Pacífico se debilita de forma estructural, no coyuntural. Hay otra dimensión en este análisis que no puede ignorarse. Los cuatro sicarios que escaparon esa noche en Colima son ahora el eslabón más importante de esta historia.
Cuatro hombres que conocen la identidad del mando que envió a El Huesos. cuatro hombres que pueden, si son capturados, abrir una cadena de información que lleve directamente al objetivo que las autoridades todavía no han nombrado públicamente. La presión sobre esos cuatro hombres, desde el lado del Estado y desde el lado del propio cártel es enorme, porque en la lógica del crimen organizado, un testigo que puede hablar es un problema que se resuelve de una sola manera.
Antes de cerrar, quiero darte la pregunta que este operativo deja sin responder y que ningún comunicado oficial ha tocado directamente. El huesos era el escolta de otro objetivo prioritario. Eso lo confirmó el propio secretario de seguridad de Colima. Ese otro objetivo sigue libre y envió a su escolta personal a dirigir una ejecución en un motel, en un vehículo identificable con un arsenal que incluía armamento de uso exclusivo militar.
La pregunta es, ¿por qué no? En el sentido de por qué ordenó la ejecución. Eso tiene una respuesta criminal obvia. La pregunta es, ¿por qué ese mando que tiene los recursos para operar con discreción eligió enviar a su escolta directo con armamento bélico a una operación que se podía resolver de otras maneras? La respuesta más inquietante es la más simple, porque creía que nadie lo iba a detener, porque la impunidad en ese territorio era tan consolidada que el nivel de riesgo calculado era prácticamente cero.
Y eso nos dice algo sobre el antes y el después del 14 de mayo en Colima. Antes ese cálculo era correcto, después ya no lo es. Eso es exactamente lo que Harfouch lleva meses intentando construir. No solo la capacidad de responder cuando ocurre algo, la capacidad de que el cártel calcule diferente antes de que ocurra.
Dime en los comentarios si crees que cuatro sicarios que escaparon esa noche ya fueron encontrados o si siguen operando en el estado. Y dime algo más, si el estado puede responder en 70 segundos en Colima, ¿por qué no puede hacerlo en todos lados al mismo tiempo? Esa respuesta es incómoda y la vamos a explorar en el próximo video, donde entramos de lleno a lo que pasó con los cinco narcolaboratorios del jardinero el 17 de mayo y lo que revelan sobre la capacidad productiva que el CJ tenía montada aunque ya no tuviera
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