Eran famosos, reconocidos y admirados en todo Colombia. Tenían fama, cámaras apuntándoles y millones de seguidores. Pero detrás de todo eso existía una verdad que el mundo aún no conocía. Una verdad que muchos de ellos ocultaron durante años por miedo al juicio y al rechazo. Hoy en este documental vamos a hablar de los famosos colombianos que cambiaron de sexo de hombre a mujer.
Historias reales de personas reales que decidieron dejar de esconder quiénes son verdaderamente y enfrentaron al mundo con la cabeza en alto. Si todavía no estás suscrito a este canal, suscríbete ahora y activa la campana de notificaciones para no perderte ningún video como este. Quédate hasta el final porque estas historias te van a sorprender. Número uno, Hendry Cardeño.
Hendry Cardeño nació en 1975 en la ciudad de Cúcuta, Colombia. Desde muy pequeña se dio cuenta de que era diferente a los demás niños que la rodeaban. Mientras muchos niños disfrutaban jugar fútbol en las calles del barrio, ella sentía interés por explorar ropa, colores y estilos que combinaban más con la manera en que se veía a sí misma.
En aquella época, hablar sobre identidad de género era algo común, especialmente en ciudades conservadoras. Eso hizo que su infancia estuviera marcada por momentos difíciles, comentarios crueles y situaciones de discriminación tanto en la escuela como cerca de casa. A pesar de vivir días complicados, Hendry encontró fuerza en el apoyo de su madre.
Ella siempre estuvo al lado de su hija, ayudándola en los momentos más delicados y ofreciéndole protección cuando el prejuicio parecía demasiado fuerte. Poco a poco, Hendry comenzó a construir su identidad de manera cuidadosa. Prefería usar ropa unisex para evitar reacciones demasiado fuertes de las personas que la rodeaban.
Después empezó a maquillarse discretamente, intentando sentirse cómoda sin llamar demasiado la atención. Cada pequeño cambio representaba valentía dentro de una sociedad que todavía sabía muy poco sobre las mujeres Crans. Antes de convertirse en una figura reconocida nacionalmente, Henry ya trabajaba en el mundo de la moda y el estilo.
Durante más de 20 años desarrolló una carrera como diseñadora, aprendiendo a usar su creatividad para transformar telas en prendas. llenas de personalidad, pero fue en la televisión cuando su vida cambió por completo. En 2005 recibió la oportunidad de interpretar a la Reyes en la telenovela Los Reyes, transmitida por el canal RCN.
Ese popel marcó la historia de la televisión colombiana porque Hendry se convirtió en la primera mujer transar en el país. El público rápidamente se enamoró de Laisa. A diferencia de muchos personajes trans mostrados en aquella época. Ella no era presentada de forma ofensiva ni ligada a estereotipos negativos.
Laisa era divertida, inocente, carismática y llena de humor. Su presencia llevó frescura a la novela y abrió espacio para nuevas conversaciones sobre diversidad en la televisión colombiana. El éxito fue tan grande que Hendry recibió premios importantes, incluyendo reconocimientos en los premios TV y novelas y en Talento Caracol.
Por primera vez, una actriz trans conseguía ese tipo de destaque en premiaciones tan importantes. Con el paso de los años, Hendry continuó ampliando su carrera. Actuó en la serie La Esquina del participó en el reality bailando con las estrellas y mostró otro lado de su personalidad en MasterChef Colombia en 2021. También creó un documental sobre la comunidad LGBTQ+ escrito y narrado por ella misma, compartiendo no solo su historia, sino también las experiencias de muchas mujeres transcolombianas.
A pesar de la fama, Hendry siempre mantuvo su vida amorosa lejos de los reflectores. En 2019 llamó la atención en redes sociales al publicar una fotografía de juventud tomada antes de su transición. La imagen generó una enorme repercusión y abrió debate sobre identidad. Valentía y respeto. Hoy continúa siendo una referencia importante para la comunidad LGBT y Q+, especialmente para mujeres trans, que ven en su camino un ejemplo de resistencia, talento y esperanza para enfrentar los desafíos que todavía aparecen a diario. Incluso después de
tantos años de carrera, Hendry aún enfrenta críticas y comentarios prejuiciosos. Sin embargo, prefiere responder con trabajo, presencia y autenticidad. En entrevistas suele decir que su mayor victoria fue abrir puertas para que otras personas trans pudieran soñar con un espacio dentro del arte y la televisión.
Y mientras nuevos proyectos siguen apareciendo, su historia continúa inspirando a generaciones enteras en Colombia. Número dos, Isabela Santiago. Isabela Santiago nació el 18 de febrero de 1992 en Caracas, Venezuela. Antes de asumir públicamente su identidad femenina, era conocida como Cravan Carvallo Santiago. Desde muy pequeña sentía que algo dentro de ella no encajaba con la manera en que el mundo esperaba que se comportara.
Cuando tenía apenas 8 años, se dio cuenta de que se sentía atraída por niños de su misma edad y eso le generaba mucha confusión. creció en una familia cristiana y conservadora, donde existían reglas muy estrictas sobre el comportamiento, la apariencia y las relaciones. Durante mucho tiempo intentó esconder sus sentimientos para evitar juicios y conflictos.
Durante la adolescencia, Isabela comenzó a comprender mejor quién era realmente. Aún así, el miedo seguía presente. Sabía que asumir su identidad podría cambiar completamente su relación con su familia y con las personas que la rodeaban. A los 18 años decidió salir de casa después de muchos conflictos familiares.
Sentía que necesitaba encontrar su propio camino, aunque todavía no sabía cómo sería su futuro. En ese periodo difícil, eligió el nombre Isabela, inspirado en su pasión por las historias de vampiros. Ella decía que se sentía como una vampira ante la sociedad, alguien observado con extrañeza por ser diferente.
Al cumplir 18 años, le contó a su madre que quería iniciar su transición para vivir como una mujer transexual. La noticia no fue bien recibida al principio. Pasaron casi dos años sin hablarse. Isabela tuvo que encontrar fuerzas para continuar sola mientras intentaba educar a su familia sobre identidad de género y respeto.
Con el tiempo, la relación entre madre e hija comenzó a cambiar. Hoy Isabela afirma que su madre se convirtió en su mejor amiga y en una de las personas más importantes de su vida. Su carrera empezó a ganar reconocimiento en 2010 cuando ganó el concurso Miss Gay Venezuela. Ese triunfo le abrió puertas importantes y aumentó su confianza.
Pocos años después, en 2014, alcanzó un momento histórico al convertirse en la primera mujer transvenezolana en ganar el Miss International Queen realizado en Tailandia. El concurso es considerado uno de los eventos de belleza para mujeres trans más importantes del mundo. La victoria le dio visibilidad internacional y transformó completamente su vida profesional.
En 2017 llegó a Colombia en busca de nuevas oportunidades como actriz. Debutó en la producción Nadie me quita lo bailao y rápidamente conquistó un espacio en la televisión colombiana. Más adelante se convirtió en la primera mujer transprotagonista de una telenovela en el país al interpretar a Lala en Lalas Spa emitida por el canal RCN.
El papel marcó un paso importante para la representación trans en la televisión latina. Pese al éxito, Isabela también enfrentó dolores profundos en su vida amorosa. Entrevistas contó que muchas veces sentía tristeza al pensar que no recibía el amor que merecía por ser una mujer trans. También reveló haber vivido una relación abusiva en la que sufrió violencia por parte de una pareja.
Aunque estaba muy enamorada, intentó perdonarlo antes de decidir sacarlo definitivamente de su vida. Hoy habla abiertamente sobre el prejuicio, el rechazo y las dificultades que enfrentan las mujeres trans al buscar relaciones sinceras. Mientras Isabela seguía conquistando espacio en la televisión y en los realities corbianos, otra mujer trans comenzaba a llamar la atención dentro del medio artístico del país.
Santana Rosa también comenzaba una transformación que cambiaría completamente su historia. Número tres, Santana Rosa. Antes Santiago Felipe Gómez. Santana Rosa es una actriz transcolombiana que logró construir su espacio dentro del mundo artístico después de enfrentar un proceso personal lleno de cambios y desafíos.
Antes de asumir públicamente su identidad femenina, era conocida como Santiago Felipe Gómez. Durante varios años trabajó en producciones televisivas colombianas mientras intentaba entender mejor quién era realmente. Aunque desde joven sentía que existía una desconexión entre su identidad y la manera en que era vista por la sociedad, prefirió mantener muchos de esos sentimientos en privado mientras buscaba estabilidad en su carrera profesional.
El ambiente artístico colombiano no siempre fue sencillo para las personas trans. Durante mucho tiempo existieron pocos espacios seguros y casi ninguna representación auténtica dentro de la televisión. Santana observaba esa realidad mientras intentaba encontrar confianza para vivir acorde con su identidad.
Poco a poco comenzó un proceso de transformación personal que finalmente decidió compartir públicamente. Cuando asumió su identidad femenina y adoptó el nombre Santana Rosa, su vida cambió por completo, tanto a nivel personal como profesional. A diferencia de otras figuras públicas transbia, Santana siempre prefirió mantener gran parte de su vida privada lejos de los medios de comunicación.
rara vez habla de relaciones sentimentales o conflictos familiares. Su manera de enfrentar la exposición pública ha sido mucho más reservada y tranquila. Sin embargo, eso no impidió que muchas personas comenzaran a verla como una figura importante dentro de la representación trans en el entretenimiento colombiano.
Después de su transición pública, continuó trabajando en distintas producciones televisivas del país. Su presencia comenzó a llamar la atención porque representaba una nueva etapa para la televisión colombiana en donde poco a poco las mujeres trans empezaban a ganar más visibilidad fuera de los estereotipos tradicionales.
Santana buscó construir una imagen profesional basada en el talento y la disciplina, intentando demostrar que las personas trans podían ocupar cualquier espacio dentro de la industria artística. En redes sociales, Santana ocasionalmente comparte reflexiones sobre su experiencia como mujer transístico. Aunque no suele entrar en demasiados detalles personales, sí ha hablado sobre los desafíos que enfrentan muchas mujeres trans al intentar desarrollar una carrera pública.
También ha mencionado la importancia de la aceptación personal y del respeto hacia la diversidad, temas que considera fundamentales para las nuevas generaciones. Su historia refleja una realidad diferente a la de otras celebridades trans más mediáticas. Santana eligió un camino más silencioso, enfocado principalmente en su trabajo y en su crecimiento personal.
Esa decisión le permitió construir una relación distinta con el público, basada más en la admiración profesional que en el escándalo o la exposición constante de su vida privada. Con el paso de los años, Santana Rosa se convirtió en una de las actrices trans que ayudaron a ampliar la representación dentro de la televisión colombiana.
Aunque todavía existen prejuicios y obstáculos, su presencia demuestra cómo la industria comenzó lentamente a abrir espacios para historias y talentos diversos. Y mientras continúa avanzando en su carrera artística, nuevas voces trans siguen apareciendo inspiradas por mujeres como ella, que decidieron vivir con autenticidad, incluso en medio de una sociedad que muchas veces todavía lucha por comprenderlas.
Número cuatro, Maras y Fuentes. Maras y Fuentes construyó una historia muy diferente a la de muchas figuras públicas trans de América Latina. Aunque nació en Estados Unidos, pasó los primeros 10 años de su vida en México antes de mudarse a Colombia junto a su familia. Fue en Medellín, donde comenzó gran parte de la etapa que transformaría su vida personal y profesional.
Antes de asumir completamente su identidad femenina, su nombre era Kevin. Desde muy pequeña sentía que no encajaba con la identidad masculina que los demás esperaban de ella y poco a poco empezó a expresar quién era realmente. A diferencia de muchas personas trans que enfrentan rechazo total dentro de sus hogares, Mara contó con un apoyo importante de parte de su padre durante momentos decisivos de su transición.
Cuando tenía apenas 12 años, él la acompañó a realizar exámenes médicos para detener la pubertad masculina. Ese acompañamiento marcó profundamente su vida y le permitió atravesar el proceso con mayor tranquilidad emocional. Desde entonces, comenzó a construir la identidad con la que hoy es conocida públicamente.
El nombre Mara también tiene un significado especial para ella. Lo eligió porque siente una conexión muy fuerte con el mar y la vida marina. En varias ocasiones explicó que ama bucear y que siempre sintió fascinación por el océano. Por eso muchas veces se describe como una sirena. Esa imagen se convirtió en una manera simbólica de expresar su identidad y la relación que tiene con su cuerpo.
Mara ha dicho públicamente que nunca sintió la necesidad de someterse a cirugía de reasignación sexual. Prefirió enfocarse en procedimientos de feminización facial y en implantes mamarios para sentirse más cómoda consigo misma. Con el paso de los años, logró que todos sus documentos legales fueran actualizados como mujer, incluyendo los documentos colombianos.
En 2023 decidió realizarse una cirugía de feminización facial que consideraba importante para completar una etapa de su transición y fortalecer su autoestima. Aunque siempre habló con sinceridad sobre su imagen, también dejó claro que no quería ser definida únicamente por ser una mujer trans. Incluso llegó a declarar que le gustaría vivir en una sociedad donde las personas dejaran de usar tantas etiquetas.
Su entrada al mundo de la moda ocurrió a los 17 años. Comenzó trabajando en comerciales y rápidamente llamó la atención por su apariencia y personalidad frente a las cámaras. Su madre, que es diseñadora de moda, influyó mucho en ese interés artístico y creativo. Sin embargo, el gran salto a la fama llegó en 2019 cuando participó en el reality La agencia Batalla de Modelos, transmitido por Caracol Televisión.
Durante el programa reveló públicamente que era trans, lo que generó fuertes discusiones en redes sociales y una enorme atención mediática. La exposición pública trajo también momentos difíciles. Mara habló abiertamente sobre problemas de salud mental y sobre su lucha contra la adicción al Tusi, una droga sintética muy conocida en algunos ambientes nocturnos.
confesó que llegó a pasar meses sin dormir debido al consumo y reconoció que atravesó etapas muy oscuras emocionalmente. Sus declaraciones sorprendieron a muchas personas porque decidió mostrarse vulnerable en lugar de esconder sus dificultades. A pesar de todo, Mara continúa intentando reconstruirse mientras sigue presente en redes sociales y en el mundo del entretenimiento.
Y mientras nuevas figuras trans aparecen constantemente en América Latina, historias como la suya siguen generando conversaciones sobre identidad, aceptación y salud emocional dentro de una industria que todavía continúa cambiando lentamente. Número cinco, Linda Ypez. Linda Yepames nació en Barranquilla, en la región Caribre de Colombia, una ciudad conocida por su música, su alegría y su famoso carnaval.
Antes de asumir completamente su identidad femenina, su nombre era Robin. Desde muy joven comenzó a sentir que su vida debía seguir un camino diferente al que muchas personas esperaban de ella. Aunque crecer siendo una persona transvadora no fue sencillo, Linda siempre mostró una personalidad fuerte y una enorme determinación para construir el futuro que deseaba.
Durante sus primeros años enfrentó inseguridades, críticas y momentos difíciles relacionados con su identidad de género. Sin embargo, decidió enfocarse en su educación y en sus metas personales. Se graduó en administración de empresas y poco a poco comenzó a abrirse espacio en distintos ambientes profesionales.
Al mismo tiempo, avanzaba en su transición de manera natural y visible para quienes la rodeaban. Con el paso de los años, muchas personas pudieron observar cómo evolucionaba no solamente físicamente, sino también en confianza y seguridad personal. Uno de los aspectos más comentados de su transición fue el cambio de su voz. En 2015, Linda decidió someterse a una cirugía en las cuerdas vocales para lograr un tono más femenino.
Para ella, la voz representaba una parte importante de su identidad y de la imagen que quería proyectar frente al público. Esa transformación llamó la atención porque ocurrió mientras ya comenzaba a tener presencia en medios de comunicación, permitiendo que los televidentes acompañaran su evolución de manera muy cercana.
Antes de alcanzar reconocimiento nacional, Linda participó en el Miss Universe Gay realizado en Barranquilla. Ese concurso representó uno de sus primeros pasos dentro del mundo de la imagen pública y le ayudó a ganar confianza frente a las cánaras. Sin embargo, su verdadera oportunidad llegó en 2014 cuando debutó como presentadora del programa Las noticias en el canal Telecaribe junto al periodista José Gómez Daa.
Con ese trabajo se convirtió en la segunda mujer trans en presentar noticias en Colombia. Su presencia marcó un momento importante para la representación transombianos. La audiencia comenzó a conocerla no solamente por su belleza, sino también por su profesionalismo y carisma frente a las cámaras. Con el tiempo, Linda continuó creciendo en televisión y en 2021 ingresó al programa matutino Buen día Colombia del canal RCN, trabajando como corresponsal en Barranquilla.

Paralelamente también se destacó dentro de eventos culturales importantes de su ciudad y llegó a ser reina del carnaval de Barranquilla en dos ocasiones, algo que aumentó todavía más su popularidad en la región. Además de la televisión, Linda decidió desarrollar proyectos propios. Creó Spaccio, una empresa enfocada en belleza y spa, demostrando su interés por el emprendimiento y el mundo estético.
Para ella, construir negocios propios también representa una manera de mostrar que las mujeres translarse en muchos campos diferentes. Incluso declaró públicamente que hoy las mujeres trans tienen más alternativas laborales además del trabajo sexual. Una realidad que durante décadas marcó la vida de muchas personas trans. En cuanto a su vida sentimental, Linda mantiene bastante discreción.
No se conoce públicamente si tiene pareja, aunque suele recibir muchos comentarios de admiradores en redes sociales. En 2024, su nombre apareció en titulares después de que circulara un video falso que la relacionaba sentimentalmente con el presidente Gustavo Petro durante un viaje en Panamá. Ella reaccionó con humor y tranquilidad, evitando convertir la polémica en un conflicto mayor.
Mientras su carrera sigue creciendo, Linda Ypez continúa representando una nueva generación de mujeres transcolombianas que buscan abrir espacios en la televisión, los negocios y la sociedad. Número seis, Dana Sultana. Dana Sultana nació en Medellín, Colombia, dentro de una familia tradicionalista donde las ideas sobre género y comportamiento eran muy estrictas.
Antes de asumir públicamente su identidad femenina, su nombre era Jonathan Pérez. Desde muy pequeña sentía que existía una diferencia entre cómo era vista por los demás y cómo realmente se sentía por dentro. Mientras crecía, comenzó a entender que no se identificaba con el cuerpo en el que había nacido y que quería vivir plenamente como mujer.
Aunque ese proceso estuvo lleno de dudas y momentos difíciles, enfrentó sus decisiones con una madurez que llamó la atención incluso de las personas más cercanas. Durante la adolescencia decidió iniciar su transición y adoptar el nombre Dana Sultana. Poco a poco empezó a construir una nueva etapa de su vida basada en autenticidad y libertad.
Encontró en el modelaje, la actuación y el baile, espacios donde podía expresarse sin esconder quién era realmente. Gracias a su presencia frente a las cámaras y a su personalidad carismática, comenzó a ganar seguidores en redes sociales y oportunidades de trabajo, especialmente entre Colombia y Puerto Rico.
Con el tiempo, Dana también empezó a hablar públicamente sobre la realidad de las personas trans, mostrando tanto los momentos felices como las dificultades que muchas veces acompañan estos procesos. Sin embargo, fue su historia familiar la que terminó convirtiéndose en una figura conocida internacionalmente. Todo comenzó cuando hizo oficial su relación con Esteban Landrao en julio de 2019.
Desde el principio, ambos dejaron claro que compartían el sueño de formar una familia y convertirse en padres. Esteban Landrao, entrenador físico puertorriqueño, es un hombre trans que nació con cuerpo femenino y todavía conservaba sus órganos reproductivos femeninos. Gracias a eso, la pareja tomó la decisión de intentar tener un hijo de manera natural.
En febrero de 2020 anunciaron públicamente que estaban esperando a su primer bebé. Desde ese momento compartieron gran parte del proceso en redes sociales, generando miles de reacciones en diferentes países. Muchas personas apoyaban la historia de amor de la pareja, mientras otras reaccionaban con críticas y prejuicios.
Dana explicó varias veces que existían muchas formas de formar una familia y que ellos simplemente eligieron la opción que consideraban correcta para su relación. afirmó que pudieron recurrir a otras alternativas como un vientre solidario, pero que en su caso el embarazo natural era posible y decidieron vivir esa experiencia juntos.
Durante meses compartieron fotografías, videos y reflexiones sobre la llegada del bebé, convirtiéndose en una de las parejas trans más visibles de América Latina. En julio de 2020, en Bayamón, Puerto Rico, Esteban dio a luz mediante Sesánea al primer hijo de la pareja. El bebé recibió el nombre de Ariel Landrao Pérez.
Dana explicó que eligieron ese nombre porque lo consideraban neutral y porque querían que su hijo creciera libre de presiones relacionadas con el género. Según ella, Ariel no tendría que definirse por lo que la sociedad esperaba de él al nacer. Después del nacimiento, la pareja logró otro momento histórico. En agosto de 2020 se convirtieron en los primeros padres trans en obtener oficialmente el certificado de nacimiento de su hijo en Puerto Rico, un documento que reconocía legalmente la identidad de ambos como padres trans. Ese hecho fue considerado
un avance importante para muchas familias diversas. Mientras Dana y Esteban continuaban construyendo su vida familiar frente a millones de personas en redes sociales, sus historias comenzaron a abrir nuevas conversaciones sobre identidad, amor y maternidad dentro de las comunidades translatinoamericanas. Número siete, Juana Jiménez.
Juana Jiménez nació en Cali, Colombia bajo el nombre de John Edison Jiménez Toro. Desde muy pequeña entendió que la identidad que sentía dentro de sí no coincidía con el género que le habían asignado al nacer. Mientras otros niños jugaban con pelotas y carros, ella prefería pasar el tiempo con las muñecas de sus primas.
Su madre intentaba guiarla hacia actividades consideradas masculinas, pero Juana siempre se inclinaba naturalmente hacia aquello con lo que se sentía cómoda. Esa diferencia comenzó a generar burlas, discriminación y momentos difíciles durante su infancia y adolescencia. Con el paso de los años, aprendió a esconder parte de lo que sentía para intentar sobrevivir dentro de un ambiente que no aceptaba fácilmente la diversidad.
En entrevistas llegó a decir que el primer personaje que tuvo que interpretar en su vida fue el de un niño que realmente no era. Esa frase resumía el dolor que sentía al tener que actuar constantemente para evitar el rechazo de quienes la rodeaban. Cuando finalmente su familia descubrió que era trans, la reacción no fue positiva.
La falta de aceptación la llevó a abandonar Cali siendo todavía muy joven, buscando en otro lugar la oportunidad de vivir con libertad. A los 18 años emigró a Italia. Llegó prácticamente desde cero, enfrentando las dificultades de ser inmigrante, extranjera y además una mujer trans. Durante sus primeros años en Europa trabajó presentando espectáculos de danza en la Muasácina, una de las discotecas más famosas de Roma.
Ahí comenzó a llamar la atención por su talento artístico y su fuerte presencia escénica. Una noche, una persona que asistía al espectáculo quedó impresionada con su actuación y la invitó a participar en un casting para una producción del cineasta italiano Mauricio Pony. Joana decidió intentarlo y logró quedarse con un papel en la película Bésame mucho.
Ese momento marcó el verdadero comienzo de su carrera artística. Poco tiempo después, en 1998, volvió a ser descubierta durante un espectáculo de cabaret y consiguió participar en otra producción cinematográfica. Gracias a esas oportunidades se convirtió en la primera actriz trans colombiana en trabajar para Ray 1, uno de los canales más importantes de Italia.
Con los años, su carrera siguió creciendo hasta participar en más de 40 producciones italianas entre películas y series de televisión. Su esfuerzo y disciplina la llevaron a compartir escenas con figuras reconocidas internacionalmente como Robert de Nibro y Monica Beluchci. También participó en la exitosa comedia televisiva Piobito Dalelo, que alcanzó altos niveles de audiencia en horario estelar.
Aunque logró construir una carrera importante en Europa, Joanna nunca olvidó las dificultades que enfrentó como inmigrante trans indocumentada. Durante varios años sufrió discriminación en aeropuertos y oficinas migratorias porque su apariencia femenina no coincidía con los documentos que todavía llevaban su antiguo nombre.
Esa experiencia inspiró más adelante el cortometraje Ni una más, donde actuó con Maras y Fuentes y Fernando Solózano. En 2020 dio otro paso importante al debutar como directora con la película Harmoní, Reina de la noche. El filme basado en una historia real cuenta la vida de una mujer trans que sobrevivió a dos atentados violentos en distintos países.
La producción ganó decenas de premios en festivales internacionales y consolidó todavía más el reconocimiento de Joana dentro del cine europeo. A pesar de su éxito, siempre mantuvo su vida sentimental lejos de los medios. Y mientras continuaba abriendo caminos para otras personas trans, su historia seguía demostrando que la perseverancia puede transformar incluso las experiencias más dolorosas en inspiración para nuevas generaciones.
Número ocho, Bella Castiblanco. Bella Castiblanco, conocida también como Isabela Castiblanco, nació en Medellín, en el departamento de Antioquia. Antes de iniciar públicamente su transición, su nombre era Dave Castiblanco. Desde muy joven mostró interés por el modelaje y por el mundo artístico, destacándose por una imagen andrógina que combinaba características femeninas y masculinas.
Esa apariencia llamó la atención de muchas personas y terminó convirtiéndose en una de las razones por las que fue seleccionada para participar en el reality, la agencia Batalla de Modelos, transmitido en 2019. Durante el programa todavía se presentaba como Dave, pero ya existían señales de la transformación personal que más adelante cambiaría completamente su vila.
Después del reality, decidió comenzar oficialmente su transición para convertirse en mujer trans. El proceso estuvo lleno de emociones, descubrimientos y también dificultades relacionadas con el prejuicio social. Poco a poco empezó un tratamiento hormonal que duró varios meses y que produjo cambios visibles en su cuerpo como el crecimiento de los senos, las caderas y la transformación de su piel.
Uno de los apoyos más importantes en esa etapa fue Maras y Fuentes. Las dos trabajaron juntas en campañas de modelaje y construyeron una amistad muy cercana. Mara acompañó a Isabela en momentos importantes de su transición y le brindó apoyo emocional cuando comenzaron las críticas y comentarios negativos. Isabela confesó que muchas veces el prejuicio apareció de donde menos lo esperaba.
Antes de iniciar su transición, decía que los hombres eran quienes más la discriminaban. Sin embargo, después comenzó a recibir comentarios ofensivos de algunas mujeres que cuestionaban su identidad femenina. A medida que avanzaba en su proceso, Isabela empezó a compartir públicamente cada etapa con sus seguidores en redes sociales.
Publicó un video anunciando que ya había cambiado oficialmente sus documentos legales pasando de Dave a Isabela y actualizando también su género en el Registro Civil. El video alcanzó miles de reproducciones y se convirtió en un momento muy importante para ella. Poco tiempo después, en enero de 2021, contó emocionada que se había realizado una cirugía de implantes mamarios, celebrando el momento con humor y alegría en sus redes sociales.
La vida de Bella también estuvo marcada por momentos difíciles relacionados con la transfobia. En julio de 2020 denunció públicamente haber recibido amenazas de muerte después de realizar una transmisión en vivo junto a maras y fuentes. Durante esa conversación, ambas hablaron sobre experiencias amorosas relacionadas con el mismo hombre, situación que provocó reacciones violentas en redes sociales.
A pesar del miedo, Bella decidió no guardar silencio y continuó defendiendo su derecho a vivir libremente. Su vida sentimental también llamó mucho la atención de los medios. En un momento hizo pública una relación poliamorosa con Maras y Fuentes y el modelo Alejandro Betancurt. La relación apareció incluso en portadas de revistas y generó muchas conversaciones sobre diversidad afectiva y sexualidad.
Mara llegó a describir esa etapa como una experiencia inolvidable que la hizo muy feliz. Sin embargo, el vínculo terminó poco tiempo después y Bella decidió darse una nueva oportunidad en el amor. Más adelante conoció a David Palao, un hombre apasionado por los videojuegos, las artes marciales y el budismo.
La relación creció de manera tranquila y estable hasta que en 2024 decidieron casarse civilmente en una ceremonia íntima realizada en el hotel Four Seasons Casa Medina en Bogotá. Bella compartió mensajes llenos de emoción sobre el compromiso de construir una vida juntos basada en amor, paciencia y apoyo mutuo. Mientras continúa creciendo en el modelaje y en redes sociales, Bella nunca deja de agradecer a su madre, quien ha sido uno de los pilares más importantes durante toda su transición y en cada etapa de su vida. Número nueve, Luna Guil. Luna
Isabel Gil nació en Medellín, Antioquia, y con el paso de los años se convirtió en una de las influenciadoras trans más reconocidas de Colombia. Aunque su nombre masculino de nacimiento nunca fue revelado públicamente, Luna decidió compartir gran parte de su historia personal en redes sociales, especialmente todo lo relacionado con su transición y con las experiencias que vivió como mujer transader muchos prejuicios.
Desde muy joven sintió interés por el mundo artístico, la música y la moda. Con el tiempo comenzó a utilizar las plataformas digitales como un espacio para expresarse libremente y conectar con otras personas que pasaban por situaciones similares. Su personalidad directa, divertida y auténtica llamó rápidamente la atención.
A diferencia de muchos creadores de contenido que muestran solamente momentos perfectos, Luna decidió hablar también sobre los aspectos difíciles de la vida cotidiana de las mujeres trans en América Latina. En sus videos y transmisiones suele conversar sobre relaciones amorosas, inseguridades, autoestima, fiestas, amistades y experiencias que forman parte de la realidad trans en América Latina.
Gracias a esa sinceridad, logró construir una comunidad muy fiel de seguidores que la acompañan tanto en los momentos felices como en las etapas complicadas. Muchas personas comenzaron a verla no solo como una influencer, sino también como una voz importante para jóvenes trans que buscaban sentirse representados. Uno de los momentos que más aumentó su popularidad ocurrió cuando compartió públicamente fotografías y videos de antes y después de su transición.
Las imágenes se viralizaron rápidamente en TikTok y alcanzaron cientos de miles de visualizaciones. Para muchos seguidores, Luna representaba un ejemplo de confianza y libertad personal. Sin embargo, ella misma explicó varias veces que la transición no es solamente un cambio físico, sino también un proceso emocional profundo que puede incluir miedo, dudas y aprendizaje constante.
Además de su trabajo en redes sociales, Luna logró destacar internacionalmente como DJ. Se especializó en géneros como Tribal House, Tech House y Huaracha, estilos muy populares dentro de fiestas y eventos de la comunidad LGBTQI+. Gracias a sus presentaciones llenas de energía y a su conexión con el público, comenzó a recibir invitaciones para participar en eventos importantes, tanto en Colombia como en otros países.

Su carrera musical le permitió construir una identidad artística mucho más amplia. alejándose de la idea de ser conocida únicamente como influencer trans. Luna también forma parte de un grupo informal de creadoras de contenido transcombianas conocidas en redes como las MRP, siglas de mujeres reales poderosas.
Junto a figuras como Kim Zuluaga y Mony Gill, creó una imagen de apoyo mutuo, amistad y representación dentro de las plataformas digitales. El grupo se volvió muy popular entre jóvenes LGBTQ y más, que encontraban inspiración en sus historias y en la manera abierta en que hablaban sobre identidad y diversidad. En 2024, Luna participó en el More Pride Fest, uno de los eventos LGBTQ y más importantes del circuito colombiano.
Su presencia ayudó a consolidar todavía más su reconocimiento dentro de la escena artística y de entretenimiento del país. Sin embargo, más allá de la música y la fama, Luna continúa hablando frecuentemente sobre temas sensibles relacionados con las relaciones sentimentales de las mujeres trans. En redes sociales ha comentado muchas veces sobre hombres que sienten atracción por mujeres trans, pero prefieren esconderlas por miedo al que dirán.
Ese fenómeno conocido popularmente como es uno de los temas que más conversación genera entre sus seguidores. Luna habla de esas experiencias desde la honestidad, intentando promover el amor propio y la autoaceptación. Mientras sigue creciendo como DJ e influenciadora, Luna Guil continúa utilizando sus plataformas para mostrar una realidad trans más humana, cercana y libre de silencios.
Número 10, Sofía Avendaño. Sofía Avendaño nació en la comuna 13 de Medellín, uno de los sectores más conocidos y también más golpeados por la violencia y la pobreza en Colombia. Antes de asumir públicamente su identidad femenina, su nombre era Juan Esteban Avendaño. Crecer en ese entorno no fue sencillo. La comuna 13 estuvo marcada durante muchos años por el conflicto armado, la inseguridad y las dificultades económicas.
Sin embargo, Sofía siempre ha dicho que precisamente esa historia de lucha forma una parte muy importante de su identidad y de la mujer en la que se convirtió más adelante. Desde bebé, las personas que rodeaban a su familia solían confundirla con una niña. Sus vecinos y amigos de su madre comentaban constantemente que tenía rasgos delicados y comportamientos femeninos.
Aunque todavía era muy pequeña para comprenderlo completamente, dentro de ella comenzaba a existir una sensación de diferencia que crecería con el tiempo. Durante su adolescencia, aprendió a convivir con una identidad masculina que nunca sintió realmente propia, intentando adaptarse a las expectativas de quienes la rodeaban.
Antes de iniciar su transición, logró construir una carrera exitosa en el mundo de los concursos de belleza masculinos. ganó títulos importantes como Mr. Colombia Internacional 2015 y Mr. Latinoamérica. Muchas personas podrían pensar que esos logros representan una etapa que ella preferiría borrar, pero Sofía ha dejado claro que no siente arrepentimiento.
Entrevistas explicó que aquellas victorias también pertenecen a la mujer que siempre existió dentro de ella. Según sus palabras, Juan Estébal era un personaje construido para representar un género con el que nunca se identificó realmente. Con el paso de los años, la necesidad de vivir auténticamente se volvió más fuerte.
Finalmente, en 2020, tomó una decisión que transformaría completamente su vida, mudarse a Estados Unidos para comenzar oficialmente su proceso de transición. Allí inició diferentes procedimientos médicos, estéticos y quirúrgicos. que la ayudaron a convertirse físicamente en la mujer que siempre sintió ser. Para Sofía no se trataba solamente de apariencia, sino de recuperar una identidad que durante mucho tiempo permaneció escondida detrás de un personaje.
En distintas entrevistas habló con sinceridad sobre ese momento decisivo. Explicó que llegó a un punto en el que ya no podía continuar interpretando a Juan Esteban. También afirmó que decidió realizar una transición completa porque deseaba ser reconocida acorde a la identidad femenina que llevaba dentro desde siempre.
Aunque el proceso le permitió sentirse más libre y segura, también reconoció que sigue siendo un tema emocionalmente sensible para ella. Después de su transición, continuó trabajando como modelo y bailarina en Estados Unidos. Poco a poco comenzó a construir una nueva etapa profesional basada completamente en su identidad como Sofía Avendaño.
En 2025 llamó nuevamente la atención pública al participar en la casa de los famosos Colombia, donde se convirtió en la única participante trans. Antes de entrar al reality, confesó sentir miedo de que otras personas hicieran comentarios invasivos sobre su transición, ya que todavía considera ese tema algo muy íntimo y delicado.
Su vida sentimental también despertó interés en redes sociales y medios de comunicación. En diciembre de 2023 reveló que había tenido una relación con un jugador del Atlético Nacional, aunque nunca confirmó públicamente el nombre del futbolista. Las declaraciones generaron rumores y especulaciones entre seguidores y periodistas deportivos.
Sofía también comentó que muchos hombres se sienten nerviosos o inseguros al relacionarse con ella debido a los prejuicios que todavía existen hacia las mujeres trans. Mientras continúa construyendo su carrera y compartiendo su historia, Sofía Avendao sigue representando una figura de superación para muchas personas que crecieron en contextos difíciles y sueñan con vivir libremente su verdadera identidad.
Número 13, Kim Suluaga. Kim Suluaga nació en Medellín. bajo el nombre de Briam Suloaga Ríos. Desde muy pequeña sintió que era diferente y que su identidad no coincidía con el género que le habían asignado al nacer. Según ha contado en entrevistas, desde los 4 años ya se sentía una niña. Sin embargo, crecer con esa sensación dentro de una sociedad conservadora fue extremadamente difícil.
Sus padres, Jarold Zuluaga y Claudia Andrea Ríos la abandonaron cuando todavía era muy joven y terminó siendo criada principalmente por su abuela, quien se convirtió en el apoyo más importante de toda su vida. Durante su infancia sufrió constantes episodios de discriminación. En el colegio enfrentó burlas, insultos y agresiones físicas por expresar comportamientos femeninos.
Kim recordó que muchos compañeros le pegaban y hasta le lanzaban piedras. A pesar de ese ambiente hostil, poco a poco comenzó a construir la identidad con la que realmente se sentía cómoda. A los 13 años empezó a presentarse de forma andrógina, explorando una imagen que mezclaba rasgos femeninos y masculinos. Pero a los 16 tomó una decisión definitiva, iniciar su transición como mujer trans.
Ella misma explicó que llegó un momento en el que sintió que ya no podía vivir a medias. Quería ser completamente auténtica y dejar atrás cualquier duda sobre su identidad. Ese mismo año comenzó a inyectarse hormonas femeninas para transformar su cuerpo. Con el paso del tiempo se sometió a más de 10 cirugías estéticas y médicas, buscando alcanzar la seguridad y la tranquilidad personal que siempre había deseado.
Sin embargo, la historia de Kim no se volvió conocida solamente por su transición. Su nombre quedó marcado en la historia judírica de Colombia por una batalla legal que cambió la vida de muchas personas transís. En 2014, cuando tenía apenas 17 años, decidió asistir al colegio INEM José Félix Restrepo de Medellín usando el uniforme femenino, de acuerdo con su identidad de género.
La decisión causó un enorme impacto dentro de la institución. Kim contó que aquel primer día se sintió feliz y segura usando la jardinera femenina. Muchos estudiantes la observaban sorprendidos y algunos incluso querían imicarla. Sin embargo, las directivas del colegio reaccionaron negativamente, la acusaban de ser una mala influencia y le exigieron volver a usar el uniforme masculino tradicional.
Para ese momento, los cambios hormonales ya eran visibles y sus senos comenzaban a desarrollarse, algo que hacía todavía más incómoda esa exigencia. Ante la discriminación, Qin presentó una acción legal para defender su derecho al libre desarrollo de la personalidad. Aunque perdió la primera decisión judicial, decidió continuar luchando.
Más de un año después, descubrió por las noticias que la Corte Constitucional había fallado a su favor. El magistrado Mauricio González determinó que las normas disciplinarias escolares no podían imponerse por encima de derechos fundamentales como la identidad y la personalidad. La victoria tuvo un enorme impacto nacional.
Kim afirmó que aquella decisión no solo era importante para ella, sino para toda la comunidad transcolombiana. Desde entonces comenzó a ser vista como símbolo de lucha por los derechos LGBTQ en el país. Con el tiempo, además del activismo, desarrolló una carrera como modelo, youtuber y DJ. También se convirtió en embajadora de distintas causas relacionadas con la diversidad y el respeto hacia las personas trans.
Siempre ha dejado claro que no quiere ser reconocida únicamente por su apariencia física, sino especialmente por las luchas y los cambios sociales que ayudó a impulsar. Mientras continúa creciendo dentro del entretenimiento colombiano, Kim Suluaga sigue representando a una generación de mujeres trans que decidió transformar el dolor y el rechazo en fuerza para abrir caminos a quienes vienen detrás.
Número 14, Ofelia Pastrana. Ofilia Pastrana nació en Bogotá en octubre de 1982 dentro de una familia colombiana tradicional, influyente y muy reconocida políticamente. Antes de iniciar su transición, su nombre era Mauricio. Desde pequeña creció rodeada de figuras importantes del poder colombiano.
Su padre era primo del expresidente Andrés Pastrana y su abuelo había sido alcalde de Bogotá. Además, dentro de su familia existían empresarios, banqueros y personas con gran influencia económica y política. A pesar de crecer en un ambiente privilegiado, Ofelia vivió durante muchos años una lucha interna relacionada con su identidad de género.
Desde que tiene memoria sintió que el cuerpo en el que había nacido no coincidía con quién realmente era. Esa sensación de incomodidad y desconexión la acompañó durante parte de su vida. Sin embargo, debido al entorno conservador en el que creció, tardó muchos años en permitirse explorar abiertamente su identidad.
Más adelante reconocería públicamente que una de las cosas que más lamenta es no haber iniciado su transición durante la adolescencia. Antes de convertirse en Ofelia, construyó una vida académica y profesional muy sólida. Estudió licenciatura en física y posteriormente realizó una maestría en economía. Siempre mostró interés por la tecnología, la ciencia y la comunicación.
Sin embargo, mientras avanzaba en sus estudios y proyectos profesionales, seguía sintiendo que interpretaba un personaje que no la representaba completamente. Uno de los momentos más importantes de su vida ocurrió cuando asistió a una fiesta usando un vestido. Al mirarse al espejo, vio la imagen de un hombre vestido de mujer y entendió por primera vez por qué llevaba tantos años peleaba con su propia apariencia.
Poco después vivió otra experiencia decisiva. Se colocó una peluca larga y blunda, volvió a mirarse al espejo, sonrió y tomó una fotografía. Esa imagen se convirtió en lo que ella considera el primer gran recuerdo de Ofelia. En 2011 decidió oficialmente iniciar su transición y dejar atrás la identidad de Mauricio. Ese proceso transformó completamente su vida personal.
Incluso tuvo que divorciarse de la mujer con quien estaba casada en ese momento. A pesar de las dificultades emocionales y familiares, Ofelia se propuso demostrar que no existe una sola manera de ser mujer y que queda identidad merece respeto. Además de ser una mujer trans, Ofelia también se identifica abiertamente como lesbiana.
A lo largo de los años habló sobre ese tema con naturalidad y humor, rompiendo expectativas tanto dentro como fuera de la comunidad LGBTQ. Su capacidad para explicar temas complejos de forma sencilla y divertida se convirtió en una de las razones por las que ganó tanta popularidad en internet. Desde 2008 vive en México, país donde desarrolló gran parte de su carrera pública.
Allí construyó una enorme presencia digital a través de YouTube y redes sociales. Sus canales abordan temas relacionados con tecnología, videojuegos, diversidad, opinión y cultura digital. Gracias a su estilo inteligente, directo y entretenido, logró reunir cientos de miles de seguidores. Su impacto fue tan grande que la revista Forbes la incluyó varias veces entre las mujeres más poderosas de México.
También apareció en la lista BBC 100 de las mujeres más inspiradoras e influyentes del mundo, siendo la única colombiana y la única mujer trans incluida ese año. Además, fue invitada en múltiples ocasiones como conferencista Terex y se convirtió en una figura muy importante dentro del mundo tecnológico latinoamericano. Ofelia también logró un hecho histórico en México al convertirse en la primera persona trans en obtener un cambio oficial en su acta de naturalización, siendo reconocida legalmente como mujer mexicana por el gobierno. Mientras
continúa trabajando en tecnología, comunicación y comedia con su famoso personaje, La explicatriz, su historia sigue inspirando a miles de personas que buscan vivir con autenticidad y libertad. Y así llegamos al final de este documental sobre los famosos colombianos que cambiaron de sexo de hombre a mujer.
Historias de valentía, de lucha y de mucha fuerza para ser quiénes realmente son. Ahora quiero saber qué te pareció. ¿Te sorprendieron estas historias? Déjame tu comentario aquí abajo porque me encanta leer sus opiniones. Si te gustó este video, deja un like, compártelo con alguien que necesite ver esto y suscríbete al canal para que sigamos juntos descubriendo historias que dejan huella en la vida.