Posted in

El Trágico Final de Sugar Ray Leonard, a sus 69 Años..

Olimpic coach. Sugar Ray Leonard es uno de los nombres más importantes en la historia del boxeo. Campeón olímpico, campeón del mundo en varias categorías y protagonista de algunas de las peleas más recordadas de su época. Durante años fue la imagen perfecta del éxito en este deporte.

 alguien que parecía tenerlo todo, talento, carisma y una carrera llena de grandes momentos. Pero esa es solo la parte que todo el mundo conoce, porque detrás de esa imagen había una historia mucho más complicada, una que no se veía en los combates ni en las entrevistas, una historia que él mismo decidió guardar durante mucho tiempo y que terminó saliendo a la luz muchos años después.

En este vídeo no vamos a centrarnos solo en lo que consiguió dentro del ring. Vamos a hablar de lo que vivió fuera, de los problemas que tuvo que enfrentar y de todo lo que fue arrastrando con el paso del tiempo. Porque para entender de verdad quién fue Sugar Rey Leonard, hay que mirar también esa parte que casi nunca se cuenta.

 Bienvenidos al lado oscuro del ring, donde desvelamos los secretos que este deporte intenta esconder. Empezamos. Antes de ser campeón olímpico y antes de que su nombre fuera conocido en todo el mundo, Sugar Rey Leard era un chico joven que estaba intentando hacerse un hueco en el boxeo amater. En ese momento dependía completamente de entrenadores y personas con autoridad dentro del deporte, gente que tenía el control sobre su futuro.

 En ese entorno fue donde ocurrieron los primeros hechos que marcarían su vida. Según contó el mismo, muchos años después, cuando tenía unos 15 años, fue víctima de abusos por parte de un entrenador relacionado con el boxeo olímpico. Era alguien en quien confiaba, alguien que tenía peso dentro del deporte y que podía influir directamente en su carrera.

En ese momento, Leonard no reaccionó ni lo contó a nadie. a simplemente se fue de allí y decidió guardar silencio. Además de ese episodio, también sufrió otro abuso por parte de un hombre cercano al entorno del gimnasio. No dio tantos detalles sobre este segundo caso, pero confirmó que ocurrió en esa misma etapa de su vida.

 Todo esto lo mantuvo oculto durante décadas, sin contarlo ni a su familia ni a nadie cercano, mientras su carrera seguía avanzando hacia lo más alto. Después de lo que ocurrió, Sugar Ray Leard tomó una decisión que mantuvo durante más de 30 años. No contar nada. No se lo dijo a su familia, ni a sus amigos, ni a nadie dentro del boxeo.

 Siguió con su vida como si nada hubiera pasado, centrado en entrenar y en avanzar en su carrera, como si eso fuera suficiente para dejar atrás lo que había vivido. Hay que entender también el contexto de aquella época. El boxeo amater funcionaba con una jerarquía muy clara, donde los entrenadores tenían mucho poder y los jóvenes dependían completamente de ellos.

 Hablar podía significar perder oportunidades, quedarse fuera o no llegar nunca a competir al más alto nivel. En ese ambiente, lo más habitual era callar y seguir adelante. Ese silencio no significaba que lo hubiera superado. Él mismo explicó años después que lo llevaba dentro. Ve que era algo que nunca desapareció del todo. Mientras por fuera su vida avanzaba y empezaba a destacar en el boxeo, por dentro estaba cargando con algo que no había compartido con nadie y que iba a terminar afectándole mucho más adelante.

La histórica pelea entre Marvin Hagler y Sugar Ray Leonard que sigue causando polémica 30 años después - BBC News Mundo

Durante todos esos años, Sugar Ray Leonard siguió avanzando en su carrera, pero lo que había vivido no desapareció. Él mismo explicó con el tiempo que aquello se quedó dentro, como algo que iba acumulándose poco a poco. No era algo visible desde fuera, pero estaba ahí acompañándole en cada etapa de su vida.

 Leenard llegó a decir que sentía como si hubiera dos versiones de sí mismo. Por un lado estaba la imagen pública, el boxeador exitoso, seguro y fuerte dentro del ring, y por otro parte más personal que arrastraba todo lo que había pasado y que nunca había llegado a expresar. Esa separación fue creciendo con los años.

 El problema es que cuando algo así no se habla, no se gestiona y no se comparte, termina saliendo de otras formas. En su caso no fue inmediato, eh, pero con el tiempo empezó a reflejarse en decisiones y comportamientos fuera del boxeo. Lo que había guardado durante tanto tiempo no se había ido, simplemente estaba esperando a salir de otra manera.

 Con el paso del tiempo, todo lo que Sugar Rey Leonard había ido guardando empezó a reflejarse en su vida fuera del ring. No fue algo que pasara de un día para otro, sino más bien una acumulación de situaciones que poco a poco fueron complicando su día a día. Desde fuera seguía siendo una estrella, pero por dentro la cosa era muy diferente.

 Uno de los problemas más claros fue su relación con las drogas. Él mismo reconoció que empezó a consumir cocaína en los años 80, en una etapa en la que ya tenía fama, dinero, y estaba rodeado de un ambiente donde ese tipo de cosas eran bastante habituales. No lo hacía por curiosidad ni por presión, o asío como una forma de llenar un vacío que no sabía cómo gestionar.

 Era una manera de escapar, aunque fuera momentánea. A eso se sumó el alcohol, que terminó siendo un problema aún más largo en el tiempo. Leonard llegó a reconocer que tenía una dependencia real con episodios en los que perdía el control y ni siquiera recordaba bien lo que había pasado. Esto no solo le afectaba a él, sino también a su entorno más cercano.

Todo ese conjunto de problemas, sumado a lo que ya venía arrastrando desde joven, fue creando una situación cada vez más difícil de sostener. En 1982, cuando estaba en uno de los mejores momentos de su carrera, todo cambió de golpe. Sugar Rey Leonard empezó a tener problemas en el ojo izquierdo durante un entrenamiento.

 No era una molestia normal, era algo serio. Los médicos confirmaron que tenía un desprendimiento de retina, una lesión muy delicada que ponía en riesgo su visión y, por supuesto, su carrera. Tuvo que pasar por quirófano y poco después tomó una decisión que nadie esperaba, retirarse del boxeo con solo 25 años. Para alguien que había construido toda su vida alrededor del deporte, esto fue un golpe muy fuerte.

 De un día para otro pasó de estar en lo más alto a quedarse sin lo que le daba sentido a su día a día. Ese cambio le dejó completamente descolocado. Él mismo ha explicado que el boxeo no era solo su trabajo, era su forma de canalizar todo lo que llevaba dentro. Sin eso apareció un vacío muy grande. Ya no tenía esa rutina, esa presión controlada ni ese lugar donde soltarlo todo.

Read More