Un video que enciende las alarmas en el crimen organizado y la política mexicanaEl panorama político y de seguridad en el estado de Sinaloa ha sufrido un terremoto de proporciones mayores tras la reciente filtración de un video en redes sociales. En el material audiovisual, un sujeto fuertemente golpeado y sometido a un riguroso interrogatorio por parte de un grupo criminal rival expone una red de operaciones ilícitas que vincula directamente al narcotráfico con las altas esferas del poder político. Páginas especializadas en el seguimiento del crimen organizado han identificado al detenido como alias “El 38 Chimal”, un operador considerado pieza fundamental dentro de la estructura de Víctor Lindoro Navidad, alias “El Ocho” o “El Güerito”, quien a su vez es cuñado de Iván Archivaldo Guzmán Salazar, uno de los líderes más visibles de la facción de “Los Chapitos” del Cártel de Sinaloa.
Lo verdaderamente alarmante de la grabación no radica únicamente en la violencia implícita del cautiverio, sino en las declaraciones del detenido. Durante los minutos que dura la grabación, “El 38 Chimal” afirma de manera categórica que su grupo delictivo participó activamente en el levantamiento y secuestro de diversos actores políticos y sociales de la oposición. El objetivo principal de estas acciones de fuerza y coacci
ón habría sido despejar el camino y beneficiar de manera directa la campaña electoral de Rubén Rocha Moya de cara a la gubernatura del estado de Sinaloa en el año 2021.
Nexos familiares y operativos bajo la lupa de la justicia
El interrogatorio avanza con preguntas directas sobre la estructura de mando y los vínculos operativos del grupo delictivo. El capturado, colocado en una situación de total vulnerabilidad, detalla que personajes como Cristian Pérez, alias “El Texas”, y Jimmy Fernández mantenían una relación de profunda cercanía y amistad con los hijos del propio Rubén Rocha Moya. Estas menciones directas han avivado las sospechas sobre la penetración de las estructuras delictivas no solo en los círculos de campaña, sino en los entornos familiares más íntimos del gobernador con licencia.
Para confirmar la autenticidad y la afiliación del interrogado, los captores lo colocan de espaldas sobre el suelo para exhibir un enorme tatuaje de Joaquín “El Chapo” Guzmán, acompañado del mítico número 701, una referencia simbólica al lugar que el capo llegó a ocupar en la lista de los hombres más ricos del mundo de la revista Forbes. Este detalle heráldico del bajo mundo criminal refuerza la posición del sujeto como un miembro adoctrinado y leal a la facción de los hijos del Chapo Guzmán, cuyas revelaciones coinciden de manera escalofriante con testimonios de víctimas reales del proceso electoral de 2021.

El calvario de la oposición: El testimonio de Paola Gárate
Las escalofriantes declaraciones de “El 38 Chimal” no resultan ajenas para los políticos de la oposición en Sinaloa, quienes vivieron en carne propia la violencia descrita en el video. Un caso emblemático y documentado es el de Paola Gárate, actual figura del Partido Revolucionario Institucional (PRI), quien apenas un día antes de la crucial jornada electoral del 6 de junio de 2021 fue privada de su libertad por un periodo de aproximadamente nueve horas. En aquel momento, Gárate se desempeñaba como candidata a diputada para el Congreso del Estado de Sinaloa y su desaparición forzada causó una profunda conmoción.
Gárate ha relatado en múltiples ocasiones el calvario que padeció tras acudir a una supuesta reunión de candidatos al Congreso de la cual resultó ser la única asistente. Al salir de las instalaciones de la Liga de Comunidades Agrarias, situadas justo detrás de la sede del PRI Estatal, se dirigió hacia su casa de campaña en la salida suroriente de Culiacán. Fue en ese trayecto donde su vehículo resultó interceptado por un comando armado compuesto por más de 20 camionetas llenas de hombres fuertemente armados. La política sinaloense ha descrito esta experiencia como una auténtica “película de terror” que ninguna serie de televisión alcanza a emular adecuadamente, enfatizando que nadie que participe en una contienda democrática merece vivir una experiencia de esa naturaleza.
La postura del Gobierno Federal y las exigencias a Estados Unidos
A pesar de la gravedad del video y de las constantes denuncias de las víctimas del proceso electoral, la postura oficial de las instituciones de seguridad pública en México se ha mantenido sumamente cautelosa. La Secretaría de Seguridad Federal ha manifestado que, hasta el momento, no se ha detectado ningún comportamiento anómalo o sospechoso por parte de las autoridades locales sinaloenses que justifique el inicio de una investigación interna formal contra Rocha Moya. Según las declaraciones del gabinete de seguridad, las operaciones federales y estatales han continuado con normalidad durante la administración de la presidenta Claudia Sheinbaum, logrando detenciones de objetivos de alta prioridad y cumplimentando órdenes de extradición sin ningún tipo de obstrucción o impedimento político.

No obstante, la presión internacional va en aumento. El gobierno de los Estados Unidos ha encendido las alertas máximas al solicitar formalmente la detención con fines de extradición de Rubén Rocha Moya tras recabar indicios de su presunta colaboración con el crimen organizado. Ante esta ofensiva jurídica del Departamento de Justicia estadounidense, la presidenta de México ha mantenido una postura firme y repetitiva en sus comparecencias públicas: el gobierno mexicano no actuará en contra del gobernador con licencia hasta que las autoridades norteamericanas presenten pruebas fehacientes, sólidas y verificables que sustenten las acusaciones de participación ilícita.
Flexibilización en el discurso oficial y un futuro incierto
Por su parte, Rubén Rocha Moya ha expresado públicamente una aparente tranquilidad ante el vendaval político y judicial que se cierne sobre su figura. El mandatario con licencia ha declarado de manera tajante que no teme a los señalamientos y que su única preocupación es contar con la vida suficiente para afrontar y dar puntual seguimiento a cualquier procedimiento judicial formal que decida emprenderse en su contra, bajo la premisa de que “el que nada debe, nada teme”.
Sin embargo, detrás de la aparente calma institucional, el discurso político en el partido oficialista ha comenzado a mostrar notables signos de flexibilización y distanciamiento. Fuentes diplomáticas y de la cancillería mexicana han confirmado que los canales de comunicación con Washington siguen abiertos, pero que aún no se han recibido las pruebas solicitadas. Miembros destacados del partido en el poder han comenzado a matizar sus posturas defensivas, señalando públicamente que la administración actual no encubrirá a nadie y que, si se llega a comprobar la responsabilidad penal de Rocha Moya en las actividades delictivas del Cártel de Sinaloa, este deberá pagar ante las autoridades competentes, marcando un precedente similar al de otros funcionarios locales que ya enfrentan procesos penales por corrupción y nexos ilícitos. El destino político de Sinaloa pende ahora de un hilo invisible de pruebas judiciales y videos que emergen desde la clandestinidad.