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El Lobo con Piel de Oveja: La Caída del Cajero Bancario que Vendía a sus Clientes a “Los Marcas” de Lima Norte

La traición que nació en la ventanilla

En el imaginario colectivo, el banco es un lugar de seguridad, un refugio donde nuestro dinero y nuestras gestiones financieras están protegidas por gruesos muros y cámaras de vigilancia. Sin embargo, lo ocurrido el pasado 8 de enero en una agencia de Los Olivos ha fracturado esa confianza de manera devastadora. La Dirección de Investigación Criminal (DIRINCRI) de la Policía Nacional del Perú ha puesto al descubierto una realidad inquietante: el enemigo puede estar sentado justo detrás del vidrio de atención, contando tu dinero y, al mismo tiempo, planeando tu desgracia.

La historia de Jadash Abel Alvarado Taipe, un joven de 21 años que trabajaba como cajero bancario, es el relato de una doble vida que ha dejado perpleja a la sociedad peruana. Mientras en sus redes sociales proyectaba la imagen de un deportista disciplinado, amante del taekwondo y un hijo ejemplar graduado con honores en 2020, la policía sostiene que en las sombras era una pieza fundamental de la temida organización criminal “Los Dateros de Lima Norte”.

El día que el terror se vistió de rutina

Eran las 2:45 de la tarde cuando una mujer, cuya identidad se mantiene en reserva por seguridad, ingresó a la agencia bancaria para retirar un préstamo de 25,000 soles. No era un trámite cualquiera; era el fruto de un esfuerzo financiero para un proyecto personal. En el video de seguridad, que hoy es pieza clave de la investigación, se observa a la víctima esperando su turno. Detrás de ella, un sujeto de polo negro, identificado posteriormente como Abel Vibanco Córdoba, se mantiene inquietante, simulando ser un cliente más.

Lo que la mujer no sospechaba era que el cajero que la atendió en la ventanilla número cuatro, Jadash Alvarado, no solo estaba procesando su retiro. Según las investigaciones fiscales, Alvarado habría aprovechado su posición para realizar preguntas inusuales y altamente sospechosas: “¿Viene sola?”, “¿Dónde va a guardar el dinero?”, “¿Qué piensa hacer con esta suma?”. Preguntas que, bajo el velo de una supuesta preocupación por la seguridad del cliente, eran en realidad la recolección de datos logísticos para el asalto inminente.

La danza coordinada entre el cajero y el “marca”

El análisis minucioso de las cámaras de vigilancia realizado por la DIRINCRI y la Fiscalía de Crimen Organizado revela una coreografía delictiva escalofriante. Mientras la mujer realizaba el retiro, Abel Vibanco Córdoba —un delincuente con un prontuario que incluye detenciones previas en Juliaca y San Martín de Porres— replicaba cada movimiento de la víctima. Se levantaba, manipulaba su celular con nerviosismo y lanzaba miradas furtivas hacia la ventanilla de Alvarado.

La policía detectó señales de comunicación no verbal y movimientos coordinados. A las 3:13 de la tarde, la mujer se retiró de la agencia con el sobre de dinero. Solo segundos después, el “marca” también salió tras ella como una sombra siniestra. La tragedia se desencadenó a pocas cuadras: un auto rojo interceptó a la víctima, tres sujetos encapuchados bajaron con violencia, la arrojaron al pavimento sin piedad ante su resistencia y le arrebataron los 25,000 soles. En cuestión de segundos, la paz de una ciudadana fue destruida por un dato que salió directamente desde el interior del banco.

De la graduación a las marrocas: El perfil de Jadash Alvarado

Lo que más ha impactado a la opinión pública es el perfil del principal implicado. Jadash Alvarado no encajaba en el estereotipo del delincuente común. Sus redes sociales estaban llenas de momentos familiares, fotos sonrientes con sus padres y registros de sus logros en el taekwondo. Era su primer empleo formal como cajero bancario, una oportunidad que muchos jóvenes de su edad desearían.

Sin embargo, para los investigadores, esta fachada era el camuflaje perfecto. Al momento de su captura, en un operativo de allanamiento y descerraje realizado a las 4:00 de la madrugada en su vivienda de San Martín de Porres, el joven intentó resistirse. Frente a una familia incrédula que observaba cómo su “buen muchacho” era enmarrocado, la policía le leyó sus derechos y la orden judicial que lo vinculaba con el delito de robo agravado.

Durante el interrogatorio inicial, Alvarado intentó defenderse alegando que sus preguntas a la víctima fueron por “seguridad” debido a que la señora se veía nerviosa. No obstante, las autoridades sostienen que el uso de medios de comunicación para filtrar información de transacciones económicas es una modalidad que ha ido perfeccionándose y que conlleva penas de 6 a 10 años de prisión efectiva, según el artículo 97a del Código Penal.

El historial criminal de “Los Marcas”

El caso no termina con el cajero. La investigación también puso el foco en Abel Vibanco Córdoba, el presunto “marca” que coordinaba con Alvarado. Vibanco no es un novato en el mundo del crimen. En junio de 2023, fue vinculado a “Los Injertos de San Juan de Lurigancho” en el sur del país. Su especialidad: el marcaje y asalto a empresarios a la salida de entidades financieras.

Este vínculo demuestra que las bandas criminales están “perfilando” sus delitos captando a trabajadores bancarios. Ya no solo observan desde afuera; ahora tienen ojos y oídos dentro de las bóvedas. Esta infiltración representa un peligro máximo para la ciudadanía y una alerta roja para los protocolos de selección de personal en la banca privada.

¿Cómo protegernos ante la desconfianza?

Ante este panorama de inseguridad donde el peligro puede estar en quien te entrega el dinero, las autoridades han emitido recomendaciones urgentes que todo ciudadano debe seguir:

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