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El ‘Hombre Perfecto’ de la TV Que Ocultaba una Doble Vida

Ver un concurso de televisión en horario familiar normalmente es sinónimo de algo tranquilo con risas, juegos y familias compitiendo por dinero y pasando un buen rato frente a las cámaras. Y justo en uno de esos shows apareció un hombre que enganchó todos los televidentes al ser el típico padre de familia modelo, carismático, con hijos, esposa y un hogar estable.

El tipo que cualquiera pensaría que lo tiene todo bajo control. Su nombre era Tim Blefnick y él junto a su familia logró ganarse $20,000 en el famoso programa Family Feud, un dinero que en teoría solo debería traer cosas buenas a su vida. Pero lo que nadie se imaginaba es que lo siguiente que el mundo sabría sobre la familia Blefnick no tendría nada que ver con premios ni televisión, sino con un crimen tan escalofriante que hasta el día de hoy cuesta entender cómo algo así pudo llegar a pasar.

En este video vamos a adentrarnos en una de las mayores tragedias en la historia de la televisión moderna, ya que este caso nos demuestra como las apariencias engañan detrás de la pantalla y como un hombre con una supuesta vida perfecta puede ocultarle a todo el mundo una mente tan macabra. Para conocer qué hizo Tim, primero hay que conocer a Rebecca Puzzle o mejor conocida como Becky, su esposa, quien desde muy joven era conocida como una mujer inteligente, dedicada y con ambiciones profesionales.

En un principio quiso ser médica, pero había algo que para ella era más importante que cualquier título, formar una familia. Becky no quería aplazar la maternidad por tantos años de estudio, así que pausó ese sueño y se enfocó en su carrera como bióloga para después entrar a trabajar en la industria farmacéutica y sería precisamente en la universidad a principios de los 2000 cuando conoció a Tim Blefnick.

Al principio solo eran amigos, pero en 2006 se dieron cuenta de que la cosa iba para más y comenzaron una relación. Tim era el típico chat, ya sabes, el chico popular de película gringa que juega basket y fútbol americano. Hasta jugó para la Universidad de Quincy, donde fue nombrado All American, que para quien no sepa es uno de los reconocimientos más prestigiosos que puede recibir un atleta universitario en Estados Unidos y eso allá tiene mucho peso.

Hasta con el tiempo fue incluido en el salón de la fama deportiva de la universidad, pero Timó no seguir con la vía deportiva y se dedicó a su carrera profesional como vendedor en el rubro del reciclaje, donde le iba bastante bien. La relación entre Becky y Tim parecía sacada de un cuento de hadas. compartían la pasión por el CrossFit, participaban juntos en competencias locales y en 2009 decidieron casarse y en lugar de gastar una fortuna en anillos de lujo o en una boda ostentosa, usaron ese dinero como enganche para comprar su casa, su futuro

hogar. Una decisión bastante madura que demostraba que ambos tenían los pies en la tierra, o al menos eso se creía. Después de tener a sus dos primeros hijos en 2010 y 2012, Becky vivió una experiencia que le cambió la vida. Ayudó a una amiga y colega a cuidar a su pequeño hijo, quien padecía una enfermedad grave que requería atención constante.

La madre, por motivos laborales, no podía darle ese cuidado, así que Becky se ofreció sin pensarlo dos veces. Durante ese tiempo se encariñó profundamente con el niño, pero lamentablemente el pequeño no pudo ganar la batalla y falleció. Este episodio marcó a Becky de una manera muy fuerte y fue lo que la hizo darse cuenta de que su verdadera vocación era cuidar de los más vulnerables, ayudando a esas personas que más lo necesitaban.

De esta manera, en 2015, aunque seguía trabajando en la industria farmacéutica, Becky entró en la universidad para estudiar enfermería. Y aquí es donde hay que entender algo de esta mujer. Becky era de las que no paraban. Estudiar, trabajar y estar pendiente para su familia era algo que hacía sin freno y con entrega total, ni siquiera cuando quedó embarazada de su tercer hijo en primavera de 2018 bajo el ritmo.

Era tan dedicada que la única vez que faltó a clases fue el día que dio a luz y probablemente si hubiera podido parir en el salón lo habría hecho solo por no perder la asistencia. Un año después logró graduarse con honores y fue reconocida como la mejor alumna por el cuerpo docente. Fuera del hospital, Becky además dedicaba su tiempo a voluntariados y campañas de bienestar animal.

Pero aunque su vida estaba construida sobre bases firmes, había alguien que no estaba para nada contento con el ritmo que Becky llevaba. Y ese era precisamente su esposo Tim. Con el tiempo, el hombre dejó de colaborar por completo con las tareas del hogar. esperaba que Becky se encargara de absolutamente todo al regresar del trabajo y encima tenía el descaro de reclamarle cuando la casa no estaba impecable, pero eso sí, jamás ofrecía ayuda.

Toda la carga de los niños, la casa, el trabajo, los estudios recaía exclusivamente sobre ella. Hasta sus amigas y familiares empezaron a llamarla en broma la madre casada que vive como soltera. Y aunque al principio Becky lo tomó con humor, ese apodo fue lo que realmente la hizo abrir los ojos y darse cuenta de cuán deteriorado estaba su matrimonio.

Y bajo este contexto de amor que se está cayendo en pedazos, en 2019 la familia audicionó para participar en el programa Family Fud, el famoso concurso conducido por Steve Harvey, donde las familias compiten respondiendo preguntas y para sorpresa de ellos fueron seleccionados y aparecieron en tres episodios que se emitieron en enero de 2020, gracias a los cuales se llevaron poco más de $20,000 que fueron repartidos entre los cinco participantes.

Becky no pudo participar porque tenía compromisos académicos y laborales que atender, algo que Tim se tomó como una ofensa personal que no iba a dejar pasar. [música] Y el momento perfecto para sacarse esa espinita llegó durante la grabación del show. En determinado momento, Steve Harvey soltó una de las clásicas preguntas del programa.

¿Qué te arrepientes de haber hecho el día de tu boda? A lo que Timad respondió haber dicho sí, acepto. El comentario dejó al público entre risas incómodas y al propio Harvey mirando con un gesto de desagrado difícil de disimular. Hasta bromearon un poco diciendo que iban a tener problemas en casa y vaya que los tuvo. Aunque no precisamente por esas declaraciones, ya que para cuando el episodio fue emitido, la relación ya estaba más hundida que el Titanic.

Al regresar a casa con su parte del premio, Becky le preguntó cómo le fue. Tim le dijo que bien, pero le dejó muy en claro que no pensaba compartir ni un centavo de su ganancia con ella, ya que no quiso ir. A partir de ese momento, las discusiones se volvieron frecuentes. Becky intentando salvar lo que quedaba de su matrimonio y movida por sus creencias religiosas que le impedían siquiera considerar el divorcio como opción, redujo su jornada laboral para estar más presente en casa.

Pero Tim muy por el contrario continuaba comportándose como un chamaco miado, haciéndose el rebelde y montando un berrinche por todo. En enero de 2021, después de 11 años de matrimonio, la tensión llegó a su límite. Tim presentó la solicitud de divorcio y Becky, después de tanto tiempo aguantando, finalmente aceptó.

El hombre se mudó a unas cuadras de la casa que habían comprado lo suficientemente cerca para poder ver a los niños y llevarlos a la escuela. Algo que de algún modo generaba cierto alivio para Becky, pues a pesar de todas las diferencias, Tin parecía seguir priorizando el bienestar de sus hijos, o al menos eso quería aparentar.

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