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El DIARIO SECRETO de Tania la Guerrillera — Lo Que ESCRIBIÓ Sobre el Che 57 Años OCULTO

II.

Pero por las noches, cuando estoy sola, solo puedo pensar en él, en Ernesto, en sus ojos, en su voz. Esto no estaba en el plan. Durante dos años, de 1964 a 1966, Tania vivió esta doble vida en Bolivia. De día era Laura, la antropóloga respetable. De noche era Tania, la agente revolucionaria que enviaba informes codificados a Cuba.

 Estableció contactos con militares bolivianos, políticos y empresarios. Incluso tuvo un romance con un oficial del gobierno para obtener información. Todo era parte de la misión. Pero en su diario, Tania confesaba algo muy diferente. Pombo continúa leyendo. Marzo de 1965. Me acosté con el coronel González. esa noche fue necesario para la misión, pero mientras él dormía a mi lado, solo podía pensar en Ernesto.

 ¿Qué diría si supiera? ¿Me juzgaría o entendería que en esta guerra el cuerpo es solo otra arma? Las entradas se vuelven más intensas con el tiempo. Julio de 1965. Recibí un mensaje de la Habana. Ernesto pregunta por mi progreso. Tres líneas frías y profesionales, pero yo leí entre líneas mil veces buscando algo más, alguna señal de que él también piensa en mí como yo pienso en él. Soy una tonta.

Una revolucionaria no puede darse el lujo de amar. Todo cambió en noviembre de 1966, cuando Tania recibió la noticia. El Che estaba en Bolivia. Había llegado con un pequeño grupo de guerrilleros para iniciar el foco revolucionario. La misión de Tania era encontrarlo y unirse a la guerrilla.

 Después de dos años de soledad y engaños, finalmente volvería a verlo. Pombo recuerda el día en que Tania llegó al campamento guerrillero en Yancahu era enero de 1967. Llovía intensamente. De repente escuchamos pasos. Ernesto salió de su cabaña con el rifle en mano y allí estaba ella. empapada, con el barro hasta las rodillas, pero sonriendo.

Ernesto dejó caer el arma y caminó hacia ella. Se abrazaron. Fue un abrazo largo, demasiado largo para ser solo entre camaradas. Esa noche, Tania escribió en su diario La entrada más importante. Pómbola lee con lágrimas en los ojos. Enero 7, 1967. Lo vi de nuevo después de dos años y dos meses. Ernesto está más delgado.

 Su asma empeoró. Pero cuando me abrazó, sentí que finalmente había llegado a casa. Esta noche cenamos juntos. Los otros guerrilleros se fueron a dormir. Nos quedamos solos junto al fuego y entonces sucedió. Lo que Tania describe en las siguientes páginas es algo que la historia oficial nunca admitió. una relación romántica entre el Cheegevara y Tania la guerrillera.

 Ernesto me tomó la mano, escribe Tania. Me dijo, “Pensé en ti cada día durante estos dos años. Traté de no hacerlo. Traté de mantenerme enfocado en la misión, pero tu imagen aparecía en mis pensamientos constantemente. Le dije que yo sentía lo mismo. Él me miró con esos ojos tristes y hermosos y dijo, “Esto es peligroso, Tania.

 Lo que sentimos es peligroso para la misión, para ambos le respondí, lo sé, pero estoy cansada de luchar contra esto. Y entonces me besó. Pombo detiene la lectura por un momento. Se limpia las lágrimas. Nadie supo de esto en ese momento. Ernesto y Tania fueron extremadamente discretos, pero yo los veía.

 Pequeños momentos robados, una mirada que duraba un segundo más de lo normal, dedos que se rozaban al pasar mapas. El amor en tiempos de guerra es así, pequeños momentos que valen más que toda una vida, pero la felicidad de Tania duraría muy poco. A finales de febrero de 1967, apenas seis semanas después de su llegada, todo comenzó a desmoronarse.

 La guerrilla fue descubierta por el ejército boliviano antes de lo planeado. Un desertor delató su posición. De repente, 50 guerrilleros estaban siendo casados por miles de soldados en las selvas de Bolivia. El Che tomó una decisión difícil, dividir al grupo. Tania quedó con el grupo de retaguardia separada del Che.

 Fue la última vez que se vieron. En su diario, Tania describe ese momento de despedida. Febrero 28, 1967. Ernesto me llamó aparte esta mañana. me dijo que debo quedarme con el grupo de retaguardia. Protesté, quiero estar a su lado, pero él fue firme. Es más seguro así. Te necesito viva, Tania. Le pregunté cuándo nos volveríamos a ver.

Él no respondió, solo me abrazó fuerte y susurró, “Cuídate, mi amor. Fueron las primeras y últimas veces que me llamó mi amor frente a otros. Sentí que algo terrible iba a pasar. Los siguientes 5co meses fueron un infierno para Tania. El grupo de retaguardia vagaba perdido por las selvas, atacado constantemente por el ejército.

 No tenían suficiente comida ni medicina. Tania enfermó gravemente de malaria y disentería, pero lo peor era no saber nada del Che. No tenían comunicación con el grupo principal. En sus páginas del diario de esos meses, la escritura de Tania se vuelve casi ilegible. Las letras tiemblan. Hay manchas que podrían ser lágrimas o sudor o sangre. Abril 15, 1967.

Estoy muriendo lentamente. La fiebre no baja. No hemos comido en tr días. Pero lo único que me duele es no saber si Ernesto está vivo. Por favor, Dios, si existes, mantén a Ernesto vivo. Puedes llevarme a mí, pero déjalo vivir. Pombo cierra los ojos recordando. El grupo de retaguardia estaba prácticamente perdido. Tania ya no podía caminar bien.

Tenía fiebre altísima, pero se negaba a rendirse. Decía, “Tengo que encontrar al Che, tengo que volver con él. Era amor, amor puro, el tipo de amor que te hace seguir luchando cuando ya no hay esperanza. Agosto 31, 1967, el día que Tania murió. El grupo de retaguardia, reducido a apenas 11 personas, intentaba cruzar el río Bado del yeso.

 Los soldados bolivianos los emboscaron. Las balas llovían desde todas direcciones. En el caos, Tania intentó cruzar el río. Estaba débil, enferma. Llevaba semanas con fiebre. El agua la arrastró. Sus compañeros intentaron salvarla, pero era imposible bajo el fuego enemigo. Tania se ahogó en ese río a los 29 años. Su cuerpo fue encontrado una semana después, hinchado y desfigurado por el agua.

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