Posted in

El CASO de Versace y el hombre detrás del CRIMEN

Versache, el hombre detrás de la marca de lujo que definió los 90s hasta que alguien decidió accionar un arma y todo terminó. Lo más extraño de todo es que quien cometió el crimen no fue por un robo ni nada pasional. De hecho, algunos piensan que estos dos ni siquiera se conocían. Al analizar la escena, la policía no tardó en conectar el caso con un nombre, Andrew Kunanan, un joven con una historia inquietante, pero que no parecía tener motivos para eliminar a Versa o al menos eso se pensaba hasta que comenzaron a investigar el oscuro

pasado de ambos. Así arranca la búsqueda para encontrar a Andrew Kunanan y entender por qué quiso acabar con Versachi. Y esta búsqueda y entendimiento de su historia no remonta a 1946 en Rey Calabria, Italia, donde Giovanni y María Versachi nacer. pasa sus primeros años frente al mar, entre el sol, color y ruinas griegas que después influirían en uno de los símbolos más icónicos de su marca, la medusa.

Pero quien más marcó su vida fue su madre, Francesca tenía su propio taller de costura y ahí confeccionaba ropa para las mujeres más ricas de la ciudad. Así, Yanni prácticamente crece dentro del taller de su madre. Le encanta pasar horas viendo cómo nace un vestido. En medio de todo eso, su hermana mayor, Tinucheia, muere por una peritonitis mal diagnosticada.

El golpe es durísimo, sobre todo para Francesca, que decide enterrarla con el vestido blanco más bonito que ha hecho. A partir de ahí, Giani empieza a entender que la moda no es solo un pasatiempo, sino también una forma de expresar lo que a veces no sabe poner en palabras. Con la muerte de Tinuchia, Yan y su otro hermano mayor Santo quedan devastados hasta que llega la noticia de que su madre va a tener otra hija, Donatela Versachi.

Cuando esta nace, Donatela y Yan se la pasan jugando juntos. En medio de eso, él empieza a hacerle vestidos a las muñecas de Donatela hasta que da el siguiente paso y crea su primer diseño real, un vestido de terciopelo azul de un solo hombro. Desde ese momento, Yan se la pasa dibujando bocetos, pero un día su maestra los descubre y se escandaliza.

La libreta está llena de mujeres con cuerpos muy marcados. Entonces llama a su mamá y le dice, “Señora, su hijo es un pervertido, pero nada más lejos de la realidad.” Lo que la maestra no sabe es que en el fondo Yan ni siquiera se siente especialmente atraído por las mujeres, aunque siendo los años 50, jamás se atrevería a decirlo en voz alta.

Él no está fantaseando con esas figuras, lo que está haciendo es diseñar. Francesca, en cambio, capta enseguida lo que está pasando y reacciona con mucha inteligencia. entiende que Yanni quizá no va a sobresalir en la escuela, pero en vez de castigarlo o hacerlo sentir menos por eso, decide respaldarlo en aquello para lo que sí tiene talento, la moda.

Por eso, cuando él decide dejar la preparatoria, ella lo apoya. Junto a su taller de alta costura, le abre un espacio para que monte una boutique, pero no para vender prendas hechas por ella ni por Yanis, sino ropa traída de otras ciudades y de marcas de lujo como Miss Sony y Chloe. Esa decisión termina siendo clave para el futuro de Yan.

por un lado, porque lo encamina hacia el lugar donde realmente puede desarrollarse, pero además le da algo todavía más importante, es una base mucho más sana para entenderse a sí mismo, porque Francesca no lo está obligando a encajar en un modelo donde claramente no está funcionando y con eso le deja la lección de que no existe un solo camino válido para construir una vida valiosa, pero al mismo tiempo tampoco cae en el extremo contrario.

no le inventa una realidad más cómoda. No le dice que la maestra está mal, ni que en realidad él sí es brillante en la escuela, ni que no importa si no se esfuerza, porque ella es increíble tal como es. Ella hace algo que me parece mucho más útil y esto es reconocer la situación tal como es. Y eso cambia mucho la forma en que Yanni empieza también a verse a sí mismo, porque una autoestima sana no nace ni de sentirse inútil por no encajar, ni de creer que uno tiene que ser bueno para todo.

Nace de entender con honestidad qué áreas te cuestan más, en cuales tienes mucha habilidad y saber que aún así sigues teniendo valor. Eso es justo lo que Francesca le da a Yanni, una forma mucho más sana y firme de construir su confianza. Debido a esto, cada tanto ya ni viaja a Florencia para ver los desfiles de moda y elegir nueva ropa para la boutique.

Pero cuando vuelve con prendas atrevidas y modernas, Francesca se alarma. Teme que no se vayan a vender. Pero para su sorpresa, a las jóvenes les encanta la selección de Yan. Por la ropa, claro, pero también por la manera en que él la presenta. Yan tiene muy buen ojo para entender qué le favorece a cada mujer. Recomienda accesorios y detalles finales que hacen que cada conjunto destaque.

Esta es una cara del caso. Pero mientras todo esto sucede, al otro lado del mundo comienza una historia muy diferente. En 1969 en California nace Andrew Kunanan en una familia llena de tensiones. Su nacimiento parece el último intento de sus padres por salvar el dañado matrimonio, pero empeora todo. A los pocos meses, su madre, Mary Anne cae en una depresión postparto, es hospitalizada y pasa muchos años entre estabilidad y recaídas.

Y para empeorar las cosas, al no encontrar apoyo en su esposo, Maryanne empieza a volcar todo en Andrew. Él se vuelve el centro de su mundo, lo llena de afecto y le repite que es especial, extraordinario, que merece todo. A simple vista, esto podría parecer algo bueno. Uno podría pensar que crecer escuchando ese tipo de cosas le va a dar a Andrew mucha seguridad, porque en su caso este trato le va a ir formando una idea exagerada de sí mismo en la que Andrew crece creyendo que merece admiración, privilegios y un trato especial solo por existir.

Mientras tanto, en Italia, Yanni empieza a tener más claro qué quiere hacer. El éxito de su boutique le da la confianza para dar el siguiente paso, empezar a diseñar su propia ropa. Cada vez que viaja a Florencia, lleva una carpeta llena de bocetos con la esperanza de llamar la atención de algún fabricante.

Y sí lo consigue, aunque no exactamente como imaginaba. Sus dibujos llaman la atención de los dueños de Florentine Flowers, una empresa cuyos diseños ya no estaban conectando con el público joven. Al ver el trabajo de Yan entienden que justo ahí puede estar la respuesta que estaban buscando.

Entonces, le hacen una oferta enorme, convertirse en el director creativo de su empresa en la ciudad de Luca. Y ni acepta de inmediato. Su primera colección para Florentine Flowers resulta un éxito total. A partir de ahí, marcas más lujosas empiezan a buscarlo para que también diseñe para ellas. Entre estas están Jenny, Calagan y Compliche.

Lo impresionante es que ya ni trabaja para todas al mismo tiempo y eso hace que de pronto sus diseños empiecen a estar por todos lados. Pero hay algo que no termina de llenarlo. Por más éxito dinero que esté ganando, Yan no quiere que sus diseños estén bajo el nombre de otras marcas.

Read More