México es un país de memorias cortas y pasiones largas. En agosto de 2003, el tiempo se detuvo cuando una mujer de Sonora, con una zancada poderosa y una mirada de acero, cruzó la meta en París. Ana Gabriela Guevara se convertía en la mujer más rápida del mundo. Pero hoy, esa misma mujer es el rostro de una de las gestiones más oscuras y cuestionadas en la historia del deporte mexicano. ¿Cómo pasó la “Saeta de Sonora” de ser la esperanza de una nación a la funcionaria que mandó a las atletas a “vender calzones”?
El Primer Golpe: La Cicatriz en la Espalda
Para entender a la Ana Guevara que hoy enfrenta cuatro carpetas de investigación en la Fiscalía General de la República (FGR), hay que regresar a sus orígenes en Nogales, Sonora . Pocos saben que su vida ha estado marcada por tres caídas brutales. La primera ocurrió a los siete años, cuando un coche la atropelló, dejándole una cicatriz física que recorre toda su espalda . Esa marca sería el primer aviso de una vida forjada a base de resistencia y dolor.

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Guevara no nació siendo corredora; ella quería ser la Michael Jordan mexicana. Sin embargo, tras ser rechazada del equipo nacional de básquetbol para los Juegos Olímpicos de Atlanta 96, encontró en la pista de atletismo su verdadero destino . Bajo la mano dura del entrenador cubano Raúl Barreda, Ana se convirtió en una máquina de ganar, alcanzando la gloria máxima en el Mundial de París y una amarga medalla de plata en Atenas 2004, donde aprendió que 23 centésimas pueden ser la diferencia entre la gloria eterna y el olvido .
La Segunda Caída: El Rostro de la Injusticia
El 11 de diciembre de 2016, Ana Guevara, entonces senadora, sufrió su segunda gran caída. Cuatro hombres la embistieron en la carretera México-Toluca y la golpearon brutalmente, fracturándole el pómulo . Dos días después, Guevara dio una conferencia de prensa que paralizó al país. Con el rostro hinchado y los puntos de sutura visibles, pidió justicia para todas las mujeres mexicanas . En ese momento, México no vio a una política; vio a un símbolo de resiliencia. Nadie sospechaba que, años más tarde, ella misma se convertiría en la principal antagonista de las mujeres deportistas.
El Poder Absoluto y los “Entrenadores Fantasma”
En 2018, con la llegada de Andrés Manuel López Obrador a la presidencia, Ana Guevara fue nombrada directora de la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (CONADE) . Las expectativas eran altísimas: una exatleta que conocía las carencias del sistema finalmente tendría el mando. Pero la realidad fue otra.
Uno de los escándalos más graves documentados es el de los “entrenadores cubanos”. Según informes de la Auditoría Superior de la Federación (ASF), Guevara firmó convenios para pagar más de 15 millones de pesos a 29 entrenadores provenientes de Cuba . Sin embargo, la auditoría reveló un dato escalofriante: no existe registro migratorio de que estas 29 personas hayan pisado territorio mexicano jamás . Eran entrenadores fantasma pagados con dinero público.
A esto se suman 1,287 pruebas antidopaje supuestamente realizadas en laboratorios cubanos, por las cuales se pagaron 8.5 millones de pesos, pero de las cuales no existe evidencia física ni resultados certificados .
“Que Vendan Topperware”: La Guerra contra las Atletas
Si algo terminó de sepultar la imagen pública de Guevara fue su desprecio hacia las atletas actuales. En enero de 2023, retiró arbitrariamente las becas al equipo de natación artística, dejándolas sin recursos para competir . Cuando las nadadoras, lideradas por Nuria Diosdado, comenzaron a vender trajes de baño y buscar patrocinios por su cuenta, la respuesta de Guevara fue lapidaria:
“Por mí que vendan calzones, que vendan trajes de baño, Avon o Tupperware… son mentirosas y deudoras” .
Esta frase se convirtió en el epitafio de su credibilidad. Mientras las atletas olímpicas dormían en sofás de entrenadores o pedían donaciones en Instagram para pagar sus vuelos , Guevara era captada viajando de París a México en primera clase, con un boleto de 140,000 pesos y una copa de champaña en la mano . Su respuesta ante la crítica fue igualmente arrogante: “Todo lo que gano me lo trago, me lo unto y me lo visto como me da mi chingada gana” .

La Caja de Pandora: El Blindaje Político
¿Por qué Ana Guevara sigue libre a pesar de las evidencias de desvíos por más de 600 millones de pesos? . La investigación sugiere que Guevara fue una pieza clave en una red de financiamiento ideológico y político vinculada al régimen de La Habana . El propio presidente López Obrador la blindó públicamente, afirmando en las mañaneras que “no tenía pruebas” de su corrupción, a pesar de que los informes de su propia auditoría estaban sobre su escritorio .
Caer a Guevara significaba abrir la “caja de Pandora” de los convenios bilaterales con Cuba, una zona que el gobierno anterior protegió con uñas y dientes .
La Tercera Caída: La Soledad del Poder
Hoy, en 2026, Ana Guevara ya no dirige la CONADE. Fue sustituida por Rommel Pacheco, quien ha comenzado a restituir las becas a los atletas humillados por su predecesora . Sin embargo, el daño está hecho. No se trata solo del dinero desaparecido —que equivale a becas para cientos de niñas durante años — sino del robo de la esperanza.
Ana Guevara sufrió su tercera caída, la más dolorosa de todas, porque esta se la provocó ella misma . Pasó de ser la niña de Nogales que corría contra el viento a la funcionaria que le cerró la puerta a las niñas que vienen detrás.
La historia de Ana Guevara es un recordatorio de que el talento en la pista no garantiza la integridad en la oficina, y que en México, a veces, los ídolos caen más rápido de lo que corren.