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Bukele Quiso Darle una Medalla a un Policía Héroe – Descubrió Que Murió en la Calle

II.

El asistente leyó el informe 3 veces. Luego caminó hasta la oficina de Bukele y le entregó el documento sin decir 1 palabra.

Bukele lo leyó.

Leyó indigencia.

Leyó fosa común.

Leyó caso cerrado.

—¿Me están diciendo que el policía al que quiero darle una medalla al valor está enterrado en una fosa común?

—Sí, señor presidente. Murió hace 4 meses en una banca de parque, a 3 cuadras de la comisaría donde sirvió 28 años.

Bukele cerró el informe. Lo puso sobre la caja de terciopelo que contenía la medalla. La medalla destinada a un hombre que ya no podía recibirla.

—Quiero saber todo sobre Ernesto Montalvo: cómo vivió, cómo sirvió y, sobre todo, cómo un hombre que salvó 14 vidas terminó muerto de hambre y frío en un parque. Todo. Sin filtros.

Para entender la vida y la muerte de Ernesto Montalvo, hay que empezar por la noche que lo convirtió en héroe.

12 de septiembre de 2015. Soyapango. 11 de la noche.

El sargento Montalvo estaba terminando su turno en la comisaría central cuando la radio estalló.

Tiroteo activo en la colonia Quiñones. Múltiples heridos. Civiles atrapados. Solicitamos todas las unidades disponibles.

Montalvo tenía 51 años. Llevaba 24 años en la policía. Había sobrevivido a la época más violenta de la historia de El Salvador, cuando las pandillas mataban a más de 100 personas por semana. Había visto cosas que nadie debería ver. Había hecho cosas que nadie debería hacer. Pero seguía poniéndose el uniforme cada mañana porque creía genuinamente que el uniforme significaba algo.

Esa noche, Montalvo era el oficial de mayor rango disponible. Tomó el mando de un equipo de 6 policías y se dirigió a la colonia Quiñones.

Lo que encontraron al llegar era un infierno.

Un enfrentamiento entre la MS13 y el Barrio 18 había estallado en medio de una zona residencial. Los pandilleros disparaban desde azoteas y esquinas. Las balas rebotaban en las paredes de las casas, donde familias enteras se escondían debajo de las camas, en los baños, en cualquier rincón que les diera una ilusión de protección.

El tiroteo llevaba 20 minutos cuando la policía llegó, pero para entonces 14 civiles estaban atrapados en 1 casa que había quedado en medio del fuego cruzado: 1 familia de 6, 1 matrimonio anciano y 6 vecinos que habían corrido a la casa buscando refugio.

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