Mientras los asesores de Marucampos en Chihuahua intentaban armar a las carreras una estrategia de defensa, salió Ricardo Anaya a hablar. Y Anaya, en lugar de defender a su gobernadora con argumentos jurídicos, con documentos, con pruebas que desmintieran las acusaciones, optó por el camino más fácil y más viejo del manual panista.
gritar persecución política, gritar venganza del régimen, gritar esto es un atropello a la oposición. Lo de siempre, lo que el panismo ha venido haciendo cada vez que un gobernador suyo, un alcalde suyo, un diputado suyo queda exhibido frente a una acusación que no pueden refutar con hechos. Pero esta vez la cosa no es tan fácil de tapar con un grito porque los documentos están ahí, los oficios están circulando y los nombres están a punto de salir.
¿Y por qué precisamente Anaya? ¿Por qué precisamente él fue el primero en salir a defenderla con esa rapidez sospechosa? Hay una razón y cuando la escuche todo va a encajar. Y aquí es donde a uno se le revuelve el estómago, porque mientras los grandes voceros del PAN salían a defender lo indefendible, mientras intentaban convertir a Marú Campos en víctima de una persecución inventada, en Chihuahua hay madres buscadoras que llevan años esperando que alguien les explique por qué nunca apareció el dinero que se supone iba destinado a la búsqueda de sus hijos.
Hay maestros que llevan sexenios cobrando salarios miserables mientras la gobernadora se paseaba en eventos de gala. Hay hospitales públicos que durante años funcionaron sin equipo básico mientras se firmaban contratos sospechosos con empresas que aparecen y desaparecen. La historia de fondo no es solo el narcolaboratorio.
La historia de fondo es cómo se ha gobernado ese estado durante años bajo la bandera del PAN y por qué hasta ahora nadie había podido siquiera levantar la mano para señalarlo. ¿Qué desea hasta el final? Porque la revelación más importante de esta historia todavía no ha llegado y cuando llegue va a entender por qué el PAN está tan desesperado por enterrarla.
Lo que está pasando esta semana en México es algo que no se había visto en muchos años. Una gobernadora del PAN en funciones, en activo, en su silla del palacio de gobierno, enfrentando un proceso formal de desafuero por delitos que si se prueban le costarían décadas de su vida en una celda. Y no estamos hablando de un caso menor, no estamos hablando de una multa, no estamos hablando de un asunto administrativo que se resuelve con una llamada y un favor.
Estamos hablando, según lo que se está manejando, de un caso que toca asuntos de soberanía nacional, de seguridad del Estado mexicano, de presencia de agentes extranjeros operando en territorio nacional sin autorización. Y por encima de todo eso, lo que Arianda Montiel dejó caer en esa conferencia, lo que quedó suspendido en el aire como una amenaza directa para el resto de los gobernadores panistas, fue la frase que ningún medio se ha atrevido a repetir completa, que lo de Chihuahua no es un caso aislado, que hay otros estados
donde pasó exactamente lo mismo y que la lista de nombres que Morena tiene en sus manos podría llegar a destapar uno de los escándalos políticos más grandes de las últimas décadas. en este país y esa lista, los nombres que están en ella, los estados que aparecen y el dato de cuántos sexenios llevaba operando esa red sin que nadie se atreviera a tocarla es exactamente lo que viene a continuación.
La lista existe. Eso es lo primero que hay que dejar claro. No es una invención, no es un rumor de pasillo, no es un globo que Morena haya soltado para asustar al PAN sin tener nada en la mano. Según lo que se está manejando entre los círculos cercanos a la Secretaría de Gobernación, la lista que Ariadna Montiel mencionó de manera velada en su conferencia contiene los nombres de por lo menos cuatro entidades más, donde según los expedientes que se están cruzando habría ocurrido exactamente lo mismo que en Chihuahua. Presencia de agentes
extranjeros operando sin autorización, narcolaboratorios manejados bajo circunstancias muy raras, contratos firmados con empresas fantasma y en el centro de todo, gobernadores del PAN que durante años se hicieron de la vista gorda mientras el dinero, los favores y las complicidades cruzaban por sus despachos.
Los estados que se están manejando, según las primeras filtraciones, serían Guanajuato, Querétaro, Yucatán y Aguascalientes, cuatro bastiones panistas. Cuatro de las joyas del mapa electoral de la oposición, cuatro escritorios donde según lo que se está documentando, habrían pasado cosas muy parecidas a las de Chihuahua durante años sin que nadie se atreviera a hablar.
Quédese porque cuando vea cuál de esos cuatro estados es el siguiente en la fila del expediente, va a entender por qué el PAN está tan nervioso esta semana. y la cifra que está sobre la mesa, la cantidad de dinero que se habría movido a través de estas operaciones que ahora están saliendo a la luz, es algo que cuesta trabajo procesar cuando uno lo escucha por primera vez.
Se habla, según las versiones que circulan, de un esquema que durante el sexenio pasado y el anterior habría movido cifras que rondan los miles de millones de pesos en operaciones que se camuflaban como convenios de seguridad, acuerdos de cooperación internacional, programas de inteligencia compartida. palabras bonitas, palabras técnicas, palabras que nadie cuestiona cuando aparecen en un documento oficial.
Pero detrás de esas palabras, detrás de esos términos burocráticos que llenaban los oficios y los informes, lo que estaba pasando, según lo que ahora se está empezando a destapar, era una red de complicidades que permitía operaciones irregulares en estados gobernados por el PAN a cambio de favores políticos, dinero y protección judicial.
Las víctimas de todo esto tienen cara, tienen nombre y tienen historia. Son los miles de chihuahüenses que durante años escucharon en las noticias locales que sus impuestos estaban invirtiendo en modernizar la seguridad del Estado mientras los hospitales se caían a pedazos. Son las familias de los desaparecidos que nunca recibieron una explicación clara de por qué los recursos federales etiquetados para búsqueda terminaban perdiéndose en el camino.
Son los maestros, los policías, los enfermeros que cobraban sueldos miserables mientras la maquinaria política del PAN seguía operando como si nada. ¿Y cuánto de ese dinero exactamente terminó en cuentas personales que ya están siendo rastreadas por la Unidad de Inteligencia Financiera? La cifra que se está manejando, cuando la escuche, le va a revolver el estómago.
Y aquí es donde la historia se pone todavía más oscura, porque el segundo nombre que aparece en los oficios que están circulando, el nombre que nadie en la oposición esperaba que saliera la luz tan pronto, no es el de un funcionario menor, no es el de un secretario de gobierno cualquiera, no es el de un asesor de bajo nivel, es el nombre de uno de los exgobernadores panistas con más peso dentro del partido.
una figura que durante años se proyectó como uno de los presidenciables más serios del panismo, alguien que todavía hoy aparece en las fotos oficiales del partido, alguien que cobra dietas, conferencias y asesorías y que según lo que se está manejando habría sido pieza clave en el armado original de esta red de complicidades.
No se ha confirmado el nombre públicamente, eso hay que decirlo, pero las iniciales que están circulando en los chats de los reporteros que cubren la fuente política coinciden con un personaje que la audiencia conoce perfectamente. Cuando ese nombre salga y va a salir, el PAN va a entrar en su crisis más grave, desde el caso García Luna. Y eso francamente es decir mucho.
Siga conmigo porque la forma en que esa figura habría operado durante su sexenio, los pactos que habría firmado y las personas con las que se reunía a puerta cerrada es algo que ningún noticiero ha querido publicar todavía. Lo más doloroso de toda esta historia, lo que de verdad enferma cuando uno se sienta a revisar las fechas y a cruzar los documentos es darse cuenta de que esta red no se armó la semana pasada, no se armó el año pasado, no se armó en este sexenio ni en el anterior.
Se armó hace por lo menos tres sexenios. Tresenios de gobiernos panistas y priistas en alternancia, tres sexenios de pactos silenciosos para tapar lo que pasaba en los estados gobernados por la oposición. Tresenios de complicidades cruzadas entre los dos partidos que ahora se llaman PRIAN porque francamente son la misma cosa, son el mismo aparato, son el mismo grupo de personas pasándose la pelota de un lado al otro mientras el dinero del pueblo se evaporaba.
Durante el sexenio de Felipe Calderón, según las versiones que están saliendo, ya se habrían firmado los primeros acuerdos informales que permitieron la operación de agentes extranjeros en territorio mexicano sin que el Congreso lo supiera. Durante el sexenio de Enrique Peña Nieto, esa práctica se habría consolidado y profesionalizado según los expedientes que ahora se están cruzando.
Y durante todo ese tiempo, mientras esta maquinaria operaba en silencio, los gobernadores panistas iban cobrando sus cheques, sus comisiones, sus favores, hasta llegar al punto donde una de ellos, Maru Campos, se sintió tan segura, tan intocable, tan protegida por el sistema, que firmó los oficios que ahora le están explotando en la cara.
¿Y por qué precisamente ahora después de tres exenios de silencio todo este expediente empieza a salir a la luz? Hay una razón muy concreta y tiene que ver con un evento que ocurrió hace exactamente 6 meses y por eso cuando Ariadna Montiel se paró en ese atril y dejó caer la frase de que esto no es un caso aislado, lo que estaba diciendo en realidad, lo que estaba comunicando entre líneas a los que saben leer el lenguaje del poder en este país, era una advertencia directa a todo el aparato panista. El expediente de Maruc Campos
no es el final, es el principio, es la primera ficha del dominó. es el primer nombre de una lista que según lo que se está manejando podría incluir hasta tres exgobernadores del PAN todavía en activo dentro de la estructura del partido. Y lo que viene a continuación, las maniobras que el panismo está intentando armar para detener este proceso antes de que arrastre a todos sus cuadros principales es algo que cambia la forma en que usted va a ver la política mexicana para los próximos dos años, porque la respuesta del PAN en cuanto
entendieron la magnitud de lo que les venía encima fue activar todas las alarmas internas. Hubo reuniones de emergencia, hubo llamadas a abogados penalistas de élite, hubo viajes urgentes de operadores panistas a la Ciudad de México para intentar contener el incendio antes de que se expandiera. Y sobre todo, hubo un esfuerzo desesperado por convertir la narrativa pública.
La estrategia que el PAN ha desplegado en las últimas 48 horas es de manual. victimizar a Maru Campos, presentarla como una mujer perseguida por el régimen, agitar la bandera del feminismo selectivo que el panismo nunca había usado y sobre todo intentar trasladar la conversación pública del narcolaboratorio chihuahuense hacia el supuesto autoritarismo de Shane Baown.
Pero la estrategia francamente no está funcionando porque los documentos están ahí, los nombres están circulando, los videos de la conferencia de Ariadna Montiel se están viralizando y la conversación en redes sociales se ha movido en una dirección que el PAN no había anticipado. La gente en lugar de comprar la narrativa de la persecución está pidiendo más nombres, más expedientes, más cabezas.
No se vaya todavía porque el detalle que vincula directamente a uno de esos abogados penalistas con un caso anterior del propio partido es algo que la prensa tradicional está prefiriendo no tocar. Y aquí es donde aparece el dato que duele más, el detalle que convierte esta historia de un escándalo político en una tragedia humana.
Porque en el mismo estado de Chihuahua, en los mismos años en que se estaban firmando los oficios que ahora están explotando, hubo un caso que hizo llorar al país entero, el de las niñas asesinadas en Ciudad Juárez, cuyos expedientes se quedaron archivados durante años. Hubo, según las versiones que están saliendo, recursos federales etiquetados específicamente para reforzar la capacidad de investigación de los homicidios contra mujeres en Chihuahua, recursos que llegaron al Estado, que aparecieron en los reportes de la Secretaría de Hacienda, que se
justificaron en los informes oficiales, pero que en la práctica nunca se tradujeron en una sola unidad nueva de investigación, en un solo laboratorio forense adicional, en un solo perito más para atender ender los casos. ¿A dónde fue ese dinero? La pregunta, francamente, se contesta sola cuando uno cruza las fechas con los movimientos de las empresas fantasma que aparecen en los nuevos expedientes.
Y sabe usted lo que se sentía ser madre buscadora en Chihuahua durante esos años tocando puertas que nunca se abrían mientras esa misma gobernadora se paseaba por eventos de gala. Esa es la pregunta que debería estar haciéndose toda la prensa hoy. Lo más cínico de toda esta historia, lo que pone en evidencia hasta qué punto el PAN llegó a sentirse intocable durante todos esos años, es que mientras los recursos para investigar los crímenes contra las mujeres chihuahuenses se diluían en empresas fantasma mientras los expedientes se acumulaban sin moverse,
mientras las madres buscadoras gastaban su propio dinero para imprimir las fichas de búsqueda de sus hijas, Maru Campos aparecía en los eventos oficiales hablando del compromiso histórico del partido acción. nacional con las mujeres y lo decía con la cara más limpia del mundo, lo decía con esa sonrisa entrenada de política profesional, con ese tono ensayado de discurso, con esa convicción fingida que solamente tienen los que se han pasado tantos años actuando que ya no saben distinguir entre lo que dicen y lo que hacen. Esa
es la clase de personaje, esa es la clase de figura política, esa es la clase de gobernadora que el PAN protegió durante años. Esa es la persona que hoy intentan presentar como víctima. Esa es la mujer a la que Ricardo Anaya, Jorge Romero, Marco Cortés y los grandes voceros del panismo se están desviviendo por defender.

Y eso, francamente, es lo que más debería indignar a cualquier mexicano que esté siguiendo este caso con honestidad. Quédese hasta el final porque uno de esos voceros que hoy defiende a Maru Campos aparece según lo que se está manejando en uno de los oficios que también están siendo revisados. Mientras tanto, en Sinaloa, la situación que el PAN intentó instalar como tema central de la semana se les fue desinflando solita, porque el asunto de Rocha Moya, aunque tenga elementos para discutirse y aunque haya señalamientos serios que ameritan
investigación, no se compara en términos de gravedad institucional con lo que está saliendo de Chihuahua. En Sinaloa lo que hay son señalamientos, declaraciones, hipótesis que el PAN intentó vender como evidencia. En Chihuahua lo que hay son oficios firmados, contratos rastreables, transferencias bancarias documentadas y la presencia comprobable de agentes extranjeros operando en suelo mexicano.
La diferencia es abismal. Y los analistas serios, los que conocen el manual jurídico y los que llevan años cubriendo la fuente, lo saben perfectamente. Por eso la jugada del PAN se les volteó tan rápido. Pidieron desaparición de poderes para Sinaloa con argumentos débiles. recibieron de vuelta un proceso de desafuero contra una gobernadora propia con argumentos sólidos y en el camino expusieron a su propio partido a una avalancha de revelaciones que apenas está empezando.
¿Y quién dentro del propio PAN fue el primero en darse cuenta del tamaño del error estratégico que acababan de cometer? La respuesta a esa pregunta es lo que va a definir las próximas semanas dentro del panismo y todavía falta lo más fuerte. La presión que está sintiendo Maru Campos en este momento, según lo que se está filtrando desde el Palacio de Gobierno de Chihuahua, es algo que pocas figuras políticas mexicanas han sentido en los últimos años.
Reuniones de emergencia que se prolongan hasta la madrugada. Llamadas con abogados de las firmas más caras del país. Operadores políticos que llegan en aviones privados desde la Ciudad de México y se reúnen en hoteles con los nombres tachados de los registros para no dejar huella. asesores que entran y salen del despacho de la gobernadora con el rostro descompuesto, con las carpetas en la mano, con la urgencia visible en cada movimiento.
Y en paralelo, los mensajes públicos de Maru Campos en sus redes sociales y en sus apariciones oficiales se han ido enrareciendo, se han ido volviendo más artificiales, más forzados, más ensayados. Una persona que está tranquila no necesita publicar cada 4 horas fotos de eventos oficiales para demostrar que sigue gobernando.
Una persona que está tranquila no necesita pedirle a sus voceros que repitan hora tras hora, que todo está bajo control. Una persona que está tranquila, no se ve en la cara, en los ojos, en el cuerpo, lo que se le ha visto a Maru Campos en sus últimas apariciones. Y eso solo significa una cosa, que sabe exactamente lo que está a punto de pasarle y que ya no tiene cómo evitarlo.
La maquinaria del desafuero ya está en marcha y no hay forma de detenerla. Eso es lo primero que hay que entender. Morena tiene los votos contados en el Congreso Federal. tiene la mayoría calificada que necesita para llevar el proceso hasta sus últimas consecuencias y tiene sobre todo el respaldo total de Palacio Nacional para que el caso de Marucampos llegue hasta el fondo.
La presidenta Shane Baum en sus intervenciones de los últimos días no ha tenido que decir mucho. Se ha bastado con dejar que Ariatna Montiel haga el trabajo de comunicación, dejar que la Comisión Permanente avance con los procedimientos formales y dejar que el peso de los documentos hable por sí solo. Esa es la nueva forma de hacer política desde el oficialismo.
No gritar, no insultar, no improvisar. trabajar en silencio, soltar el expediente cuando está listo y dejar que el adversario se enrede solito mientras la opinión pública va asimilando. Una capa tras otra la magnitud de lo que estaba pasando en los estados gobernados por el PAN y los efectos prácticos ya se están viendo.
El primero y el más importante es que el desafuero de Marucampos se va a votar en las próximas semanas con los números a favor del oficialismo. Una vez aprobado el desafuero, la gobernadora pierde la protección constitucional que la ha mantenido fuera del alcance del Ministerio Público durante todo este tiempo.
Y a partir de ese momento queda expuesta a ser citada, investigada y si los expedientes resisten el filtro judicial procesada penalmente por los delitos que se le imputan. El segundo efecto es que la marcha convocada por Morena en Chihuahua para el 16 de mayo se está perfilando como una de las movilizaciones populares más grandes que se han visto en ese estado en los últimos años.
Las primeras estimaciones que se están manejando apuntan a una asistencia que podría rebasar las decenas de miles de personas, lo que enviaría un mensaje muy claro al panismo. El bastión histórico ya no es tan bastión. El territorio que ellos consideraban inexpugnable se está cuarteando y la gente, esa misma gente que el PAN dio por descontada durante años, está harta.
El tercer efecto, el que probablemente tenga consecuencias más duraderas es lo que está pasando dentro del propio PAN en este momento, porque las grietas internas que el caso de Maru Campos ha abierto son profundas y no se van a cerrar fácilmente. Hay alas dentro del panismo que están pidiendo, en voz baja, pero con insistencia que el partido suelte a la gobernadora para evitar que el escándalo arrastre a todo el aparato nacional.
Hay otra ala, la encabezada por Ricardo Anaya y los operadores históricos que está apostando a la defensa cerrada, a la narrativa de la persecución política y a intentar resistir el embate hasta que la tensión mediática se mueva hacia otro tema. Y hay un tercer grupo, el más pragmático, que ya está empezando a moverse para reposicionarse internamente, para tomar distancia silenciosa de Maru Campos y para asegurar que cuando caiga la ficha no se los lleve a ellos en la caída.
Esa lucha interna dentro del PAN que apenas está empezando va a definir el rumbo de la oposición mexicana para los próximos años. Y aquí es donde aparece algo que pocos esperaban, una consecuencia que ni siquiera Morena había anticipado del todo cuando lanzó el expediente, el efecto que esto está teniendo sobre Movimiento Ciudadán.
Porque mientras el PAN se hunde en su propia crisis, mientras el PRI sigue sin saber qué hacer ni con quién aliarse, Movimiento Ciudadano está intentando sacar tajada de la situación, posicionándose como la alternativa limpia. Pero el problema para ellos es que la audiencia mexicana, esa misma audiencia que está viendo cómo se desploma uno de los pilares del PRI-an, ya no compra esa narrativa.
La gente ha aprendido a leer los movimientos políticos con más astucia, ha aprendido a identificar las jugadas oportunistas y ha aprendido sobre todo a desconfiar de los partidos que durante años se beneficiaron del mismo sistema que ahora se está cayendo. Y eso francamente es una de las grandes victorias culturales de la 4T, haber cambiado la forma en que el mexicano promedio entiende la política.
Lo que está pasando con Maru Campos, lo que está pasando con el expediente que Ariadna Montiel destapó esta semana, lo que está pasando con la lista que Morena tiene guardada y que apenas empieza a soltar, no es un escándalo aislado. Es la consolidación de un proceso que comenzó hace años, cuando el pueblo mexicano decidió en las urnas que ya no aguantaba más.
Es la consecuencia natural de haber elegido a un gobierno que aunque imperfecto, aunque con sus errores, aunque con sus tropiezos, como cualquier administración humana, ha mantenido el rumbo central. Ir contra los privilegios, ir contra la corrupción heredada, ir contra los pactos silenciosos que durante décadas mantuvieron a este país secuestrado por una élite que se servía con cuchara grande, mientras el resto trabajaba el doble por la mitad.
Maru Campos es solo un hombre más en esa lista de gente que se sintió intocable durante demasiado tiempo y como ella vendrán otros. Porque lo que esta semana dejó claro es que el oficialismo no le tiene miedo a la confrontación, no le tiene miedo a tocar a los gobernadores en funciones, no le tiene miedo a abrir expedientes que apuntan a figuras protegidas durante décadas por el aparato del PRIAN.
Y eso para una audiencia que durante años escuchó que nadie podía tocar. a esa gente, que siempre se iban a salir con la suya, que todo iba a quedar impune. Es una señal de cambio profundo. La señora que está viendo este vídeo desde su sala, la persona que durante años se sintió frustrada al ver como los corruptos seguían cobrando, salía en la tele, sonreía como si nada.
Hoy puede ver con sus propios ojos como una gobernadora en activo, una de las figuras que el PAN proyectaba como su carta para los próximos años, se está hundiendo en su propia mentira. Y esa sensación de justicia tardía, esa sensación de que por fin algo se está moviendo, es lo que justifica seguir pendientes de lo que viene.
Y lo que viene es mucho. La marcha del 16 de mayo en Chihuahua va a marcar el siguiente capítulo. La votación del desafuero en el Congreso Federal va a marcar el siguiente. La decisión sobre los siguientes nombres de la lista, los siguientes estados que entren en el expediente va a marcar el que sigue. Estamos viendo en tiempo real una reconfiguración del mapa político mexicano que pocos analistas se habían atrevido a anticipar hace apenas unos meses.
El pan, ese pan que llevaba décadas creyendo que era intocable en sus bastiones del norte, está descubriendo que el suelo donde se paraba no era tan firme como creía. Y nosotros, los que llevamos meses contando estas historias sin filtros, sin pactos y sin miedo, vamos a seguir aquí paso a paso, semana a semana, capítulo a capítulo, viendo cómo se va desmontando una estructura que durante demasiados años se sintió por encima de todo.
Lo más importante, lo que hay que llevarse a casa, lo que hay que tener clarísimo después de todo lo que acabamos de ver, es que la historia política mexicana no se está escribiendo en los grandes diarios, no se está escribiendo en los noticieros de la noche, no se está escribiendo en las columnas de los analistas de toda la vida, se está escribiendo en los pasillos de la cámara, en los oficios filtrados, en las conferencias mañaneras donde Ariadna Montiel suelta lo que se atreve a soltar en las marchas populares que están reconfigurando el ánimo. del
pueblo en los expedientes que pasan de un escritorio a otro, mientras los abogados del PAN intentan infructuosamente frenar lo inevitable. Y esa historia, esa que de verdad importa, esa que de verdad va a quedar para los libros de los próximos años, es la que estamos contando aquí, sin pelos en la lengua, sin acuerdos con nadie, sin miedo a tocar el nombre que haya que tocar.
Y mientras Maru Campos se prepara para lo peor, mientras el PAN intenta las carreras contener el incendio, mientras Movimiento Ciudadano se posiciona oportunistamente y mientras el PRI sigue sin entender que ya no existe como fuerza autónoma en Chihuahua, en las calles, en las plazas, en los mercados, la gente común y corriente está viviendo algo que pocos esperaban ver en esta generación, el final del feudo panista.
Las madres buscadoras que durante años no recibieron respuesta van a estar en esa marcha del 16. Los maestros que durante sexenios cobraron miserias mientras los políticos se enriquecían van a estar en esa marcha. Los policías honestos que durante años hicieron su trabajo sin recursos, sin equipo, sin apoyo, mientras los oficios para modernizar la seguridad se desviaban a empresas fantasma.
Van a estar en esa marcha. Y esa imagen, la del pueblo chihuahüense saliendo a las calles a exigir cuentas, va a ser una de las imágenes definitorias de este sexenio. La pregunta que queda flotando en el aire después de toda esta historia. La pregunta que ningún noticiero se ha atrevido a formular completa.
La pregunta que probablemente nos vamos a estar haciendo durante las próximas semanas conforme vayan saliendo más nombres y más expedientes es esta. ¿Cuántos otros gobernadores del PAN están viendo lo que le está pasando a Maru Campos? Y en este momento, mientras usted ve este video, están haciendo llamadas urgentes a sus abogados, están revisando sus archivos personales, están borrando correos comprometedores y están preparándose para lo que pueda venir.
Porque si algo nos ha enseñado esta semana es que cuando una ficha del dominó empieza a caer, las que vienen detrás caen más rápido y los nombres, los siguientes nombres, las siguientes historias ya están en camino. Aquí seguimos y aquí vamos a seguir mientras haya historias como esta que contar.