El caso de Lyn May fue muy distinto porque ella llegó a ser una de las vedets más famosas del cine mexicano, pero con el tiempo su imagen se convirtió en blanco de críticas muy crueles. La actriz contó que le inyectaron una sustancia en el rostro haciéndole creer que era colágeneno, pero después se dijo que en realidad era aceite.
le cambió la cara y también le trajo burlas, rechazo y comentarios muy pesados, no solo del público, también de gente del medio. Y lo más triste fue que las críticas no se quedaron solo con ella. Lyn contó que hasta sus hijas sufrieron bullying en la escuela por ser sus hijas. Dijo que un hijo de Andrés García llevaba fotos de ella al salón, las enseñaba y los compañeros se reían.
Por eso decidió mandarlas a estudiar al extranjero, porque no quería que siguieran sufriendo por comentarios que ni siquiera eran contra ellas. Les hacía bullying. Entonces yo dije, “No, esa no es vida para mis hijas.” E e es que mira, no les damos herramientas a los hijos porque si tú ya les hubieras dicho a tus hijas, “A ver, dígal, es que mamá está bien buena.
” A ver qué quién es la mamá de usted está, ¿no? Aún con todo eso, Lin May no desapareció, al contrario, tomó esa crisis. esa experiencia tan difícil y la convirtió en parte de su historia. Siguió trabajando, dando entrevistas, presentándose en escenarios y manteniéndose vigente con su estilo único.
Podrán criticarla, podrán hacer comentarios, pero retirarla del espectáculo, eso sí, no pudieron, porque la señora trae más pila que control remoto nuevo. Hoy tiene 73 años y sigue activa. En 2026 forma parte de la obra Perfume de Gardenia. donde todavía se presenta ante el público y demuestra que las burlas no las sacaron del escenario. ¿No les parece injusto que las críticas hacia Lin May terminaran afectando hasta a sus hijas? Y fíjense, amigos, que a veces las personas más humildes son las víctimas del prejuicio. Y es que, como dice el
dicho, como te ven tratan. Y eso fue lo que le pasó a uno de los cantantes más exitosos de la música tropical en México. A él le costó mucho trabajo entrar en el medio artístico debido a su apariencia, ya que se empeñó en usar un overall que para ese entonces era ropa de trabajo.
Los invito a ver el caso de Chicoché. Con Chico Che pasó algo muy curioso, porque su problema no fue la voz, ni el ritmo, ni la conexión con el público. El detalle fue su imagen, especialmente su famoso overall, ese que para muchos era parte de su encanto, pero para otros no se veía lo bastante elegante para la televisión. Raúl Velasco no lo veía con buenos ojos para presentarse así en siempre en domingo, porque su ropa no era la imagen fina que el programa quería mostrar.
Y pues ahí estaba Chicoché con su overall, sus lentes, su estilo tropical y su cara de yo vine a cantar, no a modelar traje de quinceañera. Pero en lugar de cambiar para caerle bien a los demás, el cantante hizo algo mejor. Convirtió eso que le criticaban en su sello personal. Su forma de vestir, su manera de cantar y ese estilo tan de pueblo se volvieron parte de su identidad.
Porque una cosa es que te quieran pulir y otra muy distinta es dejar que te borren. Chico Che salió adelante con canciones como Kien Pompó, De Kenchon y Macorina y terminó quedando en la historia como uno de los artistas más queridos de la música tropical mexicana. Su imagen, la misma que algunos veían como problema, terminó siendo inolvidable.
Lamentablemente falleció el 29 de marzo de 1989, a los 43 años por un derrame cerebral. Pero su música sigue sonando y su personaje sigue vivo en la memoria popular. Al final no necesitó verse como artista de alfombra roja porque tenía algo mejor: sabor, carisma y canciones que todavía ponen a bailar hasta el tío que dice que ya le duele la rodilla.
¿Quién diría que ese overall que tanto le criticaban terminaría siendo parte de su leyenda? Y es que la neta en los años 70 la cosa con Raúl Velasco estaba muy dura y pues para aquel entonces él pensaba que tenía que darle al público un artista gerito bien simpático, pero le presentaron a uno que venía pegando con una canción llamada espejismo.
Cantaba bonito, sí, pero según dicen su apariencia no era precisamente su fuerte. Así que Raúl Velasco lo presentó casi a la fuerza, pero dicen que él lo presentó de una manera despectiva. La historia de Juanelo fue de esas que dejan mal sabor, porque el cantante venía fuerte en los años 70 con espejismo, una canción que vendió muchísimo y lo puso en el mapa junto a grandes artistas de la época.
Se cuenta la anécdota de que Raúl Velasco escuchó hablar de su éxito y pidió llevarlo a Siempre en domingo porque ese programa era como Lauana de la fama. Si pasabas por ahí, medio México te veía. El detalle fue que al tenerlo enfrente, en vez de presentarlo solo por su voz, soltó la famosa frase de El feo que canta bonito.
Juan lo cantó y demostró qué talento tenía, pero esa etiqueta le pesó. También se ha dicho que después no recibió el mismo apoyo que otros artistas, incluso algunos con menos ventas, y que él mismo sintió que no cumplía con los estándares de belleza que pedía la industria. Para rematar, espejismo fue su gran éxito, pero también su sombra, porque el público casi siempre le pedía esa canción y no le daba mucha oportunidad a lo demás.
Con el tiempo su carrera perdió fuerza y se alejó de los grandes reflectores, aunque su nombre quedó ligado a esa voz y a una canción que muchos todavía recuerdan. No fue el artista de imagen perfecta que la televisión quería presumir, pero sí dejó una historia que muestra cómo una frase cruel puede quedarse pegada más fuerte que Chicle en un zapato nuevo.
¿Creen que a Juanelo lo frenó más la etiqueta que le pusieron o el peso de no poder superar el éxito de espejismo? No pues la neta que pobre Juanelo. Lo bueno es que ahora anda triunfando en las redes sociales, pero otro que la pasó muy mal con Raúl Velasco fue el querido payasito de la tele, porque según dicen no lo tragaban ni él ni Chabelo.
Con Cepillín, el asunto también tuvo su dosis de veneno porque detrás del maquillaje, las canciones infantiles y la sonrisa de payasito, hubo gente en la televisión que no lo veía con tanta gracia. Ricardo González Gutiérrez empezó como dentista y se pintaba la cara para que los niños no le tuvieran miedo.
De ahí nació Cepillín, un personaje que saltó a la televisión y se volvió un fenómeno. Pero no todos aplaudían su éxito y el pleito más sonado fue con Raúl Velasco. un ignorante, o sea, un ignorante barbero que se coló en la televisión y que me disculpen todos los demás que estén escuchando esto, pero yo viví en carne propia lo pequeñito que era acá, el señor Raúl Velasco, y es del único que he hablado mal en mi vida.
Además, Cepillín llegó a decir que Raúl Velasco no lo quería y que en Televisa le pusieron obstáculos por culpa de él. Y claro, para algunos tal vez era solo un payaso cantando canciones para niños, pero ese payasito terminó llenando teatros, vendiendo discos y metiéndose en la memoria de millones. Ay, cómo duele cuando el que no tomas en serio termina siendo más recordado que media alfombra roja.
Con canciones como La feria de Cepillín, Tomás y En un bosque de la China se convirtió en parte de la infancia de varias generaciones. También trabajó en televisión. circo, teatro y presentaciones en vivo, porque si algo tenía cepillín era trabajo, público y aguante. Falleció el 8 de marzo de 2021 a los 75 años, pero su personaje quedó grabado en la cultura popular.
Al final podrán haberlo mirado por encima del hombro, pero Cepillín terminó entrando a las casas, a las fiestas infantiles y a los recuerdos de todo México. ¿Quién terminó ganando más? el que lo menospreció o el payasito que se volvió inolvidable. En paz descanse Cepillín, el querido payasito de la televisión.
Y bueno, otros que también sufrieron de los comentarios ácidos y humor negro de Raúl Velasco fueron los del grupo Bronco, sobre todo Lupe Esparza. Aquí en pleno programa en vivo le dijo que parecía un gorila de la selva. Y es que Raúl Velasco era especialista en soltar comentarios mordes y ofensivos, de esos que sonaban a broma, pero venían con el machete desenvainado.
Con Bronco se lució en Siempre en Domingo, mientras hablaban de sus videos y caracterizaciones, le preguntó a Lupe Esparza si se había sentido más a gusto con el personaje de gorila en la selva. Ahí ya iba filoso, pero todavía traía veneno guardado. Después remató diciendo que Bronco eran broncotes, forzudos, grandotes y feos.
Y para adornar el pastel soltó aquello de feos, pero con suerte y con mucho sabor. O sea, no los presentó, los zarandeó con micrófono en mano. Este feos, ¿verdad? Feos, pero con suerte y con mucho sabor, ¿verdad? Sí. Y y total que que dice, “No, pues ponla.” Y la pusimos y fue un exitazo todo el mundo. “Ya ponga la bicicarita.
” Pero al grupo le sobró suerte, talento, sabor y público. Con canciones como Sergio el bailador, que no quede huella y libros tontos terminaron quedándose en la historia de la música grupera, porque podrán decirte feo en televisión nacional, pero si el pueblo canta tus canciones décadas después, ahí el chiste se le regresa al que lo contó.

¿Será que a Raúl Velasco se le olvidó que el sabor también vende? ¿Y Bronco terminó vendiendo más que muchas caras bonitas? Pero vean, amigos, dice el dicho que dinero mata carita, pero verbo mata todo. Y los de Bronco no cantaban tan malas rancheras y tenían un montón de admiradoras enamoradas de su música. Pero ahora los invito a ver el caso de Damián Alcázar, un actor de gran talento.
A Damián Alcázar también le tocó probar el veneno del famoso, no das el perfil, pero en su caso el comentario fue por su estatura. El actor contó que una vez un director lo rechazó por estar muy chaparro, así sin anestesia, como si el talento se midiera con cinta métrica y no con presencia en pantalla.
Pero Damián no se quedó ahí, siguió preparándose, hizo teatro, cine y televisión y con paciencia terminó demostrando que estaba para papeles grandes, aunque algunos lo quisieran medir en centímetros. Día un director dijo que no me daba el papel porque estaba yo muy chaparrito, él era más chaparrito que yo y luego ya me mandaba su sobrino para que estuviera en la escuela o en la compañía donde yo estaba.
Compartió, sí, esta situación. Con los años se convirtió en uno de los actores mexicanos más respetados con películas como La ley de Herodes, El Crimen del Padre Amaro, El infierno, La dictadura perfecta y Que viva México. Además, es considerado uno de los actores mexicanos con más premios Ariel en su carrera.
Hoy tiene 73 años y sigue activo. En 2026 aparece en proyectos nuevos, así que el famoso chaparro que un día rechazaron terminó más grande que muchos que sí daban el perfil. ¿Cuántas oportunidades se habrán perdido por mirar primero la estatura y no el talento? Pero amigos, para los papeles de verdad de esos que requieren un personaje intenso, las caritas bonitas muchas veces no son requeridas, sino que se requiere carácter fuerte.
Y es que decía mi abuelito Pancho, el hombre debe ser feo, fuerte y formal. Y uno que ha demostrado a través de los años que es uno de los actores más queridos de Hollywood es el famoso Dani Trejo. Con Dani Trejo, la historia fue dura desde antes de Hollywood porque su rostro rudo, sus cicatrices y su pasado complicado pudieron haberlo dejado marcado para siempre, pero él terminó usando todo eso como parte de su sello.
El actor pasó por problemas de adicciones, estuvo en prisión y tuvo una vida bastante pesada antes de llegar al cine. Cuando empezó a actuar, muchas veces lo llamaban para papeles de criminal, preso, pandillero o tipo peligroso. O sea, lo veían entrar y ya le tenían lista la escena con patrulla, tatuajes y cara de no me mires feo porque te cobro intereses.
Pero Dani quedó solo en esos papeles. Con paciencia fue trabajando en películas como Desperado, donde compartió pantalla con Antonio Banderas y Salma Hayek, hasta que llegó el personaje que lo terminó volviendo leyenda, Machete. Primero en un falso tráiler de Green Houseouse y después en la película Machete, donde actuó junto a Robert De Niro, Jessica Alba, Michel Rodríguez, Steven Sigal y Lindcy Lohan.
Lo que para algunos era una apariencia intimidante, él lo convirtió en su sello. Hoy tiene 82 años, sigue activo y aparece en cientos de proyectos de cine y televisión. Además, también se volvió empresario con sus restaurantes Trejos Tacos. Así que el hombre que muchos encasillaban como villano terminó siendo leyenda de Hollywood.
¿Será que Dani Trejo convirtió su apariencia ruda en la mejor tarjeta de presentación de su carrera? Lo bueno que Dani ha tenido trabajo en Hollywood y de sobra. Ya ha estado y se ha mantenido vigente por muchos años. Pero ahora les invito a conocer el caso de Michelle González. Con Michelle González, actriz mexicana conocida por su trabajo en telenovelas y series, El golpe vino de las redes.
Es el lugar donde cualquiera se siente juez de belleza, director de casting y dueño de Televisa, todo al mismo tiempo. La actriz ha recibido críticas por su apariencia, sobre todo cuando interpreta personajes importantes o mujeres con poder. Algunos comentarios han señalado que su rostro no le ayuda o que ciertos papeles no le quedan por su imagen.
O sea, no estaban opinando de su actuación, estaban viendo si les acomodaba la cara. Muy profesionales los críticos de Sofá. se aprovecha de tus sueños, de tus ilusiones y desde ese lugar se generan dinámicas en donde tú durante mucho tiempo me cuestioné si lo que me había pasado había pasado, si sí había sido un Pero lejos de intimidarse, Michelle siguió trabajando y ganándose su lugar en la televisión.
ha participado en proyectos como Imperio de mentiras, Mi fortuna es amarte, vencer la culpa y el amor no tiene receta. Además, incluso ha sido portada de revista, así que mientras algunos la critican desde el celular, ella aparece en pantalla y en portada. Bonita manera de contestar sin decir nada.
Hoy sigue activa y continúa apareciendo en telenovelas y proyectos de televisión. Porque una cosa es opinar desde la sala y otra muy distinta es sostenerse frente a cámaras, reflectores y público. ¿No será que a veces el público critica más la cara de una actriz que su verdadero trabajo? Es que miren, amigos, lo importante no es lo que la gente piensa de ti, lo importante es lo que tú piensas de ti mismo, porque al final del día eso es lo que realmente importa.
Hay que levantar la frente y caminar con la cara al sol. Y recuerda que las cosas grandes e importantes son difíciles de conseguir. Atahualpa Yupanki decía una frase muy bonita: “Mi voz no es la mejor del mundo, pero a mí me sirve y solo a mí me sirve.” Y eso también fue el pensamiento de Joan Sebastian, quien fue rechazado no una vez, sino varias veces por Raúl Velasco.
Y a pesar de todos esos rechazos, él nunca se rindió. Y veamos este caso. Y con el poeta del pueblo cerramos este recorrido de artistas que fueron subestimados, ignorados o criticados, pero terminaron dejando huella. Con Joan Sebastian, la historia pega porque Raúl Velasco lo vio como un muchacho sencillo, quizá tímido, desconocido y sin ese brillo de estrella que la televisión solía buscar.
Joan andaba por los pasillos persiguiendo una oportunidad con más sueños que fama, esperando que alguien lo escuchara, aunque fuera un minuto. El propio Joan se lo recordó a Raúl en pleno siempre en domingo. Contó que en los inicios del programa lo seguía por los pasillos, le daba lata y buscaba la manera de acercarse, hasta que un día, ya desesperado, se armó de valor y le dijo, “Señor Velasco, ¿no tuviera usted un momento para mí?” Pero Raúl, ocupado y sin darle chance de hablar bien, le respondió, “No tengo un momento para ti.
Estoy muy ocupado. Perdóname. Hasta luego.” Sas ahí le cerró la puerta en la cara, sin canción, sin explicación y sin oportunidad. Joan no llegó con lujos ni con nombre famoso. Llegó como llegan muchos al principio, con ilusión, nervios y ganas de que alguien les abra tantito la puerta.
Pero ese día le tocó puro portazo elegante de esos que duelen más porque vienen envueltos en educación. Franca y llanamente y te dije, “Señor Velasco, ¿no tuviera usted un momento para mí?” y me dijiste, “No tengo un momento para ti. Estoy muy ocupado. Perdóname. Hasta luego. En ese momento. Pero Joan no se fue con coraje.
Él mismo dijo que ese día se hizo una promesa, que algún día Raúl Velasco sí tendría tiempo para él. Y vaya que la vida le acomodó bonito la escena porque le costó años llegar a siempre en domingo. Pero cuando llegó, ya no llegó como el muchacho al que no dejaban hablar. Llegó como Joan Sebastian, con canciones, público y una carrera que ya nadie podía hacérselo ocupado para ignorar.
Y además, hay que decirlo, Joan tenía un pegue tremendo con las mujeres. No era el artista fabricado de revista, pero tenía carisma, voz, sombrero, caballo y esa forma de cantar, como si cada verso llevara dedicatoria escondida. El hombre componía, cantaba, enamoraba y todavía se daba tiempo de verse como señor de rancho con corazón peligroso.
Con canciones como 25 Rosas, Secreto de Amor, Tatuajes, Juliantla y Eso y Más, terminó convertido en uno de los compositores y cantantes más queridos de México. Falleció el 13 de julio de 2015, a los 64 años después de luchar contra el cáncer. Pero su música sigue vivita en serenatas, fiestas, despechos y borracheras donde alguien siempre termina diciendo, “Pon una de Joan, pero de las que duelen.
” Al final, aquel joven al que no le dieron ni un minuto terminó teniendo décadas en la memoria del público. Así es la vida. A veces no te abren la puerta, pero terminas comprando la casa completa. ¿No les parece tremendo que un no tengo tiempo para ti terminara convertido en una historia de éxito? Pues bien, amigos, hasta aquí los dejamos con este nuevo video de Tutoriales Gerverí.
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