La Calzada Ignacio Zaragoza, una de las arterias viales más transitadas y vitales del oriente de la Ciudad de México, se ha convertido en un escenario de peligro constante para peatones y automovilistas. Lo que recientemente se reportó como un accidente fortuito es, en realidad, el reflejo de una problemática profunda que afecta a la alcaldía Iztapalapa: la negligencia en la señalización y el abandono de obras públicas. En un evento que ha causado gran conmoción en redes sociales, dos mujeres cayeron en una zanja inundada de las obras hidráulicas cerca de la estación del Metro Peñón Viejo, poniendo de manifiesto los riesgos que la ciudadanía enfrenta día con día.
El incidente ocurrió a plena luz del día, cuando dos mujeres intentaban cruzar un tramo de la calzada que se encuentra bajo intervención por trabajos hidráulicos. Debido a las recientes lluvias en la capital, lo que originalmente era una excavación profunda se tr
ansformó en una fosa llena de agua turbia, indistinguible de un charco común a simple vista. Sin ningún tipo de cinta de precaución, barandillas o señales luminosas que advirtieran sobre la profundidad del agujero, las víctimas caminaron confiadas hasta que el suelo simplemente desapareció bajo sus pies.
En videos que circulan ampliamente, se puede escuchar el desespero de los testigos: “¡Agárrala, agárrala!”, gritaban mientras las mujeres luchaban por salir de la zanja inundada. La falta de apoyo inmediato por parte de personal de la obra fue evidente, ya que, según reportes locales, no había trabajadores presentes en el sitio al momento del percance. Fueron los propios transeúntes y vecinos quienes tuvieron que intervenir para auxiliar a las mujeres, evitando que la situación escalara a una tragedia mayor.
Un Problema de Larga Data: El Abandono de las Obras
Lo ocurrido en las cercanías del Metro Peñón Viejo no es un caso aislado, sino la culminación de una serie de quejas que los habitantes de Iztapalapa han venido manifestando desde hace meses. Las obras hidráulicas en la Calzada Ignacio Zaragoza han sido descritas por la comunidad como “proyectos fantasma”. Aunque se iniciaron con la promesa de mejorar la infraestructura de drenaje y suministro de agua, la realidad es que los trabajos se han extendido mucho más allá de los plazos establecidos.
Los vecinos denuncian que es común ver tramos de la vía abiertos, con maquinaria pesada estacionada pero sin operadores, y lo que es más preocupante, con excavaciones profundas que quedan totalmente desprotegidas durante la noche o en días lluviosos. Este abandono no solo entorpece el flujo vehicular en una zona ya de por sí congestionada, sino que convierte el espacio público en un campo minado para quienes transitan a pie.
La Señalización: Un Lujo Inexistente
En cualquier protocolo de seguridad para obras civiles, la señalización es un elemento obligatorio e innegociable. La normativa establece que cualquier excavación debe estar delimitada por barreras físicas visibles y contar con señalamientos que indiquen el peligro tanto de día como de noche. Sin embargo, en el lugar del accidente, estas medidas brillaban por su ausencia.

La inundación de las zanjas agrava exponencialmente el peligro, ya que el agua oculta la profundidad y los bordes de la excavación. Para un peatón, es prácticamente imposible discernir dónde termina el pavimento y dónde comienza el pozo. Esta falta de responsabilidad por parte de las empresas constructoras y de las autoridades encargadas de supervisar las obras es lo que hoy tiene a la comunidad en un estado de alerta y enojo legítimo.
Impacto en la Comunidad e Indignación Social
La reacción en redes sociales no se hizo esperar. El video del rescate ha servido como catalizador para que cientos de usuarios compartan experiencias similares en otras zonas de la alcaldía e incluso en diferentes puntos de la Ciudad de México. El sentimiento generalizado es de vulnerabilidad: la sensación de que cualquier ciudadano, al salir de su casa o trabajo, puede ser víctima de un accidente provocado por la ineficacia administrativa.
“Es una burla que nos digan que están mejorando la ciudad cuando nos dejan estas trampas mortales en el camino”, comentaba un usuario en una de las publicaciones virales. Otros señalan que el riesgo es aún mayor para personas de la tercera edad, niños o personas con discapacidad visual, para quienes una zanja sin señalización representa un peligro letal.
Exigencia de Cuentas Claras

Ante la viralización del caso, los habitantes de Iztapalapa y los usuarios frecuentes del Metro Peñón Viejo exigen una respuesta inmediata por parte del Sistema de Aguas de la Ciudad de México (SACMEX) y de la propia Alcaldía. No solo piden que se concluyan las obras de manera eficiente, sino que se sancione a los responsables de la omisión en las medidas de seguridad.
La seguridad ciudadana no debería ser un tema secundario frente a los avances de infraestructura. Cada obra abierta representa un compromiso de cuidado con el entorno, y lo sucedido en la Calzada Ignacio Zaragoza es un recordatorio urgente de que la supervisión debe ser constante y rigurosa. Mientras tanto, las dos mujeres que cayeron en la zanja se recuperan del susto y de las posibles lesiones, pero la herida de la desconfianza ciudadana hacia la gestión de las obras públicas sigue abierta, tan profunda y peligrosa como la zanja en la que cayeron.
Este incidente debe marcar un antes y un después en la forma en que se manejan las intervenciones urbanas en la capital. No podemos esperar a que ocurra una desgracia irreparable para implementar protocolos de seguridad que ya están escritos, pero que hoy, lamentablemente, parecen haber sido olvidados bajo el agua de una zanja en Iztapalapa.