La Ciudad de México se encuentra conmocionada tras revelarse los escabrosos detalles detrás de la desaparición de Teresa Guadalupe Molina Hernández. Lo que en un principio parecía el reporte de una mujer extraviada, pronto se transformó en una narrativa de terror familiar donde el principal protagonista es su propio hijo, Yael Fernando Pérez Molina, un estudiante de 22 años de la Escuela Bancaria y Comercial (EBC) que hoy enfrenta a la justicia desde el Reclusorio Norte.
poseían una propiedad adicional en Ciudad Nezahualcóyotl que les generaba ingresos mediante rentas. Para los vecinos y conocidos, la relación parecía normal, aunque algunos amigos de Yael sabían de sus excesos con el alcohol y otras sustancias.
La Noche del Crimen: Chats que Condenan
La cronología de los hechos, reconstruida gracias a la labor del periodista C4 Jiménez, sitúa el punto de quiebre la noche del 25 de abril de 2026. Yael se encontraba de fiesta con un amigo. Cerca de la medianoche, ambos llegaron al domicilio de la colonia 20 de Noviembre. Yael le pidió a su acompañante que lo esperara afuera, en el auto, mientras él entraba a “negociar” con su madre para obtener más dinero y seguir la borrachera.

Los mensajes de WhatsApp recuperados por la Fiscalía son reveladores. A las 12:25 a.m., Yael escribía: “Nada más en lo que negocio con mi mamá… salgo y nos vamos”. Presumía que lograría sacar al menos 2,000 pesos para continuar la noche. Sin embargo, el tiempo pasaba y Yael no salía. El amigo, desesperado tras una hora de espera, comenzó a enviarle stickers y mensajes preguntando si todo estaba bien.
Fue en el lapso entre la 1:00 a.m. y la 1:20 a.m. cuando el silencio se volvió mortal. Según las investigaciones, ese fue el momento exacto en que la discusión escaló a la violencia física. El amigo que esperaba afuera reportó haber escuchado ruidos inusuales, forcejeos y quejidos de una mujer. Al preguntar por mensaje si todo estaba bien, Yael respondió con una frialdad pasmosa: “Ah todo bien güey, pero ya no voy a salir, ya no me dejaron. Me gritó mi mamá y se enojó”.
La Farsa de la Desaparición
Lejos de mostrar arrepentimiento o pánico, Yael inició una puesta en escena que duró varios días. No reportó la supuesta “desaparición” de su madre hasta el 1 de mayo, alegando que se había despertado y ella simplemente no estaba, asumiendo que se había ido de viaje.
Durante el tiempo en que Teresa Guadalupe estuvo “desaparecida”, Yael mantuvo una rutina sorprendentemente normal. Siguió asistiendo a sus clases de publicidad en la EBC, utilizaba el automóvil de su madre para transportarse y realizaba compras con las tarjetas de crédito de la víctima. Mientras los familiares de cualquier persona desaparecida suelen inundar las redes con fichas de búsqueda y acudir diariamente a la fiscalía, Yael se mostraba tranquilo, disfrutando de los recursos de la mujer que presuntamente acababa de asesinar.
Las Pruebas Técnicas: Sangre y Arrastre
La Fiscalía General de Justicia de la CDMX, ante la actitud sospechosa del joven, ejecutó una orden de cateo en la vivienda. Aunque la casa parecía limpia a simple vista, la tecnología de luminol reveló una realidad sangrienta. Los peritos encontraron manchas de sangre que habían sido lavadas meticulosamente. El rastro indicaba un ataque violento en una de las recámaras, seguido por el arrastre del cuerpo hacia el área del baño.
Las cámaras de seguridad confirmaron que Teresa Guadalupe entró a la casa esa noche, pero nunca se le vio salir por su propio pie. La sospecha de las autoridades es que Yael, tras quitarle la vida, trasladó el cuerpo a un lugar desconocido. Testimonios de amigos cercanos sugieren una pista escalofriante: en diversas ocasiones, Yael había mencionado que conocía lugares en Nezahualcóyotl donde se podía abandonar un cadáver sin que nadie lo encontrara jamás.
Justicia en Marcha y un Cuerpo que No Aparece

El 7 de mayo, agentes de la Policía de Investigación detuvieron a Yael Fernando. Actualmente, se encuentra vinculado a proceso bajo el delito de desaparición cometida por particulares, ya que, a pesar de las evidencias de sangre en el domicilio, el cuerpo de Teresa Guadalupe aún no ha sido localizado.
La institución educativa donde estudiaba, la EBC, emitió un comunicado informando que el joven ha sido dado de baja y que se brindará apoyo psicológico a la comunidad estudiantil, que quedó en shock al enterarse de que su compañero de clase era el protagonista de las noticias policiales que veían en televisión.
El caso de Yael es un recordatorio brutal de cómo el consumo de sustancias y la falta de límites pueden derivar en actos de una crueldad inimaginable. Mientras el joven permanece tras las rejas, la búsqueda de Teresa Guadalupe continúa. La fiscalía ahora centra sus esfuerzos en la zona de Neza, esperando que algún indicio los lleve al paradero final de una madre cuyo único pecado fue intentar poner un límite a los excesos de su hijo.