Y como era de esperarse, se soltó el mitote sabroso, que si era pugo ambiente, que si ya se le estaba pasando la mano, que si había algo más fuerte para entonarse. Puro chisme que corría como lumbre en los pasillos del espectáculo. Pero si algo dejó claro Paulina es que entre pleitos, romances, escándalos y todo el desorden, nunca soltó el lugar, porque mientras muchos se caían, ella seguía de pie, dando nota, dando show y manteniéndose vigente.
Paulina fue puro escándalo o la más viva que supo convertir el relajo en fama. El tranquilito que también se dechongaba. Benny Ibarra tenía cara de niño bien portado, pero tampoco era ningún santo. Sí, lo traían más a mecate corto por ser hijo de Julisa, pero eso no le quitaba lo galancito ni las ganas de andar en el jueguito dentro de grupo, no más que él lo hacía más discreto, sin tanto reflector encima.
Anduviste con todo, Team Beach. También casi casi contra a ti. Te faltó quién te faltó quién er Diego. Ah, bueno. Este no realmente novios formalmente pues no sí con 5 años pero su primer rollo fue con Mariana Garza, un amor de chavitos, de esos que nacen por estar pegados todo el día y se acaban igual de rápido.
Pero luego el asunto se puso más sabroso porque también se le ligó con Sacha Socol y ahí ya no era tan inocente el asunto. Ahí ya había más química, más cercanía y más historia en medio de ese ambiente donde todos andaban con las emociones revueltas. Oh, obviamente ahí me me claro que la vibré, ¿no? Este, guapa, eh, pero todas estaban guapas, compadre.
Eso es lo bueno del grupo en el que estuve. Sí, somos nosotros, ¿no? Por eso no estuve en menú. Y aunque no era de los que hacían escándalo diario, también le tocó el lado pesado del medio, fiestas, presión, giras y ese mundo donde muchos terminaban perdiendo el piso. Se habló de etapas de excesos y problemas de adicciones.
Reflejo de lo que vivían varios en esa época. Puro ambiente donde si no te cuidabas te ibas de largo. Niños jugando, cabrón, niños echando desmadre, felices. Se acabó el problema. Y de repente, ¿cómo? ¿Cómo? O sea, empezamos a vibrarnos Sasha y yo, ¿no? En todos los sentidos. Qué padre. No sé qué. Ya fuera del grupo, Benny se asentó con Celina del Villar, con quien armó familia, hijos y una relación de esas de sube y baja, de separarse, volver, acomodarse.
Puro drama de pareja real, no de revista, pero sí con sus capítulos intensos. Benny era el más tranquilo o el que mejor supo hacer sus travesuras sin que lo cacharan. La niña bien que terminó en el escándalo más fuerte. Sacha Socol era la niña bien de grupo, la que parecía más centrada, la que daba esa vibra de yo no rompo ni un plato.
Pero la neta por dentro la cosa estaba más pesada de lo que muchos imaginaban. Mientras todos jugaban a ser estrellas, ella ya estaba metida en situaciones que con el tiempo se volvieron de las más delicadas del medio. Dentro del grupo tuvo su rollo con Diego Shonin. Puro amor de gira, de camerino y de convivencia diaria, de esos que se dan porque te ves hasta en la sopa.
También se le ligó con Benny y Barra porque el ambiente estaba revuelto, pura hormona alborotada y todos mezclando trabajo con sentimientos. Pero donde se armó la gorda de verdad fue con Luis de Llano. Lo que en su momento vendieron como romance con los años se destapó como algo mucho más delicado, porque ella era menor y él era el mero jefe.
Décadas después, Sacha sacó todo, lo llevó a tribunales y el asunto terminó en sentencia por daño moral, dejando claro que no era cualquier historia de amor, era algo que se había quedado callado por años. Creo que mi mamá me planteó, “¿Por qué no te vas a estudiar? ¿Por qué no te vas un año? ¿Por qué no no? Y si regresas y ese amor sigue siendo importante, va a seguir estando ahí.
Hablo con mamá y le digo, “Mamá, sí, estoy enamorada.” y sigo enamorada y y no me gustaría. Y en medio de todo ese relajo, también le tocó la parte fea del ambiente, fiestas, presión, descontrol y ese mundo donde muchos terminaban perdiendo el piso. Se habló de etapas de excesos y problemas de adicciones, reflejo de lo que vivían varios en esa época, donde la fama te sube rápido y también te cobra factura igual de rápido.
Ese golpe le cambió la jugada porque ya no era solo la niña del grupo, era alguien que había vivido cosas fuertes y que decidió no quedarse callada. Y hasta hoy, cada vez que se menciona el tema, vuelve a levantar polvo y a dividir opiniones, porque no es historia ligera, es de las que incomodan. Ya fuera del grupo también se le ligó con Luis Miguel, el ajonjolí de todos los moles, el mero gallo del palenque siempre andaba rodeado de las más guapas.
Que no le guste. Está como ciega o rara porque realmente es un chavo muy guapo. ¿Lo conoces? Sí, cómo no. ¿Qué tal? ¿Cómo fue eso? Bueno, Mickey lo conozco desde hace muchos años. ¿Le dices Mickey? Le dicen Mickey. La algunas gentescillas le gusta. Y con Ricky Martin, el chisme se prendió cuando coincidieron en la novela Alcanzar una estrella, donde la química en pantalla hizo volar la imaginación de la banda.
Después de tanto desmadre, llegó Alejandro Soberón Curi, el que le puso calma al asunto. Con él mantuvo una relación larga, sin tanto ruido, sin boda pública ni hijos, pero sí con una vida más tranquila, como bajándole dos rayitas al caos que le tocó vivir. Sasha fue la más protegida o la que terminó cargando con lo más pesado del grupo.
La calladita que veía todo y no decía nada. Alex Bauer era de las que no hacían tanto ruido, de esas que estaban en el grupo, pero sin andar en el mitote diario. Mientras otras se agarraban del chongo o andaban en romances cruzados, ella más bien se movía calladita, viendo todo desde su esquina, sin meterse de lleno al desmadre.
una vez más. No se le conocieron escándalos grandes ni pleitos sabrosos, pero tampoco estaba en una burbuja porque vivía el mismo ambiente cargado de giras, presión y fiestas donde más de uno se desubicaba. También se habló de etapas de excesos en ese entorno, de ese mundo donde si no te medías te jalaba parejo, aunque ella nunca fue la que daba la nota por eso, aunque Edit Márquez la señaló por hacer bullying.
Yo quiero saber por qué todas las alertas de noticias que me llegan es el bullying que yo te hacía. Tará, ¿por qué le hiciste bullying? Ella dice, a ver, no, no, no. Era como la amiga que sabía todo, veía todo, pero no soltaba la sopa, se llevaba con todos y no se enganchaba en el drama público, lo que la mantuvo fuera del reflector negativo mientras otros se quemaban.
Ya fuera del grupo, armó su vida lejos del ruido. Se casó con Jack Dersavic, formó familia y le bajó al foco sin andar ventilando su vida personal. Cero novela mediática, puro perfil bajo. Alix fue la más inteligente por no meterse en el desmadre o la que mejor supo jugar calladita. La que se la sabía de todas. Mariana Garza no era de las que hacían escándalo diario, pero tampoco estaba fuera del juego, porque convivía tanto con todos que tarde o temprano terminó metida en el rollo sentimental del grupo.
Papá, excepto Diego y entonces era un gran, eran hijos de divorciados. Todos. A ver, Paulina con Susana, pues divorciada. Exacto. Este, Mariana, pues papás pues también. Ajá. Dentro de Timbiriche tuvo su historia con Benny y Barra, un amor de juventud que duró poco y también se le vinculó con Eduardo Capetillo, puro ambiente de gira donde la cercanía hacía lo suyo.
No era la más explosiva, pero sí de las que sabían moverse sin hacer tanto ruido mientras todo pasaba alrededor. Esta diferencia, ¿no?, de que Sasha y Mariana ya son las señoritas y Alex y Paulina son las niñas. Yo hasta donde yo estuve dentro del grupo era un timbiriche muy distinto a lo que después fue. Era a pesar de que se decía amiga íntima de Paulina Rubio, con el tiempo la relación se enfrió de esas amistades que se quedan en el pasado sin necesidad de pleito público, cada quien jalando por su lado.
Y aunque no era la que encabezaba el desmadre, tampoco estaba fuera del ambiente pesado. Giras, presión, fiestas. y ese mundo donde varios terminaron cayendo en excesos. También se habló de etapas donde el entorno de adicciones estaba presente, reflejo de lo que se vivía en esa época, pero donde la historia agarró otro nivel fue fuera del grupo, cuando hizo vida con Pablo Perroni.
Ahí no hubo sorpresa porque ella misma dijo que desde el inicio sabía que él era bisexual. Estuvieron juntos años, formaron familia y tuvieron una hija. Pero con el tiempo la historia cambió. Después de la separación se supo que Perroni inició una relación con Axel Santos y lejos de armar escándalo, Mariana salió tranquila diciendo que le parecía algo bonito, dejando claro que no hubo pleito público ni drama, más bien un cierre de ciclo poco común en este medio.
Tengo una hija con él y tengo una sociedad con él hasta que nos muramos, porque a los dos el teatro es para que nos muramos. Tenemos dos, o sea, un edificio con dos teatros, ¿sabes? Son un montón de cosas que no porque nuestra relación amorosa Mariana siempre tuvo el control o solo supo acomodarse mejor que los demás.
El que jugaba bajito, pero también le entró duro. Diego Shonning no hacía tanto ruido como otros, pero tampoco era ningún santo, porque dentro del grupo también le entró al jueguito sentimental que se traían todos. Dentro de Timbiriche tuvo su historia con Sasha Socol, un romance de juventud que nació de tanta convivencia, viajes y ensayos.
También se le llegó a vincular con Talía, puro rumor de esos que corrían fuerte porque el ambiente estaba cargado y todos terminaban cruzando historias. También se le relacionó con Mariana Garza y yo, nada más una vez nos dimos un beso y dijimos, “Creo que tú y yo sí somos hermanos para la vida, porque además fuimos los primeros que nos conocimos.
” Claro, Mariana y yo cuando entramos al centro de capacitación nos habíamos conocido mucho antes de entrar al centro de capacitación porque este Ana Silvia y aunque no era el que salía en todos los titulares, sí le tocó el lado pesado del asunto, el ambiente de giras, fiestas y presión donde varios terminaron cayendo en excesos.
También se habló de etapas de adicciones en ese entorno, de ese mundo donde la fama te sube rápido y si no te cuidas te lleva de encuentro. Me abrió los ojos a un mundo que qué miedo, que es el el de las adicciones, porque no solamente las adicciones son las drogas, las adicciones también son las relaciones, también son las las malas relaciones, sobre todo la codependencia.
Además, como en todo grupo donde todos quieren su lugar, también hubo roces, diferencias y jaloneos internos, de esos que no siempre salen a la luz, pero se sienten en el ambiente cuando hay egos, fama y juventud mezclados. Ya fuera del grupo se enfocó más en su vida personal, formando familia con Mónica Vélez, con quien tuvo hijos, llevando una vida más estable, bajándole al ritmo de aquel desmadre que se vivía en los años fuertes.
Diego jugaba bajito o noás supo cómo sobrevivir sin quemarse tanto como los demás. El que llegó a revolver todo. Eric Rubín fue el primero de la segunda etapa y este sí traía historia de sobra. llegó como refuerzo, pero no tardó en meterse en el corazón del grupo y también en el desmadre emocional, porque no era cualquier cara bonita, era el clásico galán que sin querer queriendo terminaba en medio de todo.
A mi mamá la veía, la veía poco. Y lo que sucedió en esa época fue que mi papá conoció a una señora que en un principio este dentro del grupo tuvo lo suyo con Paulina Rubio, luego con Talía y cuando salió se cruzó con Alejandra Guzmán y ahí sí se armó la gorda, porque ese triángulo fue de los más escandalosos del pop mexicano.
fue el miembro número siete entrar a la banda y eso le generó problemas con Benny y Barra que no lo aceptaba del todo. Y cuando regresé había un séptimo miembro en Timbiriche que era Eric Rubín, completamente diferente a nosotros, que ya éramos unos adultos de 12 años, eh, sabes, traía otra vibra, otra energía.
Después de todo ese relajo, encontró estabilidad con Andrea Legarreta, con quien tuvo dos hijas. una relación larga que parecía sólida hasta que anunciaron su separación sin pleito escandaloso, pero sí dando de qué hablar. Eric fue el que más revolvió el gallinero o el que mejor supo jugar en medio del caos.
La que aguantó y salió más fuerte. Edit Márquez no fue original, pero cuando entró a Timbiriche le tocó una de las etapas más pesadas y la neta no llegó a un grupo de amiguitos, llegó a un ambiente donde el que no aguantaba se quebraba. En la noche la chava que compartía cuarto conmigo era más grande que yo, como 4 años, y llegóima, ¿no? Y entonces yo así de dijiste pedísima deo.
Sí, sí. tocó la puerta y yo abrí y dije, “No, no, esto no lo estoy vivo.” Desde el arranque le tocó pagar derecho de piso, bromas pesadas, jaloneos y ese trato de a ver si aguantas, porque no era del grupo original y eso dentro ya pesaba. Se ha contado que le apagaban el micrófono, le hacían maldades y la traían de encargo, puro ambiente pesado que no cualquiera soporta.
Eran incontrolables. Incontrolables los chavos y los chavas, o sea, eran tenían dos cuidadores hombres para los chavos y dos chavas para las chavas. Yo no daba problemas, pero las demás yo sí decía, ¿cómo le harán? No, no fue de las que andaban en todos los enredos amorosos del grupo, pero sí estuvo rodeada de ese ambiente cargado de fiestas, presión y excesos donde varios terminaron perdiendo el piso.
A ella se le llegó a relacionar en su momento con Luis Miguel, puro rumor de esos que corrían fuerte en la farándula, pero nunca pasó de ahí. Ya fuera del grupo, Edit se casó con Alberto Sánchez. un empresario con quien tuvo a su hijo, aunque la relación terminó en divorcio. Después de eso se enfocó en su carrera y logró posicionarse como una de las voces más respetadas, sin depender del escándalo para mantenerse vigente.
Edit fue la que más aguantó o la que mejor supo levantarse después de todo. El charro que le entró a todo. Eduardo Capetillo no llegó a Timbiriche a ver qué pasaba. llegó a meterse directo al juego porque además de talento traía ese perfil de Galán que no tardó en llamar la atención dentro y fuera del grupo.
Dentro del grupo se le ligó con varias, empezando por Mariana Garza, quien lo señaló de ponerle el cuerno con varias chicas del grupo. Y es que luego fue novio de Talía y hasta se dijo que también hubo algo con Paulina Rubio. O sea, el compa el tiempo. Puro ambiente de gira donde todo se mezclaba, trabajo y emociones.
Un año 7 meses con Eduardo Capetillo. Me puse el cuerno con cada una de las saludos. Saludos año de de nuestras clases seleccionan a un grupo de niños. Mm. Y de pronto nos reúnen en la oficina, María Elena Galindo, y nos dicen usted, pero donde sí se acomodó fue con Vivi Gaitán, porque ese ya no fue cuento de juventud, ese sí cuajó.
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Se conocieron dentro del medio, se engancharon bien y terminaron armando una de las parejas más estables del espectáculo, matrimonio, hijos y vida familiar sin tanto escándalo. Eduardo más adelante confesó que estuvo envuelto en adicciones que casi le cuestan su estabilidad emocional, por lo que tuvo que tomar decisiones, dejar todos esos hábitos que no me llevan a ningún lugar de paz, armonía, serenidad y plenitud y empezar a tener hábitos positivos en mi vida.
A diferencia de otros, Capetillo no fue de pleitos públicos ni de desfiguros fuertes, más bien jugó su papel, vivió lo suyo y luego se asentó sin tanta novela mediática, pero sí con historia dentro del grupo. Capetillo fue el más vivo del grupo o el que mejor supo cuándo dejar el desmadre y sentar cabeza. la que le dio vuelo a la hilacha y acabó en la cima.
Talía no llegó a Timbiriche a ver si pegaba. Llegó a vivirlo todo y la neta fue de las que más le dio vuelo a la ilacha dentro y fuera del grupo. Desde que entró a sustituir a Sacha, se notó que traía hambre de foco, de protagonismo y de no quedarse atrás de nadie. Tiene su forma de ser y su forma de darse a respetar.
Yo creo que eso es lo que más nos ha mantenido unidos. Mira, continuamos juntos, yo creo que más que nada por las ganas de seguir adelante, de llevarnos bien todos, por seguir siempre dentro del grupo. No perdió el tiempo, se le ligó con Benny Ibarra, luego con Eric Rubín y también con Diego Chonin. Puro romance de gira donde todo se mezclaba.
Y ahí fue donde se empezó a cocinar la rivalidad eterna con Paulina Rubio, porque entre galanes compartidos y ganas de ser la número uno, se armó ese pique que con los años se volvió leyenda de esas broncas que nunca se enfrían. Ya fuera del grupo, Talía no bajó el ritmo. Se metió con puro peso pesado. Anduvo con Alfredo Díaz Oordaz, hijo de un expresidente, relación que levantó polvo por la diferencia de edad.
También se le vinculó con actores como Fernando Colunga y Rodrigo Vidal. Puro galán de novela y hasta soñó con Luis Miguel, el cantante más solicitado por las mujeres, el mero gallo del palenque. Pero donde dio el brinco fuerte fue cuando llegó Tommy Motola y ahí ya no hablamos de romance cualquiera, hablamos de billete pesado.
El tipo era un pez gordo de la industria musical ligado a Sony Music y con poder para mover carreras a nivel mundial. O sea, Talía pasó de galanes a ligarse a un millonario con poder de verdad. Olvidar el impresionante beso que le dio Tomy a su amada luego de sellar su amor y el aplauso de los fanáticos que también la vieron salir de la iglesia donde Talía muy amablemente lo saludó.
Talía jugó por amor o fue la que mejor supo moverse para llegar hasta arriba. Los que llegaron tarde y nadie los recuerda. Después del boom fuerte, Timbiriche empezó a meter caras nuevas como si fueran parches para que la máquina no se apagara, pero ya no era lo mismo. Empezaron a entrar nombres como Claudio Bermúdez, Silvia Campos, Patricia Tanú, J.
Alexa Lozano y Tania Velasco. Pura sangre nueva intentando mantener vivo el legado. Algunos traían talento, otros pura imagen, pero la neta ya no conectaban igual. Ya no había esa química que tenían los originales y ahí fue donde empezó a sentirse el bajón. El grupo siguió dando batalla entrando a los 90, cambiando estilo, look y sonido, como queriendo subirse a lo que venía, pero cada cambio le arrancaba un pedazo de lo que lo hacía especial.
La gente que creció con Benny, Sacha, Paulina y compañía ya no se identificaba con los nuevos y poco a poco el público fue soltando. Ya no era la misma emoción, ya no era el mismo fenómeno. Y es que el verdadero poder de Timbiriche había durado casi toda la década de los 80, todavía jalando a finales de esa etapa, dominando radio, tele y escenarios.
No fue cosa de un rato, fue un fenómeno largo, pero como todo en este negocio, llegó el punto donde ya no dio para más y el grupo se fue apagando a inicios de los 90, sin ese escándalo de despedida, más bien como vela que se va consumiendo. La prueba más clara llegó con los reencuentros, porque ahí no llamaron a cualquiera.
Ahí los que prendían al público eran los originales, los de la época dorada, los que realmente dejaron huella. Los otros sí estuvieron, sí pasaron, pero siendo honestos fue con más pena que gloria. A ver, sin googlear, ¿de verdad te acuerdas de Silvia Campos, Jan Duberger o Tania Velasco? ¿O ni te suenan? De ídolos a sobrevivientes.
Lo de Timbiriche no fue solo un grupo, fue una fábrica de emociones al límite. Eran chavitos que cambiaron la escuela por escenarios, la inocencia por fama y el recreo por giras donde el mundo se les vino encima antes de tiempo. Y cuando juntas juventud, dinero, presión y reflectores, lo que sale no siempre es bonito. Ahí hubo de todo.
Amores cruzados, romances que nacían en camerinos y se rompían en la siguiente gira: celos, rivalidades y egos creciendo al mismo ritmo que la fama. Pero también estuvieron los excesos, fiestas que no eran precisamente de agüita fresca, desvelos, tentaciones y ese ambiente donde varios terminaron cayendo en adicciones porque el éxito llega rápido, pero nadie te enseña a sostenerlo.
No se no se codean como que con los demás, o sea, era como los timbiriches y la raza. Se quedaban en el mismo hotel. Sí, pero el trato era el era las estrellas eran los timiriches. Cada uno lo vivió a su manera. Unos se perdieron un rato, otros se encontraron después. Algunos se rompieron y otros aprendieron a reconstruirse, pero todos, absolutamente todos, cargaron con el peso de haber sido famosos demasiado jóvenes en un mundo que no perdona errores.
Hubiera ido mejor si realmente nos hubieran dado lo que nos merecíamos y lo que lo que lo que nos hemos ido enterando últimamente que era así como de what, o sea, de donde vendían creo que shows en ,000, un millón de dólares. Y al final, más allá de los escándalos, los romances y el desmadre, queda la historia de una generación que brilló, que cayó, que se levantó y que marcó para siempre la música latina.
Porque Timbiriche no solo hizo canciones, hizo historias de esas que todavía hoy siguen dando de qué hablar. ¿Crees que el precio de la fama fue demasiado alto para ellos o simplemente fue parte del juego que aceptaron desde el principio?