La triste historia de Ideth González. Antes de que le llegara la fama, la lana y toda esa tragedia que ya saben, la Edit González vivió una vida cargada de secretos y movidas que van a hacer que vea su historia con otros ojos. Así que ni te muevas, quédate hasta el mero final para que te enteres de cómo estuvo el chisme completo.
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¿Cómo que ustedes son caballeros? Así que aquí no pasó nada. Ella nació allá en Monterrey, en una familia que vivía sin andar estirando la mano, pero su jefa, que no daba paso sin guarache y por el soplo de una amiga, se puso las pilas. Dijo, “Mi niña no nació para quedarse aquí no más de adorno.” Y se la llevó a la capital a ver si es cierto que roncaba fuerte.
Y vaya que pegó en una escuela chiquitita, que se llamaba No, William Shakespeare. Eso es muy importante. Le acabo de dar. Y aquí es donde el destino barajió las cartas, porque sí, la jefa se la llevó a que hiciera bulto entre el público de siempre en domingo. Era de esos días donde la raza iba nás a aplaudir, a ver si le tocaba ver a algún artista de cerca y a perder el tiempo un rato.
Pero la pequeña Editt no era de las que se quedan sentaditas viendo cómo pasa la vida. Esa niña traía fuego y no iba a dejar que nadie le quitara la luz. Ella no iba de espectadora, ella iba a que la vieran. Llevaron de público así sentada entre los invitados. Televisa Chapultepec. Televisa Chapultepec. Claro. Estudio 1 o A no sé. A.
el cine.
Ya nadie la paraba, [grito] pero donde de veras se puso color de hormiga y empezó a pesar fuerte fue en la tele. Ya entrada en la adolescencia se metió a las ligas mayores en Los ricos también lloran codeándose con los meros meros de la actuación. Ahí sí ya no era una más del montón. Ya empezaba a robarse la cámara y a dejar claro de qué cuero salían más correas.
Es lo que no sé. ¿Qué ganó usted con decírmelo? De ahí se ligó un proyecto tras otro como Soledad. y el hogar que yo robé. Pero no creas que se confió. Al mismo tiempo, la morra seguía puliendo el diamante. Se puso a estudiar actuación hasta fuera de México para sacarle más brillo a lo que ya traía de nacimiento.
No se quedaba quieta ni un segundo. Bueno, a mí me pidió que le guardara una cosa en la caja fuerte de mi papá, pero pues Luego dio el salto que todos esperaban y se convirtió en la mera protagonista con Bianca Vidal. Ahí sí la cosa cambió de color porque ya no era la chamaca que venía aprendiendo.
Ahora le tocaba echarse todo el paquete al hombro y cargar con la historia solita. ¿Quién te dijo que me quiero casar contigo? No has vuelto a mencionar para A partir de ahí se dejó venir con todo en proyectos como Montecalvario, sí, mi amor. Y la fiera. Ya no era la misma. Se le veía una estampa diferente, más segura de sí misma y con una presencia que decía, “Aquí mando yo.
” Ya se movía como pez en el agua y sabía perfectamente cómo dominar la pantalla sin que nadie le tociera. Flor, ándele, déselo para la señorita, compre, están baratitos. Incluso se dio la oportunidad de hacer de villana en Rosa Salvaje, aunque renunció por problemas personales y malos tratos. Hubo experiencias no gratas, no había.
Pero cuando se dejó venir con corazón salvaje, ahí sí ardió Troya. Al lado del Eduardo Palomo se aventó una de esas historias que no solo pegaron aquí, sino que le dieron la vuelta al mundo. Desde ese momento, su nombre ya jugaba en otra liga. Era harina de otro costal. Nombre de Dios. Sí. Y de ahí ya no soltó la cima, se ligó puros trancazos como la jaula de oro.
Nunca te olvidaré. Salomé, mujer de madera, mundo de fieras, palabra de mujer y hasta se aventó la de doña Bárbara. Ahí terminó de demostrar que era la mera jefa de la tele mexicana, aventándose papeles de buena, de villana y de esas mujeres de armas tomar que no se le arrugan a nada. Se convirtió en una estrella que brillaba más que un sol.
el escándalo de órdenes expresas de que no se me molestara. Eusta tuvo una carrera que se fue armando paso a paso, creciendo con ella, evolucionando con el tiempo sin perderse en el camino. ¿Tú crees que Edit brilló más en el cine o fue la televisión la que realmente la convirtió en leyenda? Amores que dieron de qué hablar.
Ahora sí agárrate que aquí es donde la cosa se pone sabrosa. La Edit González podrá haber sido muy reservada y de aquí no pasa nada, pero la neta es que en sus asuntos del corazón siempre hubo ruido, chismes de pasillo y uno que otro nombre de esos pesados que hacían que a todo el mundo se le parara la oreja.
Para empezar, en el medio se corría la voz de que no solo se codeaba con puros de la farándula, sino que también tenía sus quereres con gente de otro nivel, de esos que traen la cartera llena y tienen la sartén por el mango. ¿Sabes que me doy cuenta que no nos entendemos y como ya no quiero Incluso le colgaron el milagrito con el de Miam Bichir, con el que se topó haciendo cine.
Según cuentan las malas lenguas de ese ambiente, ahí hubo mucho más que puro guion y cámaras. Aunque como era de esperarse, ella nunca soltó prenda, ni dijo, “Esta boca es mía. Puro fuego por debajo del agua.” Si fuiste capaz de drogar Andrés, por favor. Mira, por favor, pobre de si sigue repitiendo. Pero espérate que la cosa no paraba ahí porque también empezó a sonar su nombre en círculos más fifí de esos donde ya no es puro cuento de la farándula.
Se decía en voz baja que traía onda con el embajador francés, un tal Bruno de Ley. Imagínate, la cosa ya era de nivel internacional. Y no solo él, también se le empezó a ver cerca de personajes de la alta, de esos que tienen el apellido pesado y la cuenta de banco hasta el tope, como Eugenio López. Pura gente con poder y mucha presencia que no cualquiera se los topa en la calle.
La Edit se movía en las ligas donde se corta el bacalao. Gusta mucho y estoy muy contenta. Y ya. Bueno, nada más les digo para Ventaneando chisme que la doña nos va a ir a ver a la loco. La Edit no era de las que andaba de mírame a fuerzas. Al revés, le encantaba jugar al misterio. Aparecía con alguien, luego se perdía del mapa y cuando le preguntaban salía con su clásico sin comentarios, dejando a todo el mundo rascándose la cabeza y pensando, “Entonces, ¿qué onda?” Aquí también le colgaron el milagrito con el arquitecto
Manolo Mestre, un don de buen vivir, de esos que se la pasan entre lujos, apellidos de Alcurnia y familias de la alta sociedad. Se decía que entre ellos había algo sospechoso porque se les veía muy pegaditos en eventos y reuniones de esas donde si no tienes invitación de oro ni te asomes. Yo no me metas. Y por si fuera poco, también sonó fuerte el nombre de Guy Claret de la Touch, un empresario francés de las finanzas, un hombre de mundo de esos que se mueven en círculos donde solo entra la crema inata. Ahí te das cuenta que la edit no
solo era estrella de tele, sino que se codeaba con puro pez gordo. Pero la neta, todo ese borlote se quedó cortito y quedó como juego de niños cuando saltó el nombre que de verdad hizo que todo el tablero temblara, Santiago Krill. Ahí sí que la cosa se puso seria. público el evento, pero me atrevería a especular que casi su poble hubiera subido dentro del público en general, pero dentro de su partido.
Según lo que llegó a circular en medios de farándula, ellos se habrían conocido nada menos que en la plaza de Toros México, en un ambiente muy de alta sociedad, cuando él ya estaba metido de lleno en la política durante el gobierno de Vicente Fox y ella venía saliendo de la relación con el financiero francés.
Ahí es donde se empieza a armar el rompecabezas. Se decía que la chispa entre Edit y el político nació en ese momento, en ese círculo donde se mezcla poder, dinero y espectáculo. Prodicíaco y también es un gran perturbador [resoplido] del sentido común y de la personalidad. Pero lo que realmente le metió picante al asunto fue el rumor fuerte de que cuando empezó esa cercanía, él todavía estaba casado.
Y aunque nunca se manejó como una verdad oficial de boca de ellos, era el comentario constante el que se repetía en todos lados. Entonces, imagínate el escenario. Por un lado, un político con aspiraciones grandes, cuidando imagen, buscando posicionarse rumbo a la presidencia y por el otro, una actriz en pleno auge, hermosa, talentosa y con una presencia que no pasaba desapercibida.
Era cuestión de tiempo para que eso llamara la atención. Santiago Grill estaba más preocupado por quedar bien con su partido que por quedar bien con el futuro. Primero fueron encuentros discretos, movimientos cuidados, como si todo se manejara bajo perfil, pero ese tipo de historias no se quedan guardadas mucho tiempo.
Y cuando Edith quedó embarazada, ahí sí se rompió todo el equilibrio, porque ya no era rumor, ya era una realidad imposible de esconder. Nació Constanza y mientras la prensa se volvía loca tratando de confirmar lo que ya muchos sospechaban, Edit se mantuvo firme, sin dar nombres, sin entrar al juego, pero muy contenta. Me dio mucho gusto y yo también le dije, “Ay, qué bueno, hija, me fascina.
” Y eso todavía hacía más grande el misterio. Pasaron los años hasta que finalmente se confirmó que sí, que el padre era Santiago Krill y ahí todo termina de acomodarse. Pero para ese momento la historia ya venía cargada con política, con presión mediática, con decisiones personales en momentos complicados.
Y ese es el punto clave, porque no fue una historia sencilla, fue una relación intensa, pero atravesada por circunstancias que no siempre jugaban a favor. Porque al final su vida amorosa siempre estuvo rodeada de ese contraste entre lo público y lo privado, entre el glamur y el silencio. La constancia la constancia. Esta es la constancia del amor. Mira la constancia.
Vamos a bailar. Vente. Vamos a bailar. Sí, por favor. ¿Tú crees que si esa relación hubiera pasado en otro momento habría terminado diferente o ya venía marcada desde el principio? El rumor más incómodo. Y aquí es donde la cosa se pone fina, pero bien filosa, porque en esos mismos círculos donde la edit se la navegaba, empezó a correr una bola que a más de uno le movió el tapete.
Se decía por ahí bajita la mano, que antes de que su nombre se amarrara tan fuerte con Santiago Krill, ella ya traía sus queberes con alguien de esa misma sangre, su hermano Pedro Enrique Krill. Y mucho ojo, porque no estábamos hablando de cualquier apellido de la cuadra. Los krill son de esos nombres que pesan, de las familias donde todo se cuida con pinceladas, pero donde los trapitos sucios siempre se comentan por debajo del agua.
Imagínate el polvorín que se armó con ese run. Círculo se ventiló el hecho de que la actriz alguna vez salió con Pedro Enrique Krill, [música] hermano menor de Santiago, hecho que la revista Quien publicó en su número del 2 de septiembre del 2005. Nunca hubo confirmación, nunca salió de boca de ellos, pero el comentario se movía con insistencia en esos ambientes donde nadie habla claro, pero todos entienden.
Y claro, eso le metía todavía más picante a la historia, porque ya no era solo un romance complicado, era una conexión que tocaba directamente a una familia completa de poder. ¿Tú crees que ese rumor tenía fondo o fue puro cuento que creció por los apellidos que estaban en juego? El amor que sí se quedó. Y después de todo el ruido, de los secretos a medias y de haber sacado adelante a su hija sola sin pedirle permiso a nadie, cuando muchos pensaban que Edit González ya no se iba a meter en otra historia fuerte, aparece Lorenzo
Lazo. Y aquí sí cambió el tono por completo. Las hijas de Lorenzo y Constanza, familia y más de 200 eh destacados invitados de la sociedad mexicana estuvieron ir dentro de Porque Lorenzo venía de otro ambiente, lejos de los reflectores, economista, empresario, moviéndose en lo financiero, en ambientes donde no hay paparazzi ni chisme diario y además con historia encima.
era viudo, ya había vivido una pérdida fuerte, o sea, sabía perfectamente lo que era amar en serio. Y lo que empezó a llamar la atención fue justo eso, que con él Edith ya no se escondía. Después de tanto misterio en otras etapas, aquí se dejaba ver. Iban juntos a eventos, caminaban tranquilos, se sentaban en lugares públicos sin ese nervio de antes.
Era otra edit, más relajada, más segura, como diciendo, “Este sí es distinto.” No fue una relación que se gritara desde el primer día, pero tampoco era de las que se esconden. Poco a poco lo fue integrando a su vida pública. Lo presentó a los medios sin tanto show, sin armar escándalo, simplemente apareciendo juntos, dejando que la imagen hablara sola.
Y cuando decidieron casarse, lo hicieron a su estilo, sin circo, sin exceso, pero tampoco en secreto. Fue una boda íntima, elegante en el centro histórico de la Ciudad de México, en la Iglesia Nuestra Señora del Pilar, rodeados de gente cercana, algo cuidado pero sin esconderlo, como todo en esa relación, discreto pero firme. En las malas, ¿no? nos prometimos, nos comprometimos y producimos diariamente la convivencia.
Y ahí es donde se siente el cambio, porque con Lorenzo no había ese juego de esconder, de negar o de dar rodeos. Era una relación que se veía estable, madura, sin prisas, pero bien cimentada, a tal grado que le llamaba su alma gemela. ¿Tú crees que Edith encontró en Lorenzo lo que no había tenido antes o simplemente llegó en el momento justo? rivalidades y choques.
La edit tenía un carácter de los 1000 demonios y ya te la sabes, en un mundo lleno de gente que se siente la divina garza, eso siempre acaba en chispas. Ella no era de las que doblan las manos ni de las que dicen, “Sí, patroncito, a todo.” Y justo por eso, los sets de grabación muchas veces se convertían en un campo de batalla.
Ahí no solo se trataba de actuar, sino de marcar su territorio, cuidar su lugar de jefa y no dejarse de nadie. Pero el preito que sí estuvo de pronóstico reservado fue el que tuvo con la Niurka Marcos cuando grababan Salomé. En la tele se daban sus abrazos de mejores amigas, pero en cuanto gritaban corte, la cosa se ponía más fría que una paleta.
Afuera de las cámaras, la vibra simplemente no cuajaba y el ambiente se cortaba con un cuchillo. Ese choque de trenes estuvo de no creerse que brillo y fue muy feo. Pero no se está hablando profesionalmente, se está hablando humanamente. ¿Y qué pasaba en los foros? No, no, no. Eso fue una historia eh horrible con un maltrato y el profesor Jiménez Niurka soltó comentarios bastante fuertes diciendo que Edith tenía actitudes pesadas y que el ambiente no era fácil.
Edit, fiel a su estilo, no se metía en el escándalo directo, respondía con calma o simplemente con su clásico sin comentarios, lo que solo hacía que el chisme creciera más. También se llegó a hablar de tensión con Laura Zapata, donde más que preito abierto era esa competencia de presencia de quién pesa más en escena.

No era grito ni escándalo público, pero sí ese ambiente donde ninguna quería quedarse atrás. Y con Gabi Spanic también hubo comentarios en el medio, más de pasillo que de frente, de esos donde no hay declaración directa, pero todos saben que la relación no era cercana. La señora la quiero mucho.
Si yo la veo desde que yo era chiquita, que yo tenía 2 años y veía novelas, ella era protagonista y yo la admiraba. El fondo de todo esto era claro. Edit era perfeccionista, directa y muy segura de su lugar. Cuando alguien así se cruza con otras figuras fuertes, el choque es casi automático, no porque buscara preito, sino porque no se acomodaba a nadie.
Y eso es lo que terminaba alimentando el chisme, porque cada rose, cada comentario, cada mirada incómoda se convertía en historia fuera del set. ¿Crees que esas rivalidades eran inevitables en alguien con ese carácter? ¿O ella misma provocaba que las cosas se tensaran? La aventurera que encendió todo. Cuando Edit González se convirtió en una de las primeras figuras en protagonizar Aventurera, su carrera dio un giro fuerte.
Venía de la televisión cuidada, elegante, con una imagen muy bien medida, pero en ese escenario se mostró distinta, más libre, más segura de su cuerpo, más dueña de lo que proyectaba. [música] No era vulgar ni exagerada, era una sensualidad bien colocada, de diva, de esas que no se ofrecen, pero se vuelven imposibles de ignorar. El papel de Elena Tejero le exigía todo, presencia, baile, carácter, resistencia y Edit lo sostuvo con firmeza.
No cualquiera podía cargar ese personaje noche tras noche y ella lo hizo sin perder esa elegancia que ya la caracterizaba. Pero lo verdaderamente picante no solo pasaba arriba del escenario. Aventurera se convirtió en un punto de reunión de alto nivel. Ahí llegaban políticos, empresarios, gente de poder, figuras que no estaban solo por la obra.
también iban a dejarse ver, a convivir, a moverse en ese ambiente donde el espectáculo y la influencia se mezclaban. Escenario no solo de eventos artísticos, culturales, de entretenimiento del país, sino del mundo. Y Edith estaba justo en el centro de todo eso. Su nombre empezó a sonar más allá de la televisión.
empezó a circular en otros círculos, a despertar interés en gente que no pertenecía al medio artístico. Sin buscarlo de forma directa, se volvió una figura que atraía miradas de todos lados. Ese escenario no solo le dio aplausos, la colocó en un lugar donde el talento se cruzaba con el poder, donde cada función era también un escaparate social.
Y ahí fue donde empezó a construirse una etapa que no solo impactó su carrera, también su vida personal. ¿Qué tanto crees que ese ambiente influyó en las relaciones que vinieron después? El golpe que nadie esperaba. Cuando Edit González estaba en una etapa sólida, con carrera activa, proyectos importantes y una vida más estable, empezó a sentir molestias que no parecían graves, dolores en espalda, incomodidad en el abdomen, cansancio que no cuadraba con su ritmo, nada que de inicio encendiera todas las alarmas,
pero sí lo suficiente para decir, aquí hay algo raro. Ya está, ya, ya entendí. Tengo cáncer, ¿qué vamos a hacer? La misma actitud que tuvo tu padre fue la que tuviste tú contra el cáncer. Y así poco a poco llegó el diagnóstico en 2016. Cáncer de vario, un golpe directo sin rodeos. En ese momento tenía poco más de 50 años y estaba grabando la telenovela Eva la trailera.
O sea, no era una etapa de retiro ni de pausa. Estaba completamente metida en su carrera cuando la enfermedad le cambió la jugada. A partir de ahí comenzó un proceso duro, largo, de esos que no se cuentan en semanas, sino en años. cirugías fuertes, tratamientos agresivos, quimioterapias, todo lo que implica una enfermedad así. Incluso se sometió a una operación mayor donde le retiraron órganos como parte del tratamiento, algo que físicamente y emocionalmente no es cualquier cosa.
¿Estás ahí? ¿Qué sucede? ¿Cómo se recibe una noticia así? No, ya lo verán. Herida Segura no le tiene miedo al cáncer de ovario y estómago que padece. Y aún con todo eso, no desapareció del mapa. Se tomó sus pausas para tratarse, claro, pero también decidió hablar, no esconderse, no fingir que no pasaba nada.
se mostraba, daba entrevistas, hablaba del tema con una claridad que sorprendía, sin dramatizar, sin victimizarse, como diciendo, “Esto me tocó y lo voy a enfrentar.” Hubo momentos donde parecía que todo iba mejor, donde se habló de que el cáncer estaba controlado y eso levantó el ánimo de todos, porque verla firme, de pie, con esa actitud hacía pensar que iba saliendo adelante.
Pero este tipo de enfermedad es traicionera, tiene subidas, bajadas, avances y retrocesos. Y en ese camino fue enfrentando el desgaste físico y emocional, poco a poco sin dejar de ser ella. Fueron 3 años de lucha, de aguantar tratamientos, de adaptarse a una nueva realidad, de seguir adelante, aún cuando el cuerpo ya no respondía igual.
Y aún así mantuvo ese carácter que siempre la definió, fuerte, directa, sin doblarse fácil, porque aquí ya no era la actriz en un papel, era una mujer enfrentando una prueba real, sin guion, sin escena repetida, sin margen de error de cáncer y lo vi abrazar la enfermedad. Entonces, lo que yo estoy haciendo es replicando no su, sino su comportamiento.
¿Qué fue lo que realmente la mantuvo en pie en medio de todo eso? El tratamiento o la fuerza con la que decidió seguir adelante. El final de una guerrera. Después de años de lucha, de tratamientos y de no dejarse caer, la historia de Dit González llegó a su último capítulo el 13 de junio de 2019.
Tenía 54 años, una edad donde todavía tenía mucho por dar, pero su cuerpo ya venía desgastado por esa batalla que no fue corta ni sencilla. En sus últimos días su estado se complicó. fue hospitalizada y según lo que se dio a conocer, su sistema inmunológico ya no resistía más. La situación llegó a un punto donde junto a su familia se tomó la decisión de dejarla partir en paz.
Fue un momento íntimo, fuerte, donde estuvieron sus seres más cercanos despidiéndose de ella como solo se despide a alguien que marcó tu vida. Con música de Maríachi y en presencia de cientos de admiradores le dieron el último adiós a la actriz Edit González, fallecida a los 54 años, víctima de un cáncer.
Y aunque su cuerpo se apagó, su nombre no. Porque Ed más, se convirtió en leyenda, en una mujer que no solo brilló en la pantalla, sino que dejó una historia de resistencia, de carácter, de no rendirse ni en los momentos más duros. una figura que el público sigue recordando con cariño, respeto y admiración. ¿Y qué pasó con su familia? Su hija Constanza, que en ese momento aún era menor de edad, quedó bajo la custodia de su padre, Santiago Krill, como correspondía legalmente.
Aún así, mantuvo una relación cercana con Lorenzo Lazo, quien fue una figura importante en su vida. Con el paso del tiempo, Constanza ha crecido lejos del escándalo, manteniéndose en un perfil más reservado, enfocada en su vida personal y formación. Hoy ya es una joven adulta construyendo su propio camino, pero siempre con el legado de su madre presente.
En redes sociales mostrando su gran parecido con su madre. Hasta ahora la chica había mantenido un perfil reservado, pero recientemente circuló por redes sociales una fotografía en la que se ve su crecimiento. Por su parte, Lorenzo Lazo continuó con su vida profesional en el ámbito empresarial, manteniendo siempre el recuerdo de Edit como una parte importante de su historia.
No ha sido una figura de escándalo ni de exposición. se ha mantenido en su estilo, discreto, alejado de los reflectores, porque al final lo que dejó Edith no fue solo una carrera, fue una marca, una historia que mezcla éxito, amor, lucha y caída, pero también dignidad hasta el último momento. Comentarios al respecto.
Es una cuestión, no quiero [carraspeo] decir de caridad, no hemos hecho. ¿Tú crees que Edit se fue en el momento más injusto o dejó justo el legado que la convirtió en eterna? Gracias por vernos.