Hola, ¿qué tal amigos? Bienvenidos sean a un nuevo video de Tutoriales Gerberí. Hoy vamos a hablar acerca de la turbulenta vida de Anel Noreña, una mujer llena de polémicas, historias intensas y capítulos que parecen sacados de una telenovela. Pero la diferencia es que esta telenovela fue hecha con lágrimas de verdad.
Y es que en su vida hubo amores complicados, secretos, pero que muy secretos, situaciones que hasta el día de hoy siguen causando polémica. Anel Noreña vivió momentos difíciles, pero también momentos asombrosos. Su historia quedó marcada por el amor que tuvo con José José, una relación que hasta el día de hoy sigue envuelta en escándalos y pleitos familiares.
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Ahora sí, sin más preámbulo, vámonos a lo que te truje Chencha. Anel Noreña nació en el año 1944 en plena época de oro del cine mexicano. Ella fue la mayor de cuatro hermanos a quienes les llevaba varios años de diferencia. Por eso, desde muy joven, le tocó cargar con ese papel de hermana mayor e incluso tuvo que hacerla de segunda madre.
Mira, entonces ellos siempre fueron mis hijos, siempre fueron mi juguete, siempre fueron algo que pues era mío, pero no tanto. Nunca pensé que llegaran a ser tan míos como que yo fuera su mamá en un momento dado, ¿no? Pero como se fueron dando los acontecimientos de nuestra la Ciudad de México la vio nacer. Su familia venía de una clase social con bastantes carencias donde no había mucha estabilidad económica.
mostró pequeños detalles que poco a poco fueron transformando aquella joven que había empezado trabajando en el servicio doméstico en una dama bien distinguida.
Dicen que Anel se miraba en el espejo y ni ella misma podía creer que fuera la misma persona. Todavía no era famosa, pero ya empezaba a sentir que la vida le estaba dando un giro inesperado. Directa de que era el premio del concurso que te daba el Consejo Nacional de Turismo de Don Miguel Alemán.
Sí. Él hacía a través de en la colonia mexicana de Los Ángeles, que es una colonia muy querida y muy respetada. Y es que, según contó Anel, la señora tomaba una pastilla que le quitaba el hambre. Al verla, Anel pensó, “Pues yo también me la voy a echar a ver qué pasa.
” Fue entonces cuando empezó a cambiar su apariencia, ya no era la misma Nel, la llenita de amor, sino una muchachona con pinta de modelo. Su patrona, al verla casi para concurso de belleza, decidió inscribirla en el certamen México de los Ángeles. Él todavía no creía que pudiera ganar, así que se escribió como que no queriendo la cosa, pero al final terminó llevándose la corona y ese triunfo le abriría la puerta de regreso al país que la vio nacer.
Que me que me vio me dice, “Oye, ¿no te gustaría [música] este participar en un concurso de belleza?” Y digo, “Señora, siempre que me pregunta que qué quiero hacer de grande, yo le digo que mis universos.” Sí, mi reina, pero mis universos, ¿me entiendes de dónde? Según contó Anel, ganar aquel concurso tenía como premio un viaje a la ciudad de México y llegó convertida en reina de belleza.
Se le empezaron a abrir las puertas de la televisión y los eventos. O así como en 1967 comenzó a trabajar como modelo. Y aquí amigos, es donde empieza lo sabroso de este chisme. Cuentan él que en una de esas la confundieron con una modelo que tenía que hacer un comercial en vivo, pero ella lejos de decir, “Yo no soy la mujer que ustedes están esperando.
” Le entró al quite, se aventó el anuncio y para sorpresas de todos a la gente de producción le gustó su trabajo. Así que la invitaron a colaborar con ellos sin tanto argüende, sin tanta planeación y casi por accidente Anel terminó metiéndose al mundo de los medios de comunicación. Ya estando dentro del ambiente artístico y para amarrar mejor su carrera, decidió estudiar en la anda porque una cosa es verte bien frente a la cámara y otra cosa muy distinta es sostener una imagen sin que el personaje se te caiga.
Pero no conforme con hacer comerciales para la televisión, su belleza empezó a llamar la atención de varios productores. En 1969 debutó en el cine con la película Siempre hay una primera vez, dirigida por Guillermo Murray. Después, en 1970 apareció tápame contigo al lado del zorró plateado Mauricio Garcés y dijo, “Aroz, esto ya se cocinó.
” Y así la cosa se puso buena porque Anel ya estaba, como quien dice, trabajando junto a uno de los galanes más exitosos de la historia del cine mexicano. También por aquellos años participó en la telenovela El amor tiene cara de mujer, una producción donde, según dicen, las faldas eran bien rabonas como para que los caballeros echaran su taquito de ojo.
Y aunque Anel no venía de una familia artística, aprendió con rapidez cómo moverse en el medio. Poco a poco fue agarrando experiencia, desenvolviéndose con naturalidad y convirtiéndose en un rostro conocido dentro de la televisión mexicana, aprovechando cada oportunidad que se le presentaba. Yo tenía varios programas porque entonces podías trabajar en todas las televisoras y tenía programa en el canal 2 que era el hotel el hotel del Gallo Giro con LuisAguilar.
En el canal 4 era MM4. Anel no era la típica muchachita, hija de mami, de esas que de todos se espantan. Ella le entraba a lo que viniera enfrente y eso lo notaron rápidamente las personas que estaban a su alrededor. Se dieron cuenta de que Anel no se iba a chicopalar tan fácilmente anre los ofrecimientos de caballeros, que como dicen por ahí, sí tenían con queso las quesadillas.
Su primer gran amor fue un chico italiano llamado Gino Sabatel, un romance que vivió allá en los Estados Unidos. Pues de esos amores de juventud cuando a la muchacha de servicio le daban salida el domingo y ella empezaba a ilusionarse con la vida, con los paseos y con las promesas bonitas.
Pero aquel amor pasó sin pena ni gloria. ¿Y habías tenido un novio, no? Pues ya estabas muy En Estados En Estados Unidos hubo un chico italiano que se llamó Gino Sabateli. Fue el primero, pero novio. No, amor, no. Amor, digo, no, no. Cay, no. Y es que amigos, nadie sabe lo que son las verdaderas caricias si no se ha subido al metro.
Y como decía mi buen amigo Paquito del Rancho Miraldilla allá por el Arroyo en Jalisco, tú que sabes de amores y nunca has besado un burro. Y hablando de amores, Anel se enamoró de un hombre billetudo, [música] un milloneta de esos de buena familia y de muy buenos modales, de esos a los que antes le llamaban junior y ahora les dicen, “Mis reyes.
” El señor era de pedigrí, un hombre elegante, refinado, guapo, acostumbrado a los lujos y a las atenciones. Poco a poco empezó a moverle el tapete a Anel Noreña porque ella veía en él muchos detalles que le parecían sacados de una vida de reina. Imagínense nada más, hasta le puso un penouse en la colonia Anahwat en la ciudad de México.
Pero no todo era miel sobre hojuelas, porque aquel hombre también tenía su lado oscuro. Y como dice el dicho, cuando algo parece demasiado bueno para ser verdad, lo más probable es que no lo sea. Con el tiempo, aquel lugar, lejos de ser un paraíso, se convirtió en una jaula de oro. Anel empezó a sentirse como la canción de la Calandria, pidiendo a gritos que alguien le ayudara a escapar de su prisión.
Y es que, amigos, sí había regalos, detalles y buenas intenciones, pero también había soledad y un control que no la dejaba ir ni al baño sola. A esas alturas, muchos entenderán que aquel hombre era casado y Anel era simplemente su amante. El señor llegaba, pasaba un rato con ella y por las noches se iba.
No pensaba dejar a su esposa. Para él, Anel no era una historia de amor, era solamente un pasatiempo en su vida. La mañana, él se a las 4 de la mañana para su casa porque él era casado. Ah. Ah. Espérame. O sea, espera que la nave del olvido. Horrible. Bueno, horrible me pasó. ¿Qué te voy a decir? Este señor era casado.
Y es que bien dicen amigos, la amante puede saber que el hombre es casado, pero el verdadero golpe llega cuando lo ve junto a la esposa. Ahí es cuando le cae el 20, porque dice el dicho, “Ojos que no ven, corazón que no siente.” Y dicen que eso le pasó a él. Cuando lo vio con su mujer, sintió que la ilusión se le hacía pedazos, así como cae una copa fina sobre un piso duro de mármor.
Fue entonces cuando descubrió que no todo lo que brilla es oro y que el lujo y el dinero no siempre compran la felicidad. Una de las declaraciones más polémicas que ha dado Anel Noreña es que durante su juventud llegó a tener seis abortos. Sí, amigos, como lo escuchan. Y eso habla mucho de la vida intensa y turbulenta que llevó, porque hay que reconocerlo, Anel de las pocas mujeres del espectáculo que se han atrevido a hablar abiertamente de sus errores, sus excesos y sus decisiones más difíciles. Ella misma ha dejado claro
que en aquellos años sí le dio vuelo a la ilacha. Bien bonito, tuvo más romances que discos tiene Luis Miguel. Y bien amigos, ya andando en la artisteada, Anel conoció a Andrés García, quien también terminó siendo parte de su vida sentimental, pero Anel sabía que Andrés no iba a ser para ella, porque él tenía muchas novias y una fama de galán difícil de domar.
Así que aquello era más bien una relación abierta, de esas donde se daban un besito, chocaban sus carritos, pero sin entregar el corazón completito. Un momento. O sea, fueron parejita. No, tampoco fuimos un momento. Unos besitos probablemente. Y es que según contó Andrés García, un día Anel le dijo, “Oye, Andrés, preséntame a un hombre para casarme con él, porque tú tienes muchas novias y yo quiero un hombre para mí solita.
” Así que Andrés le presentó a José José, un joven cantante que apenas empezaba a levantar su carrera y que nadie imaginaba en lo que se convertiría. El príncipe de la canción, según contó Anel, lo conoció el día del festival de la canción latina, cuando José José interpretó magistralmente el triste de Roberto Cantoral.
Aquel día memorable también fue el día en que conoció al hombre que con el tiempo se convertiría en su esposo. Días después, en Los Ángeles, [música] Anel volvió a coincidir con el príncipe de la canción y allí empezó a nacer entre ellos un romance intenso de esos donde hasta la ropa les estorba. Pero su historia apenas comenzaba, todavía vendrían más vicisitudes en su vida.
Una vida con más capas que una cebolla y más lágrimas que el final de la usurpadora. Platicamos muy sabroso, pero no nos dio ni el teléfono. No se lon el teléfono absolutamente nada. Bueno, pues ya nos tenemos que ir porque ustedes se van a México y yo me voy a Puerto Rico. José José no hacía el arde de ser un galán de telenovela, de esos que siempre andan bien limpiecitos y con traje de diseñador.
Él era más bien un muchacho tímido, reservado y bastante educado. Según cuentan, [música] se le acercó a él con mucho pudor y le pidió permiso para darle un beso en el hombro. Imagínense ustedes, a Anel ya le habían besado por todos lados, menos en el hombro. Por eso aquel gesto le pareció bastante inocente y puro, porque otros hombres le pedían de todo y algunos ni siquiera le pedían permiso.
En cambio, el príncipe llegó con toda la ternura del mundo pidiéndole permiso únicamente para besarle el hombro. Ay, qué tierno, amigos. Inocente, pobre amigo, dijera Juan Gabriel, para no comer, date cuenta, entre los compromisos y todo, todo gira alrededor de una copa o del o de la comida, ¿entiendes? Entonces si tienes que estar en forner, tienes que estar en forma.
Y dicen que después de aquella noche no intercambiaron teléfonos. Ropa interior tal vez sí, pero teléfonos no. Así que cada quien siguió por su camino hasta que tiempo después volvieron a encontrarse en los estudios de Televicentro, que más tarde se convertiría en Televisa. Ahí el príncipe la buscó para saludarle y le dijo, “Hola, ¿cómo has estado?” y de paso le contó que estaría de temporada en el patio, un famoso cabaret donde se presentaban los grandes cantantes de la época. Así que sin pensarlo mucho la
invitó a verlo cantar. Ya no volví a saber del nada ni nada ni nada. Hasta que un día en julio, en el mes de julio, estoy yo en el maquillaje de Álvarez del Castillo y él está en el Legyen enche ahí en Televisa. Todavía no venía cho el pec y este viene. Anel, ni corta ni perezosa, fue a presenciar su actuación y según dicen quedó muy impresionada.
Entonces, como no queriendo la cosa, le dejó una tarjetita con sus datos. Me imagino que la tarjeta decía, “Llámame cuando quieras, corazón de melón, soy toda tuya.” Bueno, esa ya es mi imaginación haciendo horasextras, pero ella cuenta que la tarjeta solamente tenía su teléfono, su dirección y el número de habitación, aunque con esos datos nada más faltaba que dijera, “Dejo la llave debajo de la maceta.
” Así que si pasas por mi casa, tráete un poquito de agua para que de paso riegues la plantita. y digo, “Ay, muchachos, pues qué cosa, qué bonito.” Entonces, a la hora que termine el show, agarro mi tarjetita con todos mis datos, ¿okay? Religión, peso, direcciones. Y es que bien dicen, amigos, como siempre pasan estas historias de amor, a los pocos días José llegó de madrugada a buscar a su casa en la colonia del Valle.

El romance agarró vuelo rápido porque la mesa ya estaba servida. La tarjetita con los datos era mera formalidad porque Anel ya le había puesto el ojo al príncipe de la canción y donde ella ponía el ojo ponía la bala. Mi pobre José José terminó siendo paloma por querer ser gavilán. Después, en pleno romance, se fueron de viaje a Cozumel y se quedaron a dormir en un yate que había rentado el productor de José José.
Para aquel entonces, José José ya era tan popular que no podía hospedarse en hoteles, porque ahí le caían todas las chamacas, las admiradoras, y aquello se convertía en un verdadero campo de batalla. Así que un yate era mucho más conveniente. Además, estando adentrados en el mar y ahí la vida más sabrosa, había más privacidad.
Y según contó Anel, en aquel lugar vivieron su primera noche de copas, su primera noche loca. Imagínense el mar, la luna, la juventud, la música, el yate, ellos solos, pues, ¿qué más podía pasar? Y digo, ¿qué esperaban? [música] Para ese entonces ya habían tenido algunos encuentros, pero ambos [música] tenían mucho trabajo.
Anel estaba metida en el teatro y José José venía con una carrera musical muy exitosa. Pero además de su carrera como cantante, José José también traía una vida bastante turbulenta. Aún así, el romance seguía fluyendo, aunque todavía había algo que no había terminado de cuadrar. Y es que, según dicen él, un día José José se fue de viaje.
Cuando regresó le dijo que esa sería su última noche de pasión juntos, porque había conocido a alguien con quien se iba a casar. ¿Y quién era esa persona? Pues nada más y nada menos que Kiki Herrera Calles, nieta de un expresidente mexicano, una mujer muy rica que además le llevaba a José José el doble de edad.
Ella tenía hijos casi de la edad de José José. Y eso, amigos, en aquella época fue un verdadero escandalazo. Y es que, según contó Anel, Kikiy Herrera había hablado mal de ella para conquistar a José. José supuestamente le dijo que Anel era una mujer muy vivida, muy correteada y que andaba metida en fiestas donde se vendía por dinero.
Aquellas palabras, según Anel, habrían servido para hacerla quedar mal frente al príncipe de la canción y abrirle camino a Kiki en su vida. Pero luego que se casara, ay, peor tantito, dije, “Qué barbaridad de lo que me libraste, Dios mío, porque mira que no sé qué, que no tiene palabra.” El matrimonio de José José con Kiki Herrera Calles duró muy poquito tiempo, apenas unos meses.
De hecho, dicen que el divorcio tardó más en tramitarse que lo que ellos duraron juntos. Y es que, según cuentan, a Kiki le gustaba entrarle bien y bonito a la botella, algo que terminó perjudicando todavía más a José José, quien ya de por sí era como ese niño que es llorón y todavía le mueven la cuna. Y es que amigos, cuando Anel Noreña volvió a entrar en la vida de José José, él estaba pasando por un momento bastante complicado.
Andar entre tanta borracherra ya le había provocado problemas de salud. Cuando Anel volvió a verlo, José José estaba en el hospital rodeado de amigotes. Según contó ella misma, al verlo en esas condiciones, pensó que podría cuidarlo, poner orden en su vida y ayudarlo a salir de aquel relajo en [música] el que estaba metido.
Ya salimos, nos íbamos a vivir juntos, pero escondidos. [música] Porque la señora empezó a demandar y era una adulteria. Hm. [carraspeo] Total, mi hijito, que la pasamos [música] de colores, pero ya muy juntos, jurándonos amor eterno. Y es que, amigos, en aquel entonces la gente veía a José José como el príncipe de la canción, pero pocos sabían que por dentro aquel hombre cargaba inseguridades, cansancio y un problema muy complicado con la bebida.
Para Nel, amar a José José no era solamente abrazarlo, era estar pendiente de todo lo que hacía. si dormía, si comía, si llegaba bien, si salía bien al show, [música] etcétera, etcétera. Así que ella pensaba que podía mantenerse en pie en medio de tanta presión. Poco a poco, Anel empezó a ser más que su esposa.
También se convirtió en su enfermera particular. Y es que amigos, mientras José José se convertía en ídolo, ella comenzó a vivir la otra cara del aplauso, porque el público va, ve al artista en el escenario, lo pasiona y se emociona con su voz, pero cuando las luces se apagan, el cantante baja del escenario, la historia es muy distinta.
[música] Arriba del escenario es un cantante maravilloso, un hombre capaz de poner la piel chinita a cualquiera, pero abajo del escenario se convertía en alguien frágil, lleno de [música] inseguridades y atrapado entre sus propios vicios. Yo dominaba la situación, [música] según yo, no iba a poder ser nunca así. Entonces, un día llegan alcohólicos anónimos [risas] a tu casa y ellos me dicen, “Anelita, esta es una enfermedad.
” Y vean, amigos, nadie mejor que Anel sabía cómo era el ambiente artístico, porque ella lo había vivido en carne [música] propia. Sabía que había descontrol que alrededor de José José no solamente había música, aplausos y éxito, también había [música] alcohol, mujeres y muchas tentaciones. Y es que había admiradoras capaces de meterse hasta el cuarto del príncipe de la canción y desacomodar la casa completa.
¿Y por qué digo que Anel lo sabía mejor que nadie? Porque ella misma llegó a confesar que [música] en algún momento de su vida intercambió amor por dinero. Según contó, trabajó para una señora que organizaba fiestas donde se daban ciertos intercambios. Así les llamaban ellas.
Ellas daban belleza y juventud y recibían a cambio dinerito de hombres que confundían el deseo con cariño. Era como decir, “Yo te doy juventud y tú dame dinero.” Por eso Anel ya sabía cómo se movía ese mundo. Como decimos en el barrio, ya sabía de qué lado masticaba la iguana. Conocía los pasillos oscuros del ambiente artístico, las sonrisas con doble intención y los favores que nunca eran gratis, así que a ella no le iban a dar a tole con el dedo.
Lugares a donde íbamos llegaba la gente. ¿Te acuerdas? y recuerdas y la la la y todos llegaban ofreciéndole una copa, mi amor, porque toda la gente, perdón, [carraspeo] celebra con una [música] según cuentan, Anel se llenó de celos, de coraje y de una rabia muy humana, [música] porque mientras ella lloraba, cuidaba la casa y trataba de sostener a la familia, el príncipe andaba entre aplausos, fiestas y y gente que lo celebraba como si no existieran consecuencias.
Ya saben, amigos, esos amigotes que llegan con una copa en la mano invitándote como si eso te estuviera haciendo un favor. El problema era que al príncipe se le iba la mano. [música] Él no era de tomarse una copa y ya. Se echaba una y la seguía por la semana entera. Por eso, en la casa siempre existía el miedo de una recaída. Según contó [música] Anel, José José era un hombre muy amable y de buen corazón, pero cuando andaba con sus copas ya no era el mismo.
No era un hombre grosero ni violento, pero sí se volvía más triste, más apagado y caía en depresiones. Y eso para cualquier pareja era desgastante. A pesar de todo ese torbellino de emociones, la familia empezó a crecer. Primero llegó José Joel, el primogénito del príncipe, y algunos años después llegó Marisol, dos hijos que cambiaron por completo el lugar de Anel dentro de esa historia.
Anel dejó de ser solamente la mujer enamorada de un cantante famoso. Ahora era la madre de sus hijos, la que tenía que cuidar la casa, viar a los niños, mantener cierta normalidad y seguir de pie mientras alrededor había giras, trabajo, fiestas y, por supuesto, admiradoras. [música] Según contó Anel, en su tiempo existían escuelas para amas de casa, pero eran para gente rica.
Ella añoraba asistir a una de estas [música] escuelas para aprender todo lo relacionado con el hogar, pero tristemente al venir de una familia humilde no pudo hacerlo. Sin embargo, durante su estancia en Estados Unidos, su patrona Edit Head le enseñó muchas de esas cosas: cómo llevar una casa, cómo comportarse, cómo atender los detalles y cómo mantener cierto orden.
A él le encantaba todo eso. Por eso, [música] cuando se casó con José José y tuvo su propio hogar, se sentía encantada de la vida. Al fin podía poner en práctica todo aquello que su patrona le había enseñado. Y es que, según dijo Anel, uno de sus sueños era tener un esposo que trabajara durante el día, regresara a casa por la noche, cenara con su esposa y sus hijos y después tal vez se sentara a ver la televisión, a conversar, a tomarse un cafecito y luego se fuera a dormir.
Pero el problema del príncipe de la canción era que su vida era muy distinta. tenía una carrera donde los viajes eran largos, las ausencias prolongadas y todo funcionaba de una forma muy diferente a la vida normal. Desde fuera podían aparecer una familia privilegiada, pero por dentro Anel vivía angustiada con el miedo constante de que el hogar se le fuera a desarmar en un momento para otro.
Con los años, esa vida la fue desgastando porque no era solamente esperar al esposo, era esperar al artista, al hombre de las giras, al que todos celebraban y todos querían tener cerca. Según contó el propio José José, él pedía tiempo para poder ir a ver a su familia de vez [música] en cuando, pero siempre le llenaba la agenda con evento tras evento.
No lo dejaban descansar ni convivir con sus hijos. Y eso empezó a pasar factura en su vida y también en la vida de Anel, porque como ella misma dejó entrever, una mujer puede amar mucho a un hombre, pero vivir cuidándolo, vigilando y aguantando tanto dolor, eso rompe a cualquiera. Yo siempre lo [música] esperé, Matilde. Yo siempre lo esperé.
La verdad yo pensé que regresara. Claro que regresó a [música] nuestros brazos México, a nuestros brazos y a los brazos de su familia. Finalmente, lo que Anel tanto temía llegó [música] el divorcio, fue de esas cosas que no son fáciles de aceptar, pero que ya vienen tocando la puerta desde hace rato. Aunque le dolía profundamente, tuvo que enfrentarlo con todo y recuerdos, con esa sensación amarga de haber apostado todo por amor y aún así [música] haber perdido.
Aquí el amor se fue apagando entre los aplausos, los excesos, las heridas que terminaron rompiéndola por completo, porque como dice el dicho, no hay mal que dure 100 años. Mi cuerpo que lo aguante. Date [música] cuenta que nosotros nos divorciamos e a los 21 años de casados. 21 años duraron.
Y en esos 21 años José estuvo medio controlado. A veces control. Ah, bueno. Ah, para esto, en un en una de esas, amigos, una de las cosas que más molestó a Nel Noreña fue la forma en que la retrataron en la bioserie de José José. Sí, amigos, imagínense nada más. Muchos secretos que ya estaban bien guardados bajo tierra salieron a relucir en aquella serie de televisión y la verdad es que la producción no la dejó nada bien parada.
Y déjenme les cuento, nada más para que se den un quemón. En la bioserie la presentaban como una mujer codiciosa, adicta a las anfetaminas y lo peor de todo la atachaban de mujer de la vida galante, cosa que la neta pues ella misma dijo que sí, pero fue en cierta etapa de su vida, pero tampoco era para que se mancharan de esa manera.
Según dijo Anel, en la serie también se dijeron muchas mentiras porque no todo lo que apareció era cierto. Son puras mentiras y que te quede [música] claro, son mentiras. hizo una mezcolanza tan desagradable, pero son puras de Además la tacharon de bruja. Si esto fuera poco, también en la bioserie se dio a entender que José José no tenía dinero por culpa de Anel Noreña, porque supuestamente ella se lo quitaba todo.
Y ahí sí Anel dijo, “Permítame tantito.” Eso sí que no, porque según ella, si José José no tenía dinero, entonces, ¿cómo era posible que tuviera tanto para andar tomando? El asunto es que en ese entonces José José todavía estaba vivo y los productores de la serie se basaron en testimonios del propio príncipe de la canción.
O sea, quizás José José estaba contando, como diría Newka, su verdad, mente de su [música] de su cabalidad, de su de de que tenga una mente cabal [música] todavía. Él no pudo haber hecho eso. No, no puede ser. Amigos, [música] últimamente la salud de Anel Noreña ha estado no del todo bien, por decirlo de una manera. Después de tantos pleitos, no solamente con su exesoso, sino también con sus hijos, pues se sabe que, por ejemplo, con Marisol no mantiene una muy buena relación.
Anel volvió a preocupar a sus seguidores por su estado de salud, porque según se han dicho, sufrió un derrame cerebral o un infarto cerebral para los más religiosos, situación que encendió las alarmas, ya que actualmente tiene 81 años, habría perdido momentáneamente el habla, por lo que tuvo que ser trasladada de emergencia a un hospital.
Y es que, amigos, después de una vida llena de amores, escándalos, heridas y batallas familiares, el cuerpo también empieza a cobrar factura, porque una cosa es aguantar los golpes de la vida y otra muy distinta es que el corazón y la salud terminen pasando la cuenta. Un momento dado [música] me dio un infarto al cerebro, pero muy rápido.
Eso sí me dice el doctor, fue rapidísimo eh lo que le pasó, pero sí le pasó que no sé qué. Yo no estaba tan consciente de lo que era eso, pero sí estuvo de qué, porque en un momento dado perdí el Según se sabe, Anel también tendría problemas de presión y diabetes. [música] Además, le quedaron algunas secuelas del habla, pero a pesar de todo eso, ella sigue de pie, todavía opinando, todavía recordando y todavía mirando hacia aquellos años que ya no van a regresar, [música] sobre todo recordando la época que vivió al lado de
uno de los cantantes más grandes de la historia de México. Y bien amigos, ahora s les traigo una mala noticia porque hemos llegado al final de este video. Pero como siempre esperamos que el video haya sido de su grado y si el video les gustó por favor compártanos con sus amigos y familiares para que podamos seguir con esta noble labor.
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