Drew Scott, nacido el 28 de abril de 1978 en Vancouver, Canadá, no siempre fue el magnate inmobiliario que conocemos hoy. Criado en un entorno rural por sus padres, Jim y Joan Scott, Drew aprendió desde muy pequeño el valor del trabajo duro. Junto a su gemelo inseparable, Jonathan, y su hermano mayor, JD, creció en una granja donde el ingenio era la moneda de cambio.
Desde los siete años, los gemelos mostraron un espíritu emprendedor inusual, vendiendo perchas decoradas a mano de puerta en puerta. Esta chispa inicial fue el preludio de lo que vendría después. Aunque Drew inicialmente soñaba con ser una estrella del baloncesto o un actor de renombre en Hollywood, el destino tenía otros planes. A los 18 años, con más determinación que experiencia, los hermanos compraron su primera propiedad para renovarla y venderla. Ese primer “flip” no solo les dejó ganancias, si
no que sentó las bases de un imperio que revolucionaría la televisión de estilo de vida.
El fenómeno “Property Brothers” y la conquista de HGTV
En 2011, el mundo conoció a los Property Brothers. El concepto era sencillo pero brillante: Drew, el experto en bienes raíces con una mente analítica y estratégica, encontraba las casas; Jonathan, el contratista creativo y hábil, las transformaba. La química entre ellos, su humor natural y su autenticidad absoluta los convirtieron en un fenómeno global. No eran solo renovaciones; eran historias humanas de familias buscando un hogar.
El éxito de la serie principal dio lugar a numerosos spin-offs como Buying and Selling y Brother vs. Brother, además de la creación de Scott Brothers Entertainment. Drew se consolidó como una marca propia, participando incluso en Dancing with the Stars en 2017, donde demostró que su disciplina no conocía límites. Sin embargo, mientras su carrera alcanzaba alturas estratosféricas, su vida personal estaba a punto de enfrentar desafíos que ninguna estrategia de negocios podría resolver.
Un amor de película y el largo camino a la paternidad
En medio del torbellino de la fama, Drew encontró su ancla en Linda Phan. Se conocieron en 2010 durante la Semana de la Moda de Toronto y, desde entonces, su relación ha sido un ejemplo de compañerismo y amor genuino. Linda no solo se convirtió en su esposa en una boda de ensueño en Italia en 2018, sino que también asumió el rol de Directora Creativa en su empresa, fusionando sus vidas personal y profesional en perfecta armonía.

Pero la felicidad no estuvo exenta de sombras. La pareja enfrentó un camino difícil y silencioso hacia la paternidad. Durante años, lidiaron con los retos de la fertilidad, compartiendo eventualmente su historia para dar esperanza a otros. En mayo de 2022, la llegada de su hijo, Parker James Scott, marcó un antes y un después. Para Drew, ser padre se convirtió en su proyecto más importante, dándole una nueva perspectiva sobre la vida y el tiempo.
El diagnóstico devastador: La lucha contra la enfermedad de Lyme
Justo cuando parecía que todo estaba en su lugar, la salud de Drew comenzó a fallar. Lo que inicialmente parecían síntomas de estrés por las extenuantes jornadas de grabación —fatiga crónica, dolores musculares y una persistente “niebla mental”— resultó ser algo mucho más profundo. Fue Linda quien, al notar que Drew ya no era el mismo hombre energético de siempre, insistió en buscar respuestas médicas exhaustivas.
Tras un proceso largo y frustrante de diagnósticos erróneos, finalmente llegó la noticia: enfermedad de Lyme. Esta condición, transmitida por garrapatas, puede ser devastadora si no se trata a tiempo. Drew descubrió que llevaba años conviviendo con la bacteria sin saberlo. El diagnóstico fue un golpe emocional, pero también un punto de inflexión necesario. La estrella de la televisión tuvo que aprender a detenerse y escuchar a su cuerpo, algo que nunca había hecho en su carrera hacia el éxito.
Resiliencia y un nuevo propósito: Construyendo salud desde adentro

Lejos de rendirse, Drew Scott aplicó la misma tenacidad que usa en sus negocios para recuperar su bienestar. Adoptó un enfoque holístico, transformando radicalmente su estilo de vida. Eliminó el gluten, el azúcar y los lácteos, adoptando una dieta antiinflamatoria estricta y sumando suplementos para fortalecer su sistema inmunológico. La meditación, el yoga y el mindfulness se convirtieron en pilares de su rutina diaria.
Hoy, Drew utiliza su plataforma masiva para generar conciencia sobre la salud mental y las enfermedades crónicas. Su historia no es solo la de un hombre exitoso que construye casas; es la de un guerrero que está reconstruyendo su propia vida desde los cimientos. A pesar de que la enfermedad de Lyme presenta desafíos constantes, Drew sigue adelante con una sonrisa, recordándonos que la verdadera riqueza no reside en las mansiones que diseña, sino en la salud, la resiliencia y el amor incondicional de su familia. Su vida, aunque marcada por momentos tristes y difíciles, es un testimonio de que siempre se puede volver a empezar, incluso cuando los cimientos parecen tambalearse.