Hubo un tiempo en que la música no solo se escuchaba, sino que se veía y se sentía a través del movimiento hipnótico de unos abanicos gigantes. A finales de los años 80 y principios de los 90, un grupo de jóvenes españoles irrumpieron en la escena internacional con una estética que parecía sacada de una corte barroca futurista. Locomía no era solo una banda; era un concepto artístico nacido en las noches vibrantes de Ibiza que terminó conquistando estadios en América Latina y Europa. Sin embargo, detrás del brillo de las hombreras XL y las coreografías perfectamente sincronizadas, la vida de sus integrantes tomó rumbos tan diversos como, en ocasiones, desgarradores.
A pesar del éxito y la alegría que transmitían en el escenario, la historia de Locomía está marcada por la tragedia. Tres de sus rostros más queridos ya no
están entre nosotros, dejando un vacío inmenso en el corazón de sus fanáticos.
Frank Romero: La voz que se silenció por una bacteria Frank fue fundamental en las primeras etapas del grupo, ayudando a cimentar esa identidad visual única. Su partida en febrero de 2018 conmocionó a España. A los 65 años, una infección bacteriana agresiva terminó con su vida en Huelva. Aunque se había alejado de los grandes focos para llevar una vida más discreta, su legado como pionero de la estética del grupo permanece intacto.
Santos Blanco: El adiós inesperado en la quietud de la noche Quizás una de las muertes más impactantes fue la de Santos Blanco en junio de 2018. Miembro de la etapa de los 90, Santos aportó una energía renovada al grupo. Fue encontrado sin vida en su domicilio de Gijón a los 44 años. Lo que más dolió a sus seguidores fue la naturaleza de su partida: murió por causas naturales mientras dormía, apenas dos semanas después de su cumpleaños. Su carisma y su entrega en el escenario son recordados como parte de la “segunda edad de oro” de la banda.
Francesc Picas: La batalla silenciosa contra el cáncer En noviembre de 2023, el mundo del pop volvió a vestirse de luto. Francesc Picas, uno de los miembros más icónicos de la formación más exitosa, falleció a los 53 años en Barcelona. Picas, quien se había dedicado a la literatura y la psicología tras su paso por el grupo, enfrentó una enfermedad oncológica con una privacidad admirable. Su muerte cerró un capítulo doloroso para una generación que lo vio brillar con éxitos como “Rumba, Samba, Mambo”.
Los pilares que mantienen vivo el legado
No todo en la historia de Locomía es tristeza. Los fundadores y otros miembros clave continúan siendo testigos de cómo su visión cambió la cultura pop.
Xavier Font: El arquitecto del estilo Hablar de Locomía es hablar de Xavier Font. Fundador del colectivo original en Ibiza, Font fue el visionario que decidió que los abanicos y el diseño exagerado serían la marca registrada. A sus 63 años, Xavier sigue siendo la figura central que defiende la marca y la historia del grupo, participando activamente en eventos y documentales que rescatan la esencia de lo que crearon en aquella isla mágica.

Manolo Arjona: El diseño hecho movimiento Manolo fue pieza clave en la creación del vestuario. Su formación en diseño y moda fue lo que permitió que esas hombreras imposibles se convirtieran en tendencia. Hoy, a sus 64 años, lleva una vida más alejada de la prensa masiva, pero sigue siendo reconocido como uno de los pilares que dio forma al sueño de Locomía desde sus cimientos en las discotecas de Ibiza.
¿Qué fue de los otros rostros de la fama?
Otros integrantes, como Carlos Armas, Luis Font y Juan Antonio Fuentes, han seguido caminos variados. Carlos Armas, recordado por su etapa de mayor expansión internacional, ha optado por la privacidad, aunque su imagen sigue ligada a los años de gloria en América Latina. Por su parte, Luis Font ha intentado en diversas ocasiones mantener viva la llama del grupo a través de proyectos nostálgicos, recordando que el vínculo familiar y artístico con la banda es algo que corre por sus venas.
Un legado que trasciende el tiempo

Locomía fue mucho más que un grupo de moda; fue una ruptura con lo establecido. En una época de convenciones, ellos propusieron libertad, teatralidad y una fusión de géneros que hoy en día sigue siendo estudiada por expertos en marketing y arte. A pesar de las tragedias y los cambios de alineación, la esencia de Locomía —esa mezcla de misticismo ibicenco y pop bailable— se niega a desaparecer.
Hoy, al mirar atrás, no solo vemos a hombres con abanicos. Vemos a artistas que se atrevieron a ser diferentes y que, a pesar de los golpes del destino, lograron que su música siga resonando en las fiestas y en los recuerdos de millones de personas que, al escuchar el primer acorde, no pueden evitar sentir que el tiempo se detiene y la magia de los abanicos vuelve a comenzar.