Posted in

El imperio oculto de Televisa: corrupción, FIFA y el secreto del Mundial 2026

Televisa presenta. Televisa es mucho más que un canal de televisión. Es una megaempresa mediática, la más poderosa de América Latina en el ámbito del entretenimiento, pero es también una marca que apunta directamente a la identidad mexicana y a su corazón. Algunas de sus telenovelas, como María la del Barrio, Corazón Salvaje o Cuna de Lobos, marcaron un antes y un después en la pantalla chica y exportaron un modo de hacer ficción que pondría a las novelas de ese país en lo más alto. Otras series como El Chavo
del Ocho hicieron del humor local un fenómeno de masas que hasta hoy perdura de manera muy presente en canales de televisión de todo el mundo de habla hispana. Pero por detrás de toda esa historia de éxitos y años dorados, hay también una faceta mucho más oscura, una perturbadora y estrecha relación con la cúpula del poder político de México.
Negocios turbios y denuncias de todo tipo se han ido acentuando en los últimos años. Esta megaempresa oculta en tramados de corrupción que explican su rápido crecimiento. Es la programación una fachada para negocios que van más allá del arte televisivo? En este megaforme nos ocuparemos de cada uno de estos puntos y resolveremos todos los enigmas que rodean, lo más insólito de Televisa.
Para comprender de qué manera Televisa se paró desde sus inicios en el tablero del poder mexicano, es importante comenzar en los tiempos de su fundación y enfocar la atención en quien se convertiría en su líder máximo por muchos años, el empresario Emilio Azcárragas Vidaurreta, perteneciente a una generación que se jactaba de haberse hecho desde abajo.
Este hijo de inmigrantes vascos, comenzó a trabajar a los 17 años en una zapatería mientras iniciaba su carrera universitaria de negocios y economía. Para entonces, el joven Azcárraga se había mudado a Texas en los Estados Unidos, dejando atrás su Tamaulipas natal en busca de nuevos horizontes. Y sí que lo encontró.

Con apenas 23 años vio una oportunidad al comprar los derechos de distribución de una marca de zapatos. y fundó la compañía Azcarraga and Copland. Pero su futuro no estaba en la venta mayorista de calzado y rápidamente saltó a otros rubros para seguir probando suerte y haciendo negocios que le permitieran continuar creciendo.
Así pasó por el mundo de los automóviles y más tarde se interesó en la pujante industria de la radio. Eran los primeros años del siglo XX y las telecomunicaciones ya se perfilaban como un futuro muy cercano, algo que cambiaría por completo el modo de vivir. Azcárraga había regresado a México hacia 1923 y en este momento comenzó a trabajar para la mítica RCA, pionera compañía de radio que más tarde se diversificaría a la televisión, los electrodomésticos y la electrónica.
Azcárraga supo ver ese potencial como un diamante en bruto y para ese mismo año convenció a los accionistas de RCA en que pusieran dinero en su nuevo proyecto, la XCWAM, una estación de radio ubicada en la Ciudad de México, más específicamente con su estudio emitiendo desde la planta alta del cine olimpia. Hoy en día una radio parece cosa pequeña, pero un siglo atrás, en los años 20, era la puerta de entrada para controlar el flujo informativo y eso, con el correr del tiempo marcaría una gran ventaja frente a la competencia que
estaba por aparecer. Hacia comienzos de los años 40, Azcárraga supo que los medios de comunicación pronto se expandirían con rapidez y la clave era controlar la mayor cantidad posible al mismo tiempo. Así comenzó a comprar otras cadenas como azul y a interesarse por la industria cinematográfica, a donde también se expandiría poco después.
Para los años 50, la televisión prometía revolucionar de una vez y para siempre el entretenimiento hogareño y hacia allí también fue azcárraga. En el 51 fundó Canal 2 XCWTV, pero su alianza iría más lejos. Mediante acuerdos comerciales con otros dos empresarios de medios llamados Rómulo Farril Silva y Guillermo González Camarena, el canal 2 de Azcárragas se unió al canal 5 y el canal 4, conformando lo que se daría en llamar Telesistema Mexicano, un experimento previo a Televisa y que se podría generar su germen directo.
Y a poco tiempo de comenzar la década del 70, el crecimiento de aquel conglomerado era tal que ya sumaba 92 unidades de negocio. El gigante estaba por despertar. Todo este crecimiento no se había dado de forma totalmente orgánica. Ya a mediados de los años 40, Azcárraga presionaba directamente a los gobiernos de turno y especialmente a las comunas y gobiernos locales para obtener concesiones que le permitieran que los tentáculos de aquel pulpo mediático crecieran cada vez más.
Y este crecimiento desproporcionalmente rápido definitivamente inquietaba a los sectores del poder político que lo veían como un poderoso aliado, pero también una peligrosa amenaza si de pronto los vientos cambiaban. No era difícil ver el potencial que tendría la televisión como moldeador de la opinión pública, la influencia que podría llegar a ejercer en las masas y el poder de la propaganda que ya no se limitaría a la vía pública o mensajes en películas y diarios.
quien controlaba los nuevos medios podría controlarlo todo. Azcárraga lo sabía mejor que nadie y rápidamente ese fue su más claro objetivo. También entendía que tener llegada a las principales celebridades del cine de la época era otro puente de acceso directo al poder. Controlar el poder simbólico era también tener injerencia en los resortes de un país clave en la región.
Por eso, Azcárraga comenzó a llevar su estrategia de negocios también a la creación de fuertes vínculos que le dieran llegada más directa a la cúpula mexicana. En 1948 ocurrió un momento clave que definiría la relación de Azcárraga con la política. El entonces presidente Miguel Alemán tenía en sus manos una decisión que podía cambiar el rumbo de la industria del entretenimiento, ya que debía definir qué modelo empresarial de televisión seguiría el país para organizar los actores comerciales que se pararían en el tablero de estas nuevas
tecnologías. Por un lado existía el modelo europeo donde el Estado tenía un poder central y que se ve con claridad en el concepto de la televisión pública británica de la cadena BBC, financiada a partir de los impuestos de los ciudadanos y posicionándose como la cadena más importante.
Y por el otro surgía un modelo más alineado a la doctrina estadounidense en la que son las cadenas privadas quienes dominan el negocio. En el caso puntual de los Estados Unidos ocurre a partir de la creación de los dos canales principales, ABC y CBS. Las cadenas públicas existen, pero casi no figuran en la competencia de los grandes medios privados, a su vez ligados a otras industrias.
El gobierno mexicano entonces tenía que elegir básicamente entre una alternativa donde lo público tuviera poder sobre las empresas o exactamente todo lo contrario. Bajo una mirada claramente capitalista, el presidente alemán no dudó demasiado en escoger el segundo modelo, que le daría un poder muy claro al sector privado.
Esto directamente beneficiaba a incipientes empresarios como Azcárraga. Pero habría un problema. El presidente y Azcárraga no se llevaban bien. El primer mandatario estaba mucho más alineado a otros magnates que eran rivales de Azcárraga y él mismo quería empezar a tener injerencia en el mundo del entretenimiento privado.
Así, Azcárraga se vio ante un panorama que con el tiempo lo beneficiaría, pero que en esa primera instancia lo obligaba a competir y negociar. Como dijimos, para comienzos de los años 50, ya comenzó a tener un rol activo en los medios y finalmente la unificación de las tres cadenas le dio un poder mucho mayor, posici

Read More