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Cómo Florinda Meza DESTRUYÓ a Chespirito: La Historia Completa (Documental)

Siempre que quieren atacarte buscan una manera. Dicen que yo me adelantaba contestar, ¿no es cierto? Cuando notaba por a petición de él que no había comprendido una pregunta, que no la había oído, inmediatamente se la repetía estando cerca para que pudiera contestar bien. Hola, soy Juano y esto es para nada normal.
Lo que estás por ver es un compilado de todos nuestros informes de Florinda Mesa. Además, material extra que no te puedes perder. Vamos. En la inmensa historia del espectáculo y la televisión existieron personajes que marcaron generaciones. Muchos de ellos lograron su estatus por ser los más queridos, los más talentosos o los más excéntricos.
Entre todos ellos también brillan algunas personalidades que despiertan sensaciones un poco más contradictorias. Florinda Mesa es una figura que perteneció siempre a este grupo y al día de hoy sigue generando sentimientos encontrados entre el público. Para muchos fue simplemente Donia Florinda, la madre sobreprotectora de Kiko en el exitoso programa humorístico El Chavo del Ocho.
Para otros fue mucho más que un personaje. Fue de hecho una de las figuras centrales del ascenso, estrellato y declive del imperio de Chespirito, creador del programa y su esposo. Porque detrás de las risas enlatadas y las desopilantes aventuras de la vecindad, se gestaba una trampa compleja de celos, poder y lealtades rotas.
Lo cierto es que poco a poco el personaje de Florinda se convirtió en una máscara y la mujer en un enigma. Por eso es que para entender el fenómeno chespirito es imposible no sumergirnos en lo más insólito de Florinda Mesa. Florinda Mesa García de Gómez nació en Juchipila, un pueblo del estado mexicano de Zacatecas el 8 de febrero de 1949.


Cuando todavía era muy pequeña, sus padres se separaron y ella quedó al cuidado de sus abuelos. Fue gracias a ellos que tuvo sus primeros encuentros con el arte, la cultura y hasta la política. Las charlas y debates extensos que se producían en aquel hogar despertaron la curiosidad en esa niña inquieta.
Pero ese modelo de familia le duró muy poco y fue cuestión de tiempo hasta que Florinda conociera en primera persona el dolor. Apenas entraba en la adolescencia cuando sus abuelos fallecieron, dejando una marca profunda en la joven que tuvo que endurecer su corazón para afrontar la vida sin afectos. En aquellas circunstancias poco favorables, Mesa empezó a trabajar siendo todavía una jovencita.
Para colmo de males, sus años iniciales fueron una sucesión de rechazos. Mientras buscaba ingresar en producciones televisivas que en esa época eran manejadas por grupos cerrados donde el talento no era lo más importante, la chica fue secretaria. Los pocos recursos los invertía en academias, donde se formaba como actriz, con la esperanza de poder doblar la balanza a su favor.
También llegó a ser modelo de comerciales y hasta locutora de radio. Incluso reemplazó en ocasiones a María Antonieta de las Nieves, conocida por interpretar a la Chilindrina como la voz de la señal Televisión Independiente de México. Todavía no imaginaba que algún día compartirían elenco y también tensiones.
El ambiente de Televisa en los años 60 estaba dominado por dinámicas de poder, donde muchas actrices jóvenes terminaban siendo moneda de cambio para ascender. Florinda supo moverse en ese mundo sin quedar expuesta, pero también generando cierto rechazo debido a su carácter confrontativo. Tras insistir e insistir, en 1968, Florinda Mesa logró ser parte de un elenco para video teatros en telesistema mexicano.
Algunos notaron sus dotes en ese momento, pero fue recién a comienzos de los 70 cuando casi por accidente su camino se cruzó con el de Roberto Gómez Bolaños. El creador buscaba rostros nuevos para pequeños papeles en su programa de sketches. Llorinda no solo le pareció una buena opción para la pantalla, sino también alguien cuya presencia imponía algo más, una mezcla de belleza, carácter y ambición que no pasaba desapercibida.
Lo que nadie imaginaba era que ese encuentro sería el primero de muchos otros con diferentes artistas que cambiarían las reglas del juego en la comedia televisiva mexicana. Llorinda Mesa comenzó a trabajar con Roberto Gómez Bolaños en el año 1970. Su primera colaboración fue en el programa Los supergenios de la mesa cuadrada, un espacio de comedia que reunía a varios actores que luego serían figuras esenciales en futuras producciones de Bola.
En este programa Mesa interpretaba a distintos personajes y fue allí donde se consolidó como parte del elenco estable. Aquellos roles eran modestos, enfermeras, secretarias, personajes de fondo. A simple vista parecía una actriz periférica. Pero desde el primer momento, Florinda tenía claro que no había llegado para quedarse en los [música] márgenes.
Florinda ya comenzaba a ganar poder dentro del set, pero para consolidar su reinado faltaba dar un paso más. Un paso que cruzaría la línea de lo profesional a lo prohibido y que destruiría una familia entera. La idea más extendida es que ese vínculo se concretó entre 1976 y 1979, justamente el periodo en [música] que el programa era un éxito más allá de las fronteras en el continente.
Pero la misma Florinda Mesa ha asegurado que todo comenzó mucho antes [música] o al menos que el romance se planteó desde casi el comienzo. En una entrevista concedida en 2004 al programa chileno Pasi Mesa reveló que Roberto Gómez Bolaños había [música] estado cortejándola durante 5co años seguidos.
Le enviaba poemas, flores y dibujos. Pero ella desconfiaba, sobre todo porque él tenía fama de estar con muchas mujeres en simultáneo. Pero no se trataba de una inofensiva historia de amor. Es que hace 34, 35 [música] años, 40 años, era otro mundo, de veras. Entonces todo era mucho más [música] discreto y fuimos realmente muy agredidos, víctimas.
de los medios, de todo, [música] pero no como ahora de que lo sacó todo, no, yo era una malvada, robamaridos y él era un desgraciado [música] que dejaba su y no dejaba a sus hijos, realmente ha sido un padre extraordinario. [música] Dentro de la producción del show ya se sospechaba que algo ocurría entre el líder del proyecto y la actriz que comenzaba en ese entonces con roles secundarios.
Quienes no sospechaban nada, a pesar de que todo estaba en juego, era la familia de Bola. [música] Roberto Gómez Bola estaba casado con Graciela Fernández Spear desde 1968. Se habían conocido muchos años antes, cuando ella tenía apenas 15 y él 22. [música] Su popularidad en el barrio lo había hecho famoso entre las jóvenes, quienes lo solicitaban recurrentemente.
[música] Lo conocí en en una fiesta que me llevó un primo mío eh de los [música] aracuanes. Él era el que tocaba las maracas en el son de los aracuanes. Entonces él me dijo, [música] “¿Quieres bailar?” Uy, casi me desmayo. Me estaba sacando a bailar Roberto Gómez. [música] Fue un noviazgo largo, pero el matrimonio cuajó una familia numerosa.
Seis hijos, Graciela Emilia, Cecilia, Teresita, Marcela, Roberto y Paulina. Y una vida doméstica intensa que giraba alrededor del talento y las ambiciones de Roberto. Y yo era la novia de Roberto [música] Gómez. Eso me hacía uy, no me me me agrandaba a [música] mí y lo al agrandarme yo se agrandaba él esos 23 años.
Fui muy feliz [música] y ya cuando él se fue, primero lo sufrí mucho, mucho, mucho, mucho. Laciela no era solo la esposa del comediante. Según los testimonios de familiares y allegados, fue también un pilar en la carrera de su marido. Algo que durante mucho tiempo fue considerado parte de la leyenda del Chapulín Colorado, [música] es el

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