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🇲🇽🚨TAMAULIPAS DESPIERTA EN CRISIS: GAFES HALLAN DRONES DEL CJNG CON SISTEMA DE RECONOCIMIENTO FACIAL

El drone llevaba una cámara que no era normal. No era la cámara de 12 megapíxeles que trae cualquier drone comercial para sacar fotos aéreas de bodas y quinceañeras. Era una cámara térmica dual con un módulo de procesamiento de imagen que los peritos tardaron tr días en entender. Porque la cámara no solo grababa video, comparaba.
Cada rostro que captaba en vuelo era procesado por un algoritmo que lo cotejaba en tiempo real contra una base de datos de fotografías almacenada en una tarjeta de memoria dentro del drone. Si el algoritmo encontraba coincidencia, el drone emitía una señal al operador, una señal que decía objetivo localizado. El CJNG estaba cazando personas desde el aire con drones que reconocían caras.
Los gafes encontraron 14 drones con esta capacidad en un rancho de Tamaulipas. 14 drones equipados con cámaras de reconocimiento facial almacenados en cajas de pelicán con espuma recortada a la medida de cada componente, como si fueran equipo fotográfico de alta gama. Cada caja contenía el drone, la cámara, el control remoto, las baterías, las gafas FPV para el piloto y una tarjeta de memoria con la base de datos de rostros que el dron debía buscar.
Las tarjetas de memoria contenían fotografías de personas, personas reales, con nombre, con dirección, con descripción de sus vehículos, con sus horarios de trabajo, con las rutas que recorrían para ir de su casa a su oficina, policías, militares, funcionarios de gobierno, periodistas, líderes de grupos rivales, empresarios que no pagaban cuota.


Cada tarjeta tenía entre 20 y 40 rostros. Cada rostro era un objetivo. Cada objetivo era una persona que el CJ quería localizar, vigilar y potencialmente eliminar. El rancho estaba en un municipio del sur de Tamaulipas que no voy a nombrar. Un rancho ganadero de 200 haáreas con corrales, bebederos y un casco viejo que parecía medio abandonado.
Los gafes llegaron siguiendo una pista de inteligencia sobre un punto de almacenamiento de armas del CJNG en la zona. Esperaban encontrar rifles y municiones. Lo que encontraron fue mucho peor. Un programa de vigilancia aérea con reconocimiento facial que eleva las capacidades tecnológicas del CJNG a un nivel que ningún cártel mexicano había alcanzado antes.
Además de los 14 drones, en el rancho había 53 personas, 53 operadores del CJNG que incluían pilotos de dron, técnicos de mantenimiento, analistas de inteligencia, programadores y personal de seguridad, un equipo de guerra tecnológica operando desde un rancho ganadero de Tamaulipas y lo que descubrieron en las computadoras del rancho, lo que había en los discos duros, lo que revelaron los interrogatorios sobre cómo el CJ JNG desarrolló esta capacidad y cómo la estaba usando en Tamaulipas.
Eso es lo que cambia la conversación sobre la guerra contra el narcotráfico en México, porque ya no hablamos de sicarios con rifles. Hablamos de un cártel con capacidad de vigilancia masiva automatizada. Hablamos de inteligencia artificial al servicio del crimen organizado y hablamos de un futuro que ya llegó y que nadie estaba preparado para enfrentar.
Tamaulipas, el estado fronterizo que durante décadas fue el feudo de los setas y del cártel del Golfo, el estado donde la violencia alcanzó niveles que convirtieron a ciudades como Reyosa, Nuevo Laredo y Ciudad Victoria en zonas de guerra donde los tiroteos en plena calle eran rutina y donde los civiles aprendieron a tirarse al suelo al primer disparo como reflejo de supervivencia.
Tamaulipas ha vivido una guerra territorial interminable, primero entre los setas y el cártel del Golfo, luego entre las facciones que surgieron de la fragmentación de ambos grupos y ahora el CJNG quiere entrar, quiere las rutas fronterizas, quiere los cruces de Nuevo Laredo y Reyosa, que son dos de los puntos de paso de droga hacia Estados Unidos más lucrativos del mundo.
quiere el corredor de Tamaulipas que conecta el Golfo de México con la frontera tejana y que es una autopista de contrabando que mueve miles de millones de dólares al año. La entrada del CJNG a Tamaulipas no es nueva. Llevan años intentando penetrar el territorio, pero la resistencia de los grupos locales que conocen el terreno, que tienen décadas de presencia y que pelean con la ferocidad de quien defiende su casa, ha frenado la expansión del CJNG en el estado.
Los enfrentamientos entre el CJNG y las facciones locales de Tamaulipas son frecuentes, sangrientos y generalmente inconcluyentes. El CJNG avanza, los locales lo repelen, el CJNG reagrupa y vuelve a intentar. Los drones con reconocimiento facial cambian la ecuación porque hasta ahora la guerra en Tamaulipas era una guerra de información imperfecta.
Ambos bandos sabían que el enemigo estaba ahí, pero no sabían exactamente dónde, cuándo se movía ni por dónde iba a atacar. La inteligencia era humana. Vigías en los cerros, informantes en los pueblos, escuchas de radio. Inteligencia valiosa, pero lenta, incompleta y vulnerable al error humano. Los drones con reconocimiento facial le dan al CJNG una ventaja que los grupos locales no pueden igualar, la capacidad de localizar a personas específica

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