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🇲🇽🚨¡SEDENA HALLA BASE DE CJNG EN CENOTE SELLADO DE YUCATÁN! 79 SICARIOS OPERABAN 40 METROS BAJO AGUA

El buzo militar bajó 40 m en la oscuridad verde del cenote y cuando su linterna iluminó lo que había al fondo, soltó la boquilla del regulador. Casi se ahoga, no por el agua, por lo que vio, porque a 40 m de profundidad, en el fondo de un cenote sellado en la selva de Yucatán, donde debería haber piedra caliza, estalactitas sumergidas y peces ciegos de cueva, había una estructura metálica, una plataforma de acero anclada a la roca con pernos industriales y sobre esa plataforma protegida por una cúpula de acrílico
transparente que formaba una burbuja de aire presurizado. Había un espacio habitable con luces, con equipos, con mesas, con sillas, con monitores encendidos que emitían un resplandor azul contra el acrílico de la cúpula. El buzo subió a la superficie y reportó lo que vio con las palabras más simples que encontró.
Hay una base ahí abajo con gente adentro. No había gente adentro en ese momento. Los 79 operadores del CJNG que usaban la base subacuática estaban arriba en la superficie en un campamento camuflado en la selva que rodeaba el cenote. La base del fondo del cenote no era un lugar donde se vivía permanentemente, era un centro de operaciones, un almacén y un punto de comunicaciones al que se accedía mediante inversiones con equipo de buceo a través del cenote y que por su ubicación a 40 m bajo el agua era prácticamente indetectable por cualquier
medio de vigilancia convencional. La Sedena cateó el campamento de superficie y la base subacuática en una operación que involucró busos militares, equipos de fuerzas especiales y un despliegue logístico que los mandos describieron como uno de los más complejos que han ejecutado en territorio nacional.
79 personas fueron detenidas en el campamento de superficie y lo que los busos sacaron del fondo del cenote en las horas siguientes al operativo llenó tres camiones militares de evidencia. Y eso es lo que te vine a contar, porque este caso no tiene precedente, no hay registro en ningún país del mundo de una organización criminal que haya construido una base operativa a 40 m de profundidad dentro de un cenote sellado en medio de la selva.


Es la operación más audaz, más costosa, más técnicamente compleja y más absolutamente demencial que el CNG ha ejecutado. Y eso viniendo del cártel que construye ciudades subterráneas en el desierto, fabrica drones bomba en parques industriales y opera flotas de ambulancias falsas. Es decir, mucho, quédate porque la historia de este cenote va a redefinir lo que crees posible en el narcotráfico mexicano, Yucatán, el estado de las pirámides mayas, de los enotes turísticos de Mérida la Blanca con sus cazonas coloniales y su seguridad que los yucatecos presumen como marca de
identidad. Yucatán es junto con Querétaro y Aguascalientes, uno de los estados más seguros de México según las estadísticas oficiales. Los yucatecos lo dicen con orgullo, aquí no pasa nada. Aquí se vive tranquilo. Aquí el narco no ha llegado. Bueno, llegó y llegó por debajo del agua. La presencia del CJNG en Yucatán es un fenómeno reciente que las autoridades locales han minimizado durante años.
La narrativa oficial del gobierno estatal es que Yucatán es un oasis de seguridad en un país violento y en muchos sentidos es verdad. Los homicidios son bajos, los secuestros son raros, la extorsión es limitada, pero la seguridad de Yucatán se ha medido siempre en términos de violencia visible. Y el CJ ONG no vino a Yucatán a disparar, vino a operar en silencio, bajo el agua, sin que nadie lo viera.
Yucatán tiene algo que el CTONG necesita. Una costa del Caribe que conecta con Guatemala, Belice, Honduras y las rutas marítimas que traen cocaína desde Sudamérica. La Riviera Maya y la costa de Quintana Ru ya están saturadas de operadores del narcotráfico. La competencia es feroz, pero la costa norte de Yucatán, menos turística, menos vigilada, con pueblos pesqueros donde nadie pregunta por qué una lancha sale de noche y regresa al amanecer, es territorio virgen para el tráfico marítimo. Y el cenote donde el CJNG
montó su base está a 25 km de la costa, 25 km de selva baja entre el cenote y el mar. Una distancia que se puede recorrer en una hora por brechas que cruzan ranchos ganaderos y terrenos ejidales donde no hay señal de celular, ni patrullas, ni cámaras. La mercancía que llegaba por mar a la costa norte de Yucatán se transportaba por tierra hasta el cenote, se bajaba al fondo, se almacenaba en la base subacuática y se redistribuía desde ahí hacia los mercados de la península y del centro del país. El cenote era el hob
logístico, el almacén invisible, el punto donde la cocaína que venía del Caribe desaparecía de la superficie del planeta y reaparecía cuando el CJNG decidía sacarla. Ahora hablemos del cenote, porque entender la geografía de este caso es fundamental para entender por qué el CJNG eligió este lugar y cómo logró construir una base a 40 m de profundidad.
Los enotes son formaciones geológicas únicas de la península de Yucatán. Son pozos naturales que se forman cuando el techo de una caverna de piedra caliza se colapsa y expone el acuífero subterráneo. Hay miles de cenotes en Yucatán y Quintana Ro. Algunos son enormes y abiertos como albercas naturales rodeadas de selva. Otros son semiabiertos con parte del techo todavía intacto y otros son completamente cerrados.
Cavernas subterráneas llenas de agua a las que solo se puede acceder a través de grietas en la roca o de pozos estrechos que bajan verticalmente desde la superficie. El cenote del CJNG era de este último tipo, un cenote cerrado, sin abertura visible desde la superficie. El acceso era a través de un pozo vertical de unos 80 cm de diámetro oculto en la selva baja, cubierto por vegetación y por una tapa de acero camuflada con tierra y hojas que lo hacían invisible a menos que supieras exactamente dónde buscar.
El pozo bajaba unos 10 metros a través de la roca caliza hasta llegar a la caverna del cenote. Desde la boca del pozo, una escalera metálica empotrada en la roca descendía hasta una plataforma de roca natural a nivel del agua. Y desde esa plataforma, los busos se equipaban y se sumergían los 40 m restantes hasta la base del fondo. La caverna del cenote era enorme.
Los busos militares que la exploraron estimaron sus dimensiones en unos 60 m de largo por 40 de ancho, con una altura desde el fondo hasta el techo sumergido de unos 50 m. Es una catedral de agua, un espacio subterráneo del tamaño de una cancha de fútbol sala, completamente inundado, a 40 m bajo la superficie de la selva, invisible desde cualquier ángulo, indetectable por cualquier tecnología convencional de vigilancia.
En el fondo de esa catedral, sobre un lecho de sedimento calcario blanco, el CJNG construyó su base. La base consistía en tres estructuras principales conectadas entre sí por pasarelas metálicas. La estructura principal era la cúpula de operaciones, una semiesfera de acrílico de alta resistencia de aproximadamente 6 m de diámetro y 3 m de altura, anclada sobre una plataforma de acero que descansaba sobre el fondo del cenote.
El acrílico era transparente, lo que le daba a los ocupantes una vista de 360 gr interior de la caverna sumergida. Las paredes de roca caliza cubiertas de formaciones minerales, los peces ciegos que nadan en la oscuridad y las estalactitas sumergidas que cuelgan del techo como un bosque invertido.
Era como estar dentro de una pecera al revés, tú adentro mirando el agua, el agua afuera mirándote a ti. La cúpula mantenía una burbuja de aire presurizado en su interior que permitía respirar sin equipo de buceo. El aire se suministraba desde la superficie a través de un tubo de PVC que bajaba por el pozo de acceso. Cruzaba la caverna sumergida pegado a la pared de roca y entraba a la cúpula por una válvula de regulación.
Un compresor eléctrico en el campamento de superficie bombeaba aire fresco constantemente hacia la cúpula, manteniendo la presión interna ligeramente por encima de la presión del agua para evitar que el agua entrara. El aire usado se evacuaba por otro tubo que subía a la superficie por una ruta diferente.
Es ingeniería de hábitat subacuático, el mismo principio que usan las campanas de buceo y los hábitats submarinos de investigación científica, como el Acuarius de la Noa en Florida. Un espacio presurizado a profundidad donde los humanos pueden respirar, trabajar y operar sin equipo de buceo. Solo que en lugar de científicos estudiando a recifes de coral, los ocupantes eran operadores del CJNG, gestionando el almacenamiento y la distribución de cocaína.
Dentro de la cúpula había mesas de trabajo con computadoras portátiles en cajas estancas, radios de comunicación conectados por cable a una antena en la superficie, monitores que mostraban las imágenes de cámaras subacuáticas instaladas en la caverna y el equipo de comunicación encriptada que conectaba la base con otras células del CJNG en la península.
La segunda estructura era el almacén, una plataforma rectangular de acero de unos 8 m por 4 sin cúpula, sumergida en el agua a 40 m de profundidad. Sobre la plataforma había contenedores de plástico sellados al vacío del tipo que se usa para almacenamiento estanco en actividades náuticas, apilados en filas y sujetos a la plataforma con correas.
Dentro de los contenedores había paquetes de cocaína envueltos en plást

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